La política de la media naranja
Jul. 26 , 2009
Aunque en tiempos de Alessandri el país vivió sin primera dama de lo más bien (como se decía antes), porque el Presidente era soltero, y aunque a nadie se le ocurre echar de menos un eventual primer marido de la nación en tiempos de Michelle Bachelet, algo ha ocurrido en el debate público nacional que la institución eminentemente fáctica de la primera dama vuelve a estar en el tapete.
Y vuelven los refunfuños teóricos de siempre: que no corresponde, que la presidencia no es una institución bicéfala, que se trata de un resabio de los regímenes monárquicos, que la figura de la primera dama es una invención únicamente protocolar…
La realidad, eso sí, es más compleja que eso. Básicamente por dos razones.
Primero, porque los presidentes suelen estar casados y la mujer con que lo estén puede llegar a tener enorme gravitación tanto en el perfil político que proyecten como en el gobierno que encabecen. Los memoriosos siempre tienen a mano el caso de Evita, que si se analizara en serio debería inducir a exigir el divorcio como condición para asumir la presidencia. Evita ilustró a la perfección lo que puede significar una primera dama en términos de populismo y de expansión del poder. Muy distinto fue el caso de Jackie Kennedy, que, lejos de expandirlo, más bien lo glamorizó y llenó de elegancia y encanto.
La segunda razón que legitima a las primeras damas descansa en el oportunismo, porque desde que los staff de campaña y los comunicadores estratégicos están obligados a ganarse con chispa cada uno de los pesos que se llevan a su casa, hay relativo consenso en que la mujer del candidato no sólo debe potenciarlo, sino también equilibrarlo allí donde su marido cojee. Esto es ya más complicado y son palabras mayores. Y desde luego muy de ahora. En el pasado las cosas eran de otro modo. Aunque Mitty Marckmann de González Videla fue casi una leyenda popular, porque era muy buenamoza, a nadie, por ejemplo, se le hubiera ocurrido someter a doña Graciela Letelier de Ibáñez a estos trotes. De partida, porque era una señora muy de su casa que, como gran cosa, presidía el Ropero del Pueblo. A Leonor Oyarzún y Luisa Durán, que eran distantes y discretas, tampoco las molestaron mucho, y si no defraudaron expectativas es porque nadie a su respecto se las había hecho.
Donde es más fácil ver en acción la teoría del dame-lo-que-yo-no-tengo es en el caso del binomio Eduardo Frei y Marta Larraechea, Martita. Es fácil, porque estuvieron seis años en La Moneda y porque a su modo representaron extremos tan opuestos que cuesta imaginar lo que puedan tener en común. Donde ella es ferozmente espontánea, protagónica, expansiva y de palabra abundante y fácil, él es tieso, retraído, inexpresivo y poco amigo del verbo. No es raro que se diga que son tal para cual. Se complementan de maravillas y es obvio que juntos valen bastante más del doble de lo que costarían por separado.
Si alguien cree que Cecilia Morel es la llamada a compensar con azúcar y sentimentalismo tanguero la emocionalidad que supuestamente a Sebastián Piñera le estaría faltando, bueno, corre el serio peligro de morir esperando. Ni ella da esas notas ni tampoco estas eventuales transferencias son tan simples. Pero Cecilia Morel es una mujer extremadamente perceptiva y suele estar atenta a detalles que a él se le van. No corresponde al tipo de esposa, tan frecuente en la pareja chilena, que escucha a su marido embobada ni es tampoco de las que han convertido los gestos de asentimiento con la cabeza en un tic. No, lo suyo no va por ahí. Esta orientadora familiar tiene opiniones propias que no siempre coinciden con las de su marido. Mucho antes que él comenzara a enganchar con la ecología chilota, en función del proyecto del Parque Natural Tantauco, ella llevaba años dedicada a otro tipo de ecología, la ecología humana y de la familia, y eso explica que lejos de instalarse en los proyectos de su marido haya levantado tienda aparte con la Fundación Mujer Emprende, que trabaja con madres jóvenes y en riesgo social.
Karen Doggenweiler y Marco Enríquez-Ominami bien podrían ser la pareja más mediática de Chile. Sería inexacto decir que el matrimonio juntó el mundo de la farándula con el de la política, porque la verdad de las cosas es que ella viene de una familia donde la tradición socialista siempre estuvo presente. Mucho antes de conocerla, él, por su parte, ya había hecho un poco de cine y bastante más de televisión, de suerte que también manejaba esos códigos. A pesar de trabajar en la televisión, Karen es cero diva, y a pesar de estar en política, Enríquez es un tipo simpático. Lo uno y lo otro facilitan las cosas en el comando. También en ese entorno alivia la presión saber que ni a él ni a ella van a tener que impartirles cursos acerca de cómo usar los medios. Ambos literalmente florecen bajo los reflectores y esto, que en otra época hubiera generado sospechas en la esfera pública, es lo que ahora proporciona identidad y más confianza.
Viene la campaña. Martita tendrá que agrandar (de nuevo) a Frei, Karen multiplicar (si cabe) a su marido y Cecilia Morel contener (si puede) a Piñera. Ninguna la tiene fácil.




"A los que siembras tomentas, cosechan tempestades".
El candidato de la Alianza, quería seguir golpeando con el indulto de un narcotraficante. Y entonces, no debe causarle extraño que le saquen los "trapitos al sol". Más todavía, si los de su ex-entorno. Le señalan que tiene el tejado de vidrio.
Posted by Inocencio on July 26, 2009 at 01:34 PM CLT #
Posted by Andres G. on July 26, 2009 at 04:29 PM CLT #
Posted by Consuelo on July 26, 2009 at 07:24 PM CLT #
El padre biológico de Marco Henríquez - Ominami fue un extremista del MIR que acosó los bancos, fuera de otras fechorías es decir hombre metrayeta, su Padrastro tampoco lo hizo mal. De esto por su puesto el candidato se enorgulleció a su retorno a Chile, pero ya se olvidó.
Posted by carlos venegas uribe on July 26, 2009 at 08:50 PM CLT #
Posted by carlos venegas uribe on July 26, 2009 at 09:00 PM CLT #
en el caso de Karen nos guste o no ella tiene ganado su espacio en su trabajo. por otro lado larraechea si bien aparece como espontanea no le creo su cuento. de la Sra Morel ademas de ser una persona con una tremenda vocacion por trabajar en temas de corte social por lo tanto es la que me da mas confianza como persona sin afan de figurar.
Posted by gerardo choupay mancilla on July 26, 2009 at 10:16 PM CLT #
Posted by kena on July 26, 2009 at 11:49 PM CLT #
Posted by frank loydsf on July 27, 2009 at 04:02 AM CLT #
Casi machista.-
Posted by luis on July 27, 2009 at 09:24 AM CLT #
Hubiera habido continuidad de la mano femenina de tan buen resultado con la Bachelet.Ya se demostrò que no se necesita ser economista o ingeniero menos abogado para ser un buen Presidente.Sino alta sensibilidad con los problemas de la gente y sintonia con ellos.Creo la elecion en primarias debiò haber sido al reves.
Posted by copernico on July 27, 2009 at 12:03 PM CLT #