Un poroto para los medios
Sep. 03 , 2011
Si las instituciones en democracia funcionaran correctamente esta columna tendría poco sentido. En las últimas semanas hemos sido testigos de cómo los medios de comunicación han dejado al descubierto una serie de ilícitos que perjudican a cientos de miles de chilenos. Lo singular de lo ocurrido, es que está vez no se trata de denuncias de actos de corrupción en el poder político, labor que ha sido común y habitual a lo largo de la historia de los medios de comunicación (desde el legendario Watergate hasta los más criollos eventos de los cuales somos informados a diario), sino que hoy se trata de un poder –que por lo menos en el caso chileno- había sido poco investigado por los medios: el poder económico.
Esto es importante, teniendo en cuenta que Chile es el onceavo país con mayor libertad económica en el mundo (según el índice que elabora la Heritage Foundation y el Wall Street Journal). Misma libertad que a la vez obliga una mayor responsabilidad fiscalizadora del sistema político respecto al sistema económico (ojo, que esto no se traduzca en poner trabas burocráticas a las empresas y al emprendimiento).
La teoría de la rendición de cuentas social (accountability) nos señala que allí, en donde los poderes del estado no son capaces de fiscalizar sea por incompetencia, por corrupción o simplemente porque no se les da la gana, actores sociales (término muy de moda últimamente) como los medios de comunicación pueden cumplir un papel importante, no fiscalizando –no es su rol-, pero sí denunciando para que la ciudadanía actúe.
La denuncia, y puesta en la agenda, del caso La Polar y el último programa de Informe Especial acerca de los abusos de bancos y casas comerciales son esfuerzos loables de los medios de comunicación en su rol social y democrático (esto último porque ayudan a la institucionalidad político-fiscalizadora en su tarea).
En todo esto, hay que tener también en cuenta que los medios de comunicación cuando denuncian a bancos y casas comerciales, en muchos casos, están denunciado a sus avisadores (o posibles futuros avisadores), es decir, a quienes permiten la rentabilidad de su negocio. Esto deja abierta tres preguntas acerca de los medios de comunicación chilenos: ¿Por qué no se denunciaron mucho antes estas malas prácticas?; ¿Por qué se hizo ahora?, y ¿Seguirán los medios de comunicación mordiendo en el fututo la mano que les da de comer? Preguntas difíciles de responder, pero que no quita que en esta ocasión los medios de comunicación se hayan ganado un poroto en su rol denunciante del poder.





Posted by María on September 02, 2011 at 04:54 PM CLT #
Posted by Jose on September 03, 2011 at 07:53 AM CLT #
Posted by Daniel on September 05, 2011 at 11:33 PM CLT #
Aún así,buena columna
Posted by Mauricio on September 07, 2011 at 08:19 AM CLT #
Posted by Mario Torres on September 07, 2011 at 10:11 AM CLT #