Fernando Thauby

Chile, la región, el mundo.

 

La Haya: ¿Contencioso jurídico o sanción moral a Chile?

Jan. 26 , 2012

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El tema de la Historia de las Ideas siempre ha sido complejo, más aun cuando trata sobre conflictos aun abiertos y activos. Este año 2012 las pasiones de muchos en Chile y Perú se exaltarán a la luz de los debates públicos en La Haya sobre el pleito entre ambos países. Más aun, se harán públicas las actas escritas previamente entregadas por ambas partes, lo que puede abrir algún debate sobre las ideas, ciertamente antagónicas, que ellas contienen. 
Es en relación a este debate que viene, que nos parece interesante revisar la obra de la conocida historiadora peruana Carmen Mc Evoy, que muestra una mirada interesante de nuestra historia bilateral. Primero lo primero: hace ya algunos años se publicó un interesante libro en que la autora, tras una búsqueda exhaustiva de ejemplos de oratoria usada por autoridades chilenas de diferentes tipos: civiles, eclesiásticas, militares y actores políticos diversos durante la Guerra del Pacífico, intenta efectuar un “análisis" del discurso nacionalista que emerge en Chile a partir de la Guerra del Pacífico y la función que en su diseño conceptual cumplieron los hombres de palabras”. Su hipótesis declara que la “investigación tiene por objeto desmontar algunas de las lógicas de la ideología nacionalista que sirvió de sustento a la Guerra del Pacífico” y sostiene que “El conflicto armado contra Bolivia y Perú fue el punto de inflexión de un largo proceso de experimentación política e intelectual, el cual no ha sido analizado en toda su magnitud”. Esta obra ha sido seguida de un título aun más sugerente, “Guerreros y Civilizadores”. 

En la primera obra tendríamos que (1) a partir de la Guerra del Pacífico se habría concretado en Chile un discurso nacionalista, mesiánico, “cuyo objetivo era subrayar el liderazgo de Chile en la región” (2) que este discurso habría 
sido conceptualmente diseñado por “hombres de palabras” (intelectuales diversos). (3) Sería el resultado de una ideología nacionalista anterior a la guerra misma cuyos orígenes se remontan a la Expedición Libertadora, la Guerra contra la Confederación y la Guerra contra España, todas ellas con la presencia activa de Perú.
En breve, la Guerra del Pacífico sería la materialización de una intención hegemónica pre existente a los motivos declarados de la misma. Implícito o explicito, sería un proyecto político nacional.
Esta hipótesis puede tener efectos importantes, ya que vendría a establecer (confirmar) que Chile es un estado que, impulsado por su ideología nacionalista, tiene un comportamiento expansionista, agresivo y fundamentalmente depredador de sus vecinos.
El comportamiento de los países en guerra (cualquiera) ha sido estudiado desde hace ya largos años, la primera literatura es, me parece, la de Gaston Bouthoul, que en muy breve, teoriza al respecto de la siguiente forma:
Lo propio de la guerra es que casi instantáneamente provoque,- desde el momento en que se declara o estalla -, una transformación inmediata de las mentalidades. Para entrar en este mundo psicológico nuevo todas las sociedades recurren a rituales. La declaración de guerra es una solemnidad particularmente importante que va acompañada de ritos de condena, demonización del enemigo y ceremonias para excitar la ira y la indignación, es decir, poner a los futuros beligerantes en un estado de ánimo “belicoso” ante un agravio que se reconoce como legítimo y justo.
En el ámbito religioso, se efectúan ritos que ponen el resultado del  litigio bajo el arbitraje de los dioses. Los límites entre lo sagrado y lo profano sufren un desplazamiento inmediato: el homicidio, por ejemplo, prohibido durante la paz, es repentinamente permitido y recomendado respecto al enemigo. De la misma manera, se relativizan al extremo otras prohibiciones que protegen la propiedad, los bienes y la integridad física de las personas. Repentinamente las madres encuentran natural enviar a la muerte a sus hijos a los que hasta ahora habían protegido de enfermedades y caídas.
¿Qué indica todo esto?: este cambio señala que el estado de guerra constituye un mundo psicológicamente distinto en el que se altera el “orden natural de las cosas” y hasta el instinto de conservación queda postergado.
Gaston Bouthoul lo resume así: “La guerra provoca lo que Nietzsche deseaba, la transmutación de los valores. No es un fenómeno raro ni especialmente extraño. Ninguno de los valores sociales, morales o económicos que conocemos tiene el mismo sentido en tiempo de guerra que en tiempo de paz”.
El más simple motivo de guerra es el deseo de vengar una ofensa: diplomática, al honor nacional, a los derechos o dignidad de un nacional (en especial si es de cierta relevancia o fama). El otro motivo son las reivindicaciones: las fronteras, un territorio, la supremacía, la igualdad, la conversión a una fe, la adopción de un régimen político.
Este mismo tema es analizado por otro autor reciente, Lawrence La Shan, en su “Psicología de la Guerra, un estudio de su mística y su locura”, en que establece una comparación entre los estados sicológicos de las sociedades en paz y en guerra.
                      TIEMPOS DE PAZ                          TIEMPOS DE GUERRA

1. Se distinguen muchos matices, entre lo  que es considerado el Bien y el Mal -- El Bien y el Mal se reduce a Nosotros y Ellos.

2. Este tiempo es similar a otros tiempos. -- El tiempo actual es especial, cualitativamente diferentes de todos los otros tiempos. Se juega al todo y nada: el que gana ahora, gana para siempre.  

3.    Las grandes fuerzas de la naturaleza no están particularmente presente en nuestras actividades. -- Dios o la evolución humana, la historia lucha de nuestro lado" y  otras consignas indican que las fuerzas del cosmos están de nuestra parte.

4. Cuando termine el período actual las cosas seguirán como hasta ahora. --  Cuando termine esta guerra todo será muy diferente. Si  ganamos, será mucho mejor; si perdemos, será terrible. 

5. Hay muchos problemas que resolver y su importancia relativa varía de un momento a otro. -- Sólo hay un problema principal que resolver. Todos los otros son secundarios. Sólo existe un punto de vista correcto.

6. Todas las personas actúan más o menos impulsadas por los mismos motivos. -- Ellos actúan motivados por un deseo de poder. Nosotros actuamos por defensa propia, por generosidad por razones de decencia y moralidad públicas.

7. Los problemas provienen de muchos ámbitos diferentes. -- El verdadero problema comenzó por un acto de voluntad del enemigo.

8. Nos preocupan las causas de problemas que intentamos resolver. -- No estamos preocupados por las causas, sino por los resultados.   

9. Podemos dialogar con los que disienten. La negociación es posible. --      Naturalmente el enemigo miente, porque es malvado. La comunicación es imposible. Sólo la fuerza puede resolver el conflicto. 

10.    Todas las personas son fundamentalmente iguales. Las diferencias son cuantitativas. -- "Nosotros" y "Ellos" somos    cualitativamente diferentes, tanto que las mismas acciones son "buenas" cuando las realizamos nosotros, y "malas" cuando las lleva a cabo el enemigo.

Se puede apreciar que ambos autores no desarrollan sus teorías considerando el comportamiento de Chile durante la Guerra del Pacífico y que sin embargo son capaces de dar cuenta del mismo con bastante exactitud al igual que del comportamiento de cualquier país, en cualquier guerra, en cualquier otro período. Es decir, dentro de lo que cabe, el comportamiento del gobierno, el clero, los líderes políticos, militares y sociales de Chile fue “normal” y cesó al término de la  misma. 
En este sentido es útil destacar que el “ánimo bélico” del Perú nunca ha cesado, ya que para ellos la guerra no ha terminado. Por diversos motivos nunca desarrollaron la ritualidad de cierre de la guerra. Diversas circunstancias al final de dicho conflicto: guerra civil, liderazgos múltiples y contradictorios y continuación de la violencia interna después de la retirada del último chileno, hacen que la trágica guerra se confunda con la espantosa era de violencia fratricida. La Guerra del Pacífico, para Perú, va mucho más allá de Chile y tiene que ver con fantasmas propios y nunca exorcizados totalmente.
Como vemos, el “discurso nacionalista chileno” es más bien el discurso propio del estado sicológico “guerrero” de la sociedad chilena; que “los hombres de palabras usaron sus recursos oratorios dentro del ambiente propio del momento, y que no habría un proyecto premeditado sino una reacción natural, repetitiva y común a todas las sociedades, incluida la peruana. En breve, no estaría probado que Chile presente una ideología nacionalista permanente que lo lleve a un comportamiento deliberadamente expansionista, agresivo y depredador, por el contrario una serie de hechos políticos y sociales como la emergencia de la mesocracia, la política ideológica, la asonada revolucionaria, la respuesta militar y la restauración de la democracia han dejado dicho conflicto atrás.
Al comienzo dije que me parecía que esta hipótesis podía tener efectos importantes. En efecto, si el comportamiento internacional de Chile, especial y particularmente frente a Perú, tiene las características que se le imputan, tendríamos que Chile es un actor internacional perturbador que debe ser condenado, sancionado y educado por la comunidad internacional y sus organismos políticos y de justicia. En el conflicto creado por Perú en torno a la revisión de la delimitación de la frontera marítima entre ambos países, no serían relevantes las razones y argumentos jurídicos (de por si escasos en el lado peruano) ya que la arena donde se plantea el contencioso es de orden moral, de justicia y de “equidad”, expresión jurídica en que se entronca con la “sanción moral” que Perú plantea y vendría a confirmar una presunta “superioridad moral” que Perú reivindica ante nuestro país.

Israel se ha convertido en un riesgo para sí mismo

Jan. 20 , 2012

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El estado de Israel tiene características muy peculiares que surgen, entre otras cosas, de  su milenaria tradición cultural y religiosa; del impacto mundial causado por el brutal Holocausto llevado a cabo por los nazis; de su nacimiento con características de epopeya y principalmente de los efectos de la Guerra Fría en su entorno vecinal, regional y mundial. 
Es un estado extremadamente poderoso: La causa israelí aun cuenta con simpatías entre muchas personas en todo el mundo; desde hace ya muchos años cuenta con armas atómicas y con los vectores necesarios para hacerlos llegar a cualquier blanco en la región, desde Irán hasta Marruecos; tiene acceso a la tecnología militar e industrial norteamericana más sofisticada, además de la que ha logrado por sí mismo; ha sido de gran utilidad a Europa y a los países exportadores de petróleo amigos de los EEUU, para contener a los estados extremistas políticos o religiosos, pero su habilidad más potente reside en su capacidad de lobby en los EEUU que le ha permitido acumular una gran influencia en los procesos de toma de decisiones de esa potencia mundial que, en determinados momentos y temas, puede  llegar a condicionar sus opciones estratégicas.
Este poder descomunal es, en parte, la causa de su intransigencia y de su comportamiento auto centrado que prescinde de los efectos de sus políticas en otros países y en la seguridad mundial, atendiendo solo a los equilibrios políticos internos y a sus intereses estratégicos y militares de corto plazo. 

Desde su creación en 1947, es decir desde hace casi medio siglo, su valor político y estratégico ha sido muy alto, varios órdenes de magnitud superiores que el de cualquier otra potencia local en cualquier región del mundo.

Eso está cambiando en forma lenta pero inexorable:

El término de la Guerra Fría supuso el inicio de cambios políticos en todo Medio Oriente que tardaron en tomar impulso pero que ya están en pleno desarrollo: los movimientos democratizadores  en el norte de Africa, particularmente en Libia y Egipto; en la Península Arábiga, y recientemente en Siria, señalan que esos países en manos de gobiernos democráticos con instituciones crecientemente más sólidas, serán miembros “normales” de la comunidad internacional y no se requerirá de ningún gendarme local. 

Europa está de bajada en forma lenta pero sostenida, “perdió las ganas”, solo aspira a vivir cómodamente. Están en una disyuntiva sin solución: creen merecen un estado de bienestar muy generoso pero no pueden mantenerlo. China corre por su cuenta, no es controlable y no tiene nada en común con Israel. India lo mismo.

Lo peor, EEUU ha asumido que su futuro se juega en el Pacífico, donde se cruza con China, Japón, Rusia e India. Medio Oriente no será abandonado, pero dejará de ser vital y si el comportamiento de Israel sigue por la línea actual, será solo otro socio costoso, complicado y poco rentable, como Taiwan lo fue en su momento.

Hoy día el principal problema Israelí es Irán y su posible bomba atómica. No está claro que tan cerca esté de tenerla, pero su existencia solo vendría a formalizar la parálisis guerrera que se ha producido hasta ahora en todos los conflictos en que ambas partes han contado con esas armas. Israel continuará teniendo la suya y no podrá usarla contra Irán, de la misma manera, Irán no podrá tampoco amenazar ni atacar a Israel. 
Me parece que la clave es que existe una idea errónea respecto a la realidad Iraní. Ahmadinejad no es Irán. Su ridículo tour por Latinoamérica visitando el circo Bolivariano no tiene ningún significado ni valor, es solo un absurdo show para impresionar al pueblo iraní y hacerlos creer que todavía tiene algún poder y representatividad. No hay que olvidar que la última elección la ganó en forma por demás fraudulenta y que no faltó nadie en Irán que no lo supiera. Los mismos ayatolas ya no lo siguen en sus locuras y no lo apoyan en sus delirios belicistas. Irán es una sociedad urbana, educada, en la cual hasta los mismos dignatarios shiitas tienen un horizonte de término no muy lejano. Es un país con muchos recursos pero ya no es el centro de riqueza inconmensurable.
Medio Oriente es y seguirá siendo un lugar importante del mundo, pero dejará de ser el eje de la seguridad mundial,- ya no lo es-, e Israel aun no se da cuenta y sigue girando de una cuenta corriente cada día con menos fondos.
Los últimos meses Israel ha buscado por todos los medios forzar a EEUU a atacar a Irán. Hasta ahora ha fracasado y posiblemente no logren convencerlos. La postergación / cancelación por razones presupuestarias de las maniobras entre EEUU e Israel denominadas “Austere Challenge 12” es una señal en ese sentido. Sin duda el mensaje más importante de lo que está sucediendo es que el lobby israelí en EEUU está teniendo dificultades para empujar al gobierno de Obama contra los enemigos de Israel, sin importar las prioridades norteamericanas ni los riesgos que genere a la paz y estabilidad mundial.
Nadie podría asegurar que EEUU esté en decadencia, pero la historia muestra que ningún imperio ha existido para siempre, tarde o temprano decae y es reemplazado por otro. La historia de los países no se mide en años sino en siglos, e Israel haría bien en tomar nota que no puede tener un solo amigo y demasiados enemigos. Israel tiene un poder inmenso y objetivos pequeños, proporcionales a su condición de país también pequeño, esto lo hace un riesgo para sí mismo, para su región y para el mundo.

Maniobras Diplomáticas en las Falkland / Malvinas

Jan. 14 , 2012

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Para no herir susceptibilidades ni tomar partido en la disputa, las denominaré “Las Islas”. Las Islas no tuvieron población autóctona;  la primera ocupación europea fue por parte de Francia para luego cederlas a España y posteriormente ser abandonadas por ésta. Quedaron deshabitadas hasta 1820 en que Argentina tomó posesión de ellas como sucesora de España. El 2 de enero de 1833 Gran Bretaña retomó Las Islas por la fuerza y mantiene el control sobre ellas hasta el día de hoy.
¿Quién es el soberano de esas islas?, ese es el problema. Si nos remitimos a los usos y costumbres que regían la práctica internacional en 1833, el propietario era el país capaz de conquistarlas y mantenerlas. La fuerza y no el derecho era la razón fundamental de la soberanía, de ahí que tratándose de pleitos ocurridos en esa época invocar “derechos jurídicos irrenunciables" no tiene mucho sustento.

Esas prácticas internacionales continuaron por todo el siglo XIX y parte del siglo XX, siendo moral, jurídica y políticamente aceptadas. Entre 1860 y 1870, Paraguay luchó contra Brasil, Argentina y Uruguay - la Guerra de la Triple Alianza -, instigados y apoyados por Gran Bretaña, al término de la cual en 1871, con Paraguay arrasado,-  su población fue reducida de 1.500.000 personas a solo 220.000, de los cuales solo 28.000 hombres-, sus vencedores acomodaron sus límites de acuerdo a sus necesidades y conveniencias, perdiendo Paraguay gran parte de su territorio, 390.800 Km cuadrados. Bajo esos mismos parámetros Argentina llevó a cabo la “Conquista del Desierto”, una campaña militar liderada por el general Julio Roca iniciada en 1872 que culminó en 1879, destinada a establecer su soberanía sobre los territorios patagónicos habitados por mapuches y tehuelches, bajo el argumento de ser parte de la herencia recibida de España, al igual que Las Islas. La intelectualidad de la época no veía nada anormal o inmoral en la conquista territorial y el sometimiento o la expulsión de sus poblaciones: Faustino Sarmiento, expone esta visión con honesta claridad: “La colonización y la conquista son las horcas caudinas por donde pasan todos los pueblos primitivos, todos los retardatarios de la humanidad, ¡Ay del que se queda atrás en el camino que la civilización recorre!, ¡Ay del que es arrojado lejos del torbellino en que se agitan los grandes pueblos!”.

Nuestro país, paralelamente y por su lado, una vez concluida la Guerra del Pacífico,- con las anexiones correspondientes-, en una operación que en la historia de Chile se llama eufemísticamente, Pacificación de la Araucanía, también se dedicó de lleno a dominar a los indígenas al sur del río Bío-Bío, antigua frontera entre el Imperio Español y el pueblo mapuche. En 1836,- tres años después de la ocupación británica de Las Islas-, un grupo de colonos norteamericanos, con el auspicio y apoyo del gobierno norteamericano se levantó contra el gobierno mexicano de Texas se declaró autónomo y en 1845 se incorporó a EEUU. 

¿Podemos juzgar los efectos de los hechos de ayer con las normas y valores de hoy?, ¿es posible o conveniente entrar en un proceso de revisión histórica en Sudamérica? ¿hasta dónde habría que retroceder?. No vaya a ser cosa que terminemos con Don Juan Carlos Borbón como Rey. 
Parecería que la única manera de conciliar la realidad forjada en la historia con los valores desarrollados por la civilización, es la negociación y el acuerdo. Actividades que, por definición implican encontrarse a medio camino y descartar el maximalismo o el irredentismo.
Las conversaciones en torno a la soberanía de Las Islas se habían venido desarrollando entre Argentina y Gran Bretaña hasta que el 2 de abril de 1982 fuerzas militares argentinas invadieron y ocuparon Las Islas luego de 149 años de administración británica. El gobierno británico respondió con el envío de una fuerza naval que desembarcó seis semanas más tarde y después de algunos combates forzaron la rendición argentina  el 14 de Junio de 1982, restableciendo la administración británica sobre Las Islas.
Desde hace algunos meses, a treinta años de la guerra señalada, nos encontramos ante una nueva ofensiva diplomática argentina, esta vez comenzando desde una condición más desfavorable que antes de la invasión de 1982 y con una posición británica más dura básicamente por tres razones: Primero, la guerra de 1982 implicó un alza en la valoración emocional de las islas por parte de la opinión pública británica. Segundo, la personalidad de Galtieri, sus discursos provocadores y su historial político junto al reiterado comportamiento hostil de sucesivos gobiernos, deterioraron irremediablemente la imagen internacional de argentina entre los habitantes de Las Islas y Tercero, por el hallazgo de petróleo en Las Islas.
Gran Bretaña llegó a ser un exportador neto de materias primas: petróleo y gas. La extracción de ambos productos desde el Mar del Norte actualmente se encuentra en declinación en momentos en que el país atraviesa por difíciles momentos económicos. Casi coincidente con lo anterior, los estudios e investigaciones del fondo marino efectuadas en los alrededores de Las Islas desde la década de los ´60 comenzaron a dar frutos y comenzó a aparecer petróleo. Actualmente se encuentran dos plataformas en operación, varias compañías han avanzado en un número de pozos de exploración en el área Sur Este de Las Islas y se ha continuado informando de importantes hallazgos, lo que ha facilitado la recolección de dinero de diversos inversionistas. 
Coincidente con estos hechos, la actitud británica frente a los reclamos argentinos se endureció y los descartó frontal y duramente si en cualquier conversación no se contemplaban en forma preferencial los intereses y la voluntad de los habitantes de Las Islas, los que después de la experiencia de 1982, rechazan por completo su incorporación a Argentina. A lo anterior se sumó que luego de la guerra, los isleños obtuvieron la plena ciudadanía británica; su estilo de vida fue mejorando por las inversiones que hizo Gran Bretaña y la liberalización de las medidas económicas que habían estado paralizadas para evitar conflictos con la Argentina. En 1985, fue promulgada una nueva Constitución, la que dio mayor autonomía a los isleños. La reacción argentina fue muy dura y se emplearon epítetos infrecuentes en el vocabulario diplomático.
Durante el año 2011, Argentina inició una activa campaña destinada a establecer un bloqueo comercial y militar a Las Islas. La presidenta Cristina Fernández, que fue recientemente reelecta en su cargo, está intentando complicar la cadena logística de las firmas petroleras y hace campaña para conseguir apoyo internacional. Aquí se inició todo un juego de declaraciones y comunicados - que involucran a Chile -, en que la imprecisión de las informaciones periodísticas enreda la comprensión de la situación.
La meta Argentina es dificultar tanto como pueda la exploración y explotación del petróleo en Las Islas en busca de dos posibles efectos: Si logra poner suficiente presión y Gran Bretaña se convence que no podrá sacar el petróleo sin flexibilizar su posición, restablecería las relaciones diplomáticas con el Reino Unido (ya lo insinuó la Presidenta Fernández) y daría comienzo a una negociación desde una posición más sólida, considerando la explotación del petróleo en asociación entre ambos países y una salida final que entregue la soberanía a Argentina. Si Gran Bretaña no cede, podría complicarle las operaciones de extracción y transporte creando problemas en la logística, en aspectos ambientales y en la creación de riesgos comerciales que compliquen el financiamiento de las inversiones necesarias, a pesar de que Rockhopper- la principal empresa de prospección- piensa que puede construir instalaciones para la producción sin acceso a puertos de Sudamérica pero a mayores costos.
La maniobra Argentina se basa en conseguir el aislamiento de Las Islas, impedir tanto como sea posible su abastecimiento de todo orden y debilitar su seguridad. Se comenzó lanzando una campaña destinada a conseguir que ningún buque, mercante, pesquero o de guerra, de cualquier bandera, proveniente de Las Islas o con destino a ellas, pudiera recalar en cualquier puerto sudamericano. Esta meta fue demasiado ambiciosa y se redujo a otra más modesta que considera su aplicación a los buques que enarbolaran la ”bandera de Las Islas”, que en general son buques pesqueros y pequeños transportes locales. Esta bandera es una de las tantas peculiaridades británicas, según ella, los buques de sus dominios pueden usar una bandera que es básicamente la misma que enarbolan los buques comerciales de la metrópolis, con un pequeño escudo extra que identifica a cada dominio en particular. Corresponde a un “registro naviero” británico que puede ser usado en forma alternativa al registro oficial del Reino Unido. 
Los británicos están aplicando un juego muy hábil: por un lado reclaman que Argentina al restringir el libre movimiento de sus buques está vulnerando la legislación marítima internacional que rige el transporte marítimo y las leyes de comercio internacional, y simultáneamente hacen que los buques de Las Islas usen la bandera de su “dominio”, así los países que acepten sus recaladas estarían, de hecho, reconociendo que Las Islas son “dominios” británicos. 
Es aquí debemos tener cuidado, de manera que la solidaridad con Argentina no nos lleve a una situación donde no queremos estar, como sería el incumplimiento de la legislación marítima y comercial internacional que apoya todo nuestro andamiaje de apertura comercial global, y simultáneamente evitar que los británicos abusen de la misma legislación internacional para crear la idea de Chile acepta como legítima su soberanía sobre Las Islas.
La declaración del Primer Ministro Cameron, el 10 de enero de este año pone en claro esta maniobra: “Hemos sostenido discusiones honestas y productivas con Uruguay, Chile y Brasil. Los tres países han dicho que no tienen intención de participar en un bloqueo económico hacia las islas Falkland  y que todos los embarques comerciales relacionados con Las Falklands seguirán  gozando de acceso a sus puertos, de conformidad con la legislación nacional e internacional, ya sea que enarbolen la insignia de la marina mercante británica u otra bandera nacional al atracar”. El tema se puso de actualidad cuando el canciller británico, William Hague, aseguró que Londres había conversado con Chile, Uruguay y Brasil y que éstos le habrían dicho que "no tienen la intención de participar en un bloqueo económico a las Falklands y que todo el comercio relativo a ellas continuará con acceso a sus puertos". En una declaración escrita al Parlamento, el mismo William Hague,” se mostró "contento" con la decisión de Brasil, Chile y Uruguay de permitir a los barcos de las islas ingresar en sus puertos, siempre y cuando porten otra bandera nacional o la enseña roja, la bandera comercial del Reino Unido”.
Enredado pero claro: Uruguay, Chile y Brasil no han establecido un bloqueo a Las Islas pero no recibirán buques de Las Islas con su bandera local. Si vienen con bandera Británica o de otro país, no hay problemas.
Por su parte el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile reafirmó que "Chile continuará aplicando, conforme al Derecho Internacional y a la legislación chilena, las medidas destinadas a impedir que embarcaciones que naveguen con la bandera de las Islas Malvinas ingresen a los puertos nacionales".
En la Cancillería reiteraron que la medida a la que adhirió Santiago no es un bloqueo en términos técnicos, ya que si los barcos británicos portan cualquier bandera que no sea la de Las Malvinas -que Chile no reconoce- pueden recalar en el país.
En breve, el Reino Unido y Argentina se encuentran enfrascados en una pugna por mejorar sus posiciones en su propia disputa, lo que pasa por dificultar o mantener expedito el acceso a Las Islas. En esa pugna, una de las cartas a jugar por parte de Argentina y Gran Bretaña es hacer parecer el comportamiento de Chile de acuerdo a sus respectivas conveniencias. Hasta ahora nuestra Cancillería ha sido clara y ecuánime en sus posiciones y consistente entre sus dichos y sus acciones, pese a las críticas de algunos ex – Cancilleres.

De la Guerra Fría al Gigante Chino: la lucha por la supremacía

Jan. 10 , 2012

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El proceso de cambio mundial que estamos viviendo fue puesto en marcha por la decisión del Presidente Ronald Reagan de los EEUU de lanzar la Iniciativa de Defensa Estratégica o “Guerra de las Galaxias” para obligar a la Unión Soviética a seguirlo hacia un nuevo nivel cualitativo en la carrera espacial y nuclear, desafío que no pudo sostener. La URRS simplemente se rindió e implosionó poniendo fin a la Guerra Fría. La paridad  nuclear entre ambos competidores produjo el congelamiento militar que permitió que la competencia económica y tecnológica fuera el campo de batalla resolutivo.
Pareció el triunfo final y definitivo de los EEUU; había llegado el nuevo orden mundial, “la Pax Americana”,  y para EEUU comenzaba una era de predominio incontestable. Las estrategias de seguridad nacional norteamericana de esos años hablaban –con cierta soberbia - de “modelar el sistema internacional” a su gusto y conveniencia. 
El desmantelamiento del Imperio Soviético en sí mismo no fue difícil, lo que complicó todo fue la aparición de fuerzas religiosas y étnicas que vinieron a introducir elementos que se creía “superados” por el materialismo histórico marxista y el racionalismo occidental. La crisis de los Balcanes y luego el reparto del botín del petróleo de Medio Oriente, súbitamente, transformaron en intolerables situaciones con las que Occidente había convivido mansamente,- cuando no en complicidad-, durante muchos años. Así surgió la “cruzada” contra Iraq. Ya en 2001, antes de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York, el gobierno del Presidente Bush declaró su intención de invadir ese país. Se inventaron excusas tan falsas como la existencia de armas nucleares y químicas o la presencia operativa de Al – Qaeda en Iraq,- el único país árabe laico de Medio Oriente-, y se desarrolló una tesis estratégica ad – hoc, la “guerra preventiva”, hasta esa fecha repudiada por todos y en todo el mundo.
Las guerras de Iraq y Afganistán terminaron en un fiasco militar y una derrota política. Tras siete años y medio de guerra; 4.419 soldados fallecidos; decenas de miles de inválidos; 106.000 civiles iraquíes muertos; un número indeterminado de lisiados y un millón de millones de dólares gastados, EEUU abandona ambos países dejando tras de sí inestabilidad, lucha sectaria, miseria y destrucción, su propia economía arruinada y una seria frustración y disenso político interno. En esta etapa de la historia mundial quedó en evidencia que la superioridad militar incontrarrestable no fue suficiente para doblegar a un pueblo e imponerle instituciones ajenas a su experiencia y cultura, y la economía se mostró como una limitante irremontable aun para los EEUU.
¿Es este el fin de la supremacía global de esa gran potencia?
Nadie podría asegurarlo. Arnold Toynbee sostiene que una sociedad entra en decadencia terminal cuando falla reiteradamente en dar la respuesta satisfactoria a crisis que conllevan un desafío vital. El nuevo desafío que enfrenta EEUU para conservar la supremacía mundial es la competencia de China. 
El EEUU pos Iraq /Afganistán tiene varias alternativas: puede seguir luchando y mantener la supremacía global. Puede elegir no luchar y declinar pacíficamente como lo hizo la URRS y antes Gran Bretaña. O puede luchar, ser derrotada y desaparecer, como lo hizo Cartago.
En la Guerra Fría tuvo al frente a un competidor específico, la URRS y su ideología marxista; la Pax Americana fue un intento de explotar la supremacía mundial en beneficio de los EEUU. Ahora se inicia una tercera fase, la Competencia Económica Caliente en que otra vez tiene un oponente identificable: China. 
Los dos contendores ya han esbozado sus estrategias iniciales: 
China: 
A diferencia de las potencias occidentales - España y Portugal; Holanda, Francia, Inglaterra y Estados Unidos - que ganaron su poder en base a guerras de conquista, tradicionalmente China crece y gana poder en base al comercio, la diplomacia y la supremacía cultural.  
En su peculiar estilo, China ha lanzado su “Estrategia de Desarrollo Pacífico”, que se puede resumir en cinco puntos:
“Primero, resaltar la naturaleza pacífica del desarrollo. En vez de involucrarse en la invasión, el saqueo, la guerra y la expansión que las potencias occidentales acostumbran a practicar, nos comprometemos a servir a la paz mundial mediante nuestros esfuerzos, integrando el desarrollo con la paz. Segundo, recalcar el carácter independiente del desarrollo, ya que la independencia y autodecisión son características fundamentales de la política exterior de China. Tercero, de acuerdo con las exigencias emanadas de la concepción científica de desarrollo integral, coordinado y sostenible que considera al ser humano como lo primordial. Cuarto, subrayar el carácter cooperativo del desarrollo. En las relaciones con el exterior, abogamos por la amistad en lugar de la enemistad, la cooperación en vez de la confrontación, la confianza en sustitución del recelo, y el tratamiento en pie de igualdad en vez de la imposición de la voluntad propia al prójimo. Quinto, acentuar el carácter universal del desarrollo. China se esfuerza por el desarrollo común de los países del mundo, rechazando las prácticas egoístas que favorecen su propio desarrollo en perjuicio de intereses de los demás. Somos muy conscientes de que para desarrollarse a sí mismo, hay que dejar desarrollar a los demás también; para tener la seguridad propia, uno debe hacer que los demás se sientan seguros; y para llevar una vida mejor a uno mismo, es necesario dejar vivir bien a los otros”.
Esta estrategia se está aplicando mediante acciones en el ámbito diplomático: China está tratando de mantener unida y bajo su influencia a la Asociación de Países del Sudeste de Asia – Asean –; tratando que India  conserve su política autónoma sin unirse al bando norteamericano e impidiendo que EEUU arme un cerco político y militar en su alrededor. En el ámbito militar, la respuesta de China sigue consistiendo en apostar al diálogo, pero fortaleciendo sus estructuras defensivas, potenciando sus fuerzas militares especialmente las fuerzas navales, y en el ámbito económico, evitando restricciones a su acceso al petróleo e impidiendo que se construya un sistema económico que deje a China aislada del resto de los países de la región, de Sudamérica y de África.
La estrategia China juega con cinco elementos de gran potencia: Su gigantesco peso demográfico y geográfico; su población disciplinada y laboriosa; su paciencia histórica que le permite planificar y ejecutar planes a muy largo plazo sin desviarse ni abandonarlos; su fuerte identidad cultural y su ausencia de historial imperialista militar.
EEUU
Enfrenta el epílogo de una sucesión de guerras fallidas; de una crisis económica derivada de su déficit fiscal y de malos manejos financieros privados; de la aparición de potentes competidores en Asia y de la crisis y decadencia europea, lo que lleva a EEUU a reducir su atención al Atlántico, Europa y Medio Oriente y a priorizar Asia y el Pacífico reorientando su estrategia global.
A diferencia de otros presidentes norteamericanos Obama tiene una cultura personal con raíces en el Pacifico: nacido en Hawai y criado en Indonesia, este cambio de orientación política y estratégica no le resulta traumático sino natural. 
En el ámbito diplomático: Reconoce que a largo plazo la consolidación de China como potencia regional puede afectar de varias maneras a la economía y seguridad de EEUU. Señala que China y EEUU están creando una “relación bilateral cooperativa”, pero que se trata de una competencia que puede tornarse amenazante. La Secretaria de Estado Hillary Clinton explicó que “EEUU está invirtiendo en una relación estratégica a largo plazo con India con el fin de potenciar su capacidad para servir como ancla económica regional y proveer seguridad en el amplia región del Océano Indico”
En el ámbito militar: El cambio de rumbo lo anunció Barack Obama el 17 de noviembre ante el parlamento australiano: “En nuestros planes y presupuestos para el futuro, vamos a asignar los recursos para mantener nuestra fuerte presencia militar en esta región”, por su parte, la Secretaria de Estado Clinton en la edición de noviembre de Foreing Policy expresó: “Durante los últimos diez años hemos dado ingentes cantidades de recursos a Irak y Afganistán. En la próxima década, Estados Unidos realizará la mayor inversión diplomática, económica, estratégica y demás, en la región Asia-Pacífico”; “Necesariamente tenemos que reequilibrarnos hacia la región del Asia-Pacífico”, una zona entendida en sentido amplio, como “el arco que se extiende desde el Pacífico Oriental y Este de Asia hasta el Océano Indico y sur de Asia”. “El mantenimiento de la paz, la estabilidad, el libre flujo del comercio y la influencia de EEUU en esta dinámica región dependerá en parte del equilibrio entre capacidad militar y presencia”. “Los recortes (al presupuesto) del Pentágono no afectarán al Asia-Pacífico”.
En lo inmediato, se adelanta el despliegue de 250 infantes de marina en Darwin (norte de Australia), que se expandirá hasta alcanzar los 2.500 militares que se suman a las fuerzas existentes en sus bases en Japón, Corea del Sur, Taiwán y Guam.
En lo económico: Consiste en articular un ambicioso acuerdo de libre comercio entre varios países del Pacífico denominado Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico, TPP. Hasta ahora se trata de nueve países: Australia, Brunei, Chile, Estados Unidos, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. China se ha restado del acuerdo.
El 11 de noviembre, Japón, la tercera economía más grande del mundo, anunció su intención de unirse a los Estados Unidos y a los otros nueve países ya señalados para negociar lo que se espera será la zona económica más dinámica del mundo, abarcando un mercado 40% más grande que la Unión Europea. EEUU espera que el TPP sea la piedra angular de un área de libre comercio que incorpore a los miembros de APEC. Con la eurozona en problemas, eso trasladaría aún más el centro de gravedad económico desde el océano Atlántico al Pacífico.
Latinoamérica: Este cambio de eje implica armar alianzas no solo en Asia sino también en América Latina. El TPP incluye a Chile y Perú y espera involucrar a México. En paralelo, el 5 de diciembre en Mérida los cuatro países de la Alianza del Pacífico (Chile, México, Perú y Colombia) acordaron lanzar el bloque comercial en junio de 2012, crear un mercado integrado con sus bolsas de valores y eliminar las tarifas aduaneras el 2020. Como se puede apreciar, Chile y Perú, como miembros del TPP y socios comerciales de China, ya están involucrados en este proceso desde una posición neutral. Esta doble relación crecerá y se potenciará intensamente.  
Según Andrés Oppenheimer, “veremos una división de facto de América Latina, entre un bloque del Pacífico y un bloque del Atlántico”. En este escenario Brasil incrementará su presión sobre Perú y sobre Chile – vía Bolivia – para  acceder a este nuevo centro de gravedad mundial, del cual está quedando al margen. 
Otro elemento relevante es que en todos sus discursos, EEUU no menciona a los países del Pacifico Sudamericano como entidades autónomas ni como grupo organizado, dejando implícita su pretensión de que ellos constituyen de hecho su “patio trasero”, ahora apuntando a la otra calle, pero siempre en su misma función. 

Me parece evidente que nuestra falta de visión estratégica y de voluntad política nos hacen merecedores de tan menguado rol.

Salvo que despertemos y nos pongamos en movimiento … y rápido.






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