Michael y los vampiros
Jun. 28 , 2009
Cuando Andy Warhol dijo que en el futuro todos tendríamos nuestros 15 minutos de fama, obviamente no estaba pensando en Michael Jackson.
Lo que Warhol no dijo es que esos momentos fulminantes de sobreexposición te robarían el alma y te dejarían muerto en vida, tal como esos vampiros condenados a peregrinar para siempre en una existencia sin paz, sin emociones y sin final. Quizás no sea casual la fascinación de esta época por las ficciones de Stephanie Mayer y los vampiros. Algo muy serio tiene que haber ocurrido en la sociedad de la información para que la posesión se convirtiera en la metáfora más poderosa y de mayor convocatoria de la época.
Tal vez ni siquiera sus biógrafos más metódicos y rigurosos podrían establecer en qué momento exacto Michael Jackson fue vampirizado por la industria de las celebridades. ¿Fue antes o fue después de Thriller? ¿Fue antes o fue después que Warhol lo pusiera en la portada de Interview? ¿Antes o después que Steven Spielberg lo invitara a sus fiestas junto a Elizabeth Taylor, Bruce Weber y la gente famosa de Hollywood de entonces?
Lo que sí está claro es que después de eso dejó de ser y contrajo su vida, su existencia y ontología, al espesor de las páginas de los diarios y revistas que reproducían su figura hasta la saciedad y a la fugacidad de las imágenes fílmicas y digitales que multiplicaban su rostro y su cuerpo en movimiento según un software que nadie con un gramo de grasa, nadie con una reserva de vida interior, nadie con el alma no conectada a los sintetizadores del pop hubiera podido resistir. Warhol decía que si alguien quería saber algo de él, lo único que debía hacer era mirar la superficie de sus pinturas, grabados y película, porque detrás de eso no había nada más. Absolutamente nada. El caso de Michael Jackson probablemente es igual. Hay que escucharlo y mirar sus videos. Ahí está todo. Detrás de eso, nada.
Es una ironía que sólo ahora caigamos en cuenta que Thriller no era sólo un notable clip ochenteno. También era una autoconfesión. Si los muertos están vivos, es porque los vivos de la industria del espectáculo están muertos. Las celebridades existen sólo para el fogonazo de los flashes y el escaneo de las cámaras. Existen sólo como fetiches concebidos para la mirada invasiva de los demás.
Son básicamente dos los factores que hacen que el destino del "Rey del Pop" sea singularmente trágico. El primero se relaciona con su infancia, de la cual en estricto rigor nunca pudo salir. El segundo conecta con su propio cuerpo -digitalizado, liviano, elástico- que en rigor nunca logró habitar a plena conformidad.
Efectivamente nunca dejó de ser un niño. Su imaginería, sus gustos, su casa, Neverland, su concepción del mundo como juguetería, son las de un impúber que, como no pudo ser niño cuando chico, trató de serlo compulsivamente y a cualquier precio cuando grande.
Como nunca se desarrolló intelectual, emocional ni sexualmente -cómo y en qué momento, si más de dos tercios de su vida los pasó arriba de un escenario- hizo lo que hacen todos los niños para tratar de insertarse en el mundo de los grandes: emular. Hizo como que había crecido y al bailar movía la pelvis con la mano en los genitales. Hizo como que tenía una intensa vida social y convidaba por el fin de semana a un grupo de amiguitos a su mansión de Los Angeles. Hizo como que quería fundar una familia y se casó en una oportunidad con Lisa Marie Presley, la hija de Elvis, y en otra con la enfermera Deborah Rowe. Hizo como que quería ser padre y lo logró gracias a las maravillas de la inseminación artificial y a dos matrimonios que no fueron muy distintos del arriendo de vientres. En la sociedad del placer, que lo levantó como ícono, Michael Jackson terminó quedándose con las sobras.
Con su cuerpo tuvo una relación tanto o más traumática. No es tan extraño que haya renegado de su color, porque más fuerte que su identidad eran sus confusiones. Si pasados los 25 años todo hombre es responsable de su cara, la de Jackson hay que cargársela a los cirujanos plásticos y estheticiennes que la estiraron, intervinieron y rehicieron hasta dejarlo convertido en una mascarilla pintarrajeada e inexpresiva, apenas recubierta de piel y con estragos irreparables a la altura de la fosa nasal. Meses antes de morir, Jackson parecía el remedo del que había sido en su juventud y a esas alturas lo que corría por sus venas, más que sangre, era posiblemente una extraña de mezcla de drogas, soledad y formol.
Nada de Tú nos lo diste, Tú nos lo quitaste. Nosotros lo creamos, nosotros lo destruimos. Las lágrimas que derramó el mundo a su muerte no son falsas, porque su genio musical y su figura están en el ADN de dos o tres generaciones que lo lloraron con verdad. Pero hay razones para temer que sean lágrimas fugaces.





Posted by Pablo Huidobro on June 28, 2009 at 12:44 PM CLT #
Posted by Pablo Huidobro on June 28, 2009 at 12:45 PM CLT #
Posted by Candonga on June 28, 2009 at 01:15 PM CLT #
Posted by javier morales on June 28, 2009 at 01:45 PM CLT #
La necesidad que sintió por blanquear su piel, de modificar su aspecto físico, nos demuestra a un hombre que se sintió acorralado por una sociedad vorágine insensible, que pide más a cada instante.
A muerto un artista que en verdad fue grande, ahora solo nos queda disfrutar de su legado musical.
Posted by Miguel on June 28, 2009 at 02:31 PM CLT #
Posted by Roberto Vegas on June 28, 2009 at 03:04 PM CLT #
Posted by Roberto Vegas on June 28, 2009 at 03:20 PM CLT #
Parece que Michael sólo disfrutaba cuando estaba rdeado de niños.
Posted by Osvaldo on June 28, 2009 at 03:48 PM CLT #
Un abrazo, Pablo
Posted by Pablo Simonetti on June 28, 2009 at 05:54 PM CLT #
Posted by Israel muñoz on June 28, 2009 at 06:54 PM CLT #
Posted by mariana on June 29, 2009 at 12:55 AM CLT #
Ud. con suerte hace lo que puede, en cambio MJackson hizo lo que quiso. Ud. vive para si mismo, MJackson al contrario ¿Tiene idea a cuantas personas en el mundo benefició directa o indirectamente gracias a su genio artístico?... es lamentable el esfuerzo que ha puesto en su columna para tratar de denigrar a un ser humano.. seamos honestos, el día de vuestra muerte con suerte lo llorarán sus familiares, ¿Serán lágrimas verdaderas y duraderas?
Posted by Patagon on June 29, 2009 at 02:03 AM CLT #
Posted by raul on June 29, 2009 at 05:34 AM CLT #
Posted by Roberto Vegas on June 29, 2009 at 11:32 PM CLT #