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TV de alta definición, no es lo mismo que TV de alta calidad.
09.15.2009 | 10 Comments
Me gusta ver televisión. La imagen tiene un gran poder comunicador y cautiva fácilmente, produciendo información, generando emociones y ampliando puntos de vista.
Soy parte del 40% que puede contratar TV por cable, por lo que hace muchos años que dispongo de una oferta de programas y contenidos mucho más amplia que la que me ofrece la TV abierta. Pero a pesar de eso, parte importante de mi tiempo de exposición frente al televisor lo ocupo mirando las señales abiertas. Es que la televisión producida en nuestro país genera identidad, pertinencia cultural. Finalmente, cuando dedico tiempo a ver un reportaje de investigación, las noticias de los canales nacionales o un espectáculo musical, asisto a un espacio común sobre el cual puedo generar conversaciones con mis amigos y compañeros de trabajo al día siguiente.
Pero no me gusta la televisión que tenemos en Chile.
Me desagrada el contenido basura, el voyerismo farandulero en el que se le da más minutos a quien habla peor del otro, el tratamiento simple y superficial del drama humano para conseguir más audiencia matutina. Me molesta la televisión que no refleja nuestra diversidad cultural y política, que monopoliza la discusión en algunos y que censura de acuerdo a los principios valóricos de los propietarios del canal, lo que podemos y no podemos ver.
Me parece insostenible que la televisión pública sea un buen negocio. No porque me moleste el lucro, sino que porque las utilidades que se consiguen consideran un capital que nos pertenece a todos: el radioespectro sobre el que se transmiten las señales.
La norma que Chile adoptará para la televisión digital es una buena noticia, sin embargo no responde a un un componente fundamental del problema: ¿cómo vamos a lograr una televisión de calidad en el país?
Los próximos pasos que seguirá la televisión digital, a través del pronunciamiento de su implementación en el parlamento, serán fundamentales para responder a esta pregunta.
Existen varias posibles opciones, la que van desde mantener y ajustar el actual modelo de negocios hasta revisar estructuralmente la política de TV pública, reasignando las frecuencias y elevando los requerimientos relacionados con los calidad de los contenidos. Sin duda, en la base de esta discusión estará el modelo de financiamiento. La buena televisión no es barata y requiere fuentes de recursos importantes. ¿Estarán dispuestos los avisadores a financiar la producción cultural y educativa, aunque esta no alcance la audiencia que hoy alcanzan los reality?
Aspiro que con la llegada de la televisión digital, pueda ver una mejor imagen y recibir un mejor sonido en mi receptor. Pero ambiciono que pueda escoger entre contenidos relacionados con historias de localidades aisladas, conocer experiencias provocadoras de chilenos y chilenas que intentan cambiar el país y que no gozan del beneficio de auspiciadores que financien la difusión y acceder a información relevante y documentada del acontecer nacional.
Ojalá que en el contexto electoral que estamos viviendo, esta discusión de fondo no “apague la tele” de los que deben decidir y enfrentar este desafío.
(imagen del post tomada de www.horzepa.com)
La Generación Interactiva en la sala de clases
11.25.2008 | 4 Comments
Fundación Telefónica acaba de entregar los resultados de un trabajo realizado en siete países latinoamericanos que busca caracterizar la penetración y uso de las nuevas tecnologías digitales en las nuevas generaciones.
El libro se llama “La Generación Interactiva en Iberoamérica. Niños y Adolescentes ante las pantallas”. Esta basado en más de 25.000 respuestas de escolares de primaria y secundaria y de establecimientos escolares privados y públicos. Analiza penetración y comportamiento frente a Internet, Telefonía Móvil, Videojuegos y Televisión.
El estudio fue hecho sobre un cuestionario en línea que se aplicó en salas de computación de establecimientos escolares, por lo que tiene un sesgo al no abarcar a instituciones educativas que carece de acceso a Internet. Al margen de esto, los antecedentes vienen a enriquecer un ámbito de investigación educativa reciente, asociado a comprender las características de los estudiantes que hoy habitan nuestras aulas.
La gran mayoría de los niños y adolescentes acceden al uso de computadores, conexión a Internet y teléfonos móviles. Aunque subsisten brechas asociadas a las limitaciones económicas, esto no es barrera para que el uso especialmente de Internet llegue a valores casi completos (96% de los jóvenes de 17 años señala navegar en Internet). En estos datos cabe destacar el rol que el celular representa para las nuevas generaciones, el móvil es el dispositivo multifuncional, que avanza velozmente en transformarse en la herramienta que integra las diversas funciones de acceso a contenidos, comunicación y recreación.
Punto aparte merece el rol de la escuela en el ingreso de las nuevas generaciones al mundo digital. Una parte importante de los jóvenes aprende y usa Internet en sus establecimientos educacionales, pero la gran mayoría accede en lugares públicos. Los escolares que usan Internet en sus escuelas, tienden a hacer usos más intensivos de los recursos de la red y valoran más las oportunidades que les ofrece.
¿Están cambiando las formas de aprendizaje, la manera en que se procesa y genera nuevo conocimiento? ¿Qué recursos pedagógicos puede utilizar el profesor, con un alumno que permanece permanentemente conectado a poderosos recursos multimediales interactivos?
Siguiendo los datos del estudio, se constata que existen habilidades y destrezas en los alumnos, que podrían ser de gran utilidad al momento de enfrentar procesos de aprendizaje. Un ejemplo es la capacidad de realizar múltiples tareas en simultáneo, mantenerse conectado a varias fuentes de información y comunicación. Los jóvenes tienden a integrar áreas de conocimiento, propósitos recreativos y sociales y habilidades de diversos ámbitos en una misma actividad.
Finalmente hay un conjunto noticias alarmantes que también representan un desafío al sistema educativo. Una parte importante de la experiencia digital es desarrollada por los niños y jóvenes sin compañía, la interacción de la familia suele ser escasa al momento de acompañar y ser un referente frente a diversos ámbitos de la vida digital. Los datos del estudio detectan riesgos en ámbitos la seguridad personal o la despreocupación por parte de los usuarios de la propiedad intelectual. La escuela puede participar en construir una nueva cultura digital donde lo importante no sea necesariamente las destrezas de los alumnos en el manejo de los dispositivos, sino que la adquisición de capacidades superiores asociadas al uso creativo y responsable de estos nuevos medios. Se puede descargar el texto completo aquí.