Las Elecciones Municipales y la Seguridad Ciudadana
Sep. 30 , 2008
Es probable que en la comuna en la que usted vive, candidatos diversos planteen con fuerza que si son electos alcaldes reducirán la delincuencia imperante. Frente a ello, quizá usted se pregunte si tienen atribuciones los alcaldes para reducir el delito. Adicionalmente, y ante una respuesta positiva, usted querrá saber el tipo de medidas que pueden implementar y cómo resulta más productivo que utilicen sus recursos y atribuciones.
Frente a ello, digamos para comenzar, que corresponde a los municipios el apoyo y fomento a tareas preventivas en materia de seguridad ciudadana. Esto es, el ámbito de las tareas municipales es el previo a la ocurrencia de hechos criminales y para realizar esta tarea de prevención cuentan con un conjunto de instrumentos de interés. Desde luego, les corresponde promover el desarrollo comunitario, aplicar disposiciones sobre transporte y tránsito público, dentro de la comuna, aplicar las disposiciones sobre construcción y urbanización, tienen a su cargo el aseo y ornato de la comuna, entre muchas otras.
Para relacionar esas funciones de manera coherente a objetivos determinados, la Estrategia Nacional de Seguridad Ciudadana pide a los municipios que elaboren un Plan Comunal de Seguridad que establezca objetivos, actividades y metas específicas. Sin un Plan de esta especie, será muy difícil que el alcalde electo pueda efectivamente producir los resultados que prometió como candidato. El Plan no sólo debe consignar actividades, sino que éstas deben proponerse objetivos a alcanzar.
A partir de la experiencia de Joaquín Lavin como alcalde de Las Condes, nos acostumbramos a identificar las tareas de seguridad que realizaba la administración municipal con camionetas de seguridad ciudadana manejadas por un inspector municipal que recorrían las calles de la comuna. La verdad es que existen usos alternativos de los recursos municipales que parecen más promisorios. Aquí van algunos ejemplos:
1.- Ponga atención al esfuerzo municipal por mantener una comuna limpia, por disminuir las manifestaciones de suciedad, desorden, oscuridad en los espacios públicos, por reducir el consumo de alcohol o drogas en calles, plazas y otros lugares visibles para los vecinos. Asegúrese que existe debida supervisión del cumplimiento de normas referidas al expendio de alcohol a menores y preocúpese de denunciar las irregularidades al detectarlas.
Es difícil educar niños en un contexto donde prevalece el desorden, y donde abundan actitudes que difícilmente pueden interpretarse como pro sociales. Existe cierta evidencia que intervenciones del tipo mencionadas reducen los delitos pequeños que ocurren en esos lugares.
2.- Pida que el municipio ponga en funcionamiento programas en los que intervengan funcionarios municipales y grupos de vecinos responsables y que se dirijan a proporcionar recreación responsable a niños y adolescentes durante su tiempo libre. No se trata por cierto de construir canchas de fútbol y dejarlas abandonadas a su suerte, sino de planificar adecuadamente programas de carácter permanente debidamente supervisados y sujetos a normas y objetivos determinados. Existe evidencia que una dimensión importante de la seguridad ciudadana consiste en proporcionar actividades saludables y debidamente controladas a adolescentes y menores.
3.- Promueva una activa acción municipal promoviendo la participación vecinal en la solución de los problemas de convivencia que ocurren en los barrios. Asegúrese que las disputas y riñas encuentren una solución razonable y civilizada, prevenga la ocurrencias de hechos que terminan desencadenando estallidos de violencia. Combata el anonimato entre vecinos. Impulse el conocimiento y respeto por normas de convivencia que aseguren una mejor calidad de vida a los vecinos y que eviten el deterioro barrial.
Estas acciones pueden mejorar la calidad de vida de las personas y controlar la ocurrencia de sucesos que terminan en la ejecución de delitos. Sin duda que la competencia municipal en estos temas es todavía limitada, pero es mucho lo que puede realizarse y que debe alentarse.
No es tarea primordial de los municipios el control del delito. Pero pueden contribuir mucho a reducir su ocurrencia si precisan con claridad los objetivos que pueden alcanzar con las atribuciones y recursos con los que cuentan.



