Gonzalo Bustamante Kuschel

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El Debate y los candidatos

Nov. 17 , 2009

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Más allá de la modalidad del formato, de una cultura de “figurón” de los periodistas (casi un particularismo nacional) el debate arroja ciertas reflexiones. Ahora, para evaluarlo, se requiere considerar cómo llegan.


Piñera (según los datos y no opiniones) es  el primer candidato de centro-derecha  favorito para ganar  una elección presidencial en 51 años. Que baja, que sube...lo novedoso es que: ningún otro candidato de centro-derecha ha estado con esa expectativa de intención de voto en la cantidad de tiempo ya indicada.


Piñera, basa su fortaleza en él. Sin Piñera, no sería posible para la derecha estar en la situación expectante en que se encuentra. Su debilidad: la coalición que lo apoya, especialmente quienes representan a la derecha formada bajo la dictadura militar. Poseen la mayor organización partidista pero es, muy razonablemente, la que produce el mayor rechazo ciudadano. Piñera demostró, a pesar de llegar con un autogol con la reunión con los ex militares agrupados bajo la organización de  Villarroel, que tiene una habilidad y solidez que explica su éxito político. Inclusive, en el pasado,  sufriendo por años la hostilidad de sectores de su propia coalición, supo sobrevivir. Fue el más fuerte del debate, logró superar su propio autogol.


Frei representa, qué duda cabe, la coalición política más exitosa que se ha conocido desde la formada por los gobiernos radicales, es lo mínimo que se puede decir de la Concertación.


Frei, es lo opuesto al candidato de la Coalición por el Cambio. Su fortaleza es su coalición. Existe madurez política, a pesar de divisiones en los últimos años. Sigue siendo, de lejos, el grupo político más sólido del país. Frei es la debilidad. No es de extrañar que lo escondan en la Franja. No pega. Alguien  con ese conglomerado y una presidenta en ejercicio de esos niveles de  popularidad, no debería pasar mayores sobresaltos. Frei los pasa por su falta de liderazgo. Se hizo patente en el debate. Fue el más débil.


ME-O, ha sido la novedad de ésta elección. Básicamente, ha sabido representar a las generaciones jóvenes que no vivieron el gobierno militar y han cultivado la idea de que los políticos actuales son una casta de corruptos y aprovechadores. Chile es menos pobre que nunca en los últimos 100 años, con un estándar de vida que ningún gobierno anterior supo dar pero producto de ese mismo éxito, se fue incubando en un sector mayoritario de la población joven una idea de cambiar lo que se considera que no está mal sino “podrido”. Son hijos del éxito del sistema que vomitan. No es nada nuevo. Basta pensar en los 60. Multitudes en Europa que denostaban a los De Gaulle, Erhard y Brandt. A los que reconstruyeron una Europa destruida por la guerra. En el caso de Chile, hay que ser claro, no se podría decir de ellos, lo que Rorty indicó de esa generación de jóvenes europeos: “podían dedicarse  a la protesta porque tenían el futuro asegurado”. No es nuestro caso, aunque si sustancialmente les mejoró el presente y futuro. ME-O supo interpretar ese sentimiento, Su problema: carece de equipo, posee un discurso político repetitivo y como lo indicó el propio Arrate, a ratos hueco y vacío. Por eso, nadie serio, puede decir si tendrá o no algún papel a futuro. Eso sí, lo indudable es que su electorado definirá ésta elección. A quien se le acaba el tiempo para remontar necesita un K.O., no lo logró en el debate, mal para ME-O.


Arrate, es el candidato que, seguro, no pasará a segunda vuelta. Tiene la ventaja  de quien está casi fuera de carrera, salvo porque sus votos son claves para Frei y posee sus propias metas. Es, sin duda, el candidato más sólido de la izquierda extra-parlamentaria desde el retorno  a la democracia. Quienes hemos leído sus libros, no nos sorprende. Es de esas personas que uno respeta intelectualmente aunque no se comparta, necesariamente, sus puntos de vistas. En ese sentido, en cuanto solidez intelectual, está muy por sobre los otros tres. Su meta es captar   a la izquierda tradicional: aquella de la cultura de los Parra, los Neruda, del vino navegado. Articular a la izquierda, ya sea como actores relevantes desde la oposición  a un gobierno de Piñera o de forma directa o indirecta, como parte de un nuevo gobierno de la Concertación. Curiosamente, la meta de Arrate es de las más ambiciosas en ésta elección: fortalecer a la izquierda histórica que es  un sector que, en 37 años, ha estado desarticulado.  Cuesta saber si éste debate le ayudó o no. Sin duda posee todas las condiciones para un programa de ese tipo.


Por condiciones de gobernabilidad y solidez, es una muestra de seriedad institucional y madurez política que al final, Frei y Piñera, los únicos con los equipos necesarios para gobernar, sean quienes definan quién será gobierno. En eso, difícilmente éste debate alterará lo ya indicado por la CEP. En ese escenario, por liderazgo, lleva ventaja Piñera.

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