Los conservadores abandonan el gobierno. La denominada "fusión" con los liberales alcanzó a durar 15 años y se anotó dos victorias presidenciales. Pero una vez neutralizado el enemigo común monttvarista, las grietas empezaron a asomar en el edificio de la coalición. Las evidentes diferencias respecto a la cuestión religiosa no pueden seguir ocultas bajo la alfombra. En ese sentido, parece sano que cada cual siga su camino en forma separada y el Partido Liberal sincere su proyecto de secularización institucional acorde a los nuevos tiempos.
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