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Carnaval de Montevideo: 40 días de fiesta, por Javiera Escobar
02.13.2010 | 0 Comments
Publicado en Tendencias de La Tercera, 13 de febrero de 2010
Texto: Javiera Escobar, desde Montevideo. Fotos: Elisa Monestier y Carolina Scavone

Candombe y mujeres: los bailes, el ritmo y los lindos vestuarios son parte esencial de este carnaval.
No sólo Río de Janeiro hace celebrar a un país entero y llena las calles de música. Y si bien por estas fechas son diversos los puntos de Latinoamérica que disfrutan de alegres y coloridos días de carnaval, vale la pena echarle un vistazo a uno de los más singulares o, más bien dicho, uno que se aleja del concepto que habitualmente tenemos de esta fiesta.
Se trata del Carnaval de Montevideo, que ha pasado a los libros de récords como el más largo del mundo. Y cómo no, si dura 40 días. Pero, ¿puede una capital entera paralizarse por tanto tiempo? Claro que es imposible. Por eso, hay que tener claros ciertos aspectos esenciales para entender y disfrutar de este curioso carnaval.

Desfile de llamadas: las comparsas desfilan por las calles, llenando de colores y música la ciudad de Montevideo.
La fiesta de todos
Los uruguayos están orgullosos de ser una nación tolerante. Y su carnaval es un claro ejemplo de eso, porque aquí las cosas no sucedieron de la forma más lógica, sino todo lo contrario. Los blancos se pintaron de negro e imitaron su música, en una época donde ser de color era condena al desprecio.
De esos primeros blancos con alma de negro quedó su nombre, lubolos, que en lenguas africanas significa eso: blanco pintado de negro. Desde entonces, el pintarse la cara quedó como principal tradición en los murguistas, protagonistas de este carnaval. Usted los verá cada noche, en diversos barrios de la ciudad haciendo shows que mezclan música y chistes, que se ríen sobre todo de política y de la rivalidad con Argentina. Son la cara más visible de la fiesta, y sorprende el verdadero fervor con el que los montevideanos hinchan a favor de una u otra murga, como si fueran equipos de fútbol. Porque, durante el mes y 10 días que dura el carnaval, es la verdadera pasión de multitudes. En el sitio web www.montevideo.com.uy podrá informarse de dónde y a qué hora se instalarán los diferentes tablados donde participan las murgas.

Los Joker's: grupo de humoristas en una presentación en el Teatro de Verano.
Tal vez sería más preciso nominar a este carnaval como "el de 40 noches". Es en el momento en que el sol se esconde cuando comienzan a sonar las numerosas percusiones con ritmos contagiosos. Para ver algo más parecido al carnaval tradicional no puede perderse el Desfile de las Llamadas. "En Isla de Flores suenan los tambores", será el versito con que todo montevideano le responderá si pregunta en qué calle se realizan. Debe llegar temprano para tomar un buen lugar, ya que es un centenar de personas las que se congregan a mirar los sensuales bailes de las garotas uruguayas y los personajes típicos, que atraen sobre todo a los niños.
Por lo general, los tablados y desfiles terminan alrededor de la una de la madrugada. Quienes deben trabajar al otro día parten a sus casas y esperan los espectáculos de la siguiente noche, mientras los que deciden alargar las fiesta corren hasta los diversos pubs y bares del casco antiguo, alrededor de la Plaza Matriz o en la calle Pérez Castellano. Eso sí, no es el jolgorio absoluto, sino más bien algo tranquilo, muy a la uruguaya, donde prima beber algo mientras se conversa en una apacible terraza.
Durante el día, los visitantes privilegian una tarde de playa, ya sea en Pocitos o Carrasco, que son las más concurridas. Muchos otros llegan desde Buenos Aires en horas de la tarde para observar el espectáculo.

Agárrate Catalina: una de las murgas favoritas de Uruguay.
Espíritu carnavalero
Si Montevideo sólo es su destino de paso y no tiene tiempo para esperar los desfiles ni visitar los tablados, hay alternativas para impregnarse del ambiente carnavalero de manera "express". Una de ellas es la Antimurga BCG, que ofrece su propio espectáculo en la sala Zitarrosa ($ 5.000).
Otra alternativa es el restaurante Tras Bambalinas, a una cuadra de la Plaza Independencia, que además de ofrecer comidas típicas, se ha convertido en un lugar tradicional en época de carnaval. Tiene en su interior un espacio en el que murguistas y carnavaleros entonan sus canciones principales y llenan de alegría este lugar, que guarda la esencia de la celebración.

Carros alegóricos del carnaval: confeccionados por materiales como botellas, latas de bebida y papeles, entre otros.



