La primera víctima del cambio
Dec. 20 , 2009
Publicado en La Tercera, 20-12-2009
¿Por qué a Joaquín Lavín le fue mal en su candidatura al Senado? Aunque circulan muchas explicaciones, tal vez la forma de hacer campaña tiene mucho que decir. Actualmente, por lo visto, la promesa de efectividad y la cercanía con la gente ya no bastan.
Solamente el tiempo dirá si la derrota de Joaquín Lavín en la V Región Costa fue o no la piedra que muchos están viendo en la actualidad y terminó dividiendo las aguas respecto de la forma de hacer campañas políticas en la centroderecha. Para que eso pueda dimensionarse en plenitud, claro, Piñera tendría que ganar la segunda vuelta. De lo contrario, su nombre terminará tan lastimado como quedó por ahora el de Lavín y nada sustantivo se habrá probado en el sector.
Es cierto que ya andan circulando divisas de contenido moral acuñadas desde que se conocieron las primeras proyecciones de la elección, mucho antes que cayera la noche del domingo pasado, cuando se anticipó el eventual fracaso de la campaña senatorial de la figura de mayor estatura presidencial de la UDI. Son divisas sentenciosas y que simulan aliento bíblico: no subestimarás a tu adversario, por pequeño que te parezca; no llegarás a una circunscripción herida por el centralismo con la prepotencia santiaguina del que viene a quedarse con el cargo; no te confiarás en lo que hiciste en el pasado, porque lo importante es lo que tú quieras hacer en el futuro… Está bien, pero una cosa son los sermones y otra la política, y lo que en la actual discusión está en juego es a fin de cuentas una opción entre el marketing político entendido como una rama de la inspiración, el genio o el olfato (apoyado en una que otra encuesta) y el marketing político concebido como disciplina tributaria de las ciencias exactas.
Si la campaña de Lavín va a ser muy analizada en el futuro como experiencia emblemática es porque en lo fundamental se planteó sobre las mismas bases a partir de las cuales el ex alcalde de Las Condes y Santiago llegó a ser una figura política de tonelaje nacional. Lavín no sólo reivindicó para la acción política en los años 90 la dimensión de la efectividad ("solucionarle los problemas concretos a la gente"
. También estableció marcas diferenciales que hoy día son de silabario para cualquier político en materia de proximidad y cercanía con la gente. En eso radicó su éxito y hasta ahí todo iba bien.
Sin embargo, hay expertos que consideran que ahí también estuvo esta vez el error. Porque a Lavín le habría faltado otra vuelta de tuerca. Y le habría faltado porque su campaña volvió a ser la misma -conceptualmente hablando, porque en términos de cantidad fue muy superior-, sin importarle mucho que en los últimos 10 años el país experimentó un profundo cambio cultural. Y no hay duda que ese cambio alteró la ecuación. Lo alteró tanto, que su posicionamiento como político cercano y hacedor de cosas no fue suficiente para convertirlo en senador. De hecho, en la V Región le fue bien en los sectores populares, que lo siguieron viendo cercano, pero le fallaron las mujeres, que seguramente lo vieron anticuado y que a ojos vista corresponden al estamento electoral que más ha cambiado y seguirá cambiando después del gobierno de la Presidenta Bachelet. El hombre del cambio no cambió.
Tales cambios sí estuvieron presentes en la campaña de Sebastián Piñera. Presentes y cuantificados. En el staff del candidato a todo se le pone número, porque si las cosas no tienen su número al lado es imposible medirlas y, por lo tanto, es muy probable o que sean irrelevantes o bien que no existan. Piñera no dejó nada entregado ni a la subjetividad ni al azar. Cuantificó y testeó todo. No se permitió ni un solo paso que no estuviera previamente evaluado y chequeado. A lo mejor este rigor le quitó espontaneidad a su discurso, pero cada vez que Piñera hablaba de la puerta giratoria, del retorno al dinamismo económico o de la necesidad de crear más empleos, no sólo sabía lo que estaba diciendo. También sabía lo que estaba marcando.
No es así, dirán unos, como se hacen las campañas más emocionantes, que son precisamente aquellas que llegan a tener contornos épicos. El verdadero liderazgo se prueba actuando por el lado de oferta, no por el de la demanda. Líder no es tanto el que investiga lo que la gente quiere, sino el que ofrece algo fascinante que la gente a menudo ni siquiera sospechaba que existía.
La manía de cuantificarlo todo, en cualquier caso, no es un mal punto de partida para un gobierno que se propone hacer las cosas sustancialmente mejor. La verdad es que en Chile son demasiados los bolsones de inoperancia del aparato público que se mantienen al margen de correlaciones elementales entre medios y fines o entre costos y beneficios. Y es verdad que para desarmar esos enclaves se necesita bastante más o bastante menos que una emoción: se necesita una cifra.
La creciente profesionalización de la campaña de Sebastián Piñera no quiere ser sólo un seguro contra la improvisación. También quiere llegar a ser una escuela de gobierno. Hacer las cosas bien no es todo, pero sí es parte del desafío de conducir un país. A eso hay que agregarle el relato, que alumbra el sentido, clarifica el rumbo y ayuda a entender por qué una cosa sí y otra no.
Son dos modelos. Movido por poderosas intuiciones políticas, Joaquín Lavín termina fracasando en la V Región. Apoyado en la masa crítica de sucesivos sondeos y focus, Piñera, por la inversa, califica con ventaja para la segunda vuelta.





Posted by jaime on December 20, 2009 at 12:52 PM CLST #
Posted by cristian tabilo guerra on December 20, 2009 at 05:17 PM CLST #
Para nadie es un misterio que Lavín y Chahuan superaron por más de 10 puntos a piñera en la V costa y que en los distritos populares Lavín tuvo siempre una ventaja de entre 7 y 12 puntos sobre chahuan.
Sólo en Viña la DC local prefirió votar sistemáticamente por Chahuan y revertir la votación de los otros dos distritos.
Posted by jvidaurre on December 20, 2009 at 05:42 PM CLST #
Posted by Hernán Luis Aguirre on December 20, 2009 at 05:50 PM CLST #