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Una escuela virtual para la reconstrucción de Chile

03.31.2010 | 47 Comments

Normalizar el regreso a clases de los niños y jóvenes damnificados del terremoto es hoy una prioridad nacional. Cada día que pasan sin acceder a sus salas de clases, representa una pérdida de alto costo para las posibilidades de obtener aprendizajes de calidad.

Aunque la mayor parte de los estudiantes logren durante las próximas semanas reintegrarse a sus actividades escolares, muchos lo harán a través de soluciones transitorias que impactarán de todas formas en la normalización completa del año escolar.

El país dispone hoy de una importante herramienta para contribuir, en forma rápida, creativa y masiva a resolver este problema. Y de paso, es una oportunidad para aprovechar en forma eficaz la inversión en tecnologías de información que ha liderado el Programa Enlaces por casi dos décadas en el sistema educativo.

En efecto, Chile cuenta hoy con una cultura de uso de tecnologías digitales para la educación sin precedentes en Latino América. Prácticamente todos los profesores están capacitados, la mayoría de las escuelas poseen aulas informatizadas y existe una gran disponibilidad de contenidos curriculares digitales.

Es la hora de rentabilizar esta inversión.

Un grupo de profesionales ligados a las tecnologías digitales en educación, hemos hecho llegar al Ministro de Educación la idea de poner a disposición del país una escuela virtual que acoja en línea, a un número significativo de estudiantes que no pueden asistir regularmente a clases y que no contarán, durante un tiempo importante, con bibliotecas ni centros de recursos para el aprendizaje. No proponemos reemplazar las escuelas físicas, que son necesarias e insustituibles, sino que ofrecer una alternativa moderna, viable y complementaria ante la situación actual.

¿Qué tenemos en Chile para implementar rápidamente esta escuela virtual?

  1. Una cultura informática en docentes y alumnos, además de la existencia de una interesante dotación de hardware y conectividad, recursos y contenidos educativos acumulados en el portal educativo educarchile.

  2. Una red de datos inalámbrica que permite acceder a Internet en la mayor parte de los centros urbanos del país, con la sola limitación de contar con alimentación eléctrica (la cual ha logrado restablecerse en gran parte de las zonas afectadas por el sismo).

  3. El liderazgo del Ministerio de Educación en esta área, que asociado al sentido y contexto de urgencia permite implementar medidas en corto plazo, con alto apoyo y adhesión.

  4. Con toda seguridad, una red solidaria de voluntarios, fundaciones educacionales, universidades y empresas, disponibles para apoyar esta iniciativa y a los estudiantes que se beneficiarán.

¿Qué nos falta?

  1. Computadores personales y conexión a Internet para que los estudiantes (y sus familias) accedan a la escuela virtual. ¿Qué mejor momento para iniciar una política de un computador por alumno, que el actual contexto? Estimamos que el costo de esta inversión es de US$500 (precio calle) por estudiante, por lo que para una cobertura de 200.000 estudiantes (y sus familias) se requieren cien millones de dólares.

  2. Un plan de contenidos que ordene la amplia oferta que hoy tiene educarchile (y otras fuentes) y que permita organizar a los estudiantes en un plan de trabajo, acorde a los niveles y sectores de aprendizaje.

  3. Apoyo a los estudiantes en el uso educativo de los computadores, tanto para acceder a los contenidos educativos que les corresponden como en apoyo para comprenderlos. Esto puede ser resuelto a través de una red de voluntarios que apadrinen estos niños (física y/o virtualmente a través de Internet).

Durante los días posteriores a la tragedia, cuando parte de la infraestructura de nuestro país estaba en el suelo, la sociedad civil aprovechó intensamente las tecnologías digitales para resolver algunos de sus problemas más apremiantes, tales como contactar a sus familiares y amigos, coordinar acciones, compartir información, acompañarse y solidarizar. Podemos hacer mucho más, como aprovechar la tecnología para ayudar en la educación de nuestros estudiantes damnificados.

En resumen, implementar una escuela virtual como la propuesta es altamente viable y el Ministerio de Educación tiene la capacidad técnica-pedagógica y el liderazgo para convocar y movilizar a todos los actores necesarios para realizarla.

Foto del post: http://coyunturapolitica.files.wordpress.com

El primer terremoto con Internet

03.20.2010 | 21 Comments

El terremoto del pasado 27 de febrero fue la primera catástrofe natural masiva (80% de la población del país sintió el sismo) que ocurre en la era de Internet. Esto es más que una anécdota. ¿De que sirvió (y están sirviendo) las importantes coberturas de acceso a redes móviles y de datos que presenta Chile? ¿Qué diferencia pudo (o podrá marcar) ser un país líder en la adopción de las nuevas herramientas y servicios digitales?

Las respuestas, inevitablemente, son contradictorias.

La infraestructura que sostiene las redes y los servicios digitales en Chile es frágil e insegura al momento de someterse a un episodio crítico, como lo es un desastre natural. Los síntomas son definiftivos: saturación en la telefonía móvil, servicios públicos y privados en línea caídos por no contar con generación autónoma de energía, zonas importantes del país incomunicadas debido a la migración de modernos sistemas de comunicación digitales incapaces de prestar los servicios básicos de los anteriores servicios analógicos, etc.

Un tema aparte es la baja capacidad de respuesta que tuvieron los sitios web oficiales, correspondientes a los organismos públicos claves para esta crisis. Un buen análisis de este tema, es posible encontrarlo en este post de Barros y Saavedra. Los autores de este artículo, pasaron de la crítica a la acción y con pocos recursos lograron publicar y mantener en el sitio ChileClic, un espacio que articuló las diversas fuentes de información disponible en el estado.

Por el otro lado, está el uso intensivo de las redes sociales para ubicar familiares y amigos en las zonas más afectadas, o con el propósito de informarse e informar acerca del desarrollo de la crisis, pedir, ofrecer y organizar ayuda. Para darse una idea de la magnitud de esto, basta decir que con posterioridad al terremoto y de acuerdo a un estudio de Social Metric, se incrementaron las cuentas en twitter en un 190% incorporándose a esta red social instituciones como carabineros, la policía de investigaciones, cruz roja y un techo para Chile entre otras. Solo en twitter, la primera semana luego de la catástrofe hubo más de trescientas mil publicaciones acerca del tema, de estas cuarenta y seis mil fueron mensajes relacionados con ofrecimientos o pedidos de ayuda, cuarenta y dos mil acerca de búsqueda de personas perdidas y más de siete mil notificando la aparición de extraviados.

Mención aparte merece el esfuerzo de la comunidad de desarrolladores que levantó el sitio ChileAyuda, que ha logrado consolidar una diversidad de información, permitiendo encontrar en un solo lugar datos útiles, junto con organizar eficientemente a quienes pueden prestar ayuda y a quienes la necesitan.

Hay mucho que aprender sobre el valor que tiene el acceso a las redes digitales de información, en los momentos de crisis.

La primera lección, es que la sociedad civil supo aprovechar eficazmente los atributos de estas herramientas, para organizar información y movilizar requerimientos de diversos tipos. Los sistemas oficiales y formales de información, en cambio, mostraron fragilidad e inadecuados tiempos de respuesta. Sirva como ejemplo para esto, destacar que durante los días inmediatos a la tragedia era más eficiente conocer el estado de las carreteras y los tiempos de desplazamiento a través de Turbus, que a través del sitio de Vialidad del gobierno.

También hay lecciones acerca del buen y responsable uso de estas herramientas. No faltaron quienes exageraron y se hicieron parte de rumores de alerta, sin fundamentos o adecuada confirmación de los hechos. Cuando esto sucede, se pierde la credibilidad y valor de las redes sociales, además de saturarse los espacios virtuales de información inútil y distractora.

Estamos comenzando la reconstrucción, esta nueva etapa presenta ventajas significativas para usar eficientemente los nuevos medios digitales. Considerar este desafío y enfrentarlo adecuadamente, podría justificar con creces el esfuerzo realizado en los últimos años de inversión pública y privada en tecnologías de la información.

La imagen del post proviene de http://blogit.realwire.com/?ReleaseID=8148


Cuando tiembla, todos nos movemos.

03.03.2010 | 13 Comments

Igual que al 80% de los chilenos, en la madrugada del sábado pasado se me movió el piso, las paredes, el techo y toda la ciudad. Es el segundo terremoto que he tenido la oportunidad de vivir. ¡Y lo sobreviví! También lo sobrevivieron mis seres queridos, mis amigos y hasta donde he logrado recabar información, la mayor parte de la gente que conozco. Soy afortunado.

Se movió todo y como es natural, se desordenó el interior de mi hogar y también el exterior. Los servicios básicos dejaron de responder, se suspendieron las facilidades que da vivir en una gran ciudad, los desplazamientos tomaron más tiempo y conseguir insumos básicos ha implicado, en algunos casos, una dificultad mayor.

Pero también se movió el país que conocía. Todos nos asustamos mucho, el temor genera incertidumbre y en muchos casos, reacciones desproporcionadas. Repentinamente, los vecinos se volvieron una amenaza y surgió la necesidad de acumular mucha agua potable, antes que otros la consuman. Los otros clientes en el supermercado, pasaron a ser una competencia y pasó a ser prioridad comprar más abarrotes y provisiones que los necesarios.

Los rumores sin fundamento, pasaron a ser hechos a una velocidad inédita. Desde falsas alertas de maremoto, pasando por cortes de agua inexistentes o amenazas ficticias de turbas descontroladas asaltando a los sectores residenciales sin energía eléctrica, han preocupado a muchos e incrementado el temor originado por el sismo.

En un plano más dramático, a algunos de los más desprovistos del país se le movió sus límites éticos y consideraron legítimo apropiarse de los bienes que necesitaban, sumándose a quienes traspasaron desde hace tiempo el respeto a la propiedad privada. A otros se les movió los límites de tolerancia y confianza en las instituciones, presionando para que, a través cualquier vía, se anule a quienes olvidaron los códigos de respeto a los bienes ajenos.

Con el movimiento de la tierra aparecieron las carencias que existen en nuestro país y se nos movió la imagen de nación en la que creíamos vivir. No todo lo que se suponía que funcionaba a la perfección, funciona. No todos los responsables, son efectivamente responsables y juiciosos. Se nos movió la autoestima patria y la arrogancia con la que nos estábamos acostumbrando a ver a las naciones vecinas, las que ahora nos ofrecen solidaridad inmediata.

Nos duele Chile, pero no por las heridas de las grietas en la tierra, sino que por el país que aparece bajo este desastre.

Entonces, no basta con ordenar nuestros hogares (quienes afortunadamente podemos hacerlo) y recoger los destrozos que se produjeron. Hay también una tarea con lo que se movió afuera.

En los próximos días, muchos de nosotros nos uniremos a causas solidarias de apoyo a los sectores más azotados por el terremoto. Eso nos inyectará ánimo, energía y devolverá la confianza en nuestra capacidad de movilizarnos contra la adversidad. Pero no será suficiente.

Quedarán pendientes las otras heridas que el desastre natural ha dejado a la vista. Las profundas e injustas diferencias al interior de Chile, nuestras fragilidades institucionales para responder desde el primer minuto a emergencias nacionales, la inestabilidad de los sistemas vitales que comunican y dan vida a nuestro país, entre otras debilidades.

¿Cómo ordenamos Chile y recuperamos lo que hemos perdido? No lo tengo claro, pero en estos días he visto decenas de iniciativas descentralizadas, voluntarias y desinteresadas por colaborar proactivamente en responder a esta pregunta.

El terremoto marcará nuestras vidas como un hito, todos recordaremos dónde y con quién estábamos ese día y los sucesos que acontecieron antes, durante y después del episodio. Es una buena oportunidad también, para recordar como el movimiento telúrico provocó un movimiento en torno al Chile en el que deseamos vivir. Yo al menos, quiero ser parte de eso.

Imagen del post corresponde a ChileAyuda,  una iniciativa ciudadana digital que pretende ser una plataforma de información oficial sobre los centros de ayuda,
acopio, voluntariado y donación para las víctimas del terremoto del 27
de febrero de 2010.