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El nuevo Ministro de Educación
01.19.2010 | 42 Comments
Resuelta la incógnita respecto a quien dirigirá el gobierno los siguientes cuatro años, se instala la expectación por conocer a quienes acompañarán al nuevo Presidente en la conducción del gobierno.
Me interesa en particular quién será el nuevo(a) Ministro(a) de Educación. El nuevo conductor de la política educativa no sólo tendrá el desafío de concretar las promesas del programa de gobierno ganador, sino que también tendrá que hacerse cargo de continuar programas y políticas que han sido aprobadas y financiadas en el actual presupuesto del sector.
Compleja tarea, que requiere de capacidad técnica y conocimiento profesional en el campo educativo, como también, de habilidades para dialogar y consensuar con los múltiples actores que hoy día son parte de nuestro sistema escolar.
El éxito en la gestión del nuevo Ministro se jugará en gran parte por su capacidad de escuchar (que no es lo mismo que oír) y establecer mecanismos permanentes para mantener esta habilidad durante su gestión. La educación dejó de ser un tema exclusivo para expertos y eruditos en la materia. Tampoco es un tema sobre el que únicamente los docentes y educadores podamos opinar. Nuestra realidad educativa convoca hoy a múltiples actores y está al centro de las expectativas de crecimiento y desarrollo de las familias y del país. Todos ellos tienen diversos puntos de vista y tienen legítimos puntos de vistas que deben ser escuchados. De otra forma, tendremos políticas educativas para unos pocos y de alcance proporcional a la duración de la gestión del nuevo Ministro.
La nueva autoridad educacional (y su nuevo equipo de trabajo) tendrá que demostrar habilidades para implementar cambios estructurales en el sistema escolar (como la nueva institucionalidad generada en la reciente Ley General de Educación). Pero esta capacidad de gestión tendrá que ser complementada, con la habilidad de comunicar eficientemente los beneficios y desafíos a los actores que no están comprometidos directamente en estos cambios macro estructurales. Para valorizar las nuevas herramientas de políticas educativas, no basta con crear las instituciones, nombras a sus autoridades y contar con el presupuesto adecuado. Para que estas trasciendan, es necesario que la comunidad escolar perciba con claridad, cómo la nueva institucionalidad impactará positivamente en su cotidianidad.
Quien jure o prometa como Ministro(a) en marzo próximo, se encontrará con un sistema escolar sobrepasado en ofertas e iniciativas de políticas gubernamentales. Su desafío, antes de echar a andar los nuevos proyectos que desee implementar, será reencantar a decenas miles de directores y docentes. Habrá que desplegar liderazgo, credibilidad y carisma, para poder convocar y entusiasmar a sostenedores, directivos y profesores que se han acostumbrado a ver pasar una y otra iniciativa, si que logren transformar la realidad que ofrecían cambiar.
Sin docentes comprometidos, las políticas educativas corren el riesgo de quedarse fuera del aula. Y en el aula, es donde realmente ocurren los cambios en nuestro sistema educativo.
En marzo próximo, asistiremos a una inédita inauguración del año escolar. Seguramente será encabezado por la actualidad autoridad educacional, en compañía del ya nominado(a) nuevo(a) Ministro(a) de Educación. No debería ser de otra forma, a pesar de las diferencias políticas de ambos personeros.
Será un especial momento, que no debe desaprovecharse para demostrar que las políticas educativas efectivas y de largo plazo, no se inician ni mueren con los cambios de la coalición gobernante. Y esto último, también será tarea de la próxima autoridad ministerial.
Imagen del post de http://www.pns.cl/secciones/gema/Cultura/cultura.htm
