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La deuda histórica

10.20.2009 | 88 Comments

Chile tiene una deuda histórica con los docentes. ¿Qué duda cabe que los que ejercen la tarea de educar en el país, no han recibido los reconocimientos que merecerían? A pesar de los esfuerzos de estos últimos veinte años (vale la pena recordar, que antes del estatuto docente los profesores recibían el sueldo mínimo), el magisterio sigue siendo un grupo profesional mal remunerado y con bajo reconocimiento social.

Lamentablemente, eso no tiene nada de nuevo.

El actual conflicto respecto al pago de los beneficios adeudados a los docentes que se desempeñaban como empleados públicos antes de la municipalización, tampoco tiene nada de nuevo. Es un debate que se arrastra desde hace años. Esto es una mala noticia, fundamentalmente por la incapacidad de nuestras instituciones de resolver este asunto oportunamente. Las versiones encontradas entre el ejecutivo y el legislativo, el aprovechamiento político en período electoral del conflicto y la inexistencia de mesas de negociación representativas y con capacidad de manejar diferencias, son un síntoma de un problema mayor y de fondo.

La verdadera deuda histórica, es la carencia de una política que responda a la demanda de contar con profesionales de la educación de calidad y en cantidad suficiente, para responder a los desafíos de nuestro sistema escolar.

Han existido notables intentos por fortalecer la formación inicial, reconocer el perfeccionamiento profesional en las remuneraciones e implementar un sistema de evaluación de desempeño que permita detectar aquellos docentes que no cumplen con las condiciones mínimas. Pero no ha sido suficiente.

La formación inicial de docentes sigue siendo un desafío (tal como lo muestran los resultados preliminares del programa INICIA). A pesar del mejor desempeño obtenido por los docentes en sus evaluaciones, no es claro cómo estos resultados se correlacionan positivamente con los niveles de aprendizaje obtenidos.

Pagar la deuda histórica que el Colegio de Profesores demanda cancelar, es un costo importante para el país e implicaría desplazar otros fondos para este propósito. Pero, no contar con un cuerpo de docentes adecuadamente preparados, con sistemas de evaluación eficientes, con sistemas de incentivos que permitan mantener en el aula a los mejores pedagogos y estimular a los mejores estudiantes con vocación a tomar este camino profesional, tiene mucho más costos para nuestro país.

Sobre esta verdadera deuda histórica, las propuestas de las diversas candidaturas presidenciales no han desarrollado con mayor precisión sus iniciativas. Lo que se haga en los próximos cuatro años en esta materia, puede marcar una diferencia trascendental en las metas educativas que se requieren alcanzar.

Imagen del post, tomada de http://www.elnortero.cl/

Más tecnologías en la sala de clases, ¿y qué pasará con los contenidos?

09.14.2009 | 13 Comments

Cuando yo estaba terminando mi educación básica (sólo treinta y un años atrás), el profesor de ciencias naturales (asignatura predecesora de “comprensión del medio”) nos sorprendió llevando una máquina de proyección de diapositivas, acompañada de un reproductor de cassette. Con estos recursos convirtió la sala de clases tradicional en un sala de proyección multimedial. Lamentablemente, esta experiencia se limitó a tres colecciones de diapositivas disponibles.


En la Universidad conocí el retroproyector, que permitía que cualquier impreso (texto, imágenes, diagramas) pudiesen ser presentadas a todo el curso. Esta tecnología le agregó un componente fundamental al uso de nuevos recursos en el  aula: la personalización del contenido. Con las transparencias (o acetatos como las llamaba un profesor español) era posible para el docente, crear su propia selección de elementos.


Los actuales herederos de estas innovaciones que me tocó observar como alumno, son posiblemente el uso del power point y similares y más recientemente el uso de las pizarras interactivas digitales.


No hay que olvidar que se tratan de herramientas, por lo que el sentido final de su uso en el aula, está determinado por el propósito que le asigne el educador que las incorpora en su ejercicio docente.


Hay varios formas posibles de lograr impactos con tecnologías en la sala de clases.


La más ambiciosa, considera que incorporar dispositivos de última generación puede facilitar cambios estructurales en cómo se organiza y desarrollan las actividades de aprendizaje y enseñanza en la sala de clases. Con las actuales pizarras interactivas, por ejemplo, los alumnos podrían asumir un rol protagónico en la resolución de problemas simulados en la pantalla y el docente tendría un rol de facilitador al generar condiciones adecuadas para que el aprendizaje ocurra.


Las más tradicionales ven las tecnologías en el aula como una forma de mejorar la eficiencia del rol docente de transmisor de contenidos. Una presentación en power point permite que el educador ordene con anticipación la secuencia que desea transmitir y planifique mejor el uso del tiempo. Los profesores pueden además usar innumerables veces la presentación, modificarla y compartirla permitiendo un importante ahorro de tiempo.


En un punto intermedio entre las anteriores opciones, está en la posibilidad de enriquecer la calidad del contenido que se transmite en la sala de clases. Conceptos abstractos pueden ser más fáciles de entender, gracias a un buen simulador que se proyecta desde un computador. También el uso de recursos multimediales (como la videoteca que ofrecemos en educarchile)  pueden facilitar la atención y motivación de los alumnos y permitir que el docente se concentre en facilitar el diálogo y generar actividades que permitan obtener los aprendizajes deseados.


Se puede estar más o menos de acuerdo con las posibles formas de uso de la tecnología descritas, pero hay algo transversal en cualquiera de estas opciones: se requieren contenidos de calidad.


Por eso, es preocupante que en las propuestas de los candidatos presidenciales en lo relacionado con tecnologías para educación haya un énfasis en cuántos computadores, pizarras interactivas y calidad de banda ancha dispondrán los alumnos y no en qué contenidos se desarrollarán para enriquecer las experiencias de aprendizaje.


La decisión del uso y propósito de las tecnologías de aula será tomada, con mayor o menor acierto, por cada directivo y equipo escolar. Pero la disponibilidad de buenos contenidos, asegurará que la decisión pueda fundarse sobre distintas opciones.


De otra forma y al igual que lo ocurrido con mi profesor de ciencias naturales de educación básica, la tecnología quedará limitada a una oferta limitada de diapositivas y cintas de audio.


(Imagen del blog tomada de http://www.suissedu.org/)

Dime con quien chateas, y te conoceré mejor.

04.24.2009 | 1 Comments

El “chat” es una anglicismo que se usa para definir las herramientas digitales de mensajería instantánea. Estas, permiten mantener conversaciones a través de una ventana de texto en línea, entre dos o más personas.

La generación digital ha adoptado el chat como una de sus aplicaciones preferidas en Internet. Su uso ha reemplazado las tradicionales y maratónicas conversaciones telefónicas de los adolescentes y ha extendido las posibilidades de comunicación de nuestros hijos y alumnos.

La adopción del chat genera preocupaciones en el mundo de los adultos. Algunos consideran que la sintaxis, con que se opera en estas ventanas de conversación, está degradando nuestro lenguaje. Los textos de los chats, suelen eliminar vocales o usar abreviaciones no convencionales, que en muchos casos parecieran construirse sobre un idioma desconocido.

Pero la principal preocupación, proviene del ámbito de la seguridad personal. La facilidad con que es posible mantener conversaciones con desconocidos, como así mismo el uso de seudónimos (nicks) que facilitan el anonimato, permite que se produzcan amenazas a la seguridad e intimidad de los usuarios.

Por eso y desde hace algunos años, han surgido campañas de uso seguro de Internet. ¿Han tenido efecto estas iniciativas?

Eso intentó responder parte del Indice de Generación Digital desarrollado por VTR, Adimark y Educarchile. Hay buenas noticias: mientras que en el 2007, el  74% de los niños y jóvenes que usaban chat señalaban hacerlo con gente que han conocido por Internet, el 2008 esta cifra bajó al 47%. En el año 2007, el 49% afirmaban contactarse con desconocidos que estaban conectados al momento de usar chat, en el 2008 este número bajó al 22%.

Esta disminución, en mi opinión, refleja el desarrollo de una cultura digital que trasciende a las habilidades de uso de las tecnologías. Sobre este piso, se están instalando nuevas destrezas digitales, que reflejan una adopción más madura de Internet en la vida cotidiana.

Las redes sociales también han incorporado herramientas de mensajería instantánea, por lo que se indagó acerca de estas conductas en el uso de facebook y myspace. En este caso se constató que el 14% de los usuarios aceptan como amigos a personas desconocidas. Al descomponer esta cifra, se comprobó que este comportamiento tiene significativas diferencias de acuerdo a los niveles socioeconómicos. Mientras el 5% de los usuarios ABC1 aceptan a desconocidos, en los usuarios del grupo D esto llega al 18%. El 32% del grupo ABC1 mantiene un perfil público en facebook, en cambio, esto representa al 62% del grupo D.

Se pueden levantar varias hipótesis que requerirían de mayores estudios y análisis.

Por un lado, se puede presumir que la mayor facilidad con que jóvenes de sectores de mayores ingresos acceden a Internet, acelera la adopción de usos más seguros y responsables de estas herramientas.

También se puede enfocar desde las expectativas que tienen los usuarios al acceder a estas herramientas. Quienes tienen mayores restricciones para acceder a los beneficios de nuestra sociedad, ven en estas herramientas una posibilidad de ampliar sus horizontes.

El tema, sin duda, puede dar para mucho análisis y desarrollo.

No obstante, una vez más e insistiendo en los señalado en anteriores post de este blog, el uso que nuestros jóvenes y niños le dan a las herramientas de uso masivo en Internet, constituye una fuente importante de información para estar atentos a necesidades y requerimientos de nuestros hijos y alumnos.