Felipe Berríos va por más
Jul. 05 , 2009
¿Qué pasa en la cabeza de un cura influyente, socialmente exitoso, admirado por los jóvenes de manera muy transversal, líder indiscutido de una de las campañas sociales de mayor reconocimiento y convocatoria en el país, que a los 52 años decide que ya está bueno, que la misión está más o menos cumplida, que Un Techo para Chile está a punto de terminar con los campamentos del país, y que ahora partirá al Africa, donde estuvo hará cosa de unos 25 años, donde pocos lo conocen, donde no espera ocupar ningún puesto prominente y donde le gustaría tener más tiempo para crecer en su espiritualidad?
Por cierto que en el plano estrictamente humano es difícil justificar una decisión así. En principio, el cura Felipe Berríos no está queriendo cambiar de escenario por un tiempo y hacer un punto de inflexión en el apostolado que ha venido desarrollando. No, no es eso. Lo que quiere es irse al Africa Oriental sin pasaje de vuelta, con el propósito de misionar en un paisaje geográfico, histórico y humano que no tiene nada que ver con Chile, en parte porque necesita plantearse nuevos desafíos y, en parte porque a lo mejor debe sentir que llegó a un punto donde es bueno remover esa capa de óxido o de comodidad que, como a todos nos ocurre, quizás él también ha ido acumulando en sus actividades, vaya a saber uno si en su relación con la fe, si con su congregación, si con el país o si con la gente que lo rodea, lo quiere y lo respeta.
Por cierto que detrás debe existir un fuego enorme. La Compañía de Jesús nació como una congregación misional y de llamaradas. San Ignacio la concibió como una fuerza de choque del papado en los días trémulos de la Contrarreforma y le imprimió lo que con el tiempo se convirtió en una vocación de frontera. Los jesuitas están donde hay fricción y la partida de Berríos se inserta en ese contexto.
Puede sonar cínico decirlo así, pero es tan fácil perder de vista que hay muchos curas que de veras creen en Dios, que su decisión de ir a cumplir el mandato evangélico al último rincón del planeta llega a ser incomprensible. Pero a su respecto, no hay caso. No queda otra sino entenderla desde ahí, desde la incondicionalidad de su entrega a ese mensaje que no ha dejado ni un minuto de proclamar desde que se ordenó el año 1989.
Berríos, hijo un poco díscolo de una congregación también algo díscola, ha hecho cosas bien notables. La primera es que ha hablado un lenguaje distinto al usado tradicionalmente por la Iglesia. Distinto en el tono y distinto también en el fondo. No hace mucho, en una de sus prédicas, volvió a recriminarse de la torpeza de los curas y de tantas tradiciones eclesiásticas que, lejos de poner el acento en lo principal, en el infinito amor de Cristo por los hombres, lo ponían en la imagen del Dios castigador, del Dios de las prohibiciones, del Dios que es bueno para dejar afuera y malo para dejar pasar. Quizás ahí siempre ha estado radicado el eje de su sentido apostólico. En relación a eso, que es permanente, todo lo demás -incluyendo los cortacircuitos que provocó en la Iglesia chilena cuando estiraba la cuerda sobre la píldora, sobre la negación de la eucaristía a los divorciados, sobre el salario mínimo o sobre la "cota mil"- es anecdótico y el tiempo se lo tragará.
Son muchos los que al escucharlo pudieron llegar a confundirlo en el pasado con uno de esos curas "buena onda". Otro más, qué espanto. Pero, hay que haberle seguido la pista para reparar que lo suyo no es cuestión de onda, sino de convicciones profundas, de experiencias de fe muy jugadas y de prácticas de vida muy coherentes con su discurso. Basta ver la energía que le ha estado inyectando a la campaña de Un Techo para Chile. Se equivocaría quien viera en esa iniciativa sólo un esfuerzo por solucionar la parte más dramática del déficit habitacional chileno. El Techo fue concebido por Berríos también como una instancia para movilizar jóvenes en la era de la desilusión y para salvar a los hijos de los ricos en la tarea de proveer casas a los más pobres.
Brazo izquierdo de Fernando Montes -izquierdo no en el sentido político, sino izquierdo porque Berríos está lejos de ser un intelectual y Montes sí lo es, y de hecho está considerado entre las mentes más sólidas de su congregación-, este cura poblacional y mediático tiene mucho de superdotado en términos de capacidad de acoger y de empatía. Pareciera que ambas cosas se le dan naturalmente, lo cual desde luego es engañoso; ni siquiera Rousseau se compraría semejante simplificación.
Pero hay otro aspecto: con esos zapatos gruesos y sucios, con esa cara que dejó de ser la de un cura cándido o puramente contento, Berríos más que un amigo, más que una figura pública, ha pasado a encarnar algo así como la autoridad del testimonio. Está claro que es un tipo singular. Nadie, que yo sepa, se escribe al hilo, en un solo día, las 18 columnas de prensa que le tocaba escribir. "Así me es fácil y no tengo que andarme preocupando después", me dijo. Nadie se desdobla para sacarles tanto jugo a las 24 horas del día y para estar en tantas partes, sea en los campamentos, en Infocap, en los matrimonios o entierros de la gente chic. Nadie sigue siendo el mismo después de alternar con tantos desposeídos y con tantos poderosos, con tantas familias anónimas y con tantos famosos, con tanto joven que va de ida y con tanto arrogante que cree venir de vuelta. El, en cambio, sí. Y no sólo permanece inmune a las vanidades del reconocimiento y la exaltación, sino que ahora dice basta, dice que estuvo bien, que abandona una misión que había llegado a dominar con soltura, y elige otra, distinta, misteriosa, incierta, respecto de la cual no tiene la menor idea en qué pueda terminar.
Es respetable, desde luego. No sólo eso: también es admirable. La fe saldrá ganando. Pero que nadie se engañe: nosotros, sus amigos, el país -en términos estrictamente egoístas- vamos a salir perdiendo.





Posted by Anibal Maturana on July 05, 2009 at 10:45 AM CLT #
A propósito, cito unas líneas de la Carta de la Tierra:
"...a mayor libertad, conocimiento y poder, se presenta una correspondiente responsabilidad por promover el bien común".
Posted by veronica ansaldo on July 05, 2009 at 01:05 PM CLT #
En esas ocasiones me pregunto ¿por qué si tenía tantas virtudes, aquellos que lo conocían no nos lo hicieron saber para aplaudirlo y aprovecharlo (en el buen sentido)cuando tenía sentido: mientras estaba vivo.
Gracias, Héctor, por ayudarnos a valorar al ser humano Felipe Berríos y que el Dios en quien cree bendiga su misión y sus frutos.
Posted by Miguel BD on July 05, 2009 at 01:13 PM CLT #
Posted by Elvira Cabrera R. on July 05, 2009 at 04:26 PM CLT #
Posted by Patricio A. Godoy on July 05, 2009 at 06:09 PM CLT #
Posted by Andres HM on July 05, 2009 at 06:14 PM CLT #
Posted by Fantomas on July 05, 2009 at 06:37 PM CLT #
Deja el DVD del codigo de Da Vinci en blockbuster, te está nublando el juicio.
Posted by Alvaro Acevedo on July 05, 2009 at 08:41 PM CLT #
El hecho de pegarse un viaje tan lejos es una cuestión difícil, y Berríos tiene que cuidarse, y ver en donde esta metiendo la pata. Ojalá que sea la que tu dices.
Saludos (:
Posted by Maximiliano Soto M on July 05, 2009 at 11:48 PM CLT #
El que las mira así claramente es turnio en lo que respecta a las ideas de Defensa de la Vida y lo que es una vida virtuosa, y hasta heroica. Lo que ha dicho al respecto este sacerdote deja claro que en cuanto a visión de futuro, está lejos de los más visionarios.
Cuando se alaba a quien ataca a su propia Madre... no se, me hierve la sangre realmente.
Posted by Gonzalo Doña on July 06, 2009 at 12:22 AM CLT #
Posted by Diego on July 06, 2009 at 09:11 AM CLT #
Posted by Alejandro Rivera on July 06, 2009 at 04:51 PM CLT #
Posted by david Torres on July 06, 2009 at 04:52 PM CLT #
Posted by Alejandro Rivera on July 06, 2009 at 08:21 PM CLT #
Posted by Mariola on September 24, 2009 at 04:49 PM CLT #