Mineros: Para volver a creer
Aug. 23 , 2010
Publicado en La Tercera, 23 de agosto de 2010
El sentimiento transversal de regocijo, emoción y asombro que recorrió ayer el país difícilmente tiene precedentes. En el año en que Chile celebra 200 años de vida independiente, la fatalidad parecía ya estar ensañándose con nosotros. Primero, el peor terremoto de nuestra historia; después, el accidente minero de Copiapó. Lógicamente, las esperanzas se habían perdido, puesto que no era sensato ni realista mantenerlas cuando ya habían transcurrido 17 días del accidente y se sabía que el grupo de compatriotas había quedado enterrado a 700 metros de profundidad. No sólo eso: se trataba de un yacimiento que tenía más de un siglo de explotación y que a estas alturas, más parecía una termita que una mina.
Bueno, en contra de la lógica, del sentido común, en contra de esa racionalidad pata pesada que la cátedra presenta como imbatible, porque apela al juicio técnico y a la experiencia propia (así sea que se trate de un picnic que el interlocutor haya hecho alguna vez a una mina), el milagro -porque eso es lo que parece, un milagro- se produjo. Lo que era una tragedia se dio vuelta de campana.
Qué maravilla: los mineros están vivos. Lo único importante es que las faenas en ningún momento se detuvieron y que hubo gente -entre los familiares y los rescatistas, entre la gente de fe y quienes vivieron este drama como propio, y desde luego, también en las filas del gobierno- que nunca perdió la esperanza, aunque es probable que la confianza en más de un momento les haya flaqueado.
Como hoy todo tiene efectos mediáticos, todavía la sonda no había alcanzado a traer a la superficie el mensaje de "estamos bien en el refugio los 33" proveniente de las profundidades, cuando ya varios consultores de imagen se estaban preguntando cuánto y de qué modo este milagro se iba a traducir en mayores niveles de aprobación ciudadana para el Presidente. La conjetura tiene algo de obscenidad, porque ciertamente no todo lo que la gente y los gobiernos hacen -aun en la maquiavélica república del cálculo- es en función de la imagen y de los retornos que puedan extraer de las circunstancias en el corto plazo.
Piñera no hizo lo que hizo -y la verdad es que lo hizo resueltamente- para cubrirse de gloria con este drama. Su único objetivo -lo reiteró mil veces el ministro Laurence Golborne- era rescatar a los mineros con vida a como diera lugar y por eso el país presenció un despliegue logístico e ingenieril de contornos monumentales. Está claro que si la operación finalmente se corona con todos los mineros de regreso a casa, obviamente, más de algo le va a tocar al Mandatario de la satisfacción y la algarabía que se dejó caer sobre el país ayer por la tarde, cuando ante la incredulidad general se hizo contacto con los damnificados. En un país donde hasta un gol de la Selección mejora el biorritmo nacional o endosa -dicen, no me consta- algunos puntos de apoyo a quien esté en La Moneda, sería casi un contrasentido que la noticia de ayer no incidiera, teniendo en cuenta que en este caso el júbilo es bastante más sustantivo que una pelota en el arco y que además, el Presidente en este asunto fue un factor harto más determinante que una pata de conejo amarrada al cuello o un amuleto para la buena suerte.
Se dirá a lo mejor que el Presidente no hizo nada que un mandatario medianamente responsable no hubiera hecho. Es posible. Pero nadie podrá negar que apenas se enteró del derrumbe de Copiapó, decidió ipso facto abandonar los festejos de la asunción de mando en Bogotá para llegar de noche al lugar de los hechos. Nadie podrá acusarlo de no haber estado a la altura. La imagen de la incompetencia inoperante y ramplona frente a la tragedia, en lo que era la cúpula del Estado chileno la mañana del pasado 27 de febrero, está demasiado fresca en la memoria y fue demasiado vergonzante como para que el país no valore el compromiso personal y la efectividad de los sondajes dispuestos por el Presidente. En lo que a él le concernía, las cosas se hicieron bien. Otra cosa es que los mineros todavía estén vivos; en eso, más que el esfuerzo gubernamental, primó el destino si es que no directamente Dios.





Se nota la diferencia con el Gobierno anterior que fue capaz de abandonar a las víctimas de Concepción, Chaitén y Tocopilla para no arriesgar un par de puntos en las encuestas.
Piñera y Golborne nos han dado una lección de persistencia y esfuerzo.
Posted by Roberto on August 23, 2010 at 10:05 AM CLT #
Nadie mas que El tiene poder para guardar la vida de 33 hombres atrapados en la mina.
A El sea la honra y la gloria.
Viva Chile!!!
Posted by Betty Burton on August 23, 2010 at 10:56 AM CLT #
Por estos mineros, da mucho orgullo ser chileno.
Posted by José Arriaza on August 23, 2010 at 11:09 AM CLT #
Posted by EJSXS on August 23, 2010 at 11:19 AM CLT #
Posted by Natalia on August 23, 2010 at 11:46 AM CLT #
Posted by Mauricio on August 23, 2010 at 12:56 PM CLT #
Posted by Ciro Fraticelli on August 23, 2010 at 01:13 PM CLT #
Posted by Ariel on August 23, 2010 at 02:19 PM CLT #
Ya empezamos con aprovechamientos politicos de las tragedias, que desagradable ver como se les da espacio a payasos para que continuen con el circo
Posted by gerardo on August 23, 2010 at 02:44 PM CLT #
Posted by Jorge on August 23, 2010 at 02:52 PM CLT #
Posted by TETO on August 23, 2010 at 03:09 PM CLT #
Nadie mas que El tiene poder para guardar la vida de 33 hombres atrapados en la mina.
A El sea la honra y la gloria."
y la cuenta del derrumbe a quien se la tenemos que pasar... a don Sata?
Si Dios tuviera algo que ver, nos podria haber ahorrado pasar por todo el episodio...
Posted by mario ardiles funes on August 23, 2010 at 03:30 PM CLT #
Posted by jotajota cece on August 23, 2010 at 03:34 PM CLT #
Una lógica que considere la existencia de Dios como real tiene que considerar, a su vez, que su influencia no es burda y directa. Si Dios existe, y nosotros vivimos esta realidad difícil y limitada, entonces tiene que tener un sentido lo que parece no tenerlo, como el sufrimiento. Yo creo que Dios estuvo metido en esto. El sentido quizá se pueda entender con el tiempo. Estos golpes sirven para evolucionar. No obligan, pero sugieren.
Posted by Marco Ramírez on August 23, 2010 at 11:09 PM CLT #
En lo personal, como ingeniero, jamás imaginé que estarían vivos. Cabe señalar que no soy un beato, pero creo sinceramente que esto es un milagro, porque algo materialmente imposible, se hizo realidad. Respecto del presidente, yo voté por él y me siento orgulloso, con modestia y humanidad tomó sobre sus hombros el problema y este coronó con exito su compromiso. En ningún caso es comparable con lo patético de las autoridades el 27 de febrero.
Posted by 200.54.73.146 on August 24, 2010 at 09:09 AM CLT #
Posted by Marcela Müller on August 24, 2010 at 09:36 AM CLT #