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Mi personal estéreo envejeció, mis textos escolares también.
07.01.2009 | 8 Comments
Este miércoles primero de julio, el personal estéreo cumplirá treinta años. Desde que SONY lo lanzó al mercado se calcula que al menos 385 millones de estos aparatos fueron vendidos. Quizás usted es uno de los que guardan en algún cofre de tesoros personales, uno de estos dispositivos. Es así porque en su momento acceder a estos reproductores móviles era un lujo, un hito aspiracional que requería de esfuerzos económicos significativos. Quizás también porque este “personal”, acompañó innumerables jornadas poniéndole melodías y ritmo a momentos especiales.
Desde un punto de vista más social, el personal estéreo ha sido protagonista de cambios radicales respecto de la forma como se accede, distribuye y consume música. Le dio movilidad a quienes deseaban llevar su música a cualquier lugar, venciendo la barrera que generaban anteriores dispositivos de reproducción. Facilitó la diversidad y la masificación. Al tratarse de un dispositivo individual generó mayor dispersión en los consumos de gustos e intereses musicales. El formato del cassette permitió que los contenidos musicales pudiesen ser más manipulables y duplicables. Aunque las copias iban perdiendo calidad respecto al original, de todas formas su práctica se masificó apoyándose además en nuevos dispositivos que permitían grabar cassettes con mucha facilidad. Esto permitió que la selección de los temas de las cintas dependieran más del gusto de los usuarios y no necesariamente mantenían la estructura de la producción original.
Luego vinieron el Discman para reproducir CD, los reproductores de audio difgital (conocidos como MP3) y hoy día los teléfonos móviles cuentan con capacidad de
almacenamiento y reproducción de pistas musicales.
Esto ha sido rápido a nivel de los dispositivos personales de reproducción musical. Pero no ha tenido el mismo ritmo en uno de los principales interesados: los sellos musicales. Salvo excepciones, se han obstinado en mantener el mismo modelo de distribución de sus productos, salvo que ahora no son discos de vinilo, son discos compactos. Otra industria ha comprendido mejor la evolución de este mercado, el principal actor en área es Apple, a través de su tienda en línea permite adquirir y descargar pistas de música por precios que fluctúan entre los 0,99 y 1,29 dólares (entre 526 y 685 pesos chilenos), aunque esto no es factible de realizar aún en Chile. Todo esto no está libre de debates asociados al valor real que debe cobrarse por la creación musical, nuevas formas de entender la propiedad intelectual, junto con la libertad que tiene un consumidor respecto a un producto adquirido.
Desde mi perspectiva de educador, no puedo dejar de hacer un paralelo entre lo sucedido con la industria musical y lo acontecido con la industria de generación de recursos educativos para el aprendizaje. Las editoriales de texto parecieran asemejarse más a la tendencia conservadora de los sellos musicales. ¿Hay muchas diferencias entre el formato de los textos escolares de hoy y del entregado históricamente? Pareciera que no. La mayor parte de los recursos para el aprendizaje no se caracterizan por facilitar la movilidad de los contenidos, la diversidad de los estudiantes ni la posibilidad de ser manipulados y editados por los educadores que los utilizan.
Mientras nuestros alumnos viven experiencias en un mundo digital, producen sus propios contenidos multimediales que suben a Youtube, acuden a la red para responder a sus dudas y se conectan en comunidades de juego e intereses sin reconocer los límites geográficos tradicionales, los profesores seguimos siendo provistos prioritariamente de material analógico para desarrollar nuestras tareas.
No cabe duda que se han hecho esfuerzos por mejorar los contenidos, se ha masificado la cantidad y diversidad de textos escolares y se cuenta con mayores recursos didácticos. También existen poliíticas públicas, como educarchile, que buscan proveer una nueva generación de recursos educativos. Pero la mayor parte del tiempo escolar, se mantenie prioritariamente el formato plano y limitado del texto en papel.
Los computadores personales son hoy, lo que los personal estéreo fueron hace treinta años. No todos nuestros alumnos tienen acceso a uno de estos, pero es cuestión de tiempo para que alcance a todos los sectores de la población.
¿Qué tipo de contenidos y recursos educativos debiéramos desarrollar, para aprovechar los nuevos formatos y condiciones de acceso de los estudiantes de hoy mañana? No vaya a ser cosa, que cuando nos demos cuenta que es inevitable cambiar la forma como los producimos, ya sea demasiado tarde.




Posted by Sebastian Contreras A. on July 01, 2009 at 12:22 PM CLT #
Posted by Rodolfo on July 01, 2009 at 07:02 PM CLT #
Todo lo que realiza el area tecnologica apunta a la educacion intrinsicamente, nada de lo que a salido al mercado se a realizado para "entorpecer" la labor educacional, al contrario, cada avance se testea con profesionales pedagogos y es el propio mercado quien le da el visto bueno, si es por tozudes el no adquirir nuevas maneras de enseñar , ¡Bueno alla ellos!, que mas apropiado que los mismos jovenes lo utilizen, esa es una ventaja comparativa, ¡ Las clases serain una maravilla si quisieran!
Posted by Fantomas on July 01, 2009 at 08:50 PM CLT #
Posted by Eliseo Martínez on July 01, 2009 at 09:29 PM CLT #
Posted by Javier Duhart on July 02, 2009 at 11:55 AM CLT #
Posted by Hugo Martínez on July 02, 2009 at 08:50 PM CLT #
Las nuevas generaciones, educadas frente a una pantalla, están entrenadas para ejercer un pensamiento concreto, útil para discernir entre formas, no entre conceptos. Hábiles con el mouse, pero escencialmente lesos.
Posted by Eduardo Araya on July 05, 2009 at 08:20 PM CLT #
Posted by Ruperto on July 07, 2009 at 08:53 PM CLT #