Hugo Frühling

Seguridad y Ciudadanía

 

¿Son suficientes y eficaces las medidas propuestas esta semana para evitar la crisis carcelaria?

Mar. 10 , 2011

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Luego del incendio que dejó a 81 personas muertas en la Cárcel de San Miguel el gobierno se comprometió a buscar una solución que resolviera entre otros, el problema del hacinamiento que afecta a las cárceles chilenas...

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Aciertos y dudas del nuevo Plan de Seguridad Ciudadana

Aug. 09 , 2010

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De manera inevitable durante la década de los años noventa la aparición de nuevos planes dirigidos a reducir el delito eran recibidos con escepticismo por el público, el que entendía que la reedición continua de planes era consecuencia de que los anteriores no funcionaban. A partir del 2004 se lanzan la Política Nacional de Seguridad Ciudadana y posteriormente,  la Estrategia Nacional de Seguridad Pública que constituyen avances importantes en la materia, puesto que establecen metas numéricas a alcanzar, articulan nuevos programas y dan impulso a programas de prevención y reinserción inexistentes hasta ese entonces , aunque de escasa cobertura.

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Otras aristas del Indulto

Jul. 27 , 2010

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Publicado el 23 de julio de 2010


La discusión sobre la propuesta de indultos hecha por la Iglesia Católica y que ha sido seguida por otra de las iglesias evangélicas obliga a plantearse si contamos con una política respecto del uso de la cárcel adecuada, racional y sustentable en el largo plazo. Si la respuesta a ese respecto fuera unánimemente positiva, la propuesta de indulto no tendría piso.

Una sociedad democrática debe prestarle atención a la calidad de vida y al goce de los derechos de todos sus integrantes: sanos y enfermos, libres y presos. Lo más importante del texto de la propuesta de los obispos es a mi juicio que pone muy adecuadamente su foco en las extremadamente gravosas condiciones carcelarias actuales, las que deben afrontarse a través de políticas de largo plazo que superan con mucho el tema del indulto. Países que centraron su estrategia de reducción del delito en el uso masivo de la cárcel descubren de pronto que ésta tiene costos abismantes de tipo económico y humano y que los estándares de vida en los recintos penitenciarios infringen las normas vigentes. Es lo que progresivamente ha descubierto California en Estados Unidos producto tanto de la crisis económica que no permite mantener la población de presos actual, como de decisiones judiciales que ponen en cuestión la sobrepoblación carcelaria. Que la cárcel puede reducir la ocurrencia de delitos está fuera de dudas. Pero no es la mejor solución para todos los delitos, ni para todos los delincuentes.

Para enfrentar de manera más sólida el desafío de proporcionar mayor seguridad en Chile se requiere usar la cárcel de manera mucho más selectiva. Enseguida, avanzar con fuerza hacia un nuevo catálogo de medidas y penas alternativas a la prisión que en Chile adolecen de severas limitaciones, establecer la supervisión de quienes las cumplen en el medio libre, y mejorar la oferta programática para sus beneficiarios. En general dichas medidas se ha probado que en muchos casos son más rentables socialmente que la cárcel.

En la ausencia de esa política, y por el contrario, ante señales gubernamentales de que el número de presos imputados o condenados seguirá aumentando, medidas como el indulto pueden ser razonables, aunque alterarán poco la situación actual. Una medida de clemencia y perdón dirigida hacia cierto grupo de delincuentes puede ser aconsejable para descomprimir la actual situación de las cárceles y por razones humanitarias. El argumento de que ello sería una mala señal frente al delito no se sostiene. Asume que la cárcel disuade siempre a eventuales delincuentes, en circunstancias que su efecto es más importante respecto de algunos delitos y respecto de un tipo específico de delincuentes. En suma, parece más efectiva para reducir delitos violentos y tener efecto menor sobre delitos relacionados con drogas. Por otra parte, tiene un efecto mayor respecto de los delincuentes jóvenes que respecto de los mayores, pues se ha probado muchas veces que la carrera delictual es corta.

Por eso, el perdón no debiera beneficiar a quienes hayan participado en la comisión de delitos violentos, ni tampoco su concesión puede infringir las obligaciones internacionales de Chile en materia de Derechos Humanos, pues forman parte integral de nuestro sistema legal. Debiera dirigirse fundamentalmente a quienes habiendo cometido delitos no violentos tengan edad avanzada y/o padezcan de una enfermedad terminal o inhabilitante. Si la categoría de beneficiarios es efectivamente bien pensada, el indulto no debiera tener efecto alguno respecto de la seguridad pública. Por desgracia, tampoco alterará demasiado las condiciones de vida al interior de los recintos penitenciarios.

Dos formas de legislar en Seguridad Ciudadana

Jul. 01 , 2010

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En los últimos años se han consolidado dos maneras de legislar con el fin de reducir los delitos en nuestro país. La primera se expresa en esfuerzos por modificar de manera sistemática instituciones del sistema de justicia penal. Precedidas de al menos algunos estudios dan lugar a debates y negociaciones complejas en el Congreso y resultan en la creación de nuevas instituciones y procedimientos, alineando nuestras instituciones con las que existen en las sociedades democráticas avanzadas.

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Violencia y Descontrol

Mar. 08 , 2010

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Las escenas de pillaje y vandalismo ocurridas en ciudades recientemente devastadas por un terremoto, que nos transmitió la televisión en vivo y en directo, trajeron hasta nuestros hogares la reacción airada, frustrada y adolorida de miles de compatriotas sumidos en el temor ante la violencia y el descontrol. También resquebrajaron nuestra autoimagen de ser una sociedad estable, legalista y ordenada.  ¿Acaso no nos enseñaron en el colegio que contábamos con un “Estado en forma” desde 1830?       

Los medios de comunicación traen diversos artículos de opinión respecto de lo sucedido. Algunos lo interpretan como la expresión natural del individualismo destructivo que nos corroe y cuyas manifestaciones más repudiables aparecen en situaciones límite como éstas. Por su parte, un columnista de La Tercera atribuye los saqueos al deterioro natural del principio de autoridad, socavado por el hecho de que bajo los gobiernos de la Concertación ha primado “la hegemonía ideológica de las doctrinas acerca de los derechos humanos, las cuales en muchos casos…  han sido llevadas a tales extremos de lenidad y obsecuencia, que entorpecen gravemente la determinación o voluntad del Estado para preservar el orden público”. A mí, sin embargo, las explicaciones citadas me parecen inadecuadas. Ni el individualismo ni tampoco la vigencia del Mercado son en si mismas incompatibles con virtudes cívicas, y con la autodisciplina. Algunas de las naciones      que admiramos por su respeto de los derechos de las personas y de la legalidad viven bajo el régimen del mercado y de la competencia.

La noción de que el orden público es incompatible con la vigencia de los derechos humanos constituye otra falacia que  es contradictoria con el sistema democrático e indefendible moral y empíricamente. Las policías más efectivas del mundo son también las de aquellos países que – horror de horrores- experimentan la hegemonía de las doctrinas de derechos humanos que tanto preocupan a nuestro columnista. Creo que el pillaje y los robos de las ciudades afectadas por el terremoto se explican más bien por el debilitamiento de la autoridad efectiva en las ciudades más afectadas por el sismo.

La Obediencia a la Ley

En general obedecemos la ley porqué la creemos legítima o, al menos,  porqué creemos que la mayoría cumple con las normas vigentes.  Por otra parte, el régimen legal depende del cumplimiento voluntario de las normas por parte de las grandes mayorías. Tal como los ingleses descubrieron en India, es difícil imponer un orden legal desobedecido por un porcentaje sustancial de los ciudadanos. Las situaciones de violencia se desatan muchas veces por la convicción de que la ley es violada por la mayoría de las personas, lo que simplemente disuelve su peso normativo. En lo que podríamos llamar el efecto contagio, las personas reflexionan que nada justifica su apego a estándares de conducta que son violados con frecuencia y frente a los cuales no existe una respuesta creíble del Estado. Cuando ello ocurre, cesa de existir el cumplimiento voluntario con las normas, que es la base del estado de derecho y se producen situaciones como las ocurridas hace algunos días.   

Lo que sucedió la semana pasada pudo deberse a que muchos percibieron que se había debilitado fundamentalmente la capacidad de las autoridades para aplicar la ley y que eran demasiados los que las violaban. La demora en aplicar el estado de catástrofe y su limitada aplicación inicial por parte de la fuerza militar contribuyó  a esa sensación. De allí que ciudadanos comunes y corrientes salieran a rapiñar televisores y otros bienes prescindibles. Frente a ello es de celebrar que haya regresado el  cumplimiento voluntario de las normas por parte de la ciudadanía. Para que ello sucediera no era  necesario ejecutar castigos arbitrarios ni disparar a los saqueadores como muchos parecen creer. Basta que las autoridades públicas muestren voluntad y capacidad efectiva para reducir la impunidad y que la mayoría ciudadana exprese su voluntad de obediencia a la ley. Es por ello que quienes fueron filmados  robando artículos de casas o negocios en Concepción y otros lugares deben ser llevados ante la justicia con pleno respeto para sus garantías procesales, pero sin vacilaciones ni excusas.  No para ejercer venganza respecto de ellos, ni porque la ley con sangre entra. Simplemente porque cuando las normas no se cumplen en grados aceptables, entran en desuso.  

Violencia en la Araucanía

Jul. 31 , 2009

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Ayer fui consultado por un canal de televisión respecto a si existirían grupos paramilitares participando en el llamado conflicto mapuche que en realidad es el conflicto entre pueblos indígenas y el Estado. Este  nos involucra a todos, a los mapuches , pero también a todos quienes nos sentimos ciudadanos de Chile. Mi respuesta fue que “grupos paramilitares”, “guerrillas”, “grupos terroristas” son apelativos que se utilizan muchas veces con propósitos propagandísticos , pero a lo menos  designan a grupos que cuentan con organización militar, entrenamiento militar y que han sido capaces de reunir armas y usarlas de manera persistente en el tiempo. Ni las comunidades mapuches ni un denominado grupo Hernán Trizano del que se habla con frecuencia  caben propiamente en esa categoría. 

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Elecciones: peligros de hacer políticas de seguridad pública a corto plazo

Jul. 04 , 2009

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Los resultados de la última encuesta CEP proyectan una lucha estrecha entre Eduardo Frei y Sebastian Piñera. Frente a ello, es esperable que desde la oposición comiencen a llover propuestas relativas a la “delincuencia y los asaltos”, dado que se trata de un área de gobierno que no recibe buena calificación en las encuestas. Quizá sean recogidas por parlamentarios de distintos sectores cuyo sillón parlamentario se vea amenazado. Frente a previsibles propuestas de mano dura, endurecimiento de penas y aumento de atribuciones de los organismos de control, me permito aquí contribuir con algunas ideas que, espero, puedan ser útiles para la etapa que se inicia el 2010.

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Tragedia en la cárcel

Apr. 28 , 2009

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La noticia de la muerte por asfixia de diez personas presas en Colina II me recibió al regreso de un seminario en el extranjero enfocado al rol que las familias pueden jugar en la reinserción de presos. Fue chocante el contraste entre el optimismo que habían trasuntado nuestras discusiones y la realidad de violencia incontrolada que denotaba  la tragedia...

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¿Son necesarias penas más altas y más recintos penales?

Jan. 30 , 2009

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En los últimos días hemos visto en los medios de comunicación a turbas enfurecidas, tanto en la ciudad de Castro como en La Unión, descargando su rabia contra jueces y edificios públicos tratando de hacer justicia por su propia mano...

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