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¿Qué aprendimos del SIMCE 2008?

05.07.2009 | 10 Comments

En educación las evaluaciones no tienen como destino hacer juicios finales, absolutos y definitivos. La evaluación es un recurso para identificar logros, carencias y recoger información que permita tomar buenas decisiones. La evaluación que no genera elementos que faciliten la planificación de la tarea pedagógica, no es una evaluación formativa y útil.

Por esto, pensar que los resultados del SIMCE del 2008 pueden arrojar conclusiones definitivas respecto a la evolución de la calidad de los aprendizajes de nuestro sistema escolar, es una afirmación riesgosa y difícil de sustentar y mantener.

Sin duda que los incrementos informados en los resultados son definitivamente una buena noticia. Los expertos en evaluaciones estandarizadas deberán ayudarnos a cuantificar qué tan buena noticia es, pero mejorar los resultados siempre será un dato positivo.

Sin embargo, quedarse sólo con esta conclusión, es subutilizar toda la riqueza de la información que el SIMCE entrega para aprender qué estamos haciendo mal y qué estamos haciendo bien.

Junto con los resultados cuantitativos, el Ministerio de Educación ha publicado un análisis de los factores asociados al rendimiento escolar. Si se quiere aprender de los resultados, esta es una información de gran valor que no debe pasarse por alto.

¿Qué factores se detectaron como características de aquellos establecimientos educacionales en que sus alumnos obtienen mejor resultados, comparados a otros de nivel socioeconómico similar?

Cinco variables son las detectadas: contar con directores y equipos directivos con capacidad de liderazgo; profesores de excelencia que hayan sido bien evaluados en los sistemas de calificación docente; alumnos con alta asistencia, antigüedad aplicando la Jornada Escolar Completa y las altas expectativas de los padres y apoderados respecto a los logros de sus hijos.

En palabras más simples: si la escuela a la que van sus hijos cuenta con un buen equipo docente y directivo, los alumnos asisten regularmente a clases, se usa adecuadamente todo el tiempo escolar y usted tiene una alta confianza en los logros académicos que alcanzarán sus hijos, existe una significativa posibilidad que su establecimiento escolar se cuente entre aquellos que aumentan sus indicadores de aprendizaje.

Sin duda que el análisis es más complejo. No todos los factores tienen igual importancia y hay distinciones entre diversos tipos de establecimientos.

Pero estos factores asociados demuestran que el SIMCE es mucho más que un puntaje comparable. Es un sistema de medición que entrega a todos los interesados en la educación, información de gran calidad para aprender a mejorar la calidad de los aprendizajes en el país.

¿Conoce usted la información de la escuela a la que asisten sus hijos, hermanos, sobrinos o nietos? ¿Ha tenido la oportunidad de revisarla con otros padres en las reuniones de apoderados? ¿Conoce las conclusiones que el equipo docente ha sacado de sus jornadas de análisis?

Si su respuesta es negativa, usted tiene una gran oportunidad de contribuir a mejorar la calidad de los aprendizajes, con el sólo hecho de preguntar y participar de este debate con el propósito de aprender.

Si su respuesta es positiva, probablemente me tiene algunas propuestas para mejorar mi post. ¡Bienvenidas sea!

A los educadores nos enseñan que se evalúa para aprender. De eso vivimos, de la posibilidad de aprender. No hay que olvidarlo.


Evaluación Docente: una buena oportunidad para aprender

03.25.2009 | 5 Comments

Ayer se dieron a conocer los resultados de la evaluación docente 2008, en la que participaron más de dieciséis mil profesores de todo el país. Una primera revisión de los datos entregados permite ofrecer algunas reflexiones.

Más de cincuenta y dos mil profesores ya han participado en este proceso desde el año 2003. Esa es una buena noticia, no necesariamente por los resultados obtenidos, sino porque se ha incorporado la sana y necesaria práctica de evaluar el desempeño del trabajo docente. Confirma esto, la disminución progresiva de profesores que han rechazado participar de esta evaluación.

Los resultados obtenidos por los profesores han mejorado, el porcentaje de evaluados que alcanzan niveles competente y avanzado se ha incrementado. Sería aventurado pensar que la misma evaluación es causa de esto. No obstante, los datos debieran permitir mejorar los procesos de selección y apoyo a los profesores, de tal forma, que los aún alarmantes grupos de docentes que se mantienen en niveles básico e insatisfactorio disminuyan significativamente.

¿Quiénes obtienen los mejores resultados? Para responder esta pregunta, es interesante revisar los análisis comparativos disponibles.

Los profesores que poseen más perfeccionamiento luego de titularse tienen mejores resultados, sin embargo cuando esta capacitación es de postítulos o postgrados la diferencia no parece significativa. ¿Habrá llegado la hora de evaluar y certificar la calidad de la oferta de perfeccionamiento docente disponible en el país?

Aquellos que tienen un uso con mayor frecuencia del computador para el trabajo docente, también tienen mejores resultados en su evaluación. Probablemente esto coincide con quienes dedican más tiempo a planificar y preparar clases (en educarchile, por ejemplo, hemos constatado un incremento de visitas al portal en horario no escolar).  Una interpretación personal (y ciertamente interesada),sería suponer que en el grupo de docentes que planifica frecuentemente, los recursos digitales han pasado a ser una  herramienta recurrente. En este punto y para intentar ser objetivo, es necesario preguntarse si los profesores tienen todas las competencias que requieren para utilizar el potencial de las tecnologías de la información y comunicaciones, y si la oferta de recursos existentes para el trabajo docente es suficiente. Probablemente también vale la pena poner en el debate la necesidad de equipar a los educadores con computadores portátiles que faciliten su desempeño profesional.

Los profesores con mejores resultados son los que tienen mayores expectativas respecto al futuro académico de sus alumnos. Aquellos que piensan que sus estudiantes lograrán obtener un título universitario, tienen mejores resultados que los que creen que sus estudiantes no lograrán terminar su educación media. Esto es coincidente con los estudios realizados por el Centro de Investigación y Desarrolo de la Educación, a través de la encuesta nacional a los actores del sistema educativo.

¿En qué fallan los profesores que tienen resultados deficientes? Al mirar el detalle de los promedios obtenidos en el portafolio docente, es posible constatar como recurrentemente aparece deficiente la utilización de resultados de evaluación en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Pareciera ser que este ítem es un gran déficit de la formación de pregrado y del perfeccionamiento disponible.

No se puede dejar de mirar los datos alarmantes, como la permanencia en el sistema de profesores que por tercera vez resultan deficientes en su evaluación. Insisto que la buena noticia, es que el sistema escolar ahora cuenta con estos datos y es responsabilidad de todos utilizarlos eficientemente para desarrollar políticas que permitan mejorar el desempeño de los docentes y en consecuencia, la calidad de los aprendizajes que no están obteniendo nuestros alumnos e hijos.