Fabricación Militar: consideraciones para una política nacional
Jan. 04 , 2009
Creo que para determinar los elementos de una política industrial militar para un país como el nuestro, hay que comenzar estableciendo algunos hechos esenciales que por sabidos se callan y por callados se olvidan:
Para países como el nuestro, hoy por hoy, el problema del abastecimiento de armas es mucho menos una cuestión de tener las capacidades de construcción que se derivan de tener una industria propia, que de tener el dinero y la determinación de comprar lo que haga falta, a la gente que tenga las capacidades. Por lo tanto, el problema real que enfrentan nuestros gobernantes es determinar la mejor manera de tener el dinero necesario.
Directamente relacionado con lo anterior, es que hay que tener amigos que puedan y quieran vendernos lo que necesitemos, cuando lo requiramos. Esto quiere decir que si tenemos muchos y buenos amigos, podemos tener menores stocks de municiones y repuestos y funcionar mas o menos “just on time”. Si por alguna razón comenzamos a quedarnos solos, debemos elevar nuestra autonomía defensiva tanto como sea necesario, según la situación y las amenazas. Esto es difícil, ya que una situación de aislamiento muy probablemente coincidirá con una época de restricciones económicas. Para esto es fundamental contar un buen sistema de inteligencia nacional que permita adelantarnos a las situaciones y una diplomacia activa, profesional y efectiva. En este sentido, el factor tiempo es un elemento estratégico de importancia vital.
Es imprescindible que el gobierno tenga actualizada, con la máxima precisión, la respuesta a “para qué” necesitamos la fuerza militar, es decir exprese una visión clara de que tareas les encargará, de qué magnitud, de qué duración, en qué condiciones. Es necesario recordar que las tareas pueden ser ofensivas, defensivas, de cooperación, con aliados o solos, como parte de una alianza amplia, en forma convencional, asimétricas etc. Esta respuesta no es una y para siempre, es cambiante de acuerdo a la situación internacional y propia y por lo tanto la política debe estar sujeta a constantes ajustes. Nuevamente, la inteligencia y el tiempo son críticos.
Las FF.AA. no compran armas por las capacidades intrínsecas de las mismas; lo que adquieren son “capacidades estratégicas”, capacidades de hacer cosas en determinadas condiciones y tiempos, contra determinada oposición. En este sentido es necesario tener presente dos aspectos: las capacidades son el resultado de la sinergia de esfuerzos militares que provienen desde distintos ámbitos y confluyen en una capacidad específica del enemigo o en la conformación de una situación estratégica. Por ejemplo, para el control del mar, que implica impedir que el enemigo use el mar y que permita que nosotros lo usemos, los esfuerzos provienen desde el mar,- buques -, desde el aire,- aviones - y desde tierra, desde artillería de costa para impedir que el enemigo se aceque a ldeterminados lugares de la costa, hasta privar al enemigo de sus bases e instalaciones logísticas en tierra. Otro elemento relevante es que el criterio de adquisición de armas no puede regirse por la costumbre o por las formas. Por ejemplo, el apoyo de fuego a las tropas en tierra puede efectuarse con artillería o con aeronaves de ataque a la superficie o con fuego de apoyo naval, dependiendo de las circunstancias. No deberíamos pensar en adquirir un avión Awacs, sino especificar la capacidad que necesitamos, por ejemplo, tener la capacidad de detectar y traquear a un enemigo aéreo en ciertas condiciones que, mientras más específicas sean, más eficiente y económica será la solución.
Este último punto nos lleva a que dado que una industria militar no se improvisa, debemos elegir entre tenerla y no tenerla. En este último caso, una alternativa es la que hemos seguido hasta ahora, adquirir plataformas usadas, pero en buenas condiciones y mejorarlas con nuestra capacidad y con los sistemas que podamos adquirir en el extranjero. En este caso, la política debe enfatizar y operativizar la cooperación gobierno – industria civil – investigación (universidades y organismos institucionales).




Posted by Hugo Fontena on January 04, 2009 at 08:44 PM CLST #
MUCHA SUERTE.
VIVA EL PERU
Posted by Juan P. Mori on January 04, 2009 at 09:34 PM CLST #
Posted by Nino on January 04, 2009 at 09:37 PM CLST #
Al respecto, creo que sí es conveniente tener una industria militar. No sólo porque cubre las necesidades directas de su naturaleza propia, en la medida y la modalidad que se decida, sino porque es una industria que incentiva el desarrollo de otras industrias de alta intensidad tecnológica, que los países en desarrrollo necesitan mucho.
Incentivo? NO el mercado libre. Este tema no puede quedar sujeto sólamente al interés privado de lucro.
Posted by Iván Barrientos M on January 04, 2009 at 09:38 PM CLST #
Mi opinión va en el sentido que si bien podemos tener la capacidad, no está claro que a la larga sea tan conveniente. Consideremos que de igual modo la tecnologia debemos pagarla
Saludos
Posted by JJ on January 04, 2009 at 10:24 PM CLST #
Eso sin embargo hizo formar una industria belica que permitio la exportacion de cardoen y Famae, es decir ante la adversidad es posible desarrollar tecnologias que luego tienen un uso civil, pues todo el desarrollo por ejemplo de radares sirve al sistema.
saludos
Posted by roberto alfaro on January 05, 2009 at 12:35 AM CLST #
Posted by Carlos on January 05, 2009 at 01:37 PM CLST #