El factor cuoteo
Jun. 27 , 2010
Publicado en La Tercera, domingo 27/06/2010
En la autocrítica que le aguarda, la Concertación tendrá que hacerse cargo de los efectos que tuvo el clientelismo y la cultura de hijuelas sobre el Estado chileno, en términos de inoperancia y devaluación de la función pública.
Vienen días desafiantes y tensos para la Concertación. Más temprano que tarde, el conglomerado tendrá que hacer el análisis de la derrota que hasta ahora ha estado eludiendo con buenas y malas razones. Porque sus dirigencias van tener que transparentar de una vez por todas el criterio con arreglo al cual manejaron durante los cuatro últimos gobiernos la correlación entre los políticos y los tecnócratas. Para el partido transversal de La Moneda el asunto era relativamente fácil. Se ganaban las elecciones con el discurso de los políticos y se gobernaba después con la racionalidad de los tecnócratas. Parecía fácil, pero, claro, era peligroso. Fue ese doble estándar el que fue generando crecientes niveles de descontento y frustración en la base concertacionista y éste terminaría siendo el principal factor que al final inclinaría la balanza hacia el otro lado del espectro político.
Fue el principal factor, pero no el único. Porque en los duros ejercicios de autocrítica que le aguardan, la Concertación también tendrá que asumir las responsabilidades que le quepan en la captura y el hundimiento del aparato del Estado. En realidad, nada bueno podía salir de la convergencia entre una gigantesca inyección de recursos al Estado -como la que tuvo lugar durante los gobiernos de Aylwin y Frei- y la idea de que la administración pública podía ser una hijuela proveedora de pegas para los partidos. Lo que salió de ahí no sólo fue el ingreso a mansalva a los ministerios de una larga trenza de "apitutados", operadores políticos, asesores chasquilla y expertos comunicacionales. Lo que salió de ahí -mucho peor- fue un Estado orgánicamente obeso, funcionalmente inmovilizado, políticamente cautivo y culturalmente devaluado. En suma, un Estado que ahora no está a la altura de las necesidades del país, como se aprecia en forma dramática, entre otras evidencias, en los indicadores de la educación municipalizada y en la experiencia de quienes acuden todos los días a los consultorios y hospitales públicos. Qué duda puede caber: fue una experiencia nefasta para el país, pero, además, tuvo un efecto demoledor sobre el ethos una coalición política que llegó precisamente al poder a reivindicar la majestad de la acción del Estado.
A poco más de tres meses de ocurrido el cambio de gobierno, es revelador que el diagnóstico de la mayoría de los ministerios sea el mismo: sobredotación funcionaria, desorden administrativo, cargos brujos, relaciones viciadas por el compadrazgo, contratos de servicio poco claros, mediocridad y falta de profesionalismo… Una extendida moral de martingalas para ordeñar al Estado, que se tradujo en complicidades en lo grande y en vista gorda en lo chico.
Es arduo el desafío de las nuevas autoridades. Es complicado tener que ordenar la casa y sanear los presupuestos sin que las faenas se paralicen. Tendrán que revisar los procedimientos sobre la marcha. Tendrán que devolverles a sus reparticiones aquella capacidad de respuesta que le fue cercenada por el cuoteo. Tendrán que restaurar el sentido de la función pública allí donde se perdió.
Va a ser un trabajo largo y la mala noticia es que no tiene por dónde tener retornos políticos favorables en el corto plazo. Todo lo contrario: va a ser un trabajo poco reconocido e ingrato. Si las cosas se hacen bien, al cabo de un tiempo debiera mejorar en unos cuantos puntos la efectividad de los servicios del Estado. Pero que nadie se haga muchas ilusiones a partir de aqui: el clientelismo es sólo una parte del problema. La otra parte es estructural y proviene de una orgánica del Estado chileno que está decrépita y ya no da para más. Este tramo -llámese reforma, modernización o reingeniería del Estado- es más delicado y comprometedor. La duda es si el gobierno podrá avanzar simultáneamente en ambos frentes. Siempre ha sido dificil repicar e ir en la procesión al mismo tiempo.





Posted by Beatriz de L Jimenez on June 27, 2010 at 11:12 AM CLT #
Agregaría... el caso de Autoridades que terminaron (después del cambio de mando) siendo asesores de "subordinados"......Revisar caso del ex Ministro de Defensa Vidal quien aparece siendo "Asesor" del Ejército por $ 1.3 millones mensuales ...¿es eso aceptable y/o ético?
Posted by Ivan Ur on June 27, 2010 at 03:46 PM CLT #
Escuchar al PS atacar a los Ministros por despedir a los funcionarios apernados es indignante.
Por fin se librará el Estado de tanto lastre.
Posted by Roberto on June 27, 2010 at 04:04 PM CLT #
Posted by Jorge Bravo on June 29, 2010 at 02:33 PM CLT #
Si bien, la coalición no saldrá fortalecida, podemos estar frente a una daga mortal para la alicaída concertación.
Posted by Jean on June 29, 2010 at 10:12 PM CLT #