Cinéfilos en capilla
Sep. 12 , 2009
Quién lo diría. La posmodernidad ha sido dura con la cinefilia. La globalización le ha dado donde puede y donde duele. Si ya antes era un culto de minorías arrinconadas, hoy día apenas es una nubecilla flotando sobre las burbujas de internet. Si antes creció junto al cineclub, hoy sobrevive básicamente gracias al arte de trepar barreras y bajar películas.
No es casualidad que uno de los mejores estrenos del año, Nunca es tarde para amar, la película dirigida por Andreas Dresen, que estuvo en el Sanfic, haya durado en la cartelera lo que un diablo en misa. Ya no hay ni entre la crítica ni entre los más adictos al cine una cultura de defensa o de blindaje. En otro tiempo, esta desgarradora historia de amores ancianos, hubiera podido respirar en la cartelera por espacio de algunas semanas. Ahora, como cualquiera puede tener la cinta en su computador, en las salas pareciera no estarse jugando ningún partido importante. Y por eso, entre otras cosas, tenemos una cartelera cada vez más anodina. Este año no son más de cuatro o cinco las películas que se salvan. De cuando en cuando la crítica quema incienso ante títulos sobrevalorados (parece ser el turno de Che esta temporada), o le hace reparos a películas donde pasa mucho, como La nana, o le perdona la vida a estrenos donde no pasa nada, como Enemigo público o como Dawson, Isla 10. Está bien, todo es opinable. Pero en general, las aguas están quietas.
¿Tiene algún sentido la exhortación a no abandonar las salas? En principio, poco, porque no es con exhortaciones que se va a revertir el proceso. Tampoco es que las salas vayan a morir: es cosa de ver cómo Hollywood se encarga de mantenerlas llenas los fines de semana. Lo que ocurre es más profundo, porque las aguas definitivamente se están separando. Las películas que arrastran masas allá, las que no acá. Y ya son pocos los cineastas que pueden funcionar con la misma efectividad en el circuito comercial que en el formato casero. Por decir algo, Clint Eastwood y otros más lo logran, pero ya están viejos. Y como es cada vez menor la capacidad de hablarle a distintos públicos, el digital, que es el reino del nicho y de la fragmentación, es visto entre los cineastas más jóvenes como la gran solución.
Quizás lo sea, pero habría que tener claro que ya estamos pagando algunos costos. La costumbre de ver cine en soporte digital, sin ir más lejos, ha terminado por anular conceptos como el de profundidad de campo, que en otro tiempo daban complejidad y espesor a la puesta en escena. Hoy, mientras más parecida a la tele sea la imagen fílmica, mejor.
Otro efecto es que se está extinguiendo la conversación como espacio de encuentro. Si antes la cinefilia, por muy de catacumbas que fuera, era aquello de lo cual hablaban los cinéfilos en todo el mundo, hoy esa conversación se fragmentó en la soledad frente a las pantallas digitales. Cinéfilos en capilla. Por cierto que hay tribus y subtribus. Pero la conversación cinéfila en la actualidad a menudo no pasa de ser un murmullo y con frecuencia no es más que una mera corriente de chismes. Puro aire: onda, en el mejor de los casos.
El artista, decía Edwin Panofsky, corre hoy dos grandes riesgos extremos. Cuál de los dos peor. Está el riesgo de la virginidad, equivalente en el cine a no hacer el amor con nadie y terminar con cuatro gatos en la sala. Y, al otro lado, está el riesgo de la prostitución, equivalente a acostarse con todos, teniendo las salas llenas, pero la más mínima idea respecto de a quién amar.
Resulta increíble estar de nuevo frente a este dilema dramático y un poco infantil. Se planteó en los años 60, rebrotó en los 70 y pensábamos que figuras como Coppola, Scorsese o Malick lo habían resuelto. No fue así. La irrupción del digital quebró la columna vertebral de la integración, separó las aguas y reformateó a la industria. Una lástima, habida cuenta que siempre el mejor cine siempre fue aquel donde Dios y el diablo empujaban juntos.




Posted by Javier on September 12, 2009 at 12:44 PM CLT #
Posted by Angelica on September 12, 2009 at 02:29 PM CLT #
Posted by javier morales on September 12, 2009 at 02:38 PM CLT #
Me parece que el diagnostico esta equivocado, primeramente cuando se va al cine se va en busca de entretencion y lo que esta en cartelera no esta para nada entretenido ( para ver violencia y sexo mejor enciendo la tv), es un recordatorio de epocas oscuras que la sociedad quiere olvidar ( cine testimonial con prontuario)y las pocas cintas exentas de lo anterior estan mal realizadas, faltan ideas y principios ( la lucha entre el bien y el mal o la manipulacion de valores todavia funciona). <8((
Posted by Fantomas on September 12, 2009 at 04:00 PM CLT #
Posted by Jose Luis on September 12, 2009 at 07:20 PM CLT #
Posted by pedro on September 12, 2009 at 07:49 PM CLT #
Posted by Manuel on September 12, 2009 at 08:08 PM CLT #
Posted by Roberto Trejo on September 12, 2009 at 09:01 PM CLT #
Posted by Roberta Morales on September 13, 2009 at 12:04 AM CLT #
Posted by Franco on September 13, 2009 at 12:41 AM CLT #
Lectura recomendada: Garrcía Canclini "Lectores, espectadores, internautas
Posted by Iván on September 14, 2009 at 02:17 PM CLT #
Posted by Pablo Muñoz on November 06, 2009 at 03:48 AM CLST #