Bienvenida la incertidumbre
Dec. 22 , 2011
Lo acontecido en el Congreso de Chile en estos días es quizás uno de los hitos de mayor envergadura en relación a reformas políticas del último tiempo. La aprobación del proyecto de ley de inscripción automática y voto voluntario es el primer gran paso para mejorar nuestra democracia y por sobre todo el de refrescar a sus actores y a sus electores.
Estamos hablando de la no despreciable cifra de casi 5.000.000 de posibles nuevos votantes, quienes mediante su participación cambiarán a todas luces como se ha manejado el modelo hasta ahora.
Los más escépticos se han detenido en el concepto de voluntariedad u obligatoriedad, debate que por cierto no se cerrara con la aprobación de esta ley. Sin embargo, quiero profundizar en aquellos aspectos más relevantes de este nuevo escenario.
Muchas veces se señala que la sociedad chilena avanza mucho más rápido que su política y que su institucionalidad, pues bien, esta gran reforma pretende poner a tono la realidad de los chilenos del siglo XXI con sus instituciones, en donde la participación democrática es solo el primer eslabón de esta gran cadena de cambios y de instalación de nuevos temas que son de interés de la nueva ciudadanía chilena, entre los cuales se pueden destacar: (Reforma al sistema binominal, voto chileno a los extranjeros, carga tributaria, nueva constitución, agenda valórica, etc.) temas que en definitiva interesan cada vez más a la nueva masa crítica de jóvenes quienes en este nuevo escenario serán mucho más proclives a participar y a ejercer su opinión mediante el voto.
Esta reforma forzará a los actuales actores del juego político a ajustar sus prioridades y por sobre todo estimulará la generación de un debate con mayor profundidad y contenido, a su vez se requerirá la emergencia de nuevos actores políticos que tendrán no solo más afinidad de contenido sino que también mas afinidad etaria con aquello que se representa.
La “teoría del espejo” cobrará un valor incalculable en donde a un padrón rejuvenecido se requerirá de nuevos actores que sean capaces de interpretar y representar a dicho electorado, esto ayudara a romper con la inamovilidad existente a la hora de la definición de candidatos de representación popular en nuestras colectividades políticas. En definitiva, se abrirá el abanico y se expandirá el arcoíris.
Junto a lo expresado anteriormente se incluye el factor de incertidumbre que estará asociado a este nuevo padrón, esto prácticamente obligará a los actores políticos a renovar sus discursos y acciones en pos de ganar más adhesión ciudadana y más votos.
Esta incertidumbre también requerirá incentivar más la participación y para esto último se harán necesarias acciones que deben ir más allá de una buena campaña política, la implementación de programas de formación cívica en escolares que fortalezcan los valores de la democracia será una pieza fundamental para asegurar el éxito a esta iniciativa.
El desafío está en marcha y que sean bienvenidas la incertidumbre, la participación, el debate y la nueva agenda.
El zapato Chino de los 15.000, una oportunidad
Nov. 17 , 2011
De un tiempo a esta parte, hemos visto como la sociedad chilena y en especial sus jóvenes, demandan una mejor educación. Paralelo, a ello han logrado instalar con fuerza la discusión sobre cómo configurar un estado más fuerte que sea capaz de disminuir las desigualdades existentes y, por sobre todo, que sea capaz de otorgar oportunidades sin distinción a sus ciudadanos. Se trataría entonces de generar una sociedad en donde las condiciones iniciales de un nuevo ciudadano no pre-condicionen su vida futura.
Sin duda surge el cuestionamiento de por qué se ha instalado con tanta fuerza esta discusión, ahora y no antes. Una de las explicaciones que se encuentran en la literatura y artículos asociados a esta discusión es la que se refiere a la alta desigualdad existente en nuestro país, en el cual el índice de Gini (que mide desigualdad) de un 0,54 se asemeja al de las economías más subdesarrolladas del planeta. Sin embargo, esta desigualdad no ha variado en las últimas décadas, lo que sí ha variado en forma sostenida es el del ingreso per cápita en Chile, nuestros ciudadanos no son los mismos de hace 20 años, Chile cambió y las demandas de su gente también.
El Chile de finales de los ochenta no superaba los 4.000 dólares per cápita, y por ende las demandas sociales se asociaban a coberturas. Una vez resuelta esta situación se dio paso a un estadio superior, el de la demanda por calidad en todos sus aspectos y formas. Sin embargo, en la actualidad confluyen dos aspectos que hacen que la discusión tome alto vuelo; por un lado ser un país con más de 15.000 dólares per cápita (un Chile más rico que antaño) en donde la imagen de un Chile desarrollado genera las expectativas suficientes para aspirar a lo óptimo, y por otro lado, el contar con la juventud más formada y por sobre todo con mayor acceso a información sobre lo que ocurre en el mundo. Es decir, nuestros jóvenes aspiran a un modelo de sociedad más avanzado, más equitativo y gracias a las tecnologías de la información, saben que es posible construir un país de dichas características, tal y como existe en otros lados del planeta.
A lo anterior se suma el escenario de las grandes utilidades de la banca privada, de las empresas mineras y del retail que confirman a ojos de todos de que en Chile hay dinero y, por ende, éste debe distribuirse de mejor manera, lo cual va generando una conciencia y sed de cambios que son justificados a vista de cualquier persona sensata.
Todo ello genera un zapato chino para nuestra sociedad, en la cual sus jóvenes demandan un Estado y beneficios sociales propios de una sociedad desarrollada, propios de un país de más de 30.000 dólares per cápita, y de un modelo de Estado que en la actualidad Chile no puede ofrecer al 100%, pero que, sin embargo, puede alcanzar en el corto y mediano plazo si se realizan los ajustes adecuados al modelo, en el cual este zapato chino lejos de generar retrocesos, se vislumbra como una gran oportunidad para avanzar.
En la actualidad, nuestros jóvenes no hacen referencia hacia a los avances del pasado como sí lo hacían nuestros padres y abuelos, esta nueva ciudadanía mira hacia el futuro y aspira a mucho más. Por lo anterior, es que se requieren reformas profundas para avanzar en esta dirección como son una reforma a la carga impositiva, la discusión sobre las ganancias de los recursos naturales y, por sobre todo, el perfeccionamiento de la democracia y su reforma constitucional, todas las cuales son materias que no pueden obviarse.
Chile requiere un nuevo paradigma basado en un Nuevo Estado mucho más fuerte, que genere oportunidades y que estimule el crecimiento económico y el capital humano para todos los sectores sociales. Entender esto será prioritario para configurar una sociedad más sana en donde al final del camino, ganan todos. Quedarse atrapados en este zapato chino como lo desean los sectores más conservadores sólo nos hará retroceder.
Sociedad endeudada, sociedad atada
Jun. 16 , 2011
En los últimos días nos hemos percatado de la especulación financiera por parte de un importante retail. Se han encendido las alarmas, se han enunciado reestructuraciones y regulaciones al manejo de los créditos de consumo. Sin embargo, el debate se ha centrado en gran medida a conceptos asociados a la eficiencia del sistema financiero y se ha ido paulatinamente dejando de lado determinar qué hay detrás de las prácticas de los consumidores para adquirir créditos careciendo de ingresos suficientes para asumir las deudas.
Unos dirán que es culpa del mercado, otros señalarán que nadie les pone la soga al cuello a quienes deciden asumir un crédito comercial y endeudarse, pero lo que sí han reflejado las cifras es que nuevamente los grandes perjudicados en todo esto son las familias más humildes de nuestro país, en el cual el presupuesto familiar se destina en gran parte al pago de deudas.
El acceso al crédito fácil ha permitido a miles de familias Chilenas tener accesos a bienes de consumo que de otra manera hubiera sido imposible acceder, bienes que han ayudado de cierta manera a mejorar la calidad de vida de los chilenos. Hasta aquí todo suena bien, sin embargo, el problema radica en la gestación de un excesivo consumismo por parte de nuestra sociedad Chilena que está lejos de desaparecer, en el cual la vida se destina a consumir y pagar deudas por sobre el disfrute de la vida misma. Esto va generando soterradamente ciudadanos presos del sistema crediticio, presos en el pago de las deudas.
El caso del endeudamiento juvenil nos señala la preocupación que debe asumir la sociedad toda en esta especie de epidemia. La última encuesta nacional de juventud del año 2009 nos entrega cifras realmente preocupantes en el cual más del 50,6% de los jóvenes menores de 29 años señala estar endeudado, y de aquellos endeudados estos concentran sus deudas en créditos de tiendas comerciales (retail) 57,3% y en deudas asociadas a créditos de consumo 20,7%.
La preocupación de constituir una sociedad volcada al consumo y al pago de sus deudas traerá como correlato una imposibilidad a la hora de tener una mirada crítica y de cambio sobre el sistema que nos toca vivir, ya que sus ciudadanos están atados al sistema crediticio, y si es en nuestros jóvenes peor aún. La gestación de un debate que vaya más allá de la regulación del sistema y que por lo tanto apele a un endeudamiento responsable que fomente la construcción de una vida más alejada del consumo excesivo como norte de vida ayudará a erradicar estos problemas desde la raíz y no será un mero maquillaje como es lo que pretenden aquellos que solo buscan el afán de lucro y el de enriquecerse a costa de una sociedad cada vez más segregada y desigual.
Facebook y redes, su segunda fase
Feb. 23 , 2011
No cabe duda que la penetración de las tecnologías de la información y de las redes sociales en la ciudadanía joven van más allá de la transmisión de información personal o colectiva. Las redes sociales se han ido apropiando de una esfera insospechada, como lo es la esfera de construcción de opinión, en ésta los líderes no tienen nombres ni apellidos, el líder en esta nueva fase se llama simplemente el colectivo, la masa informada o el poder del sentido común y la sensatez.
En una fase de instalación, el Facebook cumplía un rol de ampliar o reforzar el tejido social generando en cierta forma un voyerismo o perdida de privacidad personal (yo quiero saber en que están los demás y también quiero que sepan de mí).
Desde esta lógica más individual se ha dado paso a una segunda fase, más profunda y de contenido, ya no basta saber de los otros, ahora es necesario expresar opinión o bien sumarse a causas u opiniones de otros. Así hemos llegado al año 2011, momento en el que las expresiones de la masa informada y libre genera contenido político sin ataduras de ninguna especie en la redes sociales.
¿Qué es lo interesante de esto? Desde mi punto de vista el carácter transfronterizo de la formulación de opinión y por sobre todo el de sumarse a causas globales, va configurando un nuevo ciudadano, donde ya no basta su preocupación por lo que le afecta de manera directa, sino que éste se sitúa como un sujeto global en donde los conceptos del bien superior y general van prevaleciendo cada día más.
Informarse por las redes sociales de los acontecimientos en oriente medio, de la crítica a la caza de ballenas en la antártica, de la instalación de minas de carbón en el extremo sur de Chile y su rechazo categórico, como también el informarse de las convocatorias a marchas y manifestaciones por esta vía nos da una pincelada de todo lo que se está moviendo en las redes sociales y de su creciente influencia como entes generadoras de opinión y de contenido.
¿Qué queda por hacer o esperar? Desde siempre ha quedado demostrado que las reformas institucionales y políticas van kilómetros atrás de lo que piensa y desea el pueblo, pues bien, el pueblo global va señalando un camino, se avecinan tiempos en que la política y sobre todo sus instituciones globales deberán hacerse cargo de este nuevo mundo y de esta nueva realidad. Deberán imperiosamente generar reformas para su adaptabilidad o simplemente desaparecerán dando paso a la creación de nuevas instituciones para este orden nuevo. Falta mucho aún pero el camino se va aclarando cada vez más.
El Impacto de las Redes sociales y su influencia ya no es casualidad
Jan. 28 , 2011
En Chile como en el mundo entero, se han manifestado nuevas formas de expresión de la ciudadania y por sobre todo nuevas formas de organización y comunicación. Frente a diversos conflictos, problemas o demandas, esta ciudadanía delega cada vez menos su poder a las autoridades (Parlamentarios, dirigentes de partidos políticos, alcaldes, etc.) pasando a ser la propia ciudadania quien lidera, convoca e informa sobre sus movimientos y desarrollo de los mismos.
El ejemplo de movilización del gas en Magallanes en chile es un claro ejemplo de esto, a la autoridad formal le costó tiempo asumir que el poder y las negociaciones debían llevarse con este cuerpo nuevo (asamblea ciudadana) quedando relegados en un segundo plano los demás actores. Los protagonistas y líderes de la movilización fueron los propios ciudadanos. El resto del país se informaba de manera directa mediante las redes sociales (facebook, Twitter, etc,), se prefería la objetividad de la ciudadanía a las visiones formales de los medios clásicos.
En la actualidad, en el mundo árabe se vive un fenómeno sin precedentes, las manifestaciones en Túnez y ahora en Egipto han movilizado a miles de personas en búsqueda de un cambio de régimen, y por sobre todo un cambio que permita otorgarles más y mejores grados de libertad a dichas sociedades. Lo paradójico e interesante es que pese al bloqueo informativo por parte de las actuales autoridades, la población mayoritariamente joven se autoconvoca y moviliza gracias a las redes sociales de Internet. El emblema de dichas revueltas es un joven llamado Jaled Said quien murió hace algunos meses debido a la represión policial, su caso transformado en denuncia pública a inspirado a todo un pueblo y su página de Facebook (Todos somos Jaled Said) ha sido el motor de este fenómeno.http://www.facebook.com/elshaheeed.co.uk
Si el proceso de globalización económica y cultural restó de manera notable poder a los estados - nación y lo traslado a las multinacionales, era lógico pensar que la ciudadania global buscara nuevas formas de hacer frente a estos nuevos poderes y por tanto de combatirlas y modificarlas. Las redes sociales y el descredito al poder formal son solo síntomas de esta nueva realidad de la que hay que estar atentos.
Sin embargo, hay algo que no cambia y que permanece estable durante los últimos siglos de transformaciones y movimientos sociales. Cuando las estadísticas nos señalan que solo un 28% de la población mundial tiene acceso a la Internet (Chile 51%, Egipto 21%, Tunez 34%). Siguen siendo pequeños grupos de avanzada quienes van liderando estas nuevas transformaciones y formas de expresión. Cabe solo esperar y también trabajar para que la emergencia de estos nuevos movimientos puedan por fin dar respuestas reales a un mundo ávido de transformaciones y de necesidad de cambios en positivo, en el cual los campos de acción no solo se limitan al interior de las fronteras, ahora éste es lisa y llanamente global. Siendo sus jóvenes una vez más quienes empujan esta oleada transformadora.
Voto Voluntario, Sociedad de Derechos y Convicciones
Nov. 17 , 2010
Una vez más se ha instalado en el país, la discusión sobre la inscripción automática y el voto voluntario. Bien sabemos que 2.500.000 personas mayores de 18 años no votan, que el porcentaje de representación de los jóvenes ha ido en descenso, pasando de ser un 36% en el plebiscito del 88, a un 9,2% en la última elección presidencial. Cabe señalar que en la primera vuelta presidencial votaron no más del 60% de los mayores de 18 años, por ello es necesario preguntarse si vale la pena dilatar más esta discusión.
El sentido último de esta reforma, obedece a que la democracia en los tiempos que nos toca vivir, sea más representativa y eso claramente pasa por renovar el padrón electoral, ampliar la política y mejorar la discusión. Por ello creo que vale la pena preguntarse ¿es representativa una democracia en la cual sólo eligen a las autoridades el 60% de los mayores de 18 años?, Es decir, ¿se logra legitimar la autoridad presidencial si su votación en segunda vuelta (51,6% en cifras reales) no representó más allá del 25% de los chilenos mayores de 18 años?
Las cifras hablan por sí solas. La discusión por tanto debe centrarse en cómo logramos involucrar a esos nuevos electores no sólo en el juego democrático, sino que también en el desarrollo armónico de su ciudadanía y que sean parte de la sociedad que se quiere construir.
En las últimas semanas se ha puesto nuevamente en entredicho la voluntariedad del voto, dando como argumentos, por ejemplo que se elitiza el voto, que sólo votarían aquellos individuos con mayor formación y con grados mayores de conciencia ciudadana, excluyendo con ello a millones de ciudadanos y ciudadanas. Debido a estas razones algunos sectores manifiestan la importancia de dar obligatoriedad por el mandato de la ley, desempolvando a Rousseau con su concepto de Sociedad de Derechos y Deberes, publicado en el Contrato Social del año 1762.
Desde mi punto de vista, eso no es favorable. Más allá de la imposición de acciones por la instalación de leyes y sanciones, el ciudadano del siglo XXI y la apuesta de sociedad que queremos construir, va en sentido contrario. Se debe apostar por la construcción de una sociedad crítica, formada, en la cual sus individuos por el sólo hecho de la convicción se hacen partícipes de la sociedad que se quiere construir y eso no es gratuito, ni momentáneo, requiere trabajo y formación, pero por sobre todo demanda plantearse seriamente de qué modo se rompen las élites y las desigualdades en nuestra sociedad.
La voluntariedad representa el acto de la incertidumbre electoral en cada elección, pero también plantea el desafío a todos los actores políticos, de ser capaces de interpretar lo que quiere su ciudadanía. Ello implica no tener más el cheque asegurado de un padrón impositivo, representa en definitiva, un desafío sin escalas, que no sólo se agota en cada elección, sino que se agota en la medida en que millones de chilenos tengan la formación, la conciencia cívica y convicción de que ejercer el derecho a voto es bueno para la sociedad que se anhela formar.
Para una sociedad progresista como la actual que quiere avanzar, los conceptos de derechos y deberes del siglo XVIII quedan obsoletos. Hoy debe primar la formación de derechos y convicciones, en la cual la valoración del sujeto como actor principal, cobra mayor sentido. Es entonces en este desafío, en el cual todos debemos participar.
Mala Calidad de la política, pérdida de una gran oportunidad
Oct. 11 , 2010
Pasando un poco percibido quizás del debate público, la discusión de la nueva ley de Inscripción automática y voto voluntario adquiere ribetes históricos a la hora de mejorar nuestra democracia y hacerla más representativa, sin embargo, esta gran oportunidad puede convertirse en el gran talón de Aquiles de la democracia sino se trabaja seriamente en el fondo de la cosa. Dar voluntariedad de voto a más de 11 millones de personas entre ellos a más de 2.500.000 de nuevos votantes jóvenes constituye una gran oportunidad, pero a la vez un peligro si es que la clase política no es convocante a estos nuevos actores.
En cifras de las últimas elecciones, el total de electores represento menos del 60% de los mayores de 18 años en condiciones de votar, el sentido intrínseco de esta ley lo que busca es lograr mayor grados de participación y por sobre todo incluir a un número significativo de nuevos electores con el motivo de refrescar el padrón y hacer que la democracia y sus actores sean más atingentes a los tiempos que nos tocan vivir, con sus oportunidades y desafíos.
El punto es cuestión es que esta ley será letra muerta sin son justamente los actores políticos quienes no entienden el amplio sentido de esta oportunidad histórica, son ellos, los actores políticos, lo que construyen la política, aquellos que deben de manera inteligente, convocar, crear nuevos discursos, imprimir nuevos desafíos y dar lecciones de pulcritud y buen trato ciudadano, sin embargo, lo que hemos visto últimamente dista mucho del ideario de a quienes se quiere convocar. La ciudadanía y sus jóvenes ven a una clase política chata, más preocupada de cuestiones pasadas que de construir relatos de futuro.
Sabemos lo que valoran la media estos nuevos electores (Facebook, chat, blog, twitter, etc.) pero también sabemos cuánto repudian, la parafernalia banal, la imagen sin contenido, la denuncia liviana al voleo, en fin, son estos futuros electores los más preparados de la historia republicana, que si no hacemos bien las cosas optarán simplemente por abstenerse de ir y participar en un juego político del que no se sienten parte.
Es por esto que ojo con lo que se construye, no dilapidemos una hermosa oportunidad y transformemos esto en un balazo directo a los pies de la democracia, esta discusión es más seria y requiere mucho más análisis y por sobre todo contenido. En definitiva lo que se necesita es trabajar en una buena calidad de la política y que esta discusión se destrabe prontamente, para llegar a acuerdos que garanticen efectivamente, participación y representatividad, es tiempo, es hora, manos a la obra.
Sociedad Global y La Bandera
Sep. 30 , 2010
Ya pasada nuestra celebración del Bicentenario, pudimos observar todo el jolgorio, las fiestas, sus fondas, empanadas y parrilladas a lo largo de todo el país, sin embargo, junto con esta celebración pudimos constatar en el transcurso de los últimos meses una amplia exhibición de series históricas, documentales sobre la guerra del Pacifico, encuestas sobre lo chileno y por sobre todo se ha intensificado el uso de emblemas patrios como lo es la bandera de Chile.
Quien en su sano juicio podría siquiera cuestionar nuestra bandera y nuestra historia?, la verdad que ningún hijo de esta tierra estaría en condiciones de negar nuestra identidad y tradiciones. Pero lo que quiero poner en acento es la exacerbación de estos emblemas y la delgada línea que separa amar a nuestra tierra y el surgimiento de nacionalismos extremos que van en el sentido contrario del establecimiento de una sociedad global e integrada, sobre todo con nuestra región Latinoamericana y nuestros vecinos, a muestra de un botón, la cantidad de Chilenos migrantes es de alrededor de 875.000 personas de los cuales el 56% son nacidos en Chile y el resto tiene al menos un progenitor Chileno, los migrantes en el mundo ya superan con creces los 200 millones de personas, alcanzando casi un 3% de la población total mundial, cifras que claramente van en alza considerando que hace solo unos 50 años estas no sobrepasaban los 70 millones de personas en esta condición.
Desde la perspectiva de las cifras y la sociedad que queremos construir se hace necesario crear e impulsar la discusión de Chile en un contexto global, de cómo potenciamos y reafirmamos nuestras identidades y nuestra historia en un contexto de integración y en un contexto en que las fronteras y los Estados Naciones van poniéndose cada vez más tenues. Sectores conservadores que pretenden potenciar nuestra identidad como un país isla, impulsando un chauvinismo nostálgico que menoscaba a nuestros vecinos y a la región en la cual vivimos y convivimos, a la larga solo conllevara a apartar a Chile de un proceso integrador ya instalado en todo el Mundo.
Quienes impulsan con sus acciones el surgimiento y establecimiento de la sociedad global son nuestros jóvenes a lo largo de todo el orbe, no solo por su familiaridad con las tecnologías de la información, sino principalmente por la utilización de las mismas para dar sus opiniones y planteamientos políticos sobre hechos que afectan a su territorio como también sobre hechos ocurridos en diversas partes del globo, agrupaciones como ATTAC, Greenpeace y acciones globales como cruzadas en contra de la lapidación de mujeres apuntan en esta dirección. En deuda están aún las instituciones globales (ONU y tribunal penal Internacional), pero más temprano que tarde serán más interpretativas del sentir mundial, un desafío ya instalado, una realidad irrenunciable.
Debemos trabajar por un Chile que ame a su historia y su bandera, pero que entienda que esta identidad forma parte de algo nuevo llamados a crear y fortalecer, el mundo global nos llama a eso, ya que cada vez nuestro desarrollo no solo económico sino que también cultural dependerá de que nos vaya bien a todas nuestras naciones hermanas, entender esto será clave para las estrategias de desarrollo y las mejoras de nuestros pueblos y su gente. Son los jóvenes y las generaciones futuras los llamados a dar estos nuevos pasos.
Si la tierra pone su fuerza, la Juventud pone la suya
Mar. 08 , 2010
La juventud chilena ha puesto su fuerza para contribuir con la tremenda ayuda que el país necesita en estos momentos. Realmente ha sido encomiable la disposición, la voluntad y las energías que miles de personas, especialmente jóvenes, han tenido para afrontar la catástrofe que dejó el terremoto.
Guías y Scouts, Un Techo para Chile, La Iglesia Católica y sus instituciones derivadas, las Federaciones de Estudiantes, entre otras organizaciones, han sido testigos de la canalización de ayuda, a través de diversas acciones como acopio y ordenamiento de material, limpieza de lugares, distribución de enseres y alimentos, construcción de mediaguas, apoyo profesional, etc. No debemos olvidar además a los voluntarios no orgánicos que pro activamente han ofrecido su ayuda.
En este marco, el INJUV ha estado presente apoyando el desarrollo de las acciones de voluntariado joven en las zonas afectadas, a través de la disposición de movilización, instalación de un albergue para voluntariado en la ciudad de Concepción, y el arribo en las regiones del Bío Bío y del Maule de dos infobuses con conectividad a Internet para facilitar la comunicación de las personas afectadas por la catástrofe.
Usualmente, en términos académicos y técnicos, solemos hablar de la existencia de varias juventudes dentro de nuestra sociedad, debido a sus múltiples y dispersas características, sin embargo, hoy podemos decir que en estos días hemos visto sólo a una juventud unida bajo el manto de la solidaridad y la empatía con el compatriota que sufre.
¿Acaso tienen algún sentido hoy aquellos mitos de que la juventud no está ni ahí, que no participa, que le faltan espacios, y que es individualista? Evidentemente que ante la adversidad que hoy vivimos, decimos que no.
Pero no solamente decimos que “no” producto de la coyuntura, sino que además porque la sociedad que hemos ido construyendo en estos últimos 20 años ha conformado a una juventud en la que más del 50% cree en el futuro del país y en su progreso, y más del 90% está convencida que las personas jóvenes son un importante aporte para la sociedad, pues bien, en estos días hemos visto como la juventud se hace cargo de lo que piensa y siente respecto de su país (VI Encuesta Nacional de Juventud, 2009).
Esto nos debe llenar de orgullo, pero al mismo tiempo no nos debe sorprender. No se trata de decir que Chile y sus jóvenes son campeones mundiales de la solidaridad, el tema es un poco más profundo que el simple titular de una noticia. De esta forma, hoy tenemos a una ciudadanía más educada, más conciente de la importancia de que el país siga progresando, y más informada para poder actuar con sentido de responsabilidad nacional.
Esto último nos llama a una reflexión final, en la era de una comunidad global interconectada en la que las fronteras se difuminan gracias a las tecnologías de la información, contamos con una juventud que ha acudido al llamado de la nación que está sufriendo y que se circunscribe dentro de códigos culturales comunes que nos permiten tener un sentido de identidad único en el mundo. En efecto, hoy la juventud se caracteriza por ser global, pero al mismo tiempo nos ha demostrado que se siente tan chilena como para acudir desinteresadamente a colaborar en la reconstrucción del país.
Juventud Chilena en el siglo XXI (I)
Jan. 27 , 2010
Esta es la primera parte de una serie de reflexiones finales en torno a la temática de juventud desde una perspectiva del servicio público. He decidido partir por el final, es decir, por los desafíos, para luego continuar con el diagnóstico y finalizar con lo que se ha avanzado desde el gobierno en esta materia.
¿Cuáles son los desafíos del país en materia de Juventud?
Identifico cuatro desafíos principales en los cuales hay que seguir trabajando: 1) seguir avanzando en la equidad, 2) continuar fomentando la Participación Juvenil, 3) Fortalecer el Rol Coordinador del ente gubernamental especializado en materias de Juventud, y 3) mantener y seguir perfeccionando las líneas de acción que contribuyan con la Asociatividad y el Empoderamiento Juvenil.
1) Seguir avanzando en la equidad
A pesar de los esfuerzos y éxitos alcanzados por los gobiernos de la Concertación en materia de la superación de la pobreza y de lograr mayores niveles de equidad, la población juvenil se caracteriza por la desigualdad sufrida en diferentes ámbitos, principalmente, en las oportunidades para aumentar sus capacidades y competencias individuales. En la actualidad, el país ha cumplido con entregar máxima cobertura educacional, pero esto, si bien es un gran e importante avance, es insuficiente para proyectar al país en los inicios del siglo XXI.
Un desafío importante, por lo tanto, es establecer políticas que permitan mejorar la calidad de la educación chilena, pero no sólo eso, para el aumento del capital social y cultural de nuestros jóvenes se necesitan además acciones complementarias que permitan agilizar el proceso de desigualdad estructural que los afecta.
Sobre esto último, sabido es que las personas jóvenes que provienen de familias que carecen de experiencias de educación terciara en las generaciones precedentes (ya sea en padres, apoderados o tutores), los estímulos intelectuales recibidos durante la niñez y la adolescencia son menores que los que recibe un adolescente con padres profesionales. Este diagnóstico (si bien no indica una verdad absoluta y no es la única causa de la desigualdad) es muy importante si consideramos que cerca de 7 de cada 10 jóvenes que ingresan a la universidad, son la primera generación de su familia en hacerlo. En otras palabras, hoy no nos debe conformar la sola existencia de más profesionales que hace 50 años, si es que van a existir profesionales de 1ª y 2ª categoría determinadas por las desigualdades en el acceso a capital socio-cultural durante la adolescencia y la juventud.
Menciono otras variables donde está presente la desigualdad, y que tienen directa relación con la falta de oportunidades para aumentar el capital socio-cultural de nuestra población juvenil: mientras el 70% y 59% de los jóvenes ABC1 y C2 está estudiando, sólo el 40% y 39% de los grupos D y E lo hacen. Respecto del tiempo libre, si bien la TV hoy es accesible a la mayoría de la población, no sucede lo mismo con el acceso a Internet, del mismo modo, los grupos más acomodados conjugan su tiempo libre con estudiar, leer diarios y revistas, costumbre que es muy reducida en los GSE bajos. Lo mismo sucede con el acceso a la cultura y los deportes en general.
Teniendo en cuenta este tipo de información, el país debe dar un siguiente paso, considerando que la era de garantizar la cobertura ya pasó, y la de la calidad está en marcha. El siguiente paso tiene que ver con la implementación de herramientas complementarias para el desarrollo juvenil, especialmente en las comunas más vulnerables, es decir, espacios públicos descentralizados y con presupuesto garantizado (centros de desarrollo juvenil), donde los jóvenes puedan acceder después de las jornadas de educación formal a diversas actividades como reforzamientos académicos, clases de inglés, talleres artísticos y deportivos, talleres de emprendimiento e innovación, apoyo psico-social y orientación vocacional, salas de audición y grabación, entre otras.
Debemos asumir que la educación formal hoy no es suficiente, si queremos nivelar a los jóvenes del NSE bajo con los del NSE alto, debemos procurar que las oportunidades sean provistas, y si la familia y el mercado no pueden proporcionarlas... para eso está el Estado.
¿Por qué el voto voluntario?
Jan. 13 , 2010
Próximamente sabremos si habrá o no Inscripción Automática y Voto Voluntario en nuestra democracia. Sobre este tema ha existido desconfianza desde varios sectores sobre la eficacia de este sistema, por cuanto existe aprensión sobre la “voluntariedad” del voto como eventual causa de una mayor disminución de la cantidad de votantes en una elección.
Al respecto, sólo cabe señalar y fundamentar de que nuestra democracia no puede estar peor en términos de participación electoral.
En la primera vuelta de diciembre recién pasado, del total de la población nacional mayor de 18 años, sólo el 56% votó. Evidentemente este bajo porcentaje se explica porque existe una gran cantidad de jóvenes que no se inscribió en los registros electorales.
En contraposición a esta lamentable cifra, y centrándonos en la población juvenil, sabemos que el 88% de las personas menores de 29 años aprueba la existencia del voto voluntario (VI Encuesta Nacional de Juventud, 2009). Más aún, en un escenario de inscripción automática y voto voluntario, el 49% del total de la población juvenil iría a votar (INJUV, 2008).
Por lo tanto, estamos hablando de que un sistema como la inscripción automática y el voto voluntario es urgente y necesaria. La alta tasa de participación electoral juvenil bajo este sistema habla de una sociedad del siglo XXI que aún mantiene la convicción de que la democracia es el mejor sistema de gobierno que los puede regir, pero este supuesto no nos debe tranquilizar, por el contrario, sabemos que la adhesión juvenil a la democracia disminuye si comparamos la V con la VI Encuesta Nacional de Juventud (2006; 2009).
El voto voluntario es una oportunidad cierta para aumentar la participación electoral, exigirá a la clase política mayores exigencias para elaborar propuestas y levantar candidaturas y hará de la competencia electoral más dinámica y transparente.
Pero como he señalado en ocasiones anteriores, este sistema no es la solución definitiva a un problema de raigambre cultural. En este sentido, la existencia de la Inscripción Automática y el Voto Voluntario debe ir acompañada de la inclusión en las mallas escolares de un gran Programa de Formación Ciudadana, programa que por lo demás, el MINEDUC ya tiene diseñado.
Un programa de esta naturaleza contribuiría a consolidar en nuestro país la conformación de una sociedad de convicciones basadas en la libertad individual y en la responsabilidad social.
Hacer carrera
Dec. 23 , 2009
En la vida hay que vivir procesos y quemar etapas en diversos aspectos. Ad portas del cierre de las postulaciones universitarias, esta frase adquiere valor porque sabemos que en estos momentos miles de jóvenes están, eventualmente, definiendo su futuro.
Pero quisiera decir que aquella posición tajante sobre el hecho de que una persona defina su vida a los 18 años me parece poco feliz, porque el desarrollo, y por ende, el futuro de una persona es un lento proceso que requiere ser encaminado hacia la consecución de objetivos y de resultados exitosos, los cuales se forjan en un proyecto de vida.
El éxito no se alcanza en la inmediatez, sino que con la paciencia, la constancia y la perseverancia. Los casos “Bill Gates” son la excepción y no la regla.
Por lo tanto, muchas veces es mejor hacer las cosas lentamente, pero bien hechas. Aquellos que hablan sobre la urgencia de definir las grandes cosas ahora, corren el gran riesgo de caer en la irresponsabilidad, por ejemplo, el desarrollo de un país es imposible alcanzarlo en 4 u 8 años, asimismo, una persona no deja resuelta su vida vocacional ingresando o no a la universidad este año.
En esta etapa la compañía y el apoyo de la familia es vital, y estamos confiados de que la mayoría de las y los jóvenes hoy están sintiendo dicho respaldo, debido a que la familia es la institución social en donde casi el 100% de los jóvenes deposita principalmente su confianza. Junto con ello, sabemos que los jóvenes presentan altos índices de autoconfianza para encarar el futuro (VI Encuesta, 2009), dato que contribuye a que nos demos cuenta que la PSU no es sinónimo de una gran presión generalizada.
Finalmente, los consensos que existan entre los jóvenes y sus familias son vitales para ayudarle a forjar su proyecto de vida, pero lamentablemente estos no siempre se pueden alcanzar. Al respecto nos llama la atención que en temas como “planes y proyectos del futuro” las personas jóvenes del grupo ABC1 presenten índices de consenso con sus padres más altos que los jóvenes de los grupos D y E (VI Encuesta, 2009).
Para que los cambios sean profundos en pos de mejorar nuestras vidas, debemos procurar evitar una sociedad de la inmediatez, es necesario que los consensos y los proyectos los construyamos pensando en el largo plazo, tanto a nivel individual como colectivo.
Jóvenes obligarán a despeinarse a los candidatos
Dec. 14 , 2009
Hace algunas horas publiqué un artículo donde expuse algunas pistas de cómo es el votante joven de estas elecciones, puesto que, a pesar de ser sólo el 9,2% del electorado, será un porcentaje muy apreciado y disputado, sobre todo porque quedaron fuera de carrera los candidatos que tenían mayor capacidad de convocatoria juvenil.
En efecto, Jorge Arrate destacó el hecho de que las mesas nuevas, es decir conformadas con electores jóvenes, hayan dado varios votos al Juntos Podemos. Por otra parte, MEO al tener tan sólo 36 años, indudablemente era el candidato innato para este grupo etario.
Los jóvenes son importantes para la segunda vuelta y los candidatos de la Concertación y la Alianza bien lo hicieron saber en sus respectivos discursos de anoche, lo señalaron directamente y lo seguirán haciendo hasta enero.
¿Qué significa esto? Que ambos candidatos deberán liberalizar su discurso en lo valórico, e izquierdizar sus propuestas en lo económico-social. Esto se debe a que la juventud, a pesar de no mostrar mayoritariamente una inclinación por alguna postura política dentro del eje derecha-izquierda (según la VI Encuesta Nacional de Juventud el 49% no toma posición por ninguna tendencia, el 20% es de izquierda, y el 15% es de derecha), valóricamente son liberales, y socialmente presentan considerables brechas de desigualdad.
Liberalizar la posición valórica:
Como dije anteriormente, los menores de 30 años, en su mayoría están a favor de eliminar las restricciones para divorciarse (siendo su adhesión más alta en las mujeres: 62%) y respaldan ampliamente que la píldora del día después sea entregada sin restricciones. Además un alto porcentaje está de acuerdo con que exista el matrimonio gay (45%), el aborto terapéutico (58%), y la legalización de la marihuana (38%), sobre todo en los grupos socioeconómicos más altos, que es donde se registran las tasas más altas de inscripción electoral juvenil.
Izquierdizar las propuestas económico-sociales:
A pesar de todos los avances efectuados hasta ahora, la juventud chilena convive entre la desigualdad social, especialmente en lo referente a la adquisición de herramientas que permitan a las personas ser más competitivas en el mercado laboral. Es así como mientras el 70% y 59% de los jóvenes ABC1 y C2 está estudiando, sólo el 40% y 39% de los grupos D y E lo hacen. La desigualdad también se reproduce en otros campos: a pesar de que el hogar es el principal punto de encuentro con las amistades, éste disminuye a medida que disminuye el nivel de ingreso, al mismo tiempo que aumentan las plazas y lugares públicos como centros de reunión en los GSE bajos. La brecha social en el acceso a Internet es muy amplia: mientras el 90% de jóvenes ABC1 la utiliza todos los días, sólo el 26% lo hace en el grupo E, del mismo modo, los grupos más acomodados conjugan su tiempo libre con estudiar, leer diarios y revistas, costumbre que es muy reducida en los GSE bajos; la desigualdad también está presente en los embarazos no deseados.
¿Qué aspectos hay que destacar de esta situación?
Primero, al menos en estas elecciones se romperá la falta de preocupación de los candidatos por encantar al voto joven, porque a pesar de que representan un porcentaje minúsculo, son suficientes para ganar una elección.
Y segundo, Chile definitivamente es un país de izquierda: Arrate se declara orgullosamente de serlo, MEO hizo lo mismo por su lado, vemos como Frei y su comando están haciendo un llamado a los sectores progresistas, y lo que es realmente extraño, hemos escuchado a Piñera decir que está a favor de tener un estado de protección social, lo hemos visto respaldando las uniones de homosexuales, y declarándose un admirador de Lula.
Ahora bien, más allá de las intenciones declaradas, todos sabemos los costos que significa para cada bando jugar en esa lógica.
El voto joven en estas elecciones
Dec. 13 , 2009
En principio, se podría pensar que el 9,2% (762.000 personas) que representan los jóvenes en el padrón electoral podría ser decisivo en las elecciones presidenciales de este domingo, esto, debido a que las presidenciales de 2005 se ganaron con una diferencia aproximada de 400 mil votos, y las de 1999 con una de 180 mil votos.
¿Por quién votará la juventud este 13 de diciembre?
Podemos dar algunas pistas a través de la caracterización general del votante joven, según los datos preliminares de la VI Encuesta Nacional de Juventud:
Primero, son personas que tienen mucha confianza en sí mismos y en el futuro del país, independientemente de quien gobierne.
Segundo, son personas liberales en varios aspectos valóricos, por ejemplo, mayoritariamente están a favor de eliminar las restricciones para divorciarse (siendo su adhesión más alta en las mujeres: 62%) y respaldan ampliamente que la píldora del día después sea entregada sin restricciones.
Además, hay que tener en cuenta que los jóvenes de grupos socioeconómicos altos presentan las tasas más altas de inscripción en los registros electorales, siendo también estos los grupos más liberales en otros temas valóricos, así, hay que destacar que el 45% de los jóvenes ABC1 está de acuerdo con el matrimonio gay, el aborto terapéutico (58%), y la legalización de la marihuana (38%).
Tercero, a diferencia de lo que se pueda relacionar con las encuestas de opinión pública y del discurso de varios candidatos, los jóvenes que votarán este domingo no tienen dentro sus principales preocupaciones a la delincuencia, por el contrario sus prioridades están en conseguir trabajo, y en las deudas contraídas.
Estas son algunas de las características que los candidatos debieron tener en cuenta al momento de redactar sus propuestas para captar el voto joven. Lamentablemente, fue difícil escuchar durante la campaña alguna propuesta sobre política pública con perspectiva de juventud, y con ello no sólo me refiero a plantear algo sobre la píldora del día después, o cualquier otro tema valórico, sino que también me refiero a temas como vivienda, salud, o educación cívica.
Sobre este último punto –la educación cívica- cabe señalar lo siguiente: surge cierta preocupación al ver que la adhesión al sistema democrático disminuyó en comparación a la V Encuesta Nacional de Juventud, como asimismo se mantuvieron muy altas las tasas de abstinencia a inscribirse en los registros electorales, al respecto los jóvenes dan una contundente explicación: no les interesa la política, ¿por qué? Saque sus propias conclusiones a luz de este perfil generalizado del joven del siglo XXI.
A pesar de esto, no debemos olvidarnos que ese 9,2% puede inclinar la balanza, más aun si es casi un hecho que habrá segunda vuelta, de esta manera, los candidatos que pasen al balotaje tendrán una nueva oportunidad para encantar al votante joven.
Para ser felices necesitamos de un Estado 2.0
Nov. 25 , 2009
Respecto del individualismo, vemos que la mayoría de la población joven se auto-percibe como trabajadora antes que soñadora, idealista y participativa, y considera que la felicidad se alcanza mediante la construcción de una familia y la obtención de un buen trabajo, antes que vivir en un país más justo.
Respecto a los últimos 20 años, sin duda que la tasa de cobertura creciente de la educación, en todos sus niveles, irá impactando positiva y progresivamente en el desarrollo del país. También existen prácticas transversales sobre los principales modos de ocupar el tiempo libre y entorno al mayor acceso a la cultura y la educación en línea.
Pero por otra parte, vemos que estos y otros rasgos más o menos comunes, conviven entre la desigualdad social, la cual debemos continuar combatiendo. Es así como mientras el 70% y 59% de los jóvenes ABC1 y C2 está estudiando, sólo el 40% y 39% de los grupos D y E lo hacen. La desigualdad también se reproduce en otros campos: a pesar de que el hogar es el principal punto de encuentro con las amistades, éste disminuye a medida que disminuye el nivel de ingreso, al mismo tiempo que aumentan las plazas y lugares públicos como centros de reunión en los GSE bajos. Respecto del tiempo libre, si bien la TV hoy es accesible a la mayoría de la población, no sucede lo mismo con el acceso a Internet, del mismo modo, los grupos más acomodados conjugan su tiempo libre con estudiar, leer diarios y revistas, costumbre que es muy reducida en los GSE bajos; la desigualdad también está presente en los embarazos no deseados.
A la luz de estas cifras, que sólo son un pequeño adelanto de la VI Encuesta de Juventud, surge una de las reflexiones centrales que están en el seno de los hacedores de política pública: debemos estrechar la brecha social y generar las condiciones para que cada persona sea libre en la consecución de sus aspiraciones, porque a pesar de que las personas jóvenes consideran que para tener éxito en la vida basta con ser constante y trabajar responsablemente, vemos que existen desigualdades estructurales que trascienden la fuerza de voluntad de un individuo y que deben ser superadas en conjunto con el Estado para contribuir al desarrollo de un país más homogéneo.
Es así como los jóvenes del siglo XXI, a pesar de su individualismo, son demandantes del Estado, en virtud de que sea éste el que solucione aquellos problemas que por el solo apoyo de la familia no se solventan. El Estado para la persona joven es el encargado de abrir las oportunidades para que ésta pueda desenvolverse en el competitiva sociedad moderna, y al mismo tiempo, es un propulsor de las acciones que complementen su desarrollo en pos de abrir la vida hacia la felicidad y libertad de cada individuo, por lo tanto, para la construccion de la nueva politica del siglo XXI será necesario tomar en cuenta el nuevo rol que demandan del Estado estos nuevos ciudadanos.

