Juan Eduardo García Huidobro

Por una educación para todos

 

¿Es la PSU un buen sistema de selección a la universidad?

Dec. 22 , 2009

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Todos los años vivimos el ritual de la PSU. Para más de 200 mil jóvenes es un paso trascendental que define su acceso y ubicación en el mundo universitario. Para el país es la ocasión de advertir que, pese a la gran masividad y accesibilidad que ha logrado la educación chilena, persisten severos problemas de desigualdad e injusticia. Los diagnósticos se repiten: “queda en evidencia que nuestra educación es incapaz de equilibrar las desigualdades de origen familiar”; “crece la brecha entre la educación pagada y la municipal”; “la PSU es la libreta de notas de la educación nacional...”

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Política de formación de profesores y profesoras

Oct. 08 , 2009

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La política de formación docente es  hoy una preocupación nacional. El Ministerio de Educación comenzó hace un año el programa Inicia para mejorar la formación de los profesores, el movimiento 2020 ha puesto el tema en la conversación nacional, ayer y hoy la cuarta versión de Expobásica 2009 se centró en la política de formación inicial y continua de docentes...

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Campañas y política educativa. Prioridad de Piñera.

Sep. 14 , 2009

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Ayer el candidato Sebastián Piñera dio a conocer sus 15 prioridades para el futuro Gobierno. La séptima prioridad se refiere a educación y señala: "Crearemos liceos de excelencia para hombres y mujeres en las 50 principales ciudades del país y facilitaremos el acceso de los jóvenes a la educación superior".


¿Qué decir de esta prioridad? ¿Qué podrán pensar de ella los jóvenes de otras ciudades que no están entre estas 50  o quienes no cabrán en estos liceos de excelencia?


Lo primero que hay que decir es que se trata de una propuesta extemporánea. Hace 50 años, cuando la educación secundaria no era obligatoria y cuando menos de un 15% de los jóvenes accedía a ella, la prioridad de Piñera habría sido progresista, ya que hubiese abierto oportunidades de acceso a la educación secundaria para quienes no la tenían. Hoy cuando en Chile, por ley, se obliga a los y las jóvenes a cursar educación media y cuando un 90% de ellos de hecho lo hace, el prometerle a sólo 50.000 de ellos una buena educación, dejando fuera de la "excelencia" a, a los menos, 600.000 parece claramente insuficiente y regresivo. Imposible no recordar la manifestación pingüina que, con razón, exigía que el "derecho" a una eduación de calidad sea para todos y todas.


Detrás de la idea de crear "algunos" liceos de excelencia para los más dotados o esforzados hay obviamente un criterio meritocrático. Ahora bien, lo que un país hace al determinar la duración de la educación que será obligatoria es precisamente señalar qué tramo de su educación no será meritocrática sino que un bien "para todos", porque se estima que ella provee de conocimientos y habilidades necesarios para vivir y convivir en la sociedad actual. En este tramo la meta de cualquier política educativa no puede ser otra que ofrecer una educación de calidad a todos, no puede ser otra que asegurar a todos y todas una educación de tal calidad e igualdad que prepare efectivamente al tramo siguiente en el cual sí habrá selección por méritos.


Ahora bien, crear a nivel de la educación obligatoria unos colegios de excelencia no sólo es insuficiente a la luz del "derecho de todos" a una buena educación, sino que aleja a la mayoría de una educación de calidad porque debilita la educación de todos. De hecho este tipo de medidas puede permitir a un grupo más talentoso ir más rápido, pero es claramente un empobrecimiento de la educación de la mayoría, puesto que el resto de los establecimientos (por definición, no de excelencia) serán privados de los y las estudiantes más brillantes que ciertamente contribuirían a que la educación en esos otros liceos sea de mejor calidad.


En el siglo XXI, en la puerta del Bicentenario, cuando Chile ya ha cumplido una larga etapa para lograr entregar educación a todos y todas, el desafío no es seguir ofreciendo privilegios a algunos, sino asegurar para todos los y las jóvenes, cualquiera sea el lugar donde vivan y cualquiera sea su condición, aquello que el país les ha prometido.



Campaña y política educativa ¿Qué dicen los candidatos?

Sep. 02 , 2009

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Quiero compartir algunos antecedentes de un artículo reciente de Cristián Belleï en el número de septiembre de la revista Mensaje (www.mensaje.cl). El autor nos presenta un interesante análisis de los programas de los seis candidatos en lo que se refiere a educación.

Las propuestas de los candidatos son examinadas a la luz de la revolución de los pingüinos que denunció lo inadecuado que es el ordenamiento institucional del sistema escolar chileno para los propósitos de calidad y equidad que busca; inadecuación que están llamadas a superar. Belleï ordena las propuestas en tres puntos.

1. ¿Cómo fortalecer y mejorar la educación pública? En prácticamente todos los países desarrollados, la educación pública es el eje del sistema escolar y a ella asiste la gran mayoría de los estudiantes. En Chile, la educación municipal se encuentra debilitada y su relevancia disminuye cada año; de hecho en la actualidad la mayoría de los niños y jóvenes chilenos estudia en colegios particulares.

Para remediar esta situación Piñera ha señalado que dará los padres de las escuelas municipales la oportunidad de pedir que la gestión de los establecimientos donde estudian sus hijos sea concesionada y pase, por ejemplo, a una fundación o corporación. Ha propuesto también extender el modelo de corporaciones municipales a todas las comunas, haciendo que el director de la corporación sea elegido por el sistema de Alta Dirección Pública. Frei  propicia la creación de entidades estatales descentralizadas para administrar los establecimientos de varias comunas pequeñas, logrando economías de escala. Además la nueva Agencia de la Calidad intervendrá las mil escuelas con peores resultados y trabajará con ellas cuatro años. Más drásticos son los restantes candidatos presidenciales. Arrate, Enríquez-Ominami, Navarro y Zaldivar señalan que desean terminar con la municipalización y, en general, le asignan prioridad en el gasto a la educación pública.

2. Los Docentes. Hay consenso en que la calidad de los profesores define decisivamente la calidad de las oportunidades de aprendizaje que un sistema escolar proporciona a sus estudiantes.

Para mejorar a los los candidatos proponen crear una nueva carrera docente. Pero no todos se refieren a la misma "carrera"; así mientras Navarro insiste en la estabilidad laboral, Piñera subraya la flexibilidad. Tanto Piñera como Frei ponen énfasis en la evaluación del desempeño y en ligar sus resultados con el salario; este último plantea que la nueva carrera sea obligatoria para los nuevos profesores y voluntaria para los que ya están en ejercicio. Ninguno aclara si la carrera seguirá siendo sólo para quienes trabajan en establecimientos públicos o si se extenderá también a todos los profesores del sistema subvencionado por el Estado. Piñera, Enríquez y Arrate también mencionan el fortalecimiento de la formación inicial y un aumento de las exigencias para formar parte de esta profesión. No se sabe si los candidatos ven compatibles sus propuestas con la reciente norma de la LGE que permite ejercer la docencia en liceos a personas sin formación docente.

3. El Mejoramiento Escolar. Los problemas de calidad y de inequidad de la educación chilena no se reducen al sector municipal ni a los profesores. ¿Cómo piensan los candidatos mejorar en su conjunto la calidad de la educación escolar?

No existe aún mucha información para responder esta pregunta. Zaldivar todavía no ha dado a conocer sus plateamientos. Navarro propone más financiamiento estatal y más control sobre los establecimientos privados. Arrate también postula más recursos y más monitoreo sobre los establecimiento privados, terminando con la discriminación contra los alumnos. Enríquez hace un conjunto de planteamientos sobre las orientaciones de la educación (más humanista, integral, emocional, intelectual, progresista) y propone terminar con el lucro y con el financiamiento compartido, a fin de disminuir la segregación escolar. Frei propone fijar a las escuelas estándares de calidad más elevados, entregar significativamente más recursos a los establecimientos donde asisten los estudiantes más pobres y hacer obligatoria la firma, por parte de los establecimientos, de convenios de mejoramiento de la calidad a cuatro años plazo. Piñera también prefiere políticas basadas en estándares y hace algunas precisiones: crear una red de docentes expertos para apoyar a los alumnos con dificultades; también pone énfasis en atraer y formar jóvenes líderes para ser directores de escuelas.

De los sitios de los candidatos:

- www.arrate2009.cl   Aumentar significativamente los recursos públicos para garantizar "una educación gratuita de alta calidad"

- www.marco2010.cl   Fortalecimiento de la educación pública.

- www.efrei.cl y www.oceanosazules.cl "Diez medidas para una educación pública de calidad".

- www.navarropresidente.cl "Más y mejor Estado preocupado de una educación gratuita y de calidad para todos/ad los chilenos/as"

- http://pinera2010.cl   Duplicar la subvención base por niño.

- www.zaldivarpresidente.cl  "Terminar con la municipalización de la educación y de la salud".




Campaña y políticas sobre profesores

Aug. 21 , 2009

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En las últimas notas me he ocupado de proponer algunos temas en el marco de la campaña electoral. Siguiendo en esta perspectiva quisiera ahora decir algo sobre las necesarias políticas relativas a los docentes, uno de los aspectos que han sido más subrayados el último año.

Se ha repetido una y otra vez que sin buenos profesores y profesoras no hay buena educación. Se trata de una obviedad, pero hay que insistir en ella para darle el lugar y centralidad que le corresponde  en las políticas para mejorar la educación.

Hemos escuchado propuestas de gran interés para contar con docentes cada vez más comprometidos y mejor preparados. Muchas insisten en un piso indispensable: la urgencia de "valorar" socialmente la profesión docente. Se ve necesario reformar el Estatuto Docente para hacerlo más flexible y para dar lugar a una carrera docente que premie la dedicación y el trabajo bien hecho. Mirando para adelante se visualiza la posibilidad de dar buenos apoyos económicos a los y las jóvenes talentosos que quieren estudiar pedagogía, así como mejorar substancialmente los salarios docentes comenzando por los de quienes se inician.

En este marco se ha estado trabajando en el mejoramiento de la formación docente. Un antecedente pionero fue el Programa de Fortalecimiento de la Formación Inicial Docente, sostenido por el Ministerio entre 1997 y 2001, en el que participaron 17 universidades que forman profesores. Esta iniciativa puso el tema y generó la inquietud, lo que ha dado lugar a un estimulante proceso de revisión de las estrategias de formación en la mayoría de las carreras de pedagogía del país.

El año pasado el Ministerio dio comienzos a una nueva iniciativa: el Programa Inicia. Este comenzó con una evaluación diagnóstica voluntaria de los egresados de las carreras de educación básica, que se repetirá a fin de 2009. Para participar en esta evaluación este año se han inscrito 43 instituciones lo que representa más de las tres cuartas partes de las instituciones que dan carreras de pedagogía. Además, Inicia está finalizando la definición de los estándares disciplinarios y pedagógicos que deberán orientar la formación pedagógica y anuncia, para 2010, un fondo de proyectos al que podrán concursar las escuelas de educación para mejorar sus acciones y propuestas.

En este contexto se ha quedado atrás una redefinición de la idoneidad docente que es urgente para poder reorientar la formación docente. El tema fue mal tratado por la LGE a nivel de educación media. (Ya hemos hablado del famoso artículo 46.g que extiende la idoneidad en educación media a cualquier titulado de una carrera de ocho semestres). Ahora bien, la idoneidad en media concentró la atención y no se discutió la caracterización de la idoneidad en educación básica y parvularia, la que se mantiene referida solo a la posesión del "titulo de profesional de la educación del respectivo nivel".

¿Qué significa esto? Tomemos el caso de básica que es el más grave y extremo ya que el título del nivel habilita para ejercer desde primero básico a octavo año, en cualquier asignatura. Formar a un profesional de esta amplitud es prácticamente imposible. Los contenidos disciplinarios implicados son muy variados (por de pronto: lengua materna, matemática, ciencias sociales y ciencias naturales) y la profundidad que supone su dominio es amplio (se está enseñando estas materias a niños de seis años, pero también a adolescentes de 14). Los conocimientos y las destrezas pedagógicas y didácticas que se deben desarrollar también son enormes. Se ha hecho esfuerzos por limitar, por dar "menciones". Pero esto solo significa que este profesor o profesora ha recibido una formación que ha prestado una atención preferente a ese aspecto, sigue pudiendo ejercer en cualquier asignatura de los ocho años de básica y, por tanto, las instituciones formadoras tienen que seguir intentando una formación, por somera que ella sea, para todas estas funciones.

Este es un tema cuya resolución requiere de la regulación del estado. Por supuesto que hay que discutir, oir, preveer y prepararse para la nueva estructura que, al reducir la educación básica a seis años, cambia los términos del problema. Habría sido lógicamente mejor comenzar por esto y después trabajar sobre los estándares, pero a lo mejor la misma existencia de los estándares permite definir mejor cuántas carreras se requieren en básica.

En todo caso ya podemos empezar a pronunciarnos entre diversas alternativas para enfrentar lo que viene:

  • ¿Qué será mejor una carrera de educación básica infantil que prepara para enseñar los tres primeros años y títulos por asignatura en segundo ciclo (cuarto a sexto)?
  • ¿Combinar con párvulos y tener tres títulos: Educación parvularia (para enseñar desde 0 a 3 años); Educación infantil (para enseñar desde los 4 a los 7 años) y Educación básica con menciones (desde 8 - vale decir tercero básico- hasta 11 años)?


 

Campañas, política educativa y educación pública

Aug. 14 , 2009

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En notas anteriores he venido levantando temas que, a mi juicio, debieran ser debatidos en este tiempo especial de campañas políticas, las que deben ser una oportunidad para conversar sobre la sociedad que queremos y la educación que requerimos...

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Campañas, política educativa e igualdad

Aug. 04 , 2009

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En la nota anterior Campañas y discusión sobre política educativa subrayé el carácter integral que debe tener la política educativa. La buena educación no se consigue con una única medida extraordinaria; no hay en esto balas de plata. La calidad de la educación es la resultante sistémica e intercausal de muchas acciones concertadas hacia el mismo fin...

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Campañas y discusión sobre política educativa

Jul. 31 , 2009

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Estamos viviendo un tiempo de campañas políticas. Estos períodos pueden ser fecundos si son ocasión para renovar y compartir las visiones sobre la sociedad mejor que anhelamos ser. Además Chile ha estado viviendo los últimos año, desde  el movimiento de los estudiantes secundarios del 2006, un significativo debate sobre el futuro de la educación. Todo dice que los próximos meses, al calor de la proximidad de las elecciones de fin de año, este discusión se incrementará...

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Educación, tarea de todos

Apr. 11 , 2009

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Es corriente usar el lema “Educación, tarea de todos”,
para enfatizar que solo lograremos una educación justa y de calidad si
cada uno de los implicados asume su compromiso en este resultado.

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¡Adiós a la profesión docente!

Apr. 02 , 2009

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He dedicado los último tres artículos de este blog a alertar sobre la
inconveniencia del artículo 46, letra g, que permite que cualquier
profesional de una carrera de ocho semestres enseñe en enseñanza media
una materia afin a su profesión.

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En defensa de la profesión docente

Mar. 20 , 2009

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La Cámara aprobó la LGE, pero dejó pendiente la norma que permite que cualquier profesional de una carrera de ocho semestres (o más) pueda enseñar en la educación media (Art.46). Habrá ocasión de hacer el balance de la LGE. Hoy es importante llamar la atención sobre el artículo pendiente.

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La educación anda mal: ¡Suprimamos a los profesores!

Jan. 16 , 2009

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En mi columna anterior me mostré crítico con el artículo 46 de la Ley General de Educación, en discusión ahora en el Senado, que establece que podrán hacer clases en educación media todos  quienes posean un título de educación superior de una carrera de ocho semestres, sin necesidad de una preparación especial en educación.

El tema ha recibido varios comentarios de mucho interés. Para unos se trata de una medida razonable; otros ven detrás de la medida y de su aprobación una “profefobia” peligrosa. Sin ánimo de cerrar el debate, sino más bien para continuarlo voy a subrayar algunas opiniones y precisar mi juicio sobre ellas.


Se dice, con razón, que sería provechoso que el sistema educacional fuese capaz de atraer a profesionales que conocen muy bien una determinada disciplina para que la enseñen. Personalmente estoy de acuerdo con ello. Esto puede entenderse de dos modos. Como “suplencia” ante la carencia de profesores de una asignatura en una localidad determinada o como la opción de un o una profesional de dedicarse en forma permanente a la
enseñanza. Nadie
podría oponerse a la primera situación; como lo insinúa uno de los comentarios es mejor que los alumnos reciban clases de química del químico farmacéutico del lugar a que no tengan clases de química. Respecto a la segunda opción, por supuesto que es un bien para todos que personas que saben descubran el gusto por enseñar. Estas vocaciones tardías a la pedagogía siempre serán bienvenidas, pero entendiendo que para ejercer en forma permanente la docencia esos profesionales no pedagogos debieran prepararse y obtener su título de profesor. Existen en varias universidades buenos programas de pedagogía “para profesionales”, que complementan lo disciplinar, que ya obtuvieron en su profesión de origen, con conocimientos propios de la formación pedagógica. Esta exigencia del título se visualiza como garantía de seriedad en la opción de dedicarse a la enseñanza. No sería bueno para los estudiantes, tener profesores enseñando “mientras” encuentran un trabajo mejor remunerado y más afín con su profesión de origen.


Varias opiniones piden evitar generalizaciones a partir de casos particulares. El que haya algunos profesores no pedagogos que son excelentes no significa que no se requiere estudios pedagógicos. Tampoco se puede descalificar la profesión por la existencia de algunos malos profesores que sí estudiaron pedagogía. Varios hacen ver que los estudios de pedagogía no aseguran buenos profesores, pero esto no permite concluir que esos estudios sean inútiles.  Queda, a mi juicio, como conclusión que la calidad docente tiene mejores condiciones de lograrse con profesionales que integren conocimientos disciplinares y pedagógicos. Para realizar clases no sólo se necesita conocer bien lo que se enseña también es necesario contextualizar, hacer analogías, dar buenos ejemplos, controlar bien la disciplina, saber motivar.


Al menos dos comentaristas postulan que esta medida (permitir que cualquiera profesional pueda enseñar) “surge de la constatación que el trabajo docente, hecho hasta ahora por pedagogos profesionales, no rinde frutos en Chile”. Al tratar de exponer la raíz del fenómeno se recurre a diversas explicaciones. Una tiene que ver con que las pedagogías no atraen a los mejores por sus bajas remuneraciones. Otra a la mala calidad de la formación docente y al poco perfeccionamiento. Ninguno de estos problemas se soluciona con la medida propuesta. Si otros profesionales no pedagogos están dispuestos a enseñar con bajas rentas se genera el riesgo de que tampoco lleguen a la docencia los mejores de estas otras profesiones. No esta claro que reemplazar a profesores con una formación insuficiente y con poco perfeccionamiento, por otros profesionales sin formación ni perfeccionamiento sea una solución.


¿Por dónde van las soluciones? Ellas están implícitas en lo ya dicho y suponen, al menos, (i) plantear un escenario de mejoramiento substancial y progresivo de la renta de los profesores para atraer y retener a los y las mejores; (ii) dar primera prioridad al mejoramiento de la formación inicial de los profesores continuando el programa Inicia y enriqueciéndolo con el aporte de las universidades que forman profesores.

Presentaron más de 500 indicaciones a la LGE ¿estará la mía?

Jan. 01 , 2009

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Se ha reanudado en el Senado la discusión sobre la Ley General de Educación. Pese a que ella se basa en un acuerdo entre la Alianza y la Concertación, senadores de ambas bancadas han presentado 535 indicaciones para mejorar la ley. Si el trabajo de análisis y debate se hace con cuidado y altura de miras es dable esperar que esta ley salga mejorada....

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Sigue la polémica por la PSU ¡Buen signo!

Dec. 27 , 2008

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La discusión y los comentarios sobre los resultados de la Prueba de Selección Universitaria han tenido este año mayor envergadura que los años anteriores. Es una señal que muestra que estamos más preocupados que antes de la injusticia de nuestra educación.


En efecto, lo que mueve este debate, más allá de los méritos o limitaciones de un instrumento de medición, es la brecha entre la educación municipal y la privada y más precisamente entre las oportunidades de la élite (el 6,5% que puede enviar a sus hijos a colegios pagados) y las de la mayoría de los chilenos y chilenas.


Hasta ahora la cuestión más disputada ha sido el efecto que ha tenido el cambio de la antigua PAA por la actual PSU en el aumento de la distancia entre los resultados de los colegios pagados y los municipales. Las opiniones se mueven entre dos extremos. Para unos, estos resultados prueban que la PSU al medir los conocimientos del curriculum es más injusta que la PAA que pretendía evaluar aptitudes.  Para otros, el aumento de la brecha se explicaría por el cambio en la composición social de los alumnos que dan la prueba: han aumentado los alumnos más pobres y estos se concentran en el sector municipal. Por supuesto, podría tratarse también de un efecto combinado de ambos factores. Para dilucidar este aspecto la Fundación Equitas ha retomado demandas  anteriores de académicos, líderes de la sociedad civil, estudiantes y políticos para que se realice una evaluación de la PSU, a cargo de expertos internacionales del más alto nivel, para estar ciertos que el instrumento de medición no contribuye con sus sesgos a aumentar la brecha. Me parece que nadie podría oponerse a este examen.


Otras voces subrayan que el problema no esta en la prueba sino en la profunda desigualdad de la educación escolar chilena, la que es de tal magnitud que cualquier prueba la reflejaría. Más aún, al parecer los colegios donde asisten los más pobres son también aquellos donde no se logra enseñar a cabalidad los programas de estudio. Desde este ángulo, se hace ver –con razón- que el gran problema, la dificultad más seria no es el eventual sesgo de la PSU, sino la existencia de un sistema escolar profundamente desigual y crecientemente segregado socialmente. Es este el problema que Chile debe resolver; este debe ser el centro de nuestras preocupaciones.


Aceptado lo anterior y admitiendo también la conveniencia de una evaluación externa y desapasionada de la PSU, me parece que es posible hacer desde ya otros cambios que aumenten la igualdad de oportunidades en el ingreso de a la educación superior.


Si se parte de la base que el talento y el esfuerzo se distribuyen democráticamente en la sociedad y que, por tanto, hay una proporción semejantes de inteligentes y capaces entre los sectores más pobres que entre los más pudientes; es claro que la altísima correlación que se observa entre resultados académicos y nivel socioeconómico es una injusticia, pero también una gran pérdida para la sociedad. ¿Cuántas Mistrales y cuántos Nerudas no pudieron hacernos oír sus voces?


Se puede proponer dos medidas para empezar desde ya a disminuir estos males.


La primera medida es dar un peso igual al de los resultados de la PSU al rendimiento de los estudiantes en la enseñanza media. Para lograrlo habría que generar un sistema que no compare, como ahora, en el promedio de notas de los distintos establecimientos sino que fije un puntaje de acuerdo al puesto de cada estudiante en la cohorte que egresa de su colegio o liceo. Así, por ejemplo, la primera alumna del liceo de Castro, tendría el mismo puntaje que la primera alumna del Villa María o del mejor estudiante de Arica.


Una segunda medida posible es establecer un sistema de cupos, obligatorio para las universidades del Consejo de Rectores y para las que exigen puntajes PSU en su sistema de admisiones. En concreto se propone que en las carrera donde hay más demanda que cupos se establezca una cuota de no más de un 20% de estudiantes provenientes de colegios pagados, dejando un 40% para los municipales y otro 40% para los exalumnos de colegios particulares subvencionados.

Educación chilena ¿Feliz 2009?

Dec. 18 , 2008

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¿Es razonable pensar que el 2009 puede ser un buen año para la educación?

Al tratar de articular una respuesta a la pregunta sobre las perspectivas de la educación en el 2009 no encuentro una contestación categórica. Veo problemas, pero también oportunidades...

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