Los candidatos y la ética empresarial
Jan. 11 , 2010
El 17 de Octubre de 2003, Cynthia Glassman, ex Comisionada y Presidenta del Securities and Exchange Comision (lo que en Chile equivaldría, en parte, a la Superintendencia de Valores y Seguros), se dirigió a un vasto grupo de ejecutivos y gerentes de entidades financieras y promocionando los programas de cumplimiento y ética empresarial, dijo:
“Si su meta hoy día es ganar todo el dinero posible –aún cuando al final pierdan mucho en multas y transacciones judiciales- entonces ustedes pueden verse tentados a mirar el otro camino. Yo respetuosamente sugiero que las firmas que evaden mantener programas de cumplimiento eficaces están hipotecando la rentabilidad a largo plazo –y en última instancia- la propia viabilidad de la empresa. La reputación de una empresa es un activo valioso, y en la industria financiera es uno de los más valiosos. Negarse a resguardar esa reputación con un gobierno corporativo de primera línea y programas de cumplimiento eficaces es un serio fracaso en el pensamiento estratégico de la empresa. Recuerden que aún cuando existen diversos riesgos comerciales inherentes a la administración de una entidad financiera, los riesgos propios de las regulaciones legales –que por lo demás son los más manejables- poseen el escenario mas devastador para una empresa, capaz de cerrar la puerta para siempre, incluso de la empresa mas prestigiosa”.
Esa manera de entender el mundo empresarial, cargada de ética, transparencia, buenas prácticas, responsabilidad social, entre otras, es la misma que en Chile se ha podido observar con el ingente esfuerzo que ha hecho la Superintendencia de Valores y Seguros, cuando ha aplicado sanciones como en el caso de Piñera (que dicho sea de paso, la discusión respecto de su conducta se ha centrado, a mi juicio equivocadamente, en si es o no un delito, cuando se podría haber enfocado en el reproche ético, de gobernabilidad empresarial y transparencia), en el caso D&S – Falabella, y recientemente al cierre del año 2009 en el caso llamado de “colusión de las farmacias”.
Sin embargo, esto es algo que hoy escapa al ámbito reservado de dicha entidad fiscalizadora, de la Superintendencia de Casino, de la Unidad de Análisis Financiero, de la FNE, entre otras. Esa manera de mirar el mundo, a través de un prisma ético -desde que entró en vigencia la ley de gobiernos corporativos y sobre todo, la ley de responsabilidad penal de las personas jurídicas- debiera imponerse en todas las empresas (públicas y privadas) y en todas las personas jurídicas, con o sin fines de lucro. Ellas también tienen la obligación (hoy respecto del delito de cohecho de funcionario público, lavado de activos y financiamiento del terrorismo, mañana, es de esperar, respecto de muchas otras conductas) de establecer un sistema de gobierno corporativo, que tienda hacia el efectivo establecimiento de programas de cumplimiento y ética. De no hacerlo, el riesgo no es menor, pues las sanciones -de la última de las leyes mencionadas- van desde importantes multas hasta la disolución de la persona jurídica.
Este nuevo conjunto de legislaciones (fruto en gran parte al ingreso de Chile a la OCDE) debieran tender hacia una evolución en la cultura ética de las empresas de nuestro país. Debemos avanzar desde discretas actividades de cumplimiento que se realizan al interior de las empresas (v.gr auditorias internas, recursos humanos, controles internos y mecanismos de control financieros) hacia el establecimiento de específicos programas de cumplimiento y ética empresarial, con una identidad definida, un código de conducta propio, un organigrama funcional a estas necesidades, y un equipo con poder dentro de la empresa que sea capaz de implementar un verdadero modelo de prevención de delitos.
En eso, los directores, los gerentes y los cargos superiores de las empresas tienen un rol preponderante. Ellos son los llamados a implementar los programas de cumplimiento y ética al interior de las empresas, sobre todo con el objetivo de prevenir y detectar las conductas delictuales de sus empleados y sus agentes. Por sobre todo, tienen la obligación de monitorear permanentemente, que esos programas funcionen adecuadamente.
En ese sentido, tengo la convicción que la ley de responsabilidad penal de las personas jurídicas, a través de su artículo 4º, entrega herramientas suficientes a las personas jurídicas, con y sin fines de lucro, para reducir y, en último término, eliminar las conductas delictuales, mediante un cúmulo de requisitos que, sobre la base de la autorregulación de la empresa, permiten generar un adecuado modelo de prevención de delitos. La prevención y detección de conductas delictuales al interior de la empresa, facilitadas con un adecuado programa de cumplimiento y ética, debiera permitir que las organizaciones logren un comportamiento ético y respetuoso de la ley.
Este creo yo, es uno de los grandes desafíos del próximo gobierno, a saber, buscar evitar o manejar de manera transparente, adecuada y oportuna los conflictos de interés que se puedan generar, profundizar nuestra historia reciente de control de las empresas, pero más importante aún, esforzarse por encausar el foco hacia un asunto de estándares éticos, antes que jurídicos. Sólo bajo un liderazgo que busque conseguir óptimos, antes que mínimos, podremos alcanzar niveles éticos acorde con los países desarrollados. De eso se trata, en parte, el desafío de ingresar a la OCDE.
Para terminar, me parece interesante recordar la visión que reflejó de esto el ex Fiscal General de los Estados Unidos Richard Thornburg, cuando en julio de 2003, tuvo que testificar ante el Comité en lo Judicial del Senado por la quiebra de WorldCom:
“Yo creo que WorldCom confirió una discrecionalidad prácticamente ilimitada en el Sr. Ebber (el CEO de WorldCom) y en Sullivan (el CFO de WorldCom), combinado con una recepción pasiva de las propuestas de administración al Directorio de la empresa, y una cultura que menospreciaba la importancia de los controles internos, las planificaciones de largo aliento, el debate y análisis serio de las políticas corporativas, lo que fue la base del fracaso de la Empresa y su posterior quiebra. En muchos aspectos significativos, WorldComp parece haber representado, durante un periodo relevante de tiempo, el polo opuesto de un verdadero modelo de gobierno corporativo… Una cultura empresarial y procesos internos que desalientan o implícitamente prohíben el escrutinio y el cuestionamiento de cómo se hacen las cosas, puede ser un verdadero campo de cultivo para conductas fraudulentas”





Para ello, es necesario que las Universidades y Organismos gremiales inicien una fuerte iniciativa de capacitacion y promoción de la RSE, porque la Etica renta.
Diplomado en rse de la onu.
Posted by RODRIGO GONZALEZ FENANDEZ on January 11, 2010 at 12:39 PM CLST #
Posted by Vlad on January 12, 2010 at 06:43 PM CLST #