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Un ex aeropuerto bajo intenso bombardeo...
11.28.2009 | 3 Comments
Publicado en La Tercera, 28 de noviembre de 2009
Muchas décadas, varios regímenes políticos, miles de aviones y quizás millones de pasajeros pasaron desde los añejos tiempos cuando Cerrillos era un aeropuerto pueblerino, pero donde, en 1938, aterrizó Clark Gable, prontamente secuestrado, para su asombro y espanto, por la mar de gente linda que se lo llevó a sus fundos y se fotografiaron con él, en masa, como chiquillas dijes alrededor del cadete guaripola.
Ha habido, en suma, una larga y movida historia que hace aún más difícil dar crédito a los ojos cuando se ve dicho recinto convertido hoy en un inmenso peladero de 250 hectáreas de cemento. El parque que lo recorre por el medio le da algo de vida, pero no más que el espinazo recorriendo el cuerpo de un perro flaco. Peor aún, no pocos simplemente desean evitar a toda costa que Cerrillos vuelva a ser algo, esta vez como "Ciudad Parque Bicentenario".
La última bomba de demolición la dejó caer desde las alturas de su interés -o las honduras de su oposición abierta y/o velada- el alcalde RN de Los Cerrillos, Alejandro Armendáriz. Para eso presentó modificaciones a un sector cercano al proyecto, las cuales fueron rechazadas por el Consejo Municipal y la Comisión Regional de Medio Ambiente; con eso quedó también afectada la Ciudad Parque Bicentenario. Stop… Hay, además, una resolución de la Corte de Apelaciones respondiendo a una demanda de la Federación Aérea. Otro stop. Todo esto ha sucedido justo en momentos en que tres empresas constructoras decidían al fin construir conforme al proyecto.
Ciudad Parque Bicentenario, de lejos el plan urbanístico más ambicioso concebido en el país, ha debido soportar toda clase de obstáculos. El proyecto contempla un parque de 50 hectáreas -cuatro veces más grande que el Forestal- y 15 mil viviendas, más centros cívicos y de servicios, comerciales y de entretención, todos erigidos, cuando lo sean, con altos estándares energéticos y ambientales.
El proyecto pretende cobrar vida mediante una cooperación entre el sector público y el privado; el Fisco pone el terreno, las exigencias y las normas y los privados ponen la guita y construyen los departamentos.
La idea es materializar un Plan Maestro, no dar lugar a un simple "loteo" y urbanización a la diabla, a otro mega-negocio inmobiliario. Se lo quiere como ejemplo de cómo pueden y deben llevarse a cabo obras de esta envergadura en el actual contexto social y cultural, ambiental y energético.
Lo que hay…
Pero debido a reticencias del sector privado a construir siguiendo un esquema distinto, de todo lo planeado, sólo ha podido avanzarse con el parque. Del resto, nada. Fuera de los árboles, una laguna, el pasto y algún "mobiliario urbano", lo demás es una vasta planicie de cemento, una suerte de desolado Siberia esperando su destino. Icono solitario y algo melancólico del viejo aeropuerto es la torre de control, vacía de todo instrumental y ahora abrigo de cuervos y jotes.
La única relación con el aire que aun tiene el recinto es la perpetua queja de la Federación Aérea, cuyos pilotos civiles no se recobran del atroz dolor moral de haber perdido un aeródromo cuyo uso les salía casi gratis.
La Cámara de la Construcción también objeta. Les cuesta aceptar la idea de que no puedan hacer su negocio como siempre han acostumbrado, sin exigencias salvo las mínimas y sin otro norte que optimizar el lucro. No han cesado, entonces, de hacer lobby, incluyendo una carta a la ministra de la Vivienda. En esta hacen ver su malestar por el hecho de que el Estado no los deje hacerlo todo a ellos solos, a la usanza habitual.
Lo que debiera haber
De acuerdo con las aseveraciones de Adriana Delpiano, directora ejecutiva, amén de las de Juan Manuel Sánchez, subdirector del proyecto, arquitecto y urbanista, tres son los principales propósitos que se persiguen: una integración social bien meditada -"no a lo Peñalolén"- de sectores de ingresos medios, sustentabilidad ambiental en términos de la huella de carbono y ahorro energético y un muy superior estándar de calidad de vida urbana.
"Un proyecto de esta envergadura y calidad", aseveran, "cambia el modus operandi de ahora en adelante para otros proyectos parecidos".
Pero todo esto es letra muerta para Armendáriz, el alcalde de Cerrillos. Sostiene que el proyecto, en su "integración social", pretende crear "otro El Volcán" (una de las villas hechas por Copeva). La sospecha es rechazada rotundamente por Sánchez. Explicando en detalle la idea, parece evidente que el proyecto de integración está a años luz del fantasma enarbolado por el alcalde; nadie, asevera, intenta mezclar a la fuerza a sectores radicalmente distintos en costumbres y modos de vida, como se ha intentado en otras partes.
En fin, lo que impide despegar al proyecto es la conocida falta de sincronía entre el sector privado y el público, este último con una institucionalidad que en todo orden de cosas dificulta la cooperación, a lo cual se suman viejas sospechas del sector privado, siempre quisquilloso y saltón cuando siente que le podrían poner alguna cota a sus beneficios, en la construcción, de un suculento 30%. Estos problemas surgieron ya antes, en el sector concesiones; ahora han emergido aquí, en ciudad Parque Bicentenario.




Posted by Mauricio on November 28, 2009 at 07:32 PM CLST #
Posted by Carlos on November 30, 2009 at 01:06 PM CLST #
Tal vez faltó agregar que dicho uso era legítimo pues, si bien el Fisco aparecía como propietario, los terrenos fueron DONADOS precisamente para la construcción de un Aeropuerto y no puden por ello ser destinados a otro fin. En eso consiste la "perpetua queja", tan perpetua como el derecho que tienen la Fed.Aérea y la Av. Civil.
Posted by Bernardo Jaureguiberry on December 05, 2009 at 12:25 PM CLST #