Feb.
09
, 2012
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Ayer la Presidenta Fernández mostró habilidad para tener pendientes de su discurso a los gobiernos y parte de la audiencia de Chile y Gran Bretaña … y no dejarse llevar por el “vértigo de micrófono” que suele traicionar a los políticos. Eso no es menor.
En efecto, se esperaban decisiones fuertes y llamativas en contra de Gran Bretaña y de los “kelpers”, como la prohibición de vuelos desde Chile a las Islas (usted elije, Malvinas o Falkland), el establecimiento de un bloqueo comercial y presión militar, o una retórica provocativa. No pasó y eso debe ser reconocido. Cristina Fernández demostró no solo ser capaz de dar discursos incendiarios, sino de dejar de darlos. Esta habilidad quizás más importante que la primera.
Su planteamiento fue sabio ya que:
1.- Establecer un bloqueo a la población civil británica solo excitaría su ira y reforzaría su determinación. Napoleón y Hitler lo intentaron y ambos fracasaron. Además los bloqueos son actos de guerra, hasta EEUU en la Crisis de los Misiles recurrió a la figura de la “cuarentena”, buscando una alternativa menos agresiva.
2.- En el siglo XXI privar a la población civil – de cualquier país - de los medios necesarios para su supervivencia y bienestar es repudiable y no llama a las simpatías. Una medida así muy probablemente hubiera tenido un alto precio de imagen para Argentina. Un recurso que no tiene en abundancia.
3.- Lo anterior podría, además, ser constitutivo de una violación al derecho internacional humanitario y pasible de sanciones.
4.- Chile ha apoyado y sigue apoyando las medidas argentinas, pero si bien su causa suscita simpatías en muchos chilenos, un 70% rechaza la suspensión de los vuelos entre las Islas y Puerto Stanley. Habrían puesto al gobierno de Chile en una posición por lo menos difícil.
5.- Los principales afectados de una medida de ese tipo habrían sido ciudadanos chilenos, de Punta Arenas, que trabajan y comercian con las Islas y ellos tiene derecho a reclamar la protección de su gobierno. Este “abandono” podría materializarse en repudio hacia el gobierno, sobre todo después del desafortunado manejo del asunto del precio del gas en Punta Arenas. En los extremos del país duele lo que se estima el sentimiento “santiaguino” de que Chile comienza en Las Tacas y termina en la laguna de Aculeo.
6.- Existe una creciente molestia por las arbitrarias restricciones a las exportaciones chilenas hacia argentina, en circunstancias que existe una balanza comercial 3:1 a favor de ese país, y por el desagradable asunto de la negativa a extraditar al asesino del Senador Jaime Guzmán.
En breve, el Gobierno Argentino actuó con prudencia, criterio, cuidando sus intereses a la vez que evitando poner a Chile contra la pared y eventualmente forzarlo a bajarse del apoyo regional. Bravo.
Llevar el conflicto a los organismos políticos regionales - Mercosur, Unasur y Celac - es una manera hábil de continuar potenciando el apoyo latinoamericano; y llevarlo a las Naciones Unidas - Asamblea General y Consejo de Seguridad - es hacer uso de las únicas instancias reales capaces de forzar una interlocución que Gran Bretaña no quiere.
La Presidente argentina hizo cinco planteamientos que vale la pena analizar:
1.- “Quiero pedirle al ministro inglés David Cameron que, por una vez, le den una oportunidad a la paz y no a la guerra".
Es una figura retórica, ya que Gran Bretaña no está en guerra con Argentina y nada que lleva a pensar que lo harán. Si no aceptara las exigencias argentinas tampoco habría guerra ya que Argentina ha declarado enfáticamente que este asunto debe resolverse por la vía diplomática. Hasta donde se sabe y aprecia, nadie ha hablado de guerra. Los que empezaron disparando, para bien o para mal, fueron los argentinos en 1982.
2.- "No nos atraen los juegos de las armas y las guerras. Procesaremos el conflicto por el camino de la paz".
La primera parte de la afirmación es discutible, Chile estuvo amenazado de guerra por Argentina el año 1978 y de nuevo en 1982. Argentina atacó a las Islas el ´82. Parecería que a veces Argentina si se siente atraída por “los juegos de las armas y las guerras” y que no se diga que es porque había un gobierno militar, ya que el apoyo popular fue masivo y unánime (con la solitaria y destacada disidencia de Jorge Luis Borges que recibió los ataques correspondientes). También sostuvieron una cruel guerra interna, obviamente con armas. La segunda parte, “Procesaremos el conflicto por el camino de la paz” es clara y sin ambiguedades. Merecedora de todo apoyo.
3.- "El Canciller presentará ante la Asamblea General de La ONU esta militarización de las islas por parte de Inglaterra".
La “militarización” comenzó el año 1982. Tanto así que los británicos fueron apabullados militarmente. Desde entonces Gran Bretaña ha mantenido una pequeña guarnición de ejército, unos pocos aviones de combate y una fragata de estación permanente en Puerto Stanley. Desde entonces no ha habido ningún cambio en la situación militar en las Islas. Llevar la queja a las Naciones Unidas es un derecho de Argentina y nadie podría reprocharlo, y nadie estaría tampoco forzado a compartirlo.
4.- "Están militarizando el Atlántico Sur una vez más, no podemos interpretarlo de ninguna otra manera".
Vale lo anterior. Es la retórica correspondiente a la maniobra que se intenta efectuar en Naciones Unidas.
5.- "Malvinas ha dejado de ser una causa de los argentinos para transformarse en una causa global"
Me parece un tanto ambicioso, pero podemos concordar que ha encontrado eco en Latinoamérica, especialmente entre los estados “anti imperialistas”. El resto del mundo parece más preocupado de otros temas europeos y del Medio Oriente, que de éste.
Raya para la suma:
Una decisión juiciosa y ponderada la del Gobierno argentino. Una oportunidad para potenciar la adhesión popular ante el “ajuste fino” de su economía que obviamente no puede resultar del agrado del común de los argentinos.
El futuro de Chile pasa por una buena y fructífera relación con Argentina y con Perú. Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que así sea, pero necesitamos la ayuda de ambos gobiernos, particularmente en las situaciones complejas.
El amor es de ida y vuelta.
Argentina y su gobierno han demostrado más criterio que el que se les atribuía - o temía – hace apenas unas horas. Esa es una buena noticia, que alienta a Chile a apoyar en forma más proactiva los derechos que reclaman. Qué bueno que Argentina crea nuevamente en esta vía. Ojalá nunca más desconozca o declare “insanablemente nulo” un Laudo arbitral.
Feb.
06
, 2012
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Soy amigo de los argentinos y quisiera ser amigo de Argentina. Lo
primero es fácil y gratificante, lo segundo es difícil y frustrante...
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Jan.
26
, 2012
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El tema de la Historia de las Ideas siempre ha sido complejo, más aun cuando trata sobre conflictos aun abiertos y activos. Este año 2012 las pasiones de muchos en Chile y Perú se exaltarán a la luz de los debates públicos en La Haya sobre el pleito entre ambos países. Más aun, se harán públicas las actas escritas previamente entregadas por ambas partes, lo que puede abrir algún debate sobre las ideas, ciertamente antagónicas, que ellas contienen.
Es en relación a este debate que viene, que nos parece interesante revisar la obra de la conocida historiadora peruana Carmen Mc Evoy, que muestra una mirada interesante de nuestra historia bilateral. Primero lo primero: hace ya algunos años se publicó un interesante libro en que la autora, tras una búsqueda exhaustiva de ejemplos de oratoria usada por autoridades chilenas de diferentes tipos: civiles, eclesiásticas, militares y actores políticos diversos durante la Guerra del Pacífico, intenta efectuar un “análisis" del discurso nacionalista que emerge en Chile a partir de la Guerra del Pacífico y la función que en su diseño conceptual cumplieron los hombres de palabras”. Su hipótesis declara que la “investigación tiene por objeto desmontar algunas de las lógicas de la ideología nacionalista que sirvió de sustento a la Guerra del Pacífico” y sostiene que “El conflicto armado contra Bolivia y Perú fue el punto de inflexión de un largo proceso de experimentación política e intelectual, el cual no ha sido analizado en toda su magnitud”. Esta obra ha sido seguida de un título aun más sugerente, “Guerreros y Civilizadores”.
En la primera obra tendríamos que (1) a partir de la Guerra del Pacífico se habría concretado en Chile un discurso nacionalista, mesiánico, “cuyo objetivo era subrayar el liderazgo de Chile en la región” (2) que este discurso habría
sido conceptualmente diseñado por “hombres de palabras” (intelectuales diversos). (3) Sería el resultado de una ideología nacionalista anterior a la guerra misma cuyos orígenes se remontan a la Expedición Libertadora, la Guerra contra la Confederación y la Guerra contra España, todas ellas con la presencia activa de Perú.
En breve, la Guerra del Pacífico sería la materialización de una intención hegemónica pre existente a los motivos declarados de la misma. Implícito o explicito, sería un proyecto político nacional.
Esta hipótesis puede tener efectos importantes, ya que vendría a establecer (confirmar) que Chile es un estado que, impulsado por su ideología nacionalista, tiene un comportamiento expansionista, agresivo y fundamentalmente depredador de sus vecinos.
El comportamiento de los países en guerra (cualquiera) ha sido estudiado desde hace ya largos años, la primera literatura es, me parece, la de Gaston Bouthoul, que en muy breve, teoriza al respecto de la siguiente forma:
Lo propio de la guerra es que casi instantáneamente provoque,- desde el momento en que se declara o estalla -, una transformación inmediata de las mentalidades. Para entrar en este mundo psicológico nuevo todas las sociedades recurren a rituales. La declaración de guerra es una solemnidad particularmente importante que va acompañada de ritos de condena, demonización del enemigo y ceremonias para excitar la ira y la indignación, es decir, poner a los futuros beligerantes en un estado de ánimo “belicoso” ante un agravio que se reconoce como legítimo y justo.
En el ámbito religioso, se efectúan ritos que ponen el resultado del litigio bajo el arbitraje de los dioses. Los límites entre lo sagrado y lo profano sufren un desplazamiento inmediato: el homicidio, por ejemplo, prohibido durante la paz, es repentinamente permitido y recomendado respecto al enemigo. De la misma manera, se relativizan al extremo otras prohibiciones que protegen la propiedad, los bienes y la integridad física de las personas. Repentinamente las madres encuentran natural enviar a la muerte a sus hijos a los que hasta ahora habían protegido de enfermedades y caídas.
¿Qué indica todo esto?: este cambio señala que el estado de guerra constituye un mundo psicológicamente distinto en el que se altera el “orden natural de las cosas” y hasta el instinto de conservación queda postergado.
Gaston Bouthoul lo resume así: “La guerra provoca lo que Nietzsche deseaba, la transmutación de los valores. No es un fenómeno raro ni especialmente extraño. Ninguno de los valores sociales, morales o económicos que conocemos tiene el mismo sentido en tiempo de guerra que en tiempo de paz”.
El más simple motivo de guerra es el deseo de vengar una ofensa: diplomática, al honor nacional, a los derechos o dignidad de un nacional (en especial si es de cierta relevancia o fama). El otro motivo son las reivindicaciones: las fronteras, un territorio, la supremacía, la igualdad, la conversión a una fe, la adopción de un régimen político.
Este mismo tema es analizado por otro autor reciente, Lawrence La Shan, en su “Psicología de la Guerra, un estudio de su mística y su locura”, en que establece una comparación entre los estados sicológicos de las sociedades en paz y en guerra.
TIEMPOS DE PAZ TIEMPOS DE GUERRA
1. Se distinguen muchos matices, entre lo que es considerado el Bien y el Mal -- El Bien y el Mal se reduce a Nosotros y Ellos.
2. Este tiempo es similar a otros tiempos. -- El tiempo actual es especial, cualitativamente diferentes de todos los otros tiempos. Se juega al todo y nada: el que gana ahora, gana para siempre.
3. Las grandes fuerzas de la naturaleza no están particularmente presente en nuestras actividades. -- Dios o la evolución humana, la historia lucha de nuestro lado" y otras consignas indican que las fuerzas del cosmos están de nuestra parte.
4. Cuando termine el período actual las cosas seguirán como hasta ahora. -- Cuando termine esta guerra todo será muy diferente. Si ganamos, será mucho mejor; si perdemos, será terrible.
5. Hay muchos problemas que resolver y su importancia relativa varía de un momento a otro. -- Sólo hay un problema principal que resolver. Todos los otros son secundarios. Sólo existe un punto de vista correcto.
6. Todas las personas actúan más o menos impulsadas por los mismos motivos. -- Ellos actúan motivados por un deseo de poder. Nosotros actuamos por defensa propia, por generosidad por razones de decencia y moralidad públicas.
7. Los problemas provienen de muchos ámbitos diferentes. -- El verdadero problema comenzó por un acto de voluntad del enemigo.
8. Nos preocupan las causas de problemas que intentamos resolver. -- No estamos preocupados por las causas, sino por los resultados.
9. Podemos dialogar con los que disienten. La negociación es posible. -- Naturalmente el enemigo miente, porque es malvado. La comunicación es imposible. Sólo la fuerza puede resolver el conflicto.
10. Todas las personas son fundamentalmente iguales. Las diferencias son cuantitativas. -- "Nosotros" y "Ellos" somos cualitativamente diferentes, tanto que las mismas acciones son "buenas" cuando las realizamos nosotros, y "malas" cuando las lleva a cabo el enemigo.
Se puede apreciar que ambos autores no desarrollan sus teorías considerando el comportamiento de Chile durante la Guerra del Pacífico y que sin embargo son capaces de dar cuenta del mismo con bastante exactitud al igual que del comportamiento de cualquier país, en cualquier guerra, en cualquier otro período. Es decir, dentro de lo que cabe, el comportamiento del gobierno, el clero, los líderes políticos, militares y sociales de Chile fue “normal” y cesó al término de la misma.
En este sentido es útil destacar que el “ánimo bélico” del Perú nunca ha cesado, ya que para ellos la guerra no ha terminado. Por diversos motivos nunca desarrollaron la ritualidad de cierre de la guerra. Diversas circunstancias al final de dicho conflicto: guerra civil, liderazgos múltiples y contradictorios y continuación de la violencia interna después de la retirada del último chileno, hacen que la trágica guerra se confunda con la espantosa era de violencia fratricida. La Guerra del Pacífico, para Perú, va mucho más allá de Chile y tiene que ver con fantasmas propios y nunca exorcizados totalmente.
Como vemos, el “discurso nacionalista chileno” es más bien el discurso propio del estado sicológico “guerrero” de la sociedad chilena; que “los hombres de palabras usaron sus recursos oratorios dentro del ambiente propio del momento, y que no habría un proyecto premeditado sino una reacción natural, repetitiva y común a todas las sociedades, incluida la peruana. En breve, no estaría probado que Chile presente una ideología nacionalista permanente que lo lleve a un comportamiento deliberadamente expansionista, agresivo y depredador, por el contrario una serie de hechos políticos y sociales como la emergencia de la mesocracia, la política ideológica, la asonada revolucionaria, la respuesta militar y la restauración de la democracia han dejado dicho conflicto atrás.
Al comienzo dije que me parecía que esta hipótesis podía tener efectos importantes. En efecto, si el comportamiento internacional de Chile, especial y particularmente frente a Perú, tiene las características que se le imputan, tendríamos que Chile es un actor internacional perturbador que debe ser condenado, sancionado y educado por la comunidad internacional y sus organismos políticos y de justicia. En el conflicto creado por Perú en torno a la revisión de la delimitación de la frontera marítima entre ambos países, no serían relevantes las razones y argumentos jurídicos (de por si escasos en el lado peruano) ya que la arena donde se plantea el contencioso es de orden moral, de justicia y de “equidad”, expresión jurídica en que se entronca con la “sanción moral” que Perú plantea y vendría a confirmar una presunta “superioridad moral” que Perú reivindica ante nuestro país.
Jan.
20
, 2012
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El estado de Israel tiene características muy peculiares que surgen, entre otras cosas, de su milenaria tradición cultural y religiosa; del impacto mundial causado por el brutal Holocausto llevado a cabo por los nazis; de su nacimiento con características de epopeya y principalmente de los efectos de la Guerra Fría en su entorno vecinal, regional y mundial.
Es un estado extremadamente poderoso: La causa israelí aun cuenta con simpatías entre muchas personas en todo el mundo; desde hace ya muchos años cuenta con armas atómicas y con los vectores necesarios para hacerlos llegar a cualquier blanco en la región, desde Irán hasta Marruecos; tiene acceso a la tecnología militar e industrial norteamericana más sofisticada, además de la que ha logrado por sí mismo; ha sido de gran utilidad a Europa y a los países exportadores de petróleo amigos de los EEUU, para contener a los estados extremistas políticos o religiosos, pero su habilidad más potente reside en su capacidad de lobby en los EEUU que le ha permitido acumular una gran influencia en los procesos de toma de decisiones de esa potencia mundial que, en determinados momentos y temas, puede llegar a condicionar sus opciones estratégicas.
Este poder descomunal es, en parte, la causa de su intransigencia y de su comportamiento auto centrado que prescinde de los efectos de sus políticas en otros países y en la seguridad mundial, atendiendo solo a los equilibrios políticos internos y a sus intereses estratégicos y militares de corto plazo.
Desde su creación en 1947, es decir desde hace casi medio siglo, su valor político y estratégico ha sido muy alto, varios órdenes de magnitud superiores que el de cualquier otra potencia local en cualquier región del mundo.
Eso está cambiando en forma lenta pero inexorable:
El término de la Guerra Fría supuso el inicio de cambios políticos en todo Medio Oriente que tardaron en tomar impulso pero que ya están en pleno desarrollo: los movimientos democratizadores en el norte de Africa, particularmente en Libia y Egipto; en la Península Arábiga, y recientemente en Siria, señalan que esos países en manos de gobiernos democráticos con instituciones crecientemente más sólidas, serán miembros “normales” de la comunidad internacional y no se requerirá de ningún gendarme local.
Europa está de bajada en forma lenta pero sostenida, “perdió las ganas”, solo aspira a vivir cómodamente. Están en una disyuntiva sin solución: creen merecen un estado de bienestar muy generoso pero no pueden mantenerlo. China corre por su cuenta, no es controlable y no tiene nada en común con Israel. India lo mismo.
Lo peor, EEUU ha asumido que su futuro se juega en el Pacífico, donde se cruza con China, Japón, Rusia e India. Medio Oriente no será abandonado, pero dejará de ser vital y si el comportamiento de Israel sigue por la línea actual, será solo otro socio costoso, complicado y poco rentable, como Taiwan lo fue en su momento.
Hoy día el principal problema Israelí es Irán y su posible bomba atómica. No está claro que tan cerca esté de tenerla, pero su existencia solo vendría a formalizar la parálisis guerrera que se ha producido hasta ahora en todos los conflictos en que ambas partes han contado con esas armas. Israel continuará teniendo la suya y no podrá usarla contra Irán, de la misma manera, Irán no podrá tampoco amenazar ni atacar a Israel.
Me parece que la clave es que existe una idea errónea respecto a la realidad Iraní. Ahmadinejad no es Irán. Su ridículo tour por Latinoamérica visitando el circo Bolivariano no tiene ningún significado ni valor, es solo un absurdo show para impresionar al pueblo iraní y hacerlos creer que todavía tiene algún poder y representatividad. No hay que olvidar que la última elección la ganó en forma por demás fraudulenta y que no faltó nadie en Irán que no lo supiera. Los mismos ayatolas ya no lo siguen en sus locuras y no lo apoyan en sus delirios belicistas. Irán es una sociedad urbana, educada, en la cual hasta los mismos dignatarios shiitas tienen un horizonte de término no muy lejano. Es un país con muchos recursos pero ya no es el centro de riqueza inconmensurable.
Medio Oriente es y seguirá siendo un lugar importante del mundo, pero dejará de ser el eje de la seguridad mundial,- ya no lo es-, e Israel aun no se da cuenta y sigue girando de una cuenta corriente cada día con menos fondos.
Los últimos meses Israel ha buscado por todos los medios forzar a EEUU a atacar a Irán. Hasta ahora ha fracasado y posiblemente no logren convencerlos. La postergación / cancelación por razones presupuestarias de las maniobras entre EEUU e Israel denominadas “Austere Challenge 12” es una señal en ese sentido. Sin duda el mensaje más importante de lo que está sucediendo es que el lobby israelí en EEUU está teniendo dificultades para empujar al gobierno de Obama contra los enemigos de Israel, sin importar las prioridades norteamericanas ni los riesgos que genere a la paz y estabilidad mundial.
Nadie podría asegurar que EEUU esté en decadencia, pero la historia muestra que ningún imperio ha existido para siempre, tarde o temprano decae y es reemplazado por otro. La historia de los países no se mide en años sino en siglos, e Israel haría bien en tomar nota que no puede tener un solo amigo y demasiados enemigos. Israel tiene un poder inmenso y objetivos pequeños, proporcionales a su condición de país también pequeño, esto lo hace un riesgo para sí mismo, para su región y para el mundo.
Jan.
14
, 2012
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Para no herir susceptibilidades ni tomar partido en la disputa, las denominaré “Las Islas”. Las Islas no tuvieron población autóctona; la primera ocupación europea fue por parte de Francia para luego cederlas a España y posteriormente ser abandonadas por ésta. Quedaron deshabitadas hasta 1820 en que Argentina tomó posesión de ellas como sucesora de España. El 2 de enero de 1833 Gran Bretaña retomó Las Islas por la fuerza y mantiene el control sobre ellas hasta el día de hoy.
¿Quién es el soberano de esas islas?, ese es el problema. Si nos remitimos a los usos y costumbres que regían la práctica internacional en 1833, el propietario era el país capaz de conquistarlas y mantenerlas. La fuerza y no el derecho era la razón fundamental de la soberanía, de ahí que tratándose de pleitos ocurridos en esa época invocar “derechos jurídicos irrenunciables" no tiene mucho sustento.
Esas prácticas internacionales continuaron por todo el siglo XIX y parte del siglo XX, siendo moral, jurídica y políticamente aceptadas. Entre 1860 y 1870, Paraguay luchó contra Brasil, Argentina y Uruguay - la Guerra de la Triple Alianza -, instigados y apoyados por Gran Bretaña, al término de la cual en 1871, con Paraguay arrasado,- su población fue reducida de 1.500.000 personas a solo 220.000, de los cuales solo 28.000 hombres-, sus vencedores acomodaron sus límites de acuerdo a sus necesidades y conveniencias, perdiendo Paraguay gran parte de su territorio, 390.800 Km cuadrados. Bajo esos mismos parámetros Argentina llevó a cabo la “Conquista del Desierto”, una campaña militar liderada por el general Julio Roca iniciada en 1872 que culminó en 1879, destinada a establecer su soberanía sobre los territorios patagónicos habitados por mapuches y tehuelches, bajo el argumento de ser parte de la herencia recibida de España, al igual que Las Islas. La intelectualidad de la época no veía nada anormal o inmoral en la conquista territorial y el sometimiento o la expulsión de sus poblaciones: Faustino Sarmiento, expone esta visión con honesta claridad: “La colonización y la conquista son las horcas caudinas por donde pasan todos los pueblos primitivos, todos los retardatarios de la humanidad, ¡Ay del que se queda atrás en el camino que la civilización recorre!, ¡Ay del que es arrojado lejos del torbellino en que se agitan los grandes pueblos!”.
Nuestro país, paralelamente y por su lado, una vez concluida la Guerra del Pacífico,- con las anexiones correspondientes-, en una operación que en la historia de Chile se llama eufemísticamente, Pacificación de la Araucanía, también se dedicó de lleno a dominar a los indígenas al sur del río Bío-Bío, antigua frontera entre el Imperio Español y el pueblo mapuche. En 1836,- tres años después de la ocupación británica de Las Islas-, un grupo de colonos norteamericanos, con el auspicio y apoyo del gobierno norteamericano se levantó contra el gobierno mexicano de Texas se declaró autónomo y en 1845 se incorporó a EEUU.
¿Podemos juzgar los efectos de los hechos de ayer con las normas y valores de hoy?, ¿es posible o conveniente entrar en un proceso de revisión histórica en Sudamérica? ¿hasta dónde habría que retroceder?. No vaya a ser cosa que terminemos con Don Juan Carlos Borbón como Rey.
Parecería que la única manera de conciliar la realidad forjada en la historia con los valores desarrollados por la civilización, es la negociación y el acuerdo. Actividades que, por definición implican encontrarse a medio camino y descartar el maximalismo o el irredentismo.
Las conversaciones en torno a la soberanía de Las Islas se habían venido desarrollando entre Argentina y Gran Bretaña hasta que el 2 de abril de 1982 fuerzas militares argentinas invadieron y ocuparon Las Islas luego de 149 años de administración británica. El gobierno británico respondió con el envío de una fuerza naval que desembarcó seis semanas más tarde y después de algunos combates forzaron la rendición argentina el 14 de Junio de 1982, restableciendo la administración británica sobre Las Islas.
Desde hace algunos meses, a treinta años de la guerra señalada, nos encontramos ante una nueva ofensiva diplomática argentina, esta vez comenzando desde una condición más desfavorable que antes de la invasión de 1982 y con una posición británica más dura básicamente por tres razones: Primero, la guerra de 1982 implicó un alza en la valoración emocional de las islas por parte de la opinión pública británica. Segundo, la personalidad de Galtieri, sus discursos provocadores y su historial político junto al reiterado comportamiento hostil de sucesivos gobiernos, deterioraron irremediablemente la imagen internacional de argentina entre los habitantes de Las Islas y Tercero, por el hallazgo de petróleo en Las Islas.
Gran Bretaña llegó a ser un exportador neto de materias primas: petróleo y gas. La extracción de ambos productos desde el Mar del Norte actualmente se encuentra en declinación en momentos en que el país atraviesa por difíciles momentos económicos. Casi coincidente con lo anterior, los estudios e investigaciones del fondo marino efectuadas en los alrededores de Las Islas desde la década de los ´60 comenzaron a dar frutos y comenzó a aparecer petróleo. Actualmente se encuentran dos plataformas en operación, varias compañías han avanzado en un número de pozos de exploración en el área Sur Este de Las Islas y se ha continuado informando de importantes hallazgos, lo que ha facilitado la recolección de dinero de diversos inversionistas.
Coincidente con estos hechos, la actitud británica frente a los reclamos argentinos se endureció y los descartó frontal y duramente si en cualquier conversación no se contemplaban en forma preferencial los intereses y la voluntad de los habitantes de Las Islas, los que después de la experiencia de 1982, rechazan por completo su incorporación a Argentina. A lo anterior se sumó que luego de la guerra, los isleños obtuvieron la plena ciudadanía británica; su estilo de vida fue mejorando por las inversiones que hizo Gran Bretaña y la liberalización de las medidas económicas que habían estado paralizadas para evitar conflictos con la Argentina. En 1985, fue promulgada una nueva Constitución, la que dio mayor autonomía a los isleños. La reacción argentina fue muy dura y se emplearon epítetos infrecuentes en el vocabulario diplomático.
Durante el año 2011, Argentina inició una activa campaña destinada a establecer un bloqueo comercial y militar a Las Islas. La presidenta Cristina Fernández, que fue recientemente reelecta en su cargo, está intentando complicar la cadena logística de las firmas petroleras y hace campaña para conseguir apoyo internacional. Aquí se inició todo un juego de declaraciones y comunicados - que involucran a Chile -, en que la imprecisión de las informaciones periodísticas enreda la comprensión de la situación.
La meta Argentina es dificultar tanto como pueda la exploración y explotación del petróleo en Las Islas en busca de dos posibles efectos: Si logra poner suficiente presión y Gran Bretaña se convence que no podrá sacar el petróleo sin flexibilizar su posición, restablecería las relaciones diplomáticas con el Reino Unido (ya lo insinuó la Presidenta Fernández) y daría comienzo a una negociación desde una posición más sólida, considerando la explotación del petróleo en asociación entre ambos países y una salida final que entregue la soberanía a Argentina. Si Gran Bretaña no cede, podría complicarle las operaciones de extracción y transporte creando problemas en la logística, en aspectos ambientales y en la creación de riesgos comerciales que compliquen el financiamiento de las inversiones necesarias, a pesar de que Rockhopper- la principal empresa de prospección- piensa que puede construir instalaciones para la producción sin acceso a puertos de Sudamérica pero a mayores costos.
La maniobra Argentina se basa en conseguir el aislamiento de Las Islas, impedir tanto como sea posible su abastecimiento de todo orden y debilitar su seguridad. Se comenzó lanzando una campaña destinada a conseguir que ningún buque, mercante, pesquero o de guerra, de cualquier bandera, proveniente de Las Islas o con destino a ellas, pudiera recalar en cualquier puerto sudamericano. Esta meta fue demasiado ambiciosa y se redujo a otra más modesta que considera su aplicación a los buques que enarbolaran la ”bandera de Las Islas”, que en general son buques pesqueros y pequeños transportes locales. Esta bandera es una de las tantas peculiaridades británicas, según ella, los buques de sus dominios pueden usar una bandera que es básicamente la misma que enarbolan los buques comerciales de la metrópolis, con un pequeño escudo extra que identifica a cada dominio en particular. Corresponde a un “registro naviero” británico que puede ser usado en forma alternativa al registro oficial del Reino Unido.
Los británicos están aplicando un juego muy hábil: por un lado reclaman que Argentina al restringir el libre movimiento de sus buques está vulnerando la legislación marítima internacional que rige el transporte marítimo y las leyes de comercio internacional, y simultáneamente hacen que los buques de Las Islas usen la bandera de su “dominio”, así los países que acepten sus recaladas estarían, de hecho, reconociendo que Las Islas son “dominios” británicos.
Es aquí debemos tener cuidado, de manera que la solidaridad con Argentina no nos lleve a una situación donde no queremos estar, como sería el incumplimiento de la legislación marítima y comercial internacional que apoya todo nuestro andamiaje de apertura comercial global, y simultáneamente evitar que los británicos abusen de la misma legislación internacional para crear la idea de Chile acepta como legítima su soberanía sobre Las Islas.
La declaración del Primer Ministro Cameron, el 10 de enero de este año pone en claro esta maniobra: “Hemos sostenido discusiones honestas y productivas con Uruguay, Chile y Brasil. Los tres países han dicho que no tienen intención de participar en un bloqueo económico hacia las islas Falkland y que todos los embarques comerciales relacionados con Las Falklands seguirán gozando de acceso a sus puertos, de conformidad con la legislación nacional e internacional, ya sea que enarbolen la insignia de la marina mercante británica u otra bandera nacional al atracar”. El tema se puso de actualidad cuando el canciller británico, William Hague, aseguró que Londres había conversado con Chile, Uruguay y Brasil y que éstos le habrían dicho que "no tienen la intención de participar en un bloqueo económico a las Falklands y que todo el comercio relativo a ellas continuará con acceso a sus puertos". En una declaración escrita al Parlamento, el mismo William Hague,” se mostró "contento" con la decisión de Brasil, Chile y Uruguay de permitir a los barcos de las islas ingresar en sus puertos, siempre y cuando porten otra bandera nacional o la enseña roja, la bandera comercial del Reino Unido”.
Enredado pero claro: Uruguay, Chile y Brasil no han establecido un bloqueo a Las Islas pero no recibirán buques de Las Islas con su bandera local. Si vienen con bandera Británica o de otro país, no hay problemas.
Por su parte el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile reafirmó que "Chile continuará aplicando, conforme al Derecho Internacional y a la legislación chilena, las medidas destinadas a impedir que embarcaciones que naveguen con la bandera de las Islas Malvinas ingresen a los puertos nacionales".
En la Cancillería reiteraron que la medida a la que adhirió Santiago no es un bloqueo en términos técnicos, ya que si los barcos británicos portan cualquier bandera que no sea la de Las Malvinas -que Chile no reconoce- pueden recalar en el país.
En breve, el Reino Unido y Argentina se encuentran enfrascados en una pugna por mejorar sus posiciones en su propia disputa, lo que pasa por dificultar o mantener expedito el acceso a Las Islas. En esa pugna, una de las cartas a jugar por parte de Argentina y Gran Bretaña es hacer parecer el comportamiento de Chile de acuerdo a sus respectivas conveniencias. Hasta ahora nuestra Cancillería ha sido clara y ecuánime en sus posiciones y consistente entre sus dichos y sus acciones, pese a las críticas de algunos ex – Cancilleres.
Jan.
10
, 2012
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El proceso de cambio mundial que estamos viviendo fue puesto en marcha por la decisión del Presidente Ronald Reagan de los EEUU de lanzar la Iniciativa de Defensa Estratégica o “Guerra de las Galaxias” para obligar a la Unión Soviética a seguirlo hacia un nuevo nivel cualitativo en la carrera espacial y nuclear, desafío que no pudo sostener. La URRS simplemente se rindió e implosionó poniendo fin a la Guerra Fría. La paridad nuclear entre ambos competidores produjo el congelamiento militar que permitió que la competencia económica y tecnológica fuera el campo de batalla resolutivo.
Pareció el triunfo final y definitivo de los EEUU; había llegado el nuevo orden mundial, “la Pax Americana”, y para EEUU comenzaba una era de predominio incontestable. Las estrategias de seguridad nacional norteamericana de esos años hablaban –con cierta soberbia - de “modelar el sistema internacional” a su gusto y conveniencia.
El desmantelamiento del Imperio Soviético en sí mismo no fue difícil, lo que complicó todo fue la aparición de fuerzas religiosas y étnicas que vinieron a introducir elementos que se creía “superados” por el materialismo histórico marxista y el racionalismo occidental. La crisis de los Balcanes y luego el reparto del botín del petróleo de Medio Oriente, súbitamente, transformaron en intolerables situaciones con las que Occidente había convivido mansamente,- cuando no en complicidad-, durante muchos años. Así surgió la “cruzada” contra Iraq. Ya en 2001, antes de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York, el gobierno del Presidente Bush declaró su intención de invadir ese país. Se inventaron excusas tan falsas como la existencia de armas nucleares y químicas o la presencia operativa de Al – Qaeda en Iraq,- el único país árabe laico de Medio Oriente-, y se desarrolló una tesis estratégica ad – hoc, la “guerra preventiva”, hasta esa fecha repudiada por todos y en todo el mundo.
Las guerras de Iraq y Afganistán terminaron en un fiasco militar y una derrota política. Tras siete años y medio de guerra; 4.419 soldados fallecidos; decenas de miles de inválidos; 106.000 civiles iraquíes muertos; un número indeterminado de lisiados y un millón de millones de dólares gastados, EEUU abandona ambos países dejando tras de sí inestabilidad, lucha sectaria, miseria y destrucción, su propia economía arruinada y una seria frustración y disenso político interno. En esta etapa de la historia mundial quedó en evidencia que la superioridad militar incontrarrestable no fue suficiente para doblegar a un pueblo e imponerle instituciones ajenas a su experiencia y cultura, y la economía se mostró como una limitante irremontable aun para los EEUU.
¿Es este el fin de la supremacía global de esa gran potencia?
Nadie podría asegurarlo. Arnold Toynbee sostiene que una sociedad entra en decadencia terminal cuando falla reiteradamente en dar la respuesta satisfactoria a crisis que conllevan un desafío vital. El nuevo desafío que enfrenta EEUU para conservar la supremacía mundial es la competencia de China.
El EEUU pos Iraq /Afganistán tiene varias alternativas: puede seguir luchando y mantener la supremacía global. Puede elegir no luchar y declinar pacíficamente como lo hizo la URRS y antes Gran Bretaña. O puede luchar, ser derrotada y desaparecer, como lo hizo Cartago.
En la Guerra Fría tuvo al frente a un competidor específico, la URRS y su ideología marxista; la Pax Americana fue un intento de explotar la supremacía mundial en beneficio de los EEUU. Ahora se inicia una tercera fase, la Competencia Económica Caliente en que otra vez tiene un oponente identificable: China.
Los dos contendores ya han esbozado sus estrategias iniciales:
China:
A diferencia de las potencias occidentales - España y Portugal; Holanda, Francia, Inglaterra y Estados Unidos - que ganaron su poder en base a guerras de conquista, tradicionalmente China crece y gana poder en base al comercio, la diplomacia y la supremacía cultural.
En su peculiar estilo, China ha lanzado su “Estrategia de Desarrollo Pacífico”, que se puede resumir en cinco puntos:
“Primero, resaltar la naturaleza pacífica del desarrollo. En vez de involucrarse en la invasión, el saqueo, la guerra y la expansión que las potencias occidentales acostumbran a practicar, nos comprometemos a servir a la paz mundial mediante nuestros esfuerzos, integrando el desarrollo con la paz. Segundo, recalcar el carácter independiente del desarrollo, ya que la independencia y autodecisión son características fundamentales de la política exterior de China. Tercero, de acuerdo con las exigencias emanadas de la concepción científica de desarrollo integral, coordinado y sostenible que considera al ser humano como lo primordial. Cuarto, subrayar el carácter cooperativo del desarrollo. En las relaciones con el exterior, abogamos por la amistad en lugar de la enemistad, la cooperación en vez de la confrontación, la confianza en sustitución del recelo, y el tratamiento en pie de igualdad en vez de la imposición de la voluntad propia al prójimo. Quinto, acentuar el carácter universal del desarrollo. China se esfuerza por el desarrollo común de los países del mundo, rechazando las prácticas egoístas que favorecen su propio desarrollo en perjuicio de intereses de los demás. Somos muy conscientes de que para desarrollarse a sí mismo, hay que dejar desarrollar a los demás también; para tener la seguridad propia, uno debe hacer que los demás se sientan seguros; y para llevar una vida mejor a uno mismo, es necesario dejar vivir bien a los otros”.
Esta estrategia se está aplicando mediante acciones en el ámbito diplomático: China está tratando de mantener unida y bajo su influencia a la Asociación de Países del Sudeste de Asia – Asean –; tratando que India conserve su política autónoma sin unirse al bando norteamericano e impidiendo que EEUU arme un cerco político y militar en su alrededor. En el ámbito militar, la respuesta de China sigue consistiendo en apostar al diálogo, pero fortaleciendo sus estructuras defensivas, potenciando sus fuerzas militares especialmente las fuerzas navales, y en el ámbito económico, evitando restricciones a su acceso al petróleo e impidiendo que se construya un sistema económico que deje a China aislada del resto de los países de la región, de Sudamérica y de África.
La estrategia China juega con cinco elementos de gran potencia: Su gigantesco peso demográfico y geográfico; su población disciplinada y laboriosa; su paciencia histórica que le permite planificar y ejecutar planes a muy largo plazo sin desviarse ni abandonarlos; su fuerte identidad cultural y su ausencia de historial imperialista militar.
EEUU
Enfrenta el epílogo de una sucesión de guerras fallidas; de una crisis económica derivada de su déficit fiscal y de malos manejos financieros privados; de la aparición de potentes competidores en Asia y de la crisis y decadencia europea, lo que lleva a EEUU a reducir su atención al Atlántico, Europa y Medio Oriente y a priorizar Asia y el Pacífico reorientando su estrategia global.
A diferencia de otros presidentes norteamericanos Obama tiene una cultura personal con raíces en el Pacifico: nacido en Hawai y criado en Indonesia, este cambio de orientación política y estratégica no le resulta traumático sino natural.
En el ámbito diplomático: Reconoce que a largo plazo la consolidación de China como potencia regional puede afectar de varias maneras a la economía y seguridad de EEUU. Señala que China y EEUU están creando una “relación bilateral cooperativa”, pero que se trata de una competencia que puede tornarse amenazante. La Secretaria de Estado Hillary Clinton explicó que “EEUU está invirtiendo en una relación estratégica a largo plazo con India con el fin de potenciar su capacidad para servir como ancla económica regional y proveer seguridad en el amplia región del Océano Indico”
En el ámbito militar: El cambio de rumbo lo anunció Barack Obama el 17 de noviembre ante el parlamento australiano: “En nuestros planes y presupuestos para el futuro, vamos a asignar los recursos para mantener nuestra fuerte presencia militar en esta región”, por su parte, la Secretaria de Estado Clinton en la edición de noviembre de Foreing Policy expresó: “Durante los últimos diez años hemos dado ingentes cantidades de recursos a Irak y Afganistán. En la próxima década, Estados Unidos realizará la mayor inversión diplomática, económica, estratégica y demás, en la región Asia-Pacífico”; “Necesariamente tenemos que reequilibrarnos hacia la región del Asia-Pacífico”, una zona entendida en sentido amplio, como “el arco que se extiende desde el Pacífico Oriental y Este de Asia hasta el Océano Indico y sur de Asia”. “El mantenimiento de la paz, la estabilidad, el libre flujo del comercio y la influencia de EEUU en esta dinámica región dependerá en parte del equilibrio entre capacidad militar y presencia”. “Los recortes (al presupuesto) del Pentágono no afectarán al Asia-Pacífico”.
En lo inmediato, se adelanta el despliegue de 250 infantes de marina en Darwin (norte de Australia), que se expandirá hasta alcanzar los 2.500 militares que se suman a las fuerzas existentes en sus bases en Japón, Corea del Sur, Taiwán y Guam.
En lo económico: Consiste en articular un ambicioso acuerdo de libre comercio entre varios países del Pacífico denominado Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico, TPP. Hasta ahora se trata de nueve países: Australia, Brunei, Chile, Estados Unidos, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. China se ha restado del acuerdo.
El 11 de noviembre, Japón, la tercera economía más grande del mundo, anunció su intención de unirse a los Estados Unidos y a los otros nueve países ya señalados para negociar lo que se espera será la zona económica más dinámica del mundo, abarcando un mercado 40% más grande que la Unión Europea. EEUU espera que el TPP sea la piedra angular de un área de libre comercio que incorpore a los miembros de APEC. Con la eurozona en problemas, eso trasladaría aún más el centro de gravedad económico desde el océano Atlántico al Pacífico.
Latinoamérica: Este cambio de eje implica armar alianzas no solo en Asia sino también en América Latina. El TPP incluye a Chile y Perú y espera involucrar a México. En paralelo, el 5 de diciembre en Mérida los cuatro países de la Alianza del Pacífico (Chile, México, Perú y Colombia) acordaron lanzar el bloque comercial en junio de 2012, crear un mercado integrado con sus bolsas de valores y eliminar las tarifas aduaneras el 2020. Como se puede apreciar, Chile y Perú, como miembros del TPP y socios comerciales de China, ya están involucrados en este proceso desde una posición neutral. Esta doble relación crecerá y se potenciará intensamente.
Según Andrés Oppenheimer, “veremos una división de facto de América Latina, entre un bloque del Pacífico y un bloque del Atlántico”. En este escenario Brasil incrementará su presión sobre Perú y sobre Chile – vía Bolivia – para acceder a este nuevo centro de gravedad mundial, del cual está quedando al margen.
Otro elemento relevante es que en todos sus discursos, EEUU no menciona a los países del Pacifico Sudamericano como entidades autónomas ni como grupo organizado, dejando implícita su pretensión de que ellos constituyen de hecho su “patio trasero”, ahora apuntando a la otra calle, pero siempre en su misma función.
Me parece evidente que nuestra falta de visión estratégica y de voluntad política nos hacen merecedores de tan menguado rol.
Salvo que despertemos y nos pongamos en movimiento … y rápido.
Dec.
30
, 2011
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El Estatuto Orgánico del Ministerio de Defensa Nacional (conocido también como la Ley del Ministerio de Defensa - Ley 20.424), establece que el Estado, bajo la autoridad del Presidente de la República, tiene el deber de resguardar la seguridad exterior del país y dar protección a su población; y que para los efectos de ejercer dicha autoridad y conducir la defensa nacional dispone de la colaboración directa e inmediata del Ministro de Defensa Nacional.
Aquí está la ambigüedad que complica todo lo que sigue.
En efecto, la expresión “seguridad” tiende a interpretarse solo como protección y en especial, protección militar del patrimonio territorial. Es una acepción válida, pero que responde a una visión que no da cuenta de la realidad actual en que el territorio, con todo lo importante que es, no marca la divisoria entre el desarrollo y el subdesarrollo ni entre la riqueza y la pobreza. Se necesita ir más allá, mucho más allá.
Hoy en día la diferenciación va por la asociatividad, la capacidad de gestión y la calidad. Un país marginado o reticente a la gobalización; corrupto o incapaz de reaccionar y aprovechar las oportunidades; y con una población con mala educación, salud deficiente y escasa infraestructura, no alcanzará el desarrollo. Actualmente la “seguridad” de un país pasa por asegurarse que nadie le impedirá desarrollar todo su potencial, asociarse con quien le convenga y actuar sin imposiciones o limitaciones externas. En este sentido, la “seguridad” actualmente apunta a crear y sostener escenarios favorables para los intereses del país. A influir, encantar, atraer, conseguir el respeto, liderar a otros pueblos y gobiernos, en vista a vivir seguros y prósperos.
Es por esto que el punto de partida de una Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa (ENSyD) no puede sino ser una “visión” concreta del estado final deseado o condición general política, diplomática y económica en que queremos situar a nuestro país en un determinado espacio temporal, seguido de un segundo paso, disponer las directivas o políticas específicas para la acción de cada área pertinente que en conjunto nos llevarán a esa situación.
Así por ejemplo, si de aquí a 15 años esperamos estar conformando una alianza de estados del Pacífico y estar, en conjunto, proyectándonos económica, política y militarmente en todo el Pacífico y especialmente en Asia, tendríamos que una de las tareas centrales respecto a Perú, sería resolver exitosamente el pleito por la delimitación marítima entre ambos países y deberíamos instruir a todos los actores que intervienen en la seguridad de Chile sobre la forma en que deben actuar en sus respectivos ámbitos para producir los resultados necesarios para crear esa condición.
Una ENSyD no es un ejercicio académico, es un documento ejecutivo que dispone qué hacer para alcanzar objetivos concretos en un plazo determinado y la “seguridad” no se agota en impedir acciones contra Chile sino que avanza a concretar una actitud proactiva a favor de Chile.
En cuanto a los órganos estatales que participan en la provisión de la “seguridad” están como mínimo la Diplomacia, la Economía y la Defensa, sin embargo de alguna manera, la redacción de la ley sugiere que lo relevante para la seguridad exterior de Chile es la defensa militar que actúa en solitario. Nada más erróneo.
Cuando San Patricio enseñaba a los irlandeses respecto a la Santísima Trinidad lo hacía enarbolando un trébol y preguntando: ¿una o tres hojas?; ¿tres hojas unidas entre si?, o ¿tres partes distintas conformando una sola hoja?. Este problema es similar: son tres elementos, diplomacia, economía y militar, que conforman una unidad de acción indivisible, so pena de perder su naturaleza. No son tres elementos coordinados o articulados entre si: son UN solo elemento. Si esto es así, ellos obedecen a UNA sola estrategia: la ENSyD.
El artículo 14 de la Ley, entrega la tarea de liderar el diseño de la ENSyD a la Subsecretaría de Defensa, incluyendo el requerir de las autoridades correspondientes de los otros ministerios la información necesaria para el cumplimiento de sus fines y convocar y asegurar la participación de los distintos sectores del Estado en los procesos de elaboración de las políticas y planes.
De nuevo, es un organismo del Ministerio de Defensa quien diseña la ENSyD recabando información, convocando y “asegurando la participación” de los otros organismos y ministerios. Sin objetar que alguien debe centralizar y coordinar el trabajo y que la Subsecretaría de Defensa puede perfectamente hacerlo, me parece que la clave es que debería tratarse de una participación igualitaria y cooperativa, un trabajo en conjunto, eminentemente político con la participación activa e igualitaria de los ministerios correspondientes, con el compromiso y aprobación de los respectivos ministros y sobre todo bajo la dirección del Presidente de la República o un representante de su confianza.
Esta es la primera vez que Chile trabajará formalmente un documento de este tipo, puede ser una gran oportunidad para hacer un mejor estado, más eficiente e integrado o, si prevalecen los intereses corporativos o las visiones parciales, será un pésimo precedente que retardará por años los avances institucionales que Chile requiere urgentemente.
Dec.
25
, 2011
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Se habla mucho de disuasión. Demasiado. Se habla de armas disuasivas, de
sistemas de vigilancia disuasivos, de despliegues y ejercicios
disuasivos, de reforzar la disuasión...
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Dec.
07
, 2011
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"Ha nacido un gigante", proclamó Chávez respecto la recién creada Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe – CELAC –que vendría a reemplazar a la OEA como principal institución política
regional que excluye, explícitamente, a Estados Unidos y Canadá.
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Dec.
02
, 2011
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Son frecuentes los alegatos que vilipendian a los economistas como “hermeneutas sagrados de los mercados”, “tecnócratas insensibles” a las aspiraciones de los pueblos, “usurpadores" del rol que legítimamente les corresponde a los auténticos representantes del pueblo, y todo ello a la luz de la evidente quiebra de varias economías europeas o de los derroches insensatos de gobiernos populistas petroleros.
Los “mil euristas” españoles – jóvenes que ganaban mil euros (aproximadamente $650.000) mensuales, se “indignaron” contra el gobierno del socialista Rodríguez Zapatero porque no estaba cumpliendo el compromiso legal de otorgarles un empleo mejor remunerado y un departamento, justo cuando la economía española hacía crisis terminal y mostraba que no sólo no podía cumplir lo que había ofrecido sino que debía comenzar a retirar lo que estaba dando a sus ciudadanos.
¿Qué pasaba?; ¿es que Rodríguez era un pro capitalista voraz e insensible?; ¿es que no quería que los españoles fueran felices?; ¿sería que quería asegurarse de que PSOE perdiera por paliza las elecciones que se acercaban?.
A mediados del 2011 el nivel de endeudamiento - público y privado - de España era insostenible, la suma de ambos ascendía al 355% de su PIB - la cuarta mayor deuda del mundo desarrollado – con vencimientos por 300.000 millones de euros para el 2012. El recurso habitual de salir a pedir dinero prestado dejó de funcionar. Los organismos crediticios de todo tipo dejaron de creerles y cada vez les exigieron intereses más y más altos llegando al 7% y avanzando hacia cifras mayores. Los alemanes, mecenas habituales del bienestar social europeo, se cansaron de apoyar a países que se negaban a pagar sus impuestos, que gastaban más de lo que producían, que acortaban sus jornadas laborales, que alargaban sus vacaciones y vivían en niveles más altos que los que podían sustentar.
Los síntomas del problema español venían de antes, el 2008 la tasa de desempleo era 11%; en 2009, 18%; hacia fines de 2010 escaló a 20% en el tercer trimestre de este año la economía española dejó de crecer; la desocupación subió al 21,52% (5.000.000 de personas sin trabajo); y el déficit fiscal llegó al 8% del PBI.
En abril de 2011 se decidió un fuerte recorte del gasto público, U$S 19.048,5 millones, algo tremendamente impopular que hizo caer la imagen positiva del gobierno: se redujeron los sueldos a 2,6 millones de empleados públicos; se redujo la inversión pública y se suspendió la asignación de 2500 euros por cada recién nacido. Vienen medidas más duras, reducción de sueldos y salarios; aumento del IVA; reducción de prestaciones sociales, pero la peor noticia es que este esfuerzo se prolongará por varios años.
Las economías de los “estados de bienestar” están fallando y no aparecen otras soluciones que las criticadas “recetas” de los economistas malvados e insensibles.
El “sistema de bienestar” consiste en que el Estado debe hacerse cargo de proveer casi todo lo que pueda necesitar un ciudadano para ser feliz. Básicamente: trabajar 35 o menos horas por semana; disponer de más de un mes de vacaciones; jubilar a los 60 años o antes y con un alto nivel de beneficios. Mantener el empleo a todo evento aun a aquellos que tienen desempeño laboral deficiente. Disponer de servicios de salud y transporte de buena calidad a bajo precio o mejor gratis. Dar educación subsidiada o gratis a los estudiantes que se esfuerzan y también a los que no lo hacen. En breve, resolver las necesidades de Salud; Educación; Trabajo; Vivienda; Jubilación; Cultura; Protección a los desvalidos; Medio ambiente; Asistencia jurídica y varios Derechos Sociales, como integración social. Siempre y a todos.
En Europa las demandas de los ciudadanos aumentaron sin cesar sin que los gobiernos pudieran satisfacerlas ni convencer a sus ciudadanos de que no eran económicamente sostenibles. Los costos de la salud y de la previsión crecieron mucho más allá de lo esperado. Los beneficios sociales estimularon la inmigración masiva y así se creó un desbalance entre los derechos establecidos para los ciudadanos y la capacidad de los estados para financiarlos. La tendencia humana a trabajar menos y descansar más resultó imparable al igual que la tendencia de las autoridades a aceptar las peticiones de los electores antes que a rechazarlas.
Hoy día vemos como “los políticos” están siendo reemplazados por “los tecnócratas”. No es que los economistas les estén quitando sus cargos a los líderes políticos, es que éstos están escapando del desastre que hicieron.
Crearon demandas desbocadas, deterioran la oferta y desbalancearon el sistema.
Berlusconi, Papandreu y Rodríguez fueron derrotados por mercados que ellos mismos no quisieron controlar para complacer a sus electores a sabiendas que estaban yendo más allá de lo sostenible.
Los eventos en Grecia, Italia, España muestran a una clase política disfuncional e irresponsable. Que no nos vengan con el cuento de que ellos son víctimas de “las fuerzas del mercado”, en realidad son víctimas de su propia arrogancia e irresponsabilidad. Tenían el mandato y la legitimidad para gobernar y no lo hicieron. Se les pagaba para ser guías, no seguidores serviles de grupos de gritones.
Lo más patético: estos eran los gurúes que venían a criticarnos porque nuestro Estado no era suficientemente generoso, como el de ellos.
Nov.
25
, 2011
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El movimiento social contra HidroAysén puso en evidencia la ausencia de un debate público serio y responsable respecto a de dónde y cómo obtener la energía que Chile necesita imperiosamente.
Quedó claro que es lo que los chilenos no quieren: energía derivada del petróleo ni menos del carbón; tampoco energía nuclear; evidentemente no más energía hidroeléctrica. Van quedando las energías renovables no convencionales: eólica, mareomotriz, solar, térmica. Sin embargo, hasta los ambientalistas más entusiastas reconocen que la matriz energética chilena tiene que ser una combinación de todas las anteriores. ¿Entonces qué?.
Chile es un país escaso de fuentes energéticas naturales y la que tiene en relativa abundancia, la hidroeléctrica, requiere grandes proyectos tanto en su parte generadora como en su componente de transporte de la misma, ya que se produce lejos de los centros de consumo.
Ante un problema así, surgen dos alternativas inmediatas: importar energía, ojalá limpia, y llevarla directamente a los centros de consumo y una segunda que sería “intercambiar” energía con otro país, es decir producirla donde sea posible y entregarla a consumidores del otro estado, a cambio de energía del mismo o diferente tipo que ese país entrega a Chile en los lugares donde este la vaya a consumir.
Dada la conformación geográfica de nuestro país y la ubicación de sus grandes ríos de flujo permanente el único socio posible es Argentina.
Actualmente hay aproximadamente 20 puntos de interconexión eléctrica entre países de la región y la transferencia de energía el año 2010 ha sido del orden de los 5.000 megawats, diez veces mayor que hace 15 años, lo que confirma que se trata de una alternativa válida.
La lógica comercial de producción y consumo, de oferta y demanda, señala que son soluciones convenientes, pero desgraciadamente no es esa la única lógica que rige el comportamiento de los gobiernos. Bárbara Tuchman en su obra “La marcha de la Locura. La sinrazón desde Troya hasta Viet Nam” nos muestra cómo es que a lo largo de toda la historia ha habido gobiernos que siguen políticas contrarias a sus propios intereses y se pregunta "¿por qué quienes ocupan altos puestos actúan, tan a menudo, en contra de los dictados de la razón y del auto interés ilustrado?, ¿por qué tan a menudo no parece funcionar el proceso mental inteligente?” y atribuye como una de las razones, a la insensatez o adopción de políticas contraproducentes.
El problema es que la insensatez no es unívoca, no siempre estamos todos de acuerdo en que una política es o no contraproducente o que un comportamiento es o no ecuánime. Los gobiernos de los Kirchner en Argentina, han seguido una lógica que a muchos de nosotros nos parece ilógica, que dice que la gestión política marcha por distinto carril que la economía y esto es una de las razones de la entrega de subsidios a destajo, del corte de gas a Chile para abastecer una demanda descontrolada por los bajos precios, de la manipulación del IPC para que parezca que no hay inflación, de la virtual prohibición de comprar dólares, de la manipulación de las importaciones y exportaciones y otras formas de gestión no convencionales, todo en vista a mantener un determinado nivel de popularidad y de votos.
El incidente con Estados Unidos por el caso de las armas y equipos confiscados en Ezeiza, por el Ministro de Relaciones Exteriores en persona muestra, una vez más, este rasgo de la política exterior argentina: la propensión al comportamiento desmesurado si las conveniencias políticas inmediatas así lo recomiendan. Un síndrome que se atribuye habitualmente a la posesión de poder, en particular el poder que se asocia con el éxito abrumador.
El reciente holgado triunfo electoral de Cristina Kirchner señala que para los ciudadanos argentinos esta lógica es razonable y eficiente, pero también nos muestra que cometeríamos un grave error si, en un negocio con el estado argentino, pensamos solo o principalmente en términos de conveniencias o compromisos comerciales, porque estaríamos hablando diferentes idiomas.
Así las cosas, la idea de transportar la energía que produciría HidroAysén mediante líneas de transmisión a través de Argentina, para reingresar luego a territorio nacional, parece entregar a la discrecionalidad de autoridades cuya lógica no compartimos y cuyas reacciones no sabemos prever, un elemento crítico – el abastecimiento eléctrico fundamental - del bienestar y la economía nacional.
Es particularmente llamativo que el interlocutor argentino para discutir este tema haya sido el Ministro Julio de Vido, que fue el encargado de ponernos en nuestro lugar e informarnos, sin atenuantes ni explicaciones, que los contratos firmados entre los ex Presidentes Frei y Menem, no serían cumplidos por necesidades políticas del Presidente Kirchner, al mando de su país en esos aciagos días.
Desde una perspectiva de prudencia mínima pareciera que la energía eléctrica que eventualmente produzca HidroAysén debería discurrir por territorio nacional, aunque afecten a la estética del paisaje.
La idea de que la política pasa por encima de la lógica económica, parece ser tan ajena a la realidad como la creencia de que la economía funciona ajena a la política.
El fiasco del intento de alza del precio del gas en Magallanes así lo confirmó.
Nov.
15
, 2011
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Casi simultáneamente acaban de concluir las reuniones del Consejo de Defensa de Unasur en Lima y del Acuerdo TransPacífico en Hawai.
En la primera se aprobó una metodología para medir los gastos en defensa, se discutió el retiro de las fuerzas militares presentes en Haití y se acordó “estudiar” la posibilidad de construir aviones de entrenamiento, aviones no tripulados y una agencia espacial.
En la segunda se avanzó en la negociación del Acuerdo de Asociación TransPacífico (ATP) entre Australia; Brunei; Chile; EE.UU; Malasia; Nueva Zelanda; Singapur, Perú y Viet Nam. Por su parte, México; Japón, Canadá y China manifestaron su intención de unirse, con lo cual se conformará la zona de libre comercio más grande del mundo, que vendría a materializar en la región del Pacífico lo que no se pudo lograr a nivel global en la Ronda de Doha. Nótese que, de Latinoamérica, participan Chile, Perú y México.
Unasur y Acuerdo TransPacífico son dos pactos en que participa Chile y que aparentemente no tienen puntos de contacto entre si. Un examen más de cerca nos mostrará que en algunos puntos si conflictúan, sin perjuicio de lo cual nuestro país tiene que continuar avanzando en ambos: en ATP porque es de gran importancia económica y en Unasur, porque no podría evitarlo.
Unasur, una de cuyas expresiones relevantes es su Consejo de Defensa, nació gracias el esfuerzo incansable de Brasil, a comienzos del 2008, dentro de sus estrategias de política exterior y de defensa (Proyecto Brasil 3 Tiempos: 2007; 2015 y 2020) orientada a formar una “Comunidad Sudamericana de Naciones” bajo su supremacía para competir y eventualmente reemplazar la influencia que los EEUU ejercen en nuestra región. La exclusión de Centroamérica y principalmente de México confirman este diseño.
En esta estrategia, para Brasil, el Consejo de Defensa de Unasur es una herramienta que no solo contribuye a su defensa sino también a la promoción de su industria de defensa proporcionando una base de producción y comercialización amplia. También puede contribuir a reducir el riesgo de conflictos intrarregionales y a acotar lo que Brasil siente como amenaza a su soberanía amazónica por parte de países desarrollados.
Brasil aspira también a disponer, a través de este Consejo, de un instrumento que impida a EE.UU. conformar lo que estima es la intención norteamericana de formar un cerco a su alrededor, sensación que podría haber disminuido en los últimos años, pero que está siempre presente.
Argentina por su parte, aspiraba a la configuración, dentro del marco de Mercosur, de una organización de cooperación militar antes de ir a su expansión a toda Sudamérica (como es Unasur), Latinoamérica o América (como el TIAR). Esto derivó en otra dirección, pero aun así, se lograron importantes avances en el marco de Mercosur Ampliado; medidas de confianza mutua, integración y cooperación militar,- especialmente entre Argentina, Brasil y Chile -, cuyos hitos fundamentales son el Acuerdo de Mendoza del año 1991 al cual posteriormente adhirió Uruguay, sobre prohibición de armas químicas y biológicas, y la intervención en la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), que tuvo entre sus protagonistas fundamentales a Chile, Brasil, y Argentina, participando también Uruguay y Paraguay.
Para Venezuela, Unasur es una seguridad de que su continuada agresión retórica a los EE.UU. no sea respondida con algo más que silencio. Chávez se columpia entre la necesidad de contar con un “enemigo” que le permita unir a sus huestes y victimizarse ante sus opositores y simultáneamente neutralizar la posibilidad de que EE.UU. lo sancione económica, política o militarmente.
Bolivia y Ecuador, también visualizaron que Unasur y su Consejo de Defensa podría protegerlos de eventuales acciones desestabilizadoras.
Perú, por su parte, ingresó a Unasur en busca de un reaseguro dentro del contencioso que levantó contra Chile en su intento de revisión de la frontera marítima entre ambos países.
Hasta aquí, Unasur ha satisfecho las respectivas expectativas de sus miembros y ha proporcionado un foro en el cual se ha avanzado en medidas de confianza mutua, coordinación operativa y espacio de contacto y conocimiento entre las FFAA regionales. En la medida que la situación política regional ha ido evolucionando, algunas de las razones que motivaron a algunos países a ingresar, han ido quedando obsoletas, pero Unasur no morirá mientras le preste un servicio útil a Brasil en su plan de hegemonía regional y en ese sentido, Chile haría mal en abandonar la organización y entrar en una situación de antagonismo que no lo favorece en ningún sentido. El aspecto negativo es que el proyecto hegemónico brasileño requiere la incorporación de todos los estados sudamericanos, sin excepción, y dentro de un esquema de políticas económicas funcionales a sus intereses. En todo caso, diferentes y en contradicción con las políticas de mercado adoptadas por Chile, Perú, Colombia y México, por nombrar solo los estado más grandes, todos ellos ribereños del Océano Pacífico.
El 14 de octubre, en el Economic Club of New York, la Secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton anunció: “El centro de gravedad económico y estratégico del mundo está girando hacia el Este” y esta declaración se confirmó con la presencia de Barack Obama en la recién concluida reunión de ATP en Hawai.
Los 4 miembros fundadores de ATP son Brunei, Nueva Zelanda, Singapur y Chile, los 5 nuevos miembros son Australia, Estados Unidos, Malasia, Viet Nam y Perú. De estos 9 miembros, varios a su vez están asociados en una organización regional el Consejo Económico de Países de Asia Pacífico - APEC -, lo que les proporciona una capacidad de coordinación política y de seguridad de la cual carecen los de nuestra región, y es aquí donde aparece el “Arco del Pacífico” que vendría a conformar la organización regional del Pacífico americano como “espejo” de APEC.
El Arco del Pacífico Latinoamericano con Chile, Perú, Colombia y México, constituye básicamente un espacio informal de alto nivel para la identificación de acciones conjuntas dirigidas a intensificar y fortalecer los vínculos económico-comerciales y de cooperación entre ellos; una plataforma de proyección coordinada hacia el Asia Pacífico y un espacio para formar consensos incorporando a los sectores privados (académicos y empresarios) de la Cuenca del Pacífico latinoamericano, en particular aquellas relativas a la generación de sinergias en materia de comercio, inversiones infraestructura portuaria y logística del transporte y mejora de la competitividad.
Como puede apreciarse, si bien Unasur y ATP son organizaciones con fines y procedimientos diferentes, se topan en el punto en que Brasil no acepta de buen grado la existencia de un grupo sudamericano que actúe política, económica y comercialmente por su cuenta y más aun, aplicando políticas económicas que de hecho difieren sustancialmente de las que ellos promueven.
Nov.
01
, 2011
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Mayoritariamente, la opinión pública chilena ha acogido los argumentos de los ambientalistas nacionales y extranjeros que se oponen a la generación y transporte de la energía eléctrica que pueden producir las cinco centrales hidroeléctricas que conforman el proyecto HidroAysén.
Por otra parte, aún los promotores más entusiastas de las energías alternativas no convencionales – eólicas, mareomotriz, solar – reconocen que ellas no pueden conformar el grueso de la matriz energética nacional, a lo menos en los años por venir, debido a su inmadurez técnica, alto costo, localización física de las instalaciones y su transporte, es decir, ellas podrían complementar pero no reemplazar a otros tipos de generación más masivas y eficientes.
En los últimos 15 años, la mayoría de las nuevas plantas generadoras de energía eléctrica han sido del tipo térmico, de petróleo y sus derivados y principalmente de carbón que, en general son las más contaminantes. La generación a gas quedó descartada como consecuencia del incumplimiento por parte del gobierno Argentino de los contratos firmados entre los gobiernos de Menem y Frei.
La provisión de energía hidroeléctrica con las plantas de la zona central ya no da abasto y debido a las sequías recurrentes es altamente insegura.
Después del tsunami que afectó a Japón y puso de manifiesto las deficiencias de la planta de Fukushima, en Chile – gobierno y opinión pública, en estampida - descartaron la generación eléctrica en base a plantas nucleares.
Otro elemento crítico del problema es que Chile es uno de los países de la región en que la energía es más cara, es decir, este problema afecta directamente a nuestra competitividad y por ahí, a nuestra economía, desarrollo y bienestar.
Lo señalado nos pone en una situación muy complicada: las nuevas tecnologías no convencionales no solucionan el problema por sí solas; el camino que hemos seguido hasta aquí, la generación a carbón, no es ya aceptable por su alta tasa de contaminación; se necesita más energía proveniente de nuevas fuentes y ojalá a menores precios que los actuales. La energía nuclear ha sido descartada.
El único gran proyecto actualmente en estudio es el de HidroAysen.
Hasta ahora, este proyecto se ha manejado en dos instancias:
- Los promotores del proyecto han actuado a través de la institucionalidad legal y técnica vigente, teniendo por contraparte a las autoridades de gobierno. Se los acusa de no haber socializado su proyecto y de imponer su conveniencia económica sin considerar debidamente el aspecto ambiental. Sus detractores descalifican este manejo por haberse llevado a cabo “Entre cuatro paredes y por poner al lucro por delante del interés social”.
- Los adversarios del proyecto se han movido apoyándose en organizaciones internacionales y una enérgica movilización pública que, haciendo causa común con inquietudes sociales de otras índoles, han generado una presión potente sobre el Gobierno y sobre el Congreso y conseguido un significativo apoyo popular. Sus detractores califican estas movilizaciones y presiones sociales como “fascismo de izquierda, irrealismo y asambleísmo amenazador e irresponsable”.
Ideológica y políticamente podemos estar en cualquiera de las dos posiciones, pero simultánea e irremediablemente, estamos en un mismo bando: vivimos en Chile y necesitamos energía eléctrica.
Los últimos ingredientes de este incordio son la aprobación, en primera instancia, del proyecto HidroAysen y el reciente comienzo del debate respecto al problema del transporte de la energía que producirá dicho proyecto.
Se presentan tres alternativas: Postación y cableado terrestre; cableado submarino y transporte de la energía mediante una línea que transite por Argentina.
La primera alternativa es rechazada por los ambientalistas; la segunda por HidroAysen, en razón de los costos, y la tercera debería ser rechazada por el sentido común, repetir el ejercicio del gas con Argentina confirmaría un nivel irremediable de idiotez nacional.
Las partes – ambientalistas e industriales - ya han dicho lo que tenían que decir y ahora es el tiempo de las instancias institucionales en la cual se trabajan los acuerdos entre los diversos sectores de la sociedad chilena: El Congreso y el Gobierno. Ellos son los que deben recoger los argumentos de los interesados, analizarlos, considerar el interés nacional, exponer sus puntos de vista ante la opinión pública y aprobar o rechazar las soluciones que se consideren, y sobre todo, hacerse cargo de las consecuencias de sus decisiones.
Postergar o ignorar el problema no es solución. Rechazar todas las alternativas tampoco lo es.
Oct.
20
, 2011
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En Chile, el Estado ha jugado un rol relevante en la construcción de la nacionalidad y como promotor del desarrollo material y espiritual de sus gentes, ¿es esto ser estatista?.
En una entrevista efectuada al historiador Mario Góngora respondía: “Estatismo es una palabra ambigua, puede aplicarse tanto a un conservador tradicionalista, como a un socialista o un fascista. Para mí el Estado no es necesariamente burocrático sino que es la totalidad viviente del país. En este siglo (el siglo XX) tiene el carácter especial de proteger a las capas miserables de la población”.
Estos conceptos son claves a la hora de revisar las opciones disponibles para determinar el rol del estado en la sociedad chilena actual. Descontando las opciones marxista y corporativa, desde la perspectiva liberal tenemos dos alternativas: el estado social y el estado subsidiario.
El Estado Social es un sistema que apunta a garantizar y potenciar ciertos “derechos” que se consideran imprescindibles para que las personas desarrollen todo su potencial como ciudadanos: Salud; Educación; Trabajo; Vivienda; Jubilación; Cultura; Protección a los desvalidos; Medio ambiente; Asistencia jurídica y varios Derechos Sociales, como integración social, redistribución de la renta y compensación de las desigualdades. Todos ellos garantizados en la legislación y exigibles por parte de todas las personas.
El Estado Social, al menos en teoría, no busca el “socialismo”, del cual rechaza conceptos básicos como el control de los medios de producción, la planificación centralizada y el monopolio de la representación popular (partido único). Se ve más bien como un estado intervencionista que modera el capitalismo y garantiza la primacía del bien común y la democracia.
Este modelo de desarrollo se aplicó extensamente después de la II Guerra Mundial y con especial éxito en Alemania. Con el transcurso del tiempo emergieron una serie de problemas, que en muchos países no pudieron ser resueltos: Las demandas de los ciudadanos crecieron sin cesar sin que los gobiernos pudieran satisfacerlas ni convencer a sus ciudadanos de que no eran económicamente sostenibles. Surgieron abusadores del sistema, como personas que hicieron de los seguros de cesantía y las licencias médicas una forma de vida. Los costos de la salud y de la previsión crecieron mucho más allá de lo esperado. Los beneficios sociales estimularon la inmigración masiva y así se creó un desbalance entre los derechos establecidos para los ciudadanos y la capacidad de los estados para financiarlos.
El origen de los “indignados” españoles es la protesta de los jóvenes que no pueden pagar un arriendo ni comprar un departamente y por consiguiente el estado no está cumpliendo su obligación de dotarlos de una vivienda digna. Nadie podría sospechar que Rodríguez Zapatero sea un fanático del capitalismo salvaje, así es que podemos creer que si no cumplió, fue simplemente porque no pudo.
El martes 18, el ministro francés de Finanzas, François Baroin, reconoció que el nivel de deuda del país es “difícilmente sostenible”, por lo que el Gobierno deberá reducir el déficit público en una estrategia gubernamental que “se basa en dos o tres ideas simples”. La primera de ellas es la reforma (reducción) del sistema de pensiones y la revisión general de las políticas públicas; la segunda, la reducción de los subsidios fiscales” y la tercera, apoyar la actividad económica productiva, todo ello “sin afectar al poder adquisitivo”.
Durante años, Grecia vivió con un nivel alemán de gastos y con una productividad mediterránea, además, con una altísima tasa de evasión de impuestos. Cuando decidieron reducir la edad de jubilación más abajo que los alemanes, éstos decidieron no darles más apoyo financiero a menos que redujeran sus gastos, y el sistema se derrumbó.
En breve, el Estado Social ha fallado por la tendencia humana a trabajar menos y descansar más; a usar todas las oportunidades disponibles para obtener ventajas personales; a la tendencia de las autoridades aceptar peticiones antes que a rechazarlas aunque sean insostenibles, y a su disposición a extraer recursos de las actividades productivas hasta hacerla no rentables o no competitivas.
El Estado Subsidiario por su parte, también tuvo su origen en la Europa Occidental de la pos II Guerra Mundial y en parte fue la reacción social a las experiencias fascistas y marxistas vividas durante ese conflicto. Esas sociedades, “indignadas”, rechazaron la intervención activa y directa del estado en el ámbito económico – social y reclamaron mayores espacios de libertad individual rebelándose contra los comisarios y gerentes designados por el partido nazi, fascista o comunista. Estas políticas se materializaron mediante el traspaso de empresas y bienes apropiados por el estado hacia los particulares, privatizándose importantes sectores de la actividad estatal, incluyendo los servicios públicos.
Sin perjuicio de lo anterior se reconoció explícitamente que el Estado no podía renunciar a su función complementaria, exclusiva o concurrente con la actuación privada, en materia de previsión social, salud, educación, etcétera, cuando estas actividades no fueran cubiertas suficientemente por los particulares.
Así, el “estado subsidiario” quedó definido prácticamente como: “un Estado que se hace cargo de aquellas funciones o actividades que, por su naturaleza (estrategias y/o bien común y/o monto de recursos requeridos), no pueden afrontar los particulares o no es aconsejable que así sea. La función del Estado se focaliza en el control de las reglas y normas en las cuales desenvolverse”.
La definición es amplia y deja espacio para ser interpretada de acuerdo a las circunstancias de cada país, a sus antecedentes históricos y sus usos y costumbres, y deja también en claro que el “control de la reglas y normas” es una función fundamental que el estado retiene.
En Latinoamérica las causas que acompañaron a su implantación fueron diferentes a las de Europa: La inflación descontrolada; el endeudamiento externo; el incremento de la burocracia estatal; la ineficiencia de los servicios y demás actividades a cargo de las empresas públicas; el intervencionismo estatal asfixiante; la existencia de regulaciones y monopolios que impedían la libre iniciativa y concurrencia al mercado de los particulares; la captura de los aparatos estatales por parte de oligarquías sindicales y políticas y sobre todo el bajo crecimiento de la economía, terminaron por “indignar” a la gente.
Los principios básicos de este tipo de Estado se pueden resumir en la existencia de un estado de derecho basado en la división de poderes; garantía de las libertades y demás derechos individuales; democracia, pluralista y abierta con participación de los ciudadanos, y descentralización de los procesos de gestión.
Los críticos a este tipo de estado argumentan contra el abandono, por parte del estado, de actividades rentables y su entrega al sector privado, reteniendo las que dejan pérdidas. También se plantea que cuando se transfieren monopolios naturales al sector privado que solo aspira a maximizar el lucro, las necesidades sociales básicas quedan desprotegidas. La irresponsabilidad se extiende también a la protección ambiental y cultural. Se dice que el país necesita un Estado que sea capaz de emprender, sin limitantes, inversiones estratégicas, por ejemplo en diversificación energética. El estado sería objeto de una campaña que buscaría limitar su accionar, evitando que regule para el bien común o que pueda ejercer una fiscalización efectiva de los negocios privados.
“Para profundizar la democracia y mejorar la distribución del ingreso en Chile, hace falta repotenciar al Estado, dotándolo de capacidades de inversión, de fomentar emprendimientos estratégicos para el país; además de darle recursos tecnológicos y humanos para una fiscalización que evite las malas prácticas, la evasión, el lavado de activos, el uso indebido de información privilegiada, es decir, velar porque el mercado funcione sin las distorsiones y tendencias oligopólicas que hoy existen y que perjudican a las mayorías”.
Como se puede apreciar, el problema clave gira alrededor de la definición del rol del estado, particularmente en cuanto a su capacidad / eficiencia en el emprendimiento y gestión directa, y en la necesidad de que el estado haga una eficaz supervisión, regulación y control de actividades productivas de bienes y servicios por parte de los privados.
En Chile los gobiernos de la Concertación se encontraron con un ordenamiento constitucional, implantado por el Gobierno Militar, que incorporaba la subsidiaridad como un principio rector del modelo de desarrollo económico, social y político, principio que no compartieron nunca. De hecho, cuando sus gobiernos contaron con los recursos necesarios, particularmente durante la segunda parte del gobierno de Lagos y durante todo el gobierno de Bachelet, se aplicaron a la construcción paulatina y de facto de un “estado social” paralelo al estado “subsidiario” , en los ámbitos judiciales, previsionales, de salud y otros.
El problema grave estuvo en que esta falta de sintonía entre sus creencias y el tipo de modelo de desarrollo que estaban administrando, sumado a las naturales tendencias humanas, llevaron al descuido de las funciones de “supervisión, regulación y control” imprescindibles para el correcto funcionamiento de un estado subsidiario, lo que permitió la creciente concentración de importantes sectores de la economía; la implantación de prácticas abusivas en el retail; en la energía; en las Isapres; en las telecomunicaciones; en las AFP y la introducción ilegal del lucro en la educación - que estaba expresamente prohibido en la ley de educación que permitió la existencia de universidades privadas - y, emblemáticamente y pese a la “revolución de los pingüinos” en el descuido del área educacional que por falta de supervisión y control estatal había generado las graves injusticias, insatisfacciones e ilegalidades que hoy estamos viendo hacer eclosión, causando la actual “indignación” de la gente.
Sin perjuicio de lo señalado y paralelamente, algunos elementos funcionales del modelo fueron adoptados con gran eficiencia por los gobiernos de la Concertación, tales como la privatización de algunos sectores de servicios que aun no habían sido privatizados; el nacimiento y desarrollo de instituciones de educación media subvencionada y superior privada, y en general de todo el sistema de gestión económica y financiera gubernamental, lo que llevó a un líder empresarial a expresar que “Mis empresarios aman a Lagos”, dando cuenta de una profunda y eficaz sintonía entre ese gobierno y los empresarios privados.
El presente gobierno, a través de su Ministro de Economía, parece haber comenzando a asumir en serio que la responsabilidad de supervisión y control es fundamental para el correcto funcionamiento de un modelo subsidiario. Habrá que esperar hasta ver su realidad, profundidad, amplitud, imparcialidad y trasparencia.
Si los que creen en la subsidiaridad tampoco logran que la gente deje de sentirse constantemente abusada, serán desplazados junto con su modelo.
Oct.
12
, 2011
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A fines de los ’90 un periódico nacional publicaba un suplemento llamado Zona de Contacto que incluía una tira cómica “Chancho Cero”, de Pedro Peirano, que el 2002 fue recogida en un libro, cuyo epígrafe es elocuente: “Dedicado a todos quienes coincidieron con el autor en su degradante paso por la universidad”.
Es una caricatura, es decir es una representación que deforma, exagera o ridiculiza al modelo que tiene por objeto, en este caso la “Universidad Nacional”, que personifica una universidad estatal reconocible.
La situación se desarrolla en la Escuela de Lobotomía, que nunca ganó en nada salvo el concurso de escupos del ’96, eterna competidora y víctima de la vecina Escuela de Economización Económica.
La escuela funciona en un “edificio feo, con alumnos desorientados y profesores fósiles”, incluyendo a Manuel Padilla, destacado teórico del horóscopo chino; Sonia Reyes, modelo del spot de una importante marca de cebollas y Gonzalo Tapia, amigo de un actor de la tele.
Los personajes incluyen arquetipos como el “Moco” Soto, presidente del Centro de Alumnos que aspira a serlo hasta que le ofrezcan ser diputado; elegido por cuatro votos, incluyendo el suyo propio; aceptado despectivamente por su pares y poseedor de un sorprendente liderazgo e iniciativa a la hora de luchar por la reelección, lo que incluye la organización de un partido de fútbol entre Los Famélicos de Lobotomía y los Biencomidos de Economización, partido en que “Olmedo”, un chancho, se transforma en el alma del segundo triunfo (en cualquier cosa) de los Famélicos: victoria que logra “que en esos rostros cansinos y succionados por el fracaso sistemático, se refleje el ignoto sentimiento de orgullo”.
También está “Aparato”, 28 años, 3 carreras, pronta jubilación, experto en sordidez universitaria, triple agente, experto en intrigas y soplonajes y arma secreta del Moco.
El Decano Sr. Avellana, venal y manipulador, con su esbirro el Subprofesor Moya.
El “Rojo” Pérez al que detuvieron tantas veces que terminó incorporándose a Carabineros.
El Casino de la escuela: tóxico, antihigiénico, que ofrece garbanzos verdosos, que según Montesinos,- que murió intoxicado-, deben ser importados.
Y el inefable Coronel Troncoso, cerebro de la “repre” y creador del Megahuanaco, lanzador de escupos de guanaco legítimos.
El currículo de Primer Año es decidor: Introducción a la Lobotomía; Trompología; Antroposociolistología Leve; Boletería, y Lobotomía Masturbatoria, los programas de los demás cursos van profundizando y ampliando estos temas. Los electivos son también de gran relevancia: Lobotomía Aplicada a la Filatelia, Cosas de Supermercado; Taller de Superación de la Destreza y Cornetería Elemental.
Entre las “vivencias” de la serie están una Toma; una Jornada Electoral; una Peña y otras actividades universitarias.
El trasfondo de esta ironía brillante y divertida, a ratos amarga pero elocuente, da cuenta de una universidad en la que existen carreras por completo inútiles; pobladas por estudiantes desmotivados y sub dotados, carentes de exigencias de cualquier tipo; académicos entre mediocres y subnormales y siempre obsoletos; de grupos de profesores organizados para continuar un “buen vivir” académico. Carreras con currículos inútiles adaptados a las necesidades de los docentes, que básicamente se remiten a continuar en sus cargos e incorporar a sus amigos, parientes y compadres a esta fuente inagotable de recursos.
La verdad de todo esto es que la educación superior en Chile no es sólo un asunto de más plata, podrá incluirla, pero lo que en realidad importa es cambiar radicalmente un espíritu de mediocridad, indolencia y abulia generalizada.
Chancho Cero, todos mienten, por favor regresa con la verdad.