Polanski: Los laureles y el pasto seco
Mar. 11 , 2009
Polanski, que durante años fue pasto seco para las hogueras del periodismo de farándula, se apresta ahora al trago amargo de una biografía no autorizada. El trance podría serle más amargo todavía en función de las superficialidades e imposturas que deslizó el año 84 en su propia autobiografía (Roman por Polanski) cuando, queriendo establecer su verdad, no hizo otra cosa que pavonearse de sus conquistas como gran seductor y gran triunfador. Si hubiese querido demostrar que en un gran cineasta también podía habitar un gran frívolo, en rigor sería difícil encontrar evidencia más contundente.
La obra, en todo caso, le sirvió de poco. Su versión agregó nuevas dudas a las existentes y aunque haya sido cierto que el episodio con una menor de edad escondió un operativo de chantaje al que no era ajena la familia de la chica, esta circunstancia no lo eximía de responsabilidad.
Sin embargo, una cosa son las cuentas impagas con el pasado o la justicia y otra los aportes que Polanski hizo al esplendor de la expresión fílmica con títulos como Cuchillo al agua, Repulsión, El baile de los vampiros, Chinatown, El bebé de Rosemary, El inquilino o Perversa luna de hiel.
Sus últimas cintas ya no tienen la misma grandeza e intensidad, pero quien haya hecho tal cantidad de cintas notables tiene derecho a echarse sobre sus laureles y a no levantarse nunca más. Son laureles incombustibles, lo cual podría ser tranquilizador para cualquiera, incluso para alguien tan ansioso como él.





Posted by Camilo on March 11, 2009 at 10:56 PM CLST #