El olor de la sangre
Nov. 21 , 2010
Publicado en La Tercera, domingo 21/11/2010
Habría que tener la memoria muy corta para rasgar vestiduras por los desencuentros y asperezas que tuvieron lugar durante la tramitación del Presupuesto. Esta instancia no solo representa uno de los pocos momentos en que el Poder Legislativo deja de ser un dato irrelevante para el Ejecutivo. También es, posiblemente, la gran oportunidad que tiene una oposición confundida de recordarle a un gobierno exitoso que no todo es fácil en la vida. De suerte que no se justifica hacer mucho caudal al respecto. Lo ocurrido este año de hecho tuvo más de incontinencia verbal que de matonaje político. Todo indica que la tentativa de venganza opositora sobre el presupuesto de la Secretaría General de Gobierno -más que una reacción contra Ena von Baer, por haber calificado como canallescas las acusaciones que implicaban al gobierno en la derrota del actual presidente del fútbol profesional- no pasó de ser un manotazo de ahogado. El rechazo al presupuesto de esa repartición podía llegar a valer algo solo si se lograba configurar un caso de intervención a partir de las pruebas inculpadoras que mucha gente, partiendo por la senadora Soledad Alvear, decía tener. Pero no hubo nada. Nada, salvo el curioso nexo que descubrió el senador Andrés Zaldívar entre la lógica protesta de la vocera (¿tendría que haberse mostrado contenta acaso de que le vetaran su presupuesto?) y las juventudes hitlerianas.
Estos desbordes entregan un diagnóstico bien lapidario de la oposición. Se sabía que estaba derrotada, pero una cosa es estar derrotada y otra es andar extraviada. Que el operativo más exitoso de la Concertación en estos meses haya sido, por lejos, la elección del nuevo titular de la ANFP -un asunto en el cual la coalición ni siquiera movió un dedo y donde tampoco parece haberlo movido el gobierno-, de lo único que habla es de un oportunismo grosero y de una completa falta de agenda. El problema de fondo es ese. Todo lo demás es anecdótico y venial. Pero es ese vacío lo que lleva a políticos normalmente respetables y sensatos a quedar en paños menores y a andar haciendo o diciendo leseras.
Siendo muy probable que los ataques a la vocera no hayan hecho otra cosa que favorecerla en términos de opinión pública, no está todavía muy claro el efecto que esos ataques puedan haber generado en el gabinete. Es sabido que la inserción de la ministra en el eje político de la administración no ha sido fácil. En un gobierno como el actual -embriagado en objetivos de gestión y poco cohesionado en términos de relato, de liderazgo político y de sustentos emocionales-, las heridas y la sangre generan, como en las manadas de animales bravíos, movimientos de alerta e intranquilidad. No solo porque extienden el temor a que la violencia se generalice, sino también porque, en estas coyunturas, cojear o caerse puede llegar a significar terminar siendo aplastado por la estampida de los demás. Si hay ministros que tienen esta sensación es porque se han dado cuenta de que están trabajando sin red, que los niveles de confianza al interior del gabinete siguen estando bajos y que va a ser difícil que puedan hallar en el Presidente o en el ministro de Interior un hombro o un oído en el cual descargar temores y dudas, contrariedades y confidencias. No, aquí no hay espacio ni para el lagrimeo ni para la emoción. Que vayan con esa música a otra parte. Al gabinete se viene a trabajar duro y a cumplir.
En eso han estado los ministros y en general, lo han hecho muy bien. El conjunto está bien evaluado. Los pronósticos que anticipaban resultados políticamente desastrosos para el gabinete de gerentes que se instaló en marzo -así fue como lo motejaron-, se desplomaron por arriba y por abajo. Por arriba, puesto que el grupo de los titulares de los ministerios está siendo muy bien percibido por la opinión pública. Y por abajo, puesto que es de ahí y no de las históricas bancadas de la política, de donde están saliendo los presidenciables que se están perfilando mejor.
Qué duda cabe que la dureza que el Presidente ha introducido al apretar a los ministros está produciendo algunos efectos notables en los estándares de gestión del aparato público. La idea del Mandatario es que al elefante estatal se le puede sacar mucho más trote. Y se lo está sacando, desplegando un esfuerzo político e intelectual fuera de serie. A su manera, así está haciendo patente -no sin errores ni metidas de pata- la otra manera de gobernar.
¿Es hasta ahí -se pregunta la cátedra- que va a llegar el gobierno de Piñera? ¿Se puede dejar un legado únicamente a partir de estar haciendo las cosas un poco, bastante o mucho mejor de lo que se hacían antes? ¿Fue para esto que la derecha se demoró mucho y no se preparó tanto en llegar a La Moneda?
Estas preguntas, en estricto rigor, no son quizás las más pertinentes en el ámbito de la política. Esas son cuestiones que más bien les interesan a los historiadores o a la gente que mira estas cosas con más distancia. Donde la academia ve dudas y problemas, interrogantes y dinámicas de rumbo todavía incierto, los políticos ven las cosas más simples. Para ellos, este negocio consiste en alcanzar el poder cuando no lo tienes y en retenerlo cuando lo obtuviste. Qué legado ni qué ocho cuartos. ¿De qué redes emocionales, de qué credos compartidos me están hablando? Lo que cuenta es hoy. Hoy y, muy en especial para los que venían con apetito o para quienes a los cuales circunstancialmente se les abrió, lo que pueda ocurrir mañana con la sucesión. Este debate ya se instaló. Por eso las bestias están intranquilas. Debe ser que olieron sangre.





Posted by Francisco Riquelme on November 21, 2010 at 12:58 PM CLST #
La desconcertada perdió a sus vírgenes vestales, y el gobierno a su virgencita, la Iglesia Católica que meció en sus brazos a una elite, ahora huérfana de "kadarimas" y otros infortunios.
Posted by Juan Carlos Hernando on November 21, 2010 at 04:46 PM CLST #
Posted by ET on November 21, 2010 at 06:00 PM CLST #
Posted by Rodrigo Henriquez on November 21, 2010 at 06:27 PM CLST #
Posted by Raúl Paci J. on November 21, 2010 at 07:52 PM CLST #