José Antonio Acosta

Desde Salvador de Bahía: Chile vs. Brasil

 

Eliminatorias: En Paraguay somos una amenaza

Jun. 05 , 2009

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Antes de venirme a Paraguay, estaba bastante preocupado por las informaciones que llegaban desde Asunción. La alarma que existía entre las autoridades por la presencia de los chilenos, que según ellos pueden traer el virus AH1N1 a Paraguay, me tenía medio desconcertado. Claro, justo arrastro un fuerte resfriado que según amigos, colegas y familiares me impediría ingresar al país, debido a los exigentes controles sanitarios de las autoridades paraguayas. "Si tienes suerte te van a mandar al hospital", me dijo el más optimista.

Escéptico como soy, no hice caso a esas advertencias. "Exageraciones", pensé. Pero a medida que me fui acercando a Asunción, me fui percatando de la realidad que me esperaba a mí y a los cientos de chilenos que venían en el vuelo. A pocas horas de despegar desde Montevideo, donde hicimos escala, nos hicieron llenar un formulario donde debíamos decir la verdad "para proteger las vida de los ciudadanos paraguayos". Así, nos preguntaban si habíamos tenido fiebre, tos, resfríos, etc, en los últimos diez días.

Estando ya en el aeropuerto, todos los funcionarios, pero absolutamente todos, traían consigo unas mascarillas en la boca. Claro, frente a ellos estaba la más fuerte amenaza que habían vivido en el último tiempo. Ni pensar en toser, me decía, a pesar de que las ganas que tenía eran enormes.

Pasando el control sanitario de las autoridades, me relajé. Era un triunfo frente a las advertencias de mis cercanos. Ya más tranquilo, me fui al entrenamiento de Paraguay. Había mucha prensa, tanto local, como chilena. Entrando a la sala de prensa, me percato de un gran letrero que indicaba el uso de mascarillas para aquellas personas que presentaban algún síntoma de la influenza. Y debajo de él, había una caja inmensa llena de las famosas mascarillas.

Lo curioso, es que los únicos que las ocupaban eran los colegas paraguayos, que estaban todos juntos en un rincón del salón, mientras que nosotros los chilenos, quedamos apartados en otro sector. Me sentí observado. Cada vez que tosía, sentía sobre mí las miradas de mis colegas "guaraníes". Ante esto, se me vino inmediatamente a la cabeza cuando los jugadores de Chivas de Guadalajara acusaron sentirse discriminados cuando fueron a jugar contra Everton por la Libetadores.

En Paraguay, me sentí un mexicano en Chile o quizás un mexicano en cualquier parte del mundo. Y por primera vez, me sentí discriminado, como un "bicho raro" o como un alienígena que porta una enfermedad mortal en alguna película de Ciencia Ficción. Ojalá que nunca más a nadie sienta algo parecido. De verdad.



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