Ejercicio político,identidad cultural
Jan. 10 , 2010
Publicado en La Tercera, Domingo 10 de Enero de 2010.
El del viernes pasado en la Biblioteca Nacional no fue ciertamente un encuentro académico. Pero tampoco se trató de un mitin político de campaña como cualquier otro. Por de pronto, no es habitual en Chile que un candidato presidencial de la centroderecha converse e interactúe con destacadas figuras del mundo cultural.
Son las 9.15, la Sala América -que no es muy grande, de acuerdo- está de bote en bote y entre los asistentes circula una cierta confianza en cuanto a que el veto del mundo de la cultura sobre la centroderecha estaría terminando.
Son las "Conversaciones sobre Libertad y Futuro" a que convocó Sebastián Piñera en la Biblioteca Nacional. David Gallagher hace las veces de anfitrión y es quien ofrece la palabra. No será necesario esperar a que el encuentro termine para identificar el aporte de cada cual al diálogo. La mirada escéptica es de Jorge Edwards; Vargas Llosa habla desde la convicción y Roberto Ampuero desde la experiencia. Piñera se planta en el optimismo. Es interesante oírlos y juntarlos, siendo tan distintos en tono, caracteres y prismas.
Edwards postula que la tensión entre presente y futuro se remonta al pensamiento político de la antigua Grecia. Dice en nombre del futuro -un futuro utópico y perfecto- que el siglo XX con frecuencia justificó regímenes siniestros. Agrega que del mismo modo en que el marxismo planteó en el siglo XIX una severa crítica a la democracia burguesa, alguna vez Octavio Paz le dijo que el desafío de la modernidad era hacer la crítica de la crítica. Para Paz, era un escándalo que la denuncia de las llamadas libertades formales de la vieja democracia liberal -el derecho de propiedad y la libertad de expresión, el derecho a voto y la libertad de asociación, entre otros tópicos- hubiese conducido en los sociales reales al peor de los mundos: junto con perderse las antiguas libertades, nunca aparecieron tampoco las nuevas. Edwards dice que cualquiera que haya vivido en Chile en tiempos de la dictadura sabrá que las libertades formales no eran tan anecdóticas como en pensamiento revolucionario de izquierda había supuesto y, después de un rato, termina su intervención poniendo en entredicho el concepto de "progresismo", que a él le suena como un intento de apropiación semántico del futuro que le parece excluyente y revelador de intolerancia.
Los énfasis y las observaciones de Jorge Edwards son las de un gran interlocutor: coloquial, divertido y mundano. Habla como si estuviera en un salón con gente amiga e ilustrada y acompaña sus palabras con anécdotas, recuerdos y experiencias que tienen la ventaja de ser de primera mano. Está claro que no viene a hablar de libros o de lo que le hayan contado. Viene a hablar de lo que vio en Cuba cuando fue a La Habana a abrir la misión chilena en los tiempos de Salvador Allende o cuando volvió a Chile para jugársela por las elecciones libres y la libertad de expresión.
Con Vargas Llosa hablan las certezas de la convicción. El autor de El pez en el agua comienza señalando que en la discusión política actual las viejas categorías de izquierda y de derecha están superadas y se han prestado para muchas confusiones. Vargas Llosa cree que no es allí donde se está jugando hoy el futuro de América Latina, sino en una alternativa mucho más próxima y dramática: o se está con la democracia o se está contra ella. A partir de ahí, hace un breve repaso del estado de situación latinoamericano. Celebra, por cierto, lo ocurrido en México desde que el gobierno de Vicente Fox comenzara a desmontar la autocracia del PRI, que él mismo caracterizó en un momento como "la dictadura perfecta": reconoció que al final no era tan perfecta, puesto que Fox se impuso en las urnas y que fue gracias al PAN, el actual partido gobernante, un partido chico y de extracción católica, que México pudo sumarse a las corrientes democratizadoras de este tiempo.
Vehemente al condenar el populismo autoritario de Chávez, el escritor tiene elogios para gobiernos tanto de derecha, Colombia, como de izquierda, Uruguay, que no obstante sus diferencias comparten sin embargo el respeto a los códigos de la democracia liberal y la sensatez de políticas públicas responsables. Exalta, asimismo, el caso de Perú y se entusiasma con el de Brasil, donde un presidente salido de la izquierda dura termina moderando sus posiciones una vez que llega al poder, permitiéndole al país mejorar tanto sus indicadores de libertades políticas como su desempeño económico.
Vargas Llosa está dejando para el final el caso de Chile, porque a él le parece por lejos la experiencia histórica más exitosa de la región. Ningún otro país latinoamericano se ha acercado tanto como Chile en los últimos 20 años a las metas del desarrollo y en ninguna otra parte la democracia es un sistema tan maduro como aquí, donde a pocos días de una elección que será crucial, la ciudadanía mantiene una serenidad que podría ser ejemplar para el resto del continente. Vargas Llosa le reconoce a la Concertación el desafío de haber liderado la transición democrática y de haber sabido reconocer que la estrategia de desarrollo definida durante el gobierno militar era la que iba a colocar al país en sintonía con las corrientes de la historia. Y precisamente porque Chile está llamado a seguir siendo un ejemplo de madurez política y prosperidad económica, cree importante que en un momento en que se advierten síntomas de populismo el país reafirme con Piñera su compromiso con la democracia y el mercado.
La carga de optimismo corrió por cuenta de Sebastián Piñera. El candidato no tendrá eso que llaman relato, pero tiene un grado de confianza en el futuro muy superior a la media del político chileno. Cuando Piñera dice que para Chile lo mejor está todavía por verse, no es que esté tratando de seducir a su audiencia. Está siendo leal con su vitalidad y entusiasmo y con su profunda convicción de que todo tiempo pasado fue peor.
El testimonio de Roberto Ampuero sobre sus años en Cuba, en un momento en que la revolución cubana llegó a ser la piedra que dividió las aguas en la izquierda latinoamericana, fue revelador. También lo fueron sus reservas en cuanto a que el Estado se convierta en el gran mecenas y protector del mundo de la cultura. Es un modelo que, a su juicio, sólo conduce al dominio por un lado y a la sumisión por el otro.
El viernes se tocaron varios otros temas. Cuando Gallagher quiso indagar en las motivaciones de fondo que llevan a muchos artistas e intelectuales a rechazar visceralmente el capitalismo, Vargas Llosa habló de la condena del cristianismo a la riqueza (Piñera quiso acotarla después sólo al catolicismo) y -en una perspectiva más original- se refirió también a "la mediocridad de la democracia". La política democrática, recordó, no siempre es épica, no siempre es glamorosa. Como al final la política es sólo el arte de lo posible, esta circunstancia la deja fuera de verdades absolutas y de óptimos inalcanzables. Según él, no es fácil que artistas e intelectuales formados en las matrices del "maximalismo" se seduzcan con una experiencia que suele tener mucho de frustración y contención.
Ni la democracia es perfecta -se repitió- ni el mercado está libre de injusticias o errores. Pero es con eso que hay que lidiar. Desde el prisma liberal sólo las sociedades que han sabido combinar las libertades políticas y económicas son las que han logrado generar riqueza y bienestar, artes y desarrollo científico, imaginación y diversidad.
Fue un ejercicio de ideas, de coincidencias y de identidad. En la derecha chilena no hay mucha tradición respecto de estas prácticas de intercambio y encuentro. Tampoco hay mucha voz y la sensación con que se fueron los expositores y asistentes el viernes es que las cosas en este plano podrían estar -por fin- comenzando a cambiar.
Héctor Soto
Columnista político





Posted by EDUARDO SAAVEDRA DÍAZ on January 10, 2010 at 11:47 AM CLST #
SE ABRIERON LAS GRANDES ALAMEDAS PARA EL HOMBRE LIBRE
Posted by ENRIQUE S. on January 10, 2010 at 11:47 AM CLST #
Posted by EDUARDO SAAVEDRA DÍAZ on January 10, 2010 at 11:48 AM CLST #
Posted by Bill Adamson on January 10, 2010 at 12:19 PM CLST #
Posted by Alberto on January 10, 2010 at 01:08 PM CLST #
Posted by Ricardo Margulis on January 10, 2010 at 02:45 PM CLST #
ESTO ES PURO SHOW ELECTORAL
Posted by ASTRID NILSSEN on January 10, 2010 at 03:45 PM CLST #
Posted by Fernando Satriani on January 10, 2010 at 05:01 PM CLST #
Posted by Rorotustra on January 10, 2010 at 05:05 PM CLST #
Posted by ROBERTO FERNANDEZ B. on January 10, 2010 at 06:05 PM CLST #
por quien votar y que es lo mejor y que es lo malo
para Chile?. No es ésto intervención extranjera en los asuntos internos de un país?
Posted by Luis Guido on January 10, 2010 at 08:19 PM CLST #
Posted by guano on January 11, 2010 at 04:06 AM CLST #
Posted by Juan Sin Tierra on January 11, 2010 at 09:44 AM CLST #
Posted by Francisco Javier Vargas G. on January 17, 2010 at 01:05 PM CLST #