Dec.
30
, 2011
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El Estatuto Orgánico del Ministerio de Defensa Nacional (conocido también como la Ley del Ministerio de Defensa - Ley 20.424), establece que el Estado, bajo la autoridad del Presidente de la República, tiene el deber de resguardar la seguridad exterior del país y dar protección a su población; y que para los efectos de ejercer dicha autoridad y conducir la defensa nacional dispone de la colaboración directa e inmediata del Ministro de Defensa Nacional.
Aquí está la ambigüedad que complica todo lo que sigue.
En efecto, la expresión “seguridad” tiende a interpretarse solo como protección y en especial, protección militar del patrimonio territorial. Es una acepción válida, pero que responde a una visión que no da cuenta de la realidad actual en que el territorio, con todo lo importante que es, no marca la divisoria entre el desarrollo y el subdesarrollo ni entre la riqueza y la pobreza. Se necesita ir más allá, mucho más allá.
Hoy en día la diferenciación va por la asociatividad, la capacidad de gestión y la calidad. Un país marginado o reticente a la gobalización; corrupto o incapaz de reaccionar y aprovechar las oportunidades; y con una población con mala educación, salud deficiente y escasa infraestructura, no alcanzará el desarrollo. Actualmente la “seguridad” de un país pasa por asegurarse que nadie le impedirá desarrollar todo su potencial, asociarse con quien le convenga y actuar sin imposiciones o limitaciones externas. En este sentido, la “seguridad” actualmente apunta a crear y sostener escenarios favorables para los intereses del país. A influir, encantar, atraer, conseguir el respeto, liderar a otros pueblos y gobiernos, en vista a vivir seguros y prósperos.
Es por esto que el punto de partida de una Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa (ENSyD) no puede sino ser una “visión” concreta del estado final deseado o condición general política, diplomática y económica en que queremos situar a nuestro país en un determinado espacio temporal, seguido de un segundo paso, disponer las directivas o políticas específicas para la acción de cada área pertinente que en conjunto nos llevarán a esa situación.
Así por ejemplo, si de aquí a 15 años esperamos estar conformando una alianza de estados del Pacífico y estar, en conjunto, proyectándonos económica, política y militarmente en todo el Pacífico y especialmente en Asia, tendríamos que una de las tareas centrales respecto a Perú, sería resolver exitosamente el pleito por la delimitación marítima entre ambos países y deberíamos instruir a todos los actores que intervienen en la seguridad de Chile sobre la forma en que deben actuar en sus respectivos ámbitos para producir los resultados necesarios para crear esa condición.
Una ENSyD no es un ejercicio académico, es un documento ejecutivo que dispone qué hacer para alcanzar objetivos concretos en un plazo determinado y la “seguridad” no se agota en impedir acciones contra Chile sino que avanza a concretar una actitud proactiva a favor de Chile.
En cuanto a los órganos estatales que participan en la provisión de la “seguridad” están como mínimo la Diplomacia, la Economía y la Defensa, sin embargo de alguna manera, la redacción de la ley sugiere que lo relevante para la seguridad exterior de Chile es la defensa militar que actúa en solitario. Nada más erróneo.
Cuando San Patricio enseñaba a los irlandeses respecto a la Santísima Trinidad lo hacía enarbolando un trébol y preguntando: ¿una o tres hojas?; ¿tres hojas unidas entre si?, o ¿tres partes distintas conformando una sola hoja?. Este problema es similar: son tres elementos, diplomacia, economía y militar, que conforman una unidad de acción indivisible, so pena de perder su naturaleza. No son tres elementos coordinados o articulados entre si: son UN solo elemento. Si esto es así, ellos obedecen a UNA sola estrategia: la ENSyD.
El artículo 14 de la Ley, entrega la tarea de liderar el diseño de la ENSyD a la Subsecretaría de Defensa, incluyendo el requerir de las autoridades correspondientes de los otros ministerios la información necesaria para el cumplimiento de sus fines y convocar y asegurar la participación de los distintos sectores del Estado en los procesos de elaboración de las políticas y planes.
De nuevo, es un organismo del Ministerio de Defensa quien diseña la ENSyD recabando información, convocando y “asegurando la participación” de los otros organismos y ministerios. Sin objetar que alguien debe centralizar y coordinar el trabajo y que la Subsecretaría de Defensa puede perfectamente hacerlo, me parece que la clave es que debería tratarse de una participación igualitaria y cooperativa, un trabajo en conjunto, eminentemente político con la participación activa e igualitaria de los ministerios correspondientes, con el compromiso y aprobación de los respectivos ministros y sobre todo bajo la dirección del Presidente de la República o un representante de su confianza.
Esta es la primera vez que Chile trabajará formalmente un documento de este tipo, puede ser una gran oportunidad para hacer un mejor estado, más eficiente e integrado o, si prevalecen los intereses corporativos o las visiones parciales, será un pésimo precedente que retardará por años los avances institucionales que Chile requiere urgentemente.
Un gran aporte, que ojala sea leido por quienes corresponde.
Posted by el vecino del segundo piso on December 30, 2011 at 05:59 PM CLST #