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[1973] Hubo un tiempo que fui hermoso y libre de verdad, por Roberto Arancibia

July 19, 2010 by La Tercera Bicentenario

5 Comments

 

Agosto de 1973. Hubo un tiempo que fui hermoso, y fui libre de verdad, como cantaba después el Charly. Claro, era agosto, 1973. Ese año yo estudiaba Licenciatura en Filosofía en la Chile. La facultad de esos primeros años quedaba en Agustinas, donde estaban también los músicos. Una casa preciosa, con techos altos y pianos en los rincones.

Caminábamos, siempre por las mismas calles, casi siempre los mismos amigos, conversando y mirando, -todo nos asombraba todavía-, hasta la plazoleta de las esculturas sobre la placa del edificio de la Unctad. El lugar sorprendía por su arquitectura, por sus dimensiones, por sus rincones llenos de arte, por lo rápido que apareció, irrumpiendo en la ciudad de repente.

Lo mejor era saberlo tuyo, nuestro, de todos. Cada uno de nosotros cuidaba ese edificio. Amábamos ese amigo alto, moderno, anacrónico en un barrio lleno de calles curvas, árboles viejos y vecinas que barrían las veredas de sus casas.

Había fiestas universitarias los sábados, música en vivo, arte in situ, exposiciones. Siempre almorzábamos rico y barato, caminábamos la fila del autoservicio eligiendo lo que nos guiñaba el ojo y nos encontrábamos casi siempre con los mismos estudiantes y empleados del sector. Normalmente, y si el horario de las clases nos dejaba, teníamos largas y conversadas sobremesas, adentro del casino si era invierno o arriba en la plaza si invitaba el sol, aunque la primavera aún era tímida y nos miraba desde la esquina.

Nos sentábamos en esas sillas-esculturas que tenían incómodas protuberancias, invariablemente alguien siempre decía que estaban ahí para que te quedaras poco rato. Conversaciones, historias, risas, nuevos amigos, y esa sensación maravillosa de pertenecer. Todo el mundo leía, se prestaba libros, se recomendaban nuevos autores, muchos estudiantes extranjeros destacaban la libertad que se sentía hasta en el aire. Y luego del almuerzo, en un rito casi diario, caminábamos a darle unas monedas al ciego que tocaba Pequeña Flor con su saxo.

A ella le encantaba, y siempre estaba juntando monedas para darle al músico, ella era linda y hablaba despacio, casi susurraba. Y miraba todo atentamente con sus ojitos de agua, inolvidables. La cara se le iluminaba cuando el saxo sonaba y sentíamos que la música llenaba todo, hasta el corazón nos llenaba, y cuando ella sonreía, todo valía la pena, y nos íbamos tarareando la canción hasta volver a clases. No sé que será de ella, saltó de sus letras, de sus fotos, de sus historias.

A lo mejor cerré los ojos y en el segundo que duró creí que eras y estabas y escribías, y nada es cierto y no hay sillas ni ángeles a medio vestir ni café ni esculturas en la placa de la Unctad. Porque después que te perdí, perdí también al edificio, perdí varios amigos y tibiezas de sol, perdí a Pequeña Flor, perdí media ciudad, amurallada y distante, perdí, perdí y no salí ileso.

Dejé de soñar un buen tiempo, no quería sueños, no quería que me los quitaran.

Borges, en su libro Los Conjurados se pregunta: "¿Qué soñará el indescifrable futuro?" Y en el poema "Alguien soñará" se responde: "Soñará que podremos hacer milagros y que no los haremos, porque será más real imaginarlos."  Después, porfiado, volví a soñar, y aprendí a guardarlos en esas cajitas de cristal del Charly, y los escribía, todos. Pequeñas historias, reales e imaginarias, escritas en libretitas, papeles, boletos de micro.

No habían blogs en esos años, ni siquiera había internet, ni celulares, ni mensajes de texto, ni twitter, ni facebook, ni google. Pero aún sueño que la encuentro y nos tomamos un café, en la misma plaza y en la misma esquina; el edificio nos mira y suena Pequeña Flor. Como en agosto de 1973.

* Roberto Arancibia es publicista, productor de eventos, fotógrafo, blogger desde abril del 2003. Creador de uno de los Blog chilenos más exitosos y visitados: El Mundo Sigue Ahí. Abarca temas de cultura urbana, nuevas tecnologías, redes sociales, vivencias personales. Un referente en la blogósfera iberoamericana. En Internet desde que todo comenzó.


 



Comments:

Siempre la genialidad de Roberto. Cariños

Posted by Paulina on July 20, 2010 at 02:24 PM CLT #

Imposible no hacer el recorrido y sentir lo que real o imaginariamente sentias een ese entonces ..Todos fuimos jovenes al mismo tiempo!

Posted by Cecilia on July 20, 2010 at 04:49 PM CLT #

"Todos fuimos jovenes al mismo tiempo" Es una buena frase que define bien el sentimiento, esa sensación de pertenecer que era tan común a tantos.

Posted by Roberto Arancibia on July 20, 2010 at 07:07 PM CLT #

Ta bonita la columna tio, me gusto harto

Posted by Javier Arancibia on July 20, 2010 at 08:10 PM CLT #

Al principio lo primero que pensé al ver tú columna fue no leerla porque es era muy larga, pero decidí llegar hasta el final debido a que la emocionalidad que demuestra tu relato para mi realmente merece un aplauso. Debido a que tus recuerdos los valoras como tesoros al igual que tú libertad de sentir.

Posted by Constanza Núñez on August 05, 2010 at 10:00 PM CLT #

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