La elección de las emociones controladas
Dec. 06 , 2009
Queda apenas una semana para la elección presidencial y los temas de la semana tuvieron más que ver con el partido y el modelaje de Maria Sharapova o los altibajos del dólar que con los comicios del próximo domingo. En muchos sentidos, será una elección distinta que -por mucho que tenga a las cúpulas tomadas de los nervios-, por lo visto, ya no logró inflamar a las bases ni romper el cerco de indiferencia mezclada con serenidad e ironía con que el electorado se ha tomado el proceso. Fue poca la gente que se exaltó con esta campaña. Casi no hay imágenes de grandes marchas grabadas en la retina. Que se sepa, nadie quedó afónico gritando en las concentraciones ni discutiendo a gritos en los bares. Después de cuatro elecciones presidenciales que, como sea que se las mire, tuvieron la épica de la transcendencia histórica, ahora nadie está sintiendo los crudos vientos de la Historia en el rostro y son pocos los que creen que su vida podría cambiar en forma sustantiva de triunfar un candidato u otro. Es sólo la política, piensa para sus adentros la gente. Y lo piensa sin despreciarla, pero también al margen de mistificaciones, como ocurrió tantas veces en el pasado.
Pareciéramos estar viviendo en otro Chile. Hasta la propia publicidad política callejera fue menos invasiva que en otras oportunidades y no es necesario ir de parranda por la noche santiaguina -porque lo mismo se observa también de día- para saber que es mucha la gente que literalmente está en otra.
Esta desaprensión de la gente común y corriente, combinada con la crispación de las cúpulas, es un mix novedoso. En el Chile anterior al golpe el enardecimiento era general: intenso arriba en las dirigencias, intenso también abajo en las bases. Después de la restauración democrática, las cúpulas mantuvieron la calma, pero el país se polarizaba. Ahora el cuadro se revirtió: la ciudadanía está fría y, en cambio, entre las dirigencias subió mucho la presión.
Pueden existir muchas interpretaciones para el fenómeno. La primera, la más obvia, es tranquilizadora y asume que en la percepción de los ciudadanos nadie siente estarse jugando la cabeza ni tirando el destino del país al cara y sello. Si así fuere, bienvenidos a la madurez política.
La segunda explicación es que cualquiera sea el triunfador -y el anticipo más timorato dice que tres de los cuatro candidatos podrían serlo-, difícilmente el país experimentaría un vuelco de campaña. Frei promete continuidad; Piñera, sin perjuicio de extender la protección social, quiere apurar el tranco y Marco Enríquez apuesta básicamente a la renovación y a un país que se pueda zafar de los empates más tóxicos y de las trenzas de apitutados. Nadie está llamando a los Estados Generales; tampoco a una asamblea constituyente, como se estila ahora en la región.
Un tercer enfoque del asunto deja si se quiere a la política un poco en vergüenza. Porque si hasta no hace mucho la política era en Chile vanguardia, proyecto, anticipo, ingeniería social y encuentro con el futuro, la verdad de las cosas es que ahora es más bien retaguardia, reacción, esfuerzo de aggionamiento y respuesta un tanto tardía. A raíz del dinamismo de los cambios culturales, la sociedad actualmente va mucho más rápido que la política, que las instituciones y hasta que los propios medios de comunicación. La zalagarda que se armó con la inclusión de una pareja homosexual en la franja de Piñera fue reveladora al respecto. Lo fue no porque la sexualidad gay esté ahora más extendida que en el pasado -no hay ningún indicador serio al respecto-, sino porque se produjo en un sector que hasta ahora se había negado a conversar del tema y porque los chilenos mayoritariamente optaron por el respeto a la diversidad, cualquiera sea el plano donde se manifieste. Esas imágenes, que para el diputado Kast fueron una cuchillada oprobiosa y artera a los viejos códigos de la moralidad, de hecho no provocaron ni un solo rasguño en la epidermis de la opinión pública, y sin exageración se podría decir que toda la discusión que acompañó al episodio a estas alturas duerme en una de las tantas salas del museo de la pacatería nacional.
Moderación, pragmatismo, equilibrio, sensatez. Algo de escepticismo también. ¿Fueron alguna vez así las elecciones presidenciales en Chile? Pareciera que no. Incluso, cuando el cuerpo electoral en el pasado remoto era minúsculo, la regla general eran las zancadillas, los bastonazos y las infamias. Después de haberse asomado hace cuatro décadas a los abismos de la disociación, después de haber completado una transición exitosa, después de haber aprendido que para llegar al desarrollo no hay otro atajo que el trabajo duro y que no hay beneficio social sin costo, uno se pregunta si en todo esto no habrá una curva social de aprendizaje. Y son tantas las ganas de que la haya, que preferible es no hacerse muchas ilusiones al respecto.





Posted by Arnoldo Jimenez on December 06, 2009 at 01:30 PM CLST #
Posted by Arnoldo Jimenez on December 06, 2009 at 01:33 PM CLST #
Posted by fer on December 06, 2009 at 05:08 PM CLST #
la contienda esta fome,pero yo olfateo que el ciudadano quiere este cambio urgente y necesario
terminar con un conglomerado que lleva mucho tiempo en el poder y terminar con la CORRUPCION Y MALA GESTION ( se dice que se a perdido mucha plata )
¿ Dònde estarà? Frei està actuando igual que el marido borracho le dice a su Sra. mijita no tomarè màs y despuès le promete AHORA VIVIREMOS MEJOR ( es una metàfora)MEO tiene futuro pero es una incognita
Posted by raùl carmona on December 06, 2009 at 06:34 PM CLST #
Posted by juan on December 06, 2009 at 07:34 PM CLST #
Mas entretenidos son los duelos parlamentarios.
Querra decir que somos al fin desarrollados en materia politica
Posted by emilio madrid on December 06, 2009 at 10:01 PM CLST #
Posted by Enrique Westermeyer on December 07, 2009 at 01:07 AM CLST #
Posted by Bernardo de Monforte on December 07, 2009 at 07:49 AM CLST #
Posted by Ivan Farrell on December 07, 2009 at 08:57 AM CLST #
Posted by Javier on December 08, 2009 at 04:55 PM CLST #