Mario Vargas Llosa: Tres momentos, una vida
Oct. 08 , 2010
Publicado en La Tercera, viernes 08/10/2010
Pocas veces un gran escritor llega a ser también una figura intelectual de reconocida autoridad en el debate público. Esta combinación, que en América Latina alguna vez se dio con Octavio Paz o Carlos Fuentes, en el fondo fue una vuelta de tuerca al concepto del escritor comprometido que acuñó Sartre a mediados del siglo pasado. Pero es una mezcla que ha terminado convirtiéndose en una rareza en la modernidad. El escritor-intelectual bien podría ser una especie en extinción. Es más: para gran parte de la cátedra en la actualidad la pertenencia a estos dos mundos (a la literatura y a la elaboración intelectual) es motivo de sospecha, si no es que no de franco escarnio.
Sin embargo, los hechos son más fuertes en el caso de Vargas Llosa. Hay pocos escritores con una obra de ficción que tenga el peso de la suya. Hay pocos novelistas que hayan reflexionado tanto y con tanta fecundidad sobre la literatura y sobre autores como Flaubert, Victor Hugo, Arguedas, Onetti o Jorge Luis Borges. Y hay pocos intelectuales que tengan una trayectoria tan esclarecida y combativa en la prensa o en tribunas de coyuntura al servicio de la libertad, la democracia y el desarrollo social.
Escritor animado por una voluptuosidad narrativa que es perceptible tanto cuando habla como cuando escribe, Vargas Llosa, además de acusar desde temprano enorme sensibilidad al poder, evolucionó desde posiciones de izquierda, cuando suscribía algunas categorías del marxismo y apoyaba a la revolución cubana en los años 60, a posiciones que terminaron identificándolo irreductiblemente con el liberalismo político, económico y cultural.
Narrador fascinado con la épica y las estructuras éticas y mentales del fanatismo (con el Conselheiro de La guerra del fin del mundo, con el delirante protagonista de Historia de Mayta, con el capitán Pantoja de Pantaleón y las visitadoras, con Flora Tristán, la social-feminista acérrima de El paraíso en la otra esquina), Vargas Llosa tiene algo de la fe arrebatada del converso y algo también del fuego y la vehemencia del polemista inagotable y persuasivo.
Hay tres momentos cruciales donde se la jugó a fondo por sus ideales y convicciones. El primero tuvo lugar en 1971, cuando rompió con la revolución cubana a raíz del sombrío asunto Padilla; ese episodio marcó el fin de la fiesta en La Habana que iba a unir a la revolución con la libertad creativa; de allí en adelante el castrismo no hizo otra cosa que abrazar, cada vez con mayor compulsión, la fórmula totalitaria. Otro momento crucial en su trayectoria, más difuso en el tiempo, pero de tanto o mayor coraje intelectual, porque lo separó del rebaño literario latinoamericano, fue su aproximación al pensamiento liberal, sobre todo a través de figuras como Isaiah Berlin o Ludwig von Mises, proceso que culminaría después en un revelador encuentro con Margaret Thatcher. El tercero ocurrió en 1990, cuando (en una aventura política que terminó naufragando y poniendo contra las cuerdas su vocación de escritor) levanta en el Perú su candidatura presidencial, en momentos en que el socialismo populista del primer gobierno de Alan García estaba demoliendo el país y él se atrevió a proponer un programa de gobierno asociado a la democracia liberal y a la economía de mercado para rescatarlo y sacarlo del subdesarrollo.
Narrador portentoso y ensayista de extraordinaria lucidez, Vargas Llosa, fiel a su noción del intelectual como aguafiestas, es, junto a Octavio Paz, el gran tributo que las letras latinoamericanas han rendido a las dolorosas lecciones de la historia del siglo XX y a la causa de la libertad.





Saludos desde Lima, Perú.
Posted by Gonzalo Porta on October 08, 2010 at 10:23 AM CLT #
Posted by Herman Aguirre Ayala on October 08, 2010 at 10:26 AM CLT #
Posted by gonzalo on October 08, 2010 at 11:54 AM CLT #
Posted by Jaime Soto Pozo on October 08, 2010 at 11:55 AM CLT #
Posted by smart on October 08, 2010 at 12:29 PM CLT #
Posted by Pablo Duran on October 08, 2010 at 01:23 PM CLT #
La mezcla entre calidad literaria y valentía política la encontramos, en toda su expresión, en su libro «El pez en el agua». Fluctúa entre su emigración a Francia, alentado por el sueño de llegar a ser un gran escritor, su admiración por Sartre y, a capítulo seguido, su valiente incorporación al liberalismo, influido por Isaiah Berlin y Karl Popper.
Vaya nuestro ¡enhorabuena! por su merecido Premio Nobel.
Posted by Héctor Parra on October 08, 2010 at 01:53 PM CLT #
Posted by Miguel Gorbea on October 08, 2010 at 03:05 PM CLT #
Posted by Julio Peña on October 08, 2010 at 07:20 PM CLT #
Un premio sumamente merecido. Felicitaciones Don Mario Vargas Llosa.
Posted by Miguel on October 08, 2010 at 07:59 PM CLT #
Posted by Herman Aguirre Ayala on October 08, 2010 at 08:37 PM CLT #
Posted by Frank on October 08, 2010 at 09:41 PM CLT #
Posted by José Tsang on October 08, 2010 at 10:05 PM CLT #
Posted by Jorge Velazco on October 08, 2010 at 10:48 PM CLT #
Posted by Mampt on October 09, 2010 at 12:16 AM CLT #
Posted by Francisco Pacheco on October 09, 2010 at 01:34 AM CLT #
El caso es que Vargas Llosa se inscribe como otro orgullo para peruanos y latinos entre las lumbreras de las letras hispanas.Para mi eso es lo que vale.
Posted by Omarcito on October 09, 2010 at 08:25 AM CLT #
Posted by andres velarde on October 09, 2010 at 12:41 PM CLT #
Posted by Rodrigo Figueroa on October 10, 2010 at 02:33 AM CLST #
Posted by Patricio Gonzalez i. on October 10, 2010 at 10:19 AM CLST #
Posted by Víctor Hugo Neira Muñoz on October 10, 2010 at 10:50 AM CLST #
Posted by ludovico on October 12, 2010 at 07:20 AM CLST #
Posted by Daniel H. on December 19, 2010 at 01:31 PM CLST #