Un poroto para los medios
Sep. 03 , 2011
Si las instituciones en democracia funcionaran correctamente esta columna tendría poco sentido. En las últimas semanas hemos sido testigos de cómo los medios de comunicación han dejado al descubierto una serie de ilícitos que perjudican a cientos de miles de chilenos...[Read More]
El Imperio
Jul. 05 , 2011
Esta semana Estados Unidos cumplió 235 años de vida independiente. Para la ocasión, Barack Obama recibió a un grupo de soldados norteamericanos que combatieron en Irak y Afganistán a quienes les dijo: “Ustedes son los herederos de ese legado, ustedes representan los últimos de una larga línea de héroes que han servido a nuestro país con honor y que han hecho enormes sacrificios para proteger las libertades que hoy disfrutamos todos”.
Curiosa esta súper potencia -de poder aún incontrarrestable- , que ha marcado la pauta del poder político, económico, militar y cultural en el mundo durante los últimos noventa años. Curiosa, porque a diferencia de las otras potencias que han dominado el mundo a lo largo de la historia, ésta se ha manejado en dos esferas que parecen contradictorias: el realismo y el idealismo (libertad y democracia). Por un lado, la del realismo, propio de cualquier estado que busca someter a los demás estados, imponiendo su fuerza (económica y militar) o la amenaza de ésta para que, tanto las reglas del juego como los demás jugadores de todo el concierto internacional, lo hagan en beneficio de ella.
Pero también, y aquí lo curioso, Estados Unidos se ha movido en una esfera idealista, proveniente del liberalismo de sus padres fundadores (Washington, Adams, Jefferson, Franklin, Hamilton, Jay y Madison), que se ha traducido en un discurso libertario de defensa de la democracia y autodeterminación de los individuos. De ahí que se comprenda, que esta potencia no se caracterice por haber hecho colonias (a diferencia de las europeas) y que en 1823 su presidente James Monroe ante los recién independizados países latinoamericanos haya enviado la famosa advertencia a las naciones europeas de “América para los americanos”, en relación a que su gobierno intervendría si cualquier potencia del Viejo Continente quisiera volver a expandir sus dominios por esta región.
Por supuesto,
que en el caso de América Latina y su relación con Estado Unidos hay muchos
aspectos que son reprochables como su intervención en muchos de los golpes militares
de los sesenta y setenta para evitar la expansión de las ideas reformistas.
No obstante, en la lógica realista (en donde todos luchan por el poder, por lo
que hay dominadores y dominados) y al final del día -y a pesar del canto de
muchos líderes, intelectuales, poetas, cantores y toda clase de artistas anti-imperialistas-
Estados Unidos cree en la libertad y en la democracia, a diferencia de otras
potencias y sus ideologías que pudieron dominar el siglo anterior como el
comunismo o el nazismo, en donde ahí si que los dominados lo habríamos pasado,
probablemente, más mal, o en un futuro si una China ocupa el lugar de Estados
Unidos, en donde tal vez sitios web como éste estarían censurados.
“Es que Estados Unidos actúa en el mundo siempre para su interés”, es lo que habitualmente se escucha decir-… ¡y que país no lo hace! Es obvio que Estados Unidos actúa en el mundo para su propio interés, sería extraño que no lo hiciese, lo importante es que su interés con sus innumerables bemoles (como la misma guerra de Irak, Guantánamo, etc.) cree o intenta creer en la libertad y en la democracia, a diferencia de otras potencias, que ni siquiera se dieron -o se dan- la molestia de usar estas palabras en su repertorio dominador.
Gandhi y las protestas
May. 27 , 2011
Gandhi decía que con satya (verdad)
combinada con ahimsa (amor) uno podía poner el mundo a sus
pies. Sin duda, muy astuto el famélico hombrecillo, puesto que con su discurso
y práctica de no violencia logró mucho más por la independencia de la India, que
los radicales nacionalistas, quienes propugnaban el odio contra los ingleses.
Llevado a terreno actual y nacional, los líderes
estudiantiles y ecologistas de las protestas de las últimas semanas,
especialmente en Santiago y Valparaíso, han empleado una muy mala estrategia al
no condenar de manera categórica los hechos de violencia acontecidos en las
marchas.
Lo importante de la protesta callejera no es
cuantas personas salen a la calle a protestar: 500, 5.000 ó 5.000… si no los
efectos que produce esa marcha en el resto de la población. Es decir, en los
que no salen de su casa y leen en los diarios, escuchan en la radio y/o ven en
televisión como al suboficial de carabineros Mauricio Muñoz le rompieron la
cara con el canto de un skate, mientras la mayoría que rodeaba el incidente
–algunos no, e incluso hubo quienes lo defendieron- cantaba casi a coro: “Maten
al paco”.
El cálculo es simple. Si en el mejor de los casos
se lograra reunir -sea para la no construcción de HidroÁysen o por las demandas
estudiantiles- 70.000 mil personas (una cifra altísima), en el universo total
de habitantes de Chile con derecho a voto, según el último censo, representarían
casi nada, sólo el 0.8% del total.
A los Pingüinos en 2006 se les comenzó a tomar en
serio cuando empezaron a ser noticia no por los desmanes en la Alameda, sino
por sus propuestas. En este sentido, es imposible que los “infiltrados de
siempre” no hagan desmanes, no obstante, el movimiento puede hacer parte de
su discurso -al estilo Gandhi- la no violencia, rechazándola no después de los
destrozos, sino antes, a la vez de colaborar con la autoridad para que los
responsables enfrenten la ley.
En las democracias modernas, el poder político se
mueve por la opinión pública, y al parecer los líderes de estos movimientos no
han comprendido eso, ya que la única forma de alcanzar sus objetivos no es
presionando al gobierno con protestas, sino por medio de que la opinión pública
tome conciencia de lo importante que son sus demandas y no los destrozos que se
hacen a causa de éstas.
Cierre de La Nación: Todos perdemos
Nov. 15 , 2010
Cuando se cierra un diario es como si se cerrase un teatro, un cine, una biblioteca o un museo. Un diario es cultura, y cuando se acaba, la sociedad completa pierde.
Pero no sólo eso, estamos en un país con un sistema de medios de comunicación altamente concentrado en cuanto a su propiedad. En Chile se deberían abrir más medios y en ningún caso, como sucedió, cerrar los pocos que hay.
La Nación no fue un buen diario, lo panfletario lo terminó por acabar. La poca visión y la mezquindad política le impidieron adecuarse a los tiempos. Nadie quiso apostar por él, ni hoy ni ayer, en vez de haberlo transformado en un moderno diario de gobierno, fue más fácil cerrarlo.
La historia de La Nación fue triste. De unos primeros años auspiciantes, su expropiación, llevada a cabo por un arranque autoritario del General Ibáñez, fue el comienzo de su vocería de los gobiernos de turno y también su fin casi noventa años más tarde. Fundado en 1917 por Eliodoro Yáñez, en sus primeros años, cuando aún era independiente, fue la cuna de grandes baluartes del periodismo nacional. Ahí tuvo sus comienzos el premio nacional Joaquín Edward Bello y muchos otros. “ Entre los redactores sobresalían Carlos Dávila, que luego fue director, y Enrique Tagle Moreno, capaz de escribir una editorial en diez minutos entre el vocerío, los timbres telefónicos y el run-run de la máquina de trasatlántico que es la prensa rotativa de alta velocidad. Otros periodistas formados por don Eliodoro fueron Conrado Ríos Gallardo y Ernesto Barros Jarpa, más tarde Embajador en Washington. De ahí salieron también el maestro de la crítica literaria, Alone, y el más famoso caricaturista, Coke”1.
Para esos años La Nación alcanzaba un tiraje de sesenta mil ejemplares, el más alto de Chile en esa época. No fue hasta 1927 cuando el Estado, antes de mandarlo al exilio, obligó a Eliodoro Yáñez a vendérselo en un suma irrisoria de lo que en verdad podía valer. De ahí en adelante la historia que conocemos todos, la de un diario portavoz de los gobiernos de derechas, de izquierdas y también militares….
La Nación en su actual formato no podía continuar, pero si hubiera existido mayor voluntad, se podría haber modernizado, siendo una suerte de TVN en papel… Con el cierre de La Nación (impresa) todos perdemos, pierde la cultura, pierde la libertad, perdemos nosotros…
[1] Bunster, E. (1973) Bala en Boca. Editorial del Pacífico: Santiago de Chile.
Medios de comunicación y accountability
Aug. 11 , 2010
La propiedad de un canal de televisión en cuanto a la labor periodística importa, e importa mucho. Sobretodo en países en vías de desarrollo, en donde las instituciones no poseen, o los tienen en forma deficiente, mecanismos para rendir cuentas y/o fiscalizar (accountability) ante la ciudadanía. 1
Desde el retorno de la democracia durante la década de los ochenta en la mayoría de los países de América Latina, el periodismo de denuncia se ha transformada en una valiente herramienta para la democracia, haciendo que las autoridades corruptas, las que hacen mal su trabajo o las que no cumplen con lo que prometieron durante la campaña, por lo menos tengan temor de que un medio de comunicación las pueda dejar en evidencia ante la opinión pública, y sea esta última (ante la inoperancia del Estado) quien castigue (generalmente no votando por ellas en la próxima elección). En nuestra región, y por supuesto en Chile, son por montones los casos en donde los medios de comunicación han hecho públicas (ojo, los medios denuncian, no fiscalizan) ilegalidades de quienes ostentan poder, sobre todo político. Así en los últimos lustros existen casos emblemáticos por su relevancia, como el de Fujiromi y los Vladivideos, y el de Menem y la venta ilegal de amas a Ecuador. En Chile tenemos: desde Chiledeportes hasta el caso Lavanderos.2
Para que los medios de comunicación puedan cumplir bien con su labor denunciante en la sociedad, es necesario contar con un sistema de medios pluralista. Es lógico, se supone que si todos los medios de comunicación son de derecha, difícil será que hagan rendir cuenta a las autoridades de derecha, lo mismo pasa si todos fueran de izquierda. Así también si todos los medios son del Estado o todos son privados, etc.
¿Qué pasa con la venta de Canal 13?3
Si bien las razones económicas justifican plenamente su venta 4, lo que es necesario reflexionar es acerca del pluralismo que debe haber en un sistema de medios de comunicación de cualquier país.
La televisión en Chile en cuanto a su propiedad es un caso único en América Latina. La que se caracteriza porque conviven juntas televisoras públicas 5 (imperioso leer este pie de página) y privadas. En donde las primeras compiten de igual a igual, y con muy buenos resultados, por la audiencia con las segundas. En la mayoría de los países de nuestra región, la televisión pública es un mero saludo a la bandera, no gozan de sintonía (su rating es paupérrimo), sus noticiarios, si es que tienen, no son aporte alguno e incluso gozan de poca credibilidad.
Si bien, podemos discutir la calidad de los programas de nuestros canales públicos, por lo menos su propiedad garantiza cierto nivel de pluralismo en nuestro sistema de medios. En Chile hasta los noventa no existían canales privados, ahora parece que se ha dado vuelta la mano.
No digo que un canal público sea mejor que uno privado, y ni siquiera que su contenido sea más neutral o que tendrá un sentido más social 6, NO. Pero sí, la existencia de canales públicos con privados garantiza más pluralidad, y por ende mayor posibilidad de rendición de cuentas al poder.
Notas:
1 Recomiendo leer este excelente artículo acerca de accountability social y medios de comunicación en América Latina: http://hdr.undp.org/en/reports/global/hdr2002/papers/peruzzotti-smulovitz_2002.pdf
2 Para más sobre el rol denunciante de los medios de comunicación en nuestra región: Fernando y González, Jorge (2006) Los Watergates Latinoamericanos. Ediciones B: Colombia.
3 Sobre este tema recomiendo leer la columna del profesor Aldo van Weezel: http://mediamanagement.blogspot.com/
4 Asimismo considero, a pesar de lo que postulan algunos, que la venta de Canal 13 no significa una merma en el rol evangelizador de la Iglesia en la sociedad.
5 Por televisora pública entiendo la definición que Valerio Fuenzalida hace de ésta: “En América Latina bajo el nombre de Televisión Pública se engloba una gran variedad de televisoras con diferente estatuto de propiedad, con diferentes formas de financiamiento y con diferentes énfasis en su programación: propiedad estatal con dependencia o con autonomía del Gobierno, propiedad del Gobierno estatal (Brasil), propiedad del Estado pero administración superior por parte del Gobierno Regional (Colombia), propiedad universitaria; financiamiento total o parcial con fondos públicos, autofinanciamiento total o parcial. Ante esta diversidad aquí se entenderá por TV Pública aquella estación que no tiene finalidad prioritaria de lucro sino otros objetivos”.
http://www.dialogosfelafacs.net/dialogos_epoca/pdf/53-08ValerioFuenzalida.pdf
6 Ni siquiera en el caso del Canal 13 y su rol evangelizador de la cultura, ya que por ejemplo un empresario católico dueño de un canal puede hacer la misma -y de manera mejor- función.
Piñera y los presos cubanos
Jul. 07 , 2010
Los presos políticos son todas aquellas personas a quienes se les ha privado de su libertad porque sus ideas representarían un peligro para el régimen político imperante. La historia de la humanidad ha estado siempre repleta de este tipo de prisioneros: lideres políticos, periodistas, escritores, sacerdotes, estudiantes, activistas, etc.
Si bien, en una democracia liberal también pueden existir presos políticos, sin duda, son los regímenes totalitarios el caldo de cultivo perfecto, ya que en ellos siempre disentir de la verdad oficial será un delito, debido a que es visto como un atentado en contra de la sobrevivencia del sistema.
En Cuba saben bien acerca de esto, puesto que en el régimen de los hermanos Castro hay más de 150 presos políticos, los que cumplen condena desde hace varios años, y a los cuales el gobierno los califica como delincuentes. Sin duda, el símbolo mundial de ahora último es el periodista y psicólogo Guillermo Fariñas, quien se encuentra en una huelga de hambre desde principios de este año.
Hace pocos días el ministro Moreno señaló que Chile estaba abierto a dar asilo a estos prisioneros.
¿Por qué esto debiera ser importante para nuestro país y para el gobierno del Presidente Piñera?
En primer lugar, se realizaría una loable labor humanitaria, no sólo devolviendo la libertad a quienes la perdieron injustamente, sino que también ayudaría a socorrer a una veintena de presos que se encuentran en un estado de salud crítico e impediría que se repitiera nuevamente el caso de Orlando Zapata, el disidente cubano que murió en prisión en febrero de este año a causa de una huelga de hambre.
Segundo, se mantendría y reforzaría la posición de nuestro país en cuanto a su política humanitaria que ha estado llevando a cabo en estos años, como lo ha hecho en Haití.
Lo tercero y lo cuarto se relaciona con la actual administración. Por una parte, dar asilo político a estos prisioneros sería una prueba palpable para quienes dudan del férreo compromiso que ha dicho tener este gobierno con los Derechos Humanos.
Finalmente, esto podría posicionar al presidente Piñera como un referente de la derecha en América Latina. Teniendo en cuenta que la izquierda posee dos grandes liderazgos, que incluso representan dos versiones distintas de ella: La de Lula que es esa izquierda moderna y democrática, y la de Chávez anclada en discursos del pasado y con serios problemas de legitimidad.
Así, el mandatario chileno podría ejercer un importante liderazgo de centro derecha que hasta el momento en nuestra región no ha tenido un representante fuerte. En este sentido, Calderón en México ha llegado a reconocer abiertamente el liderazgo del presidente brasilero en América Latina, mientras que Uribe en Colombia, si bien ha jugado un papel importante, los conflictos internos de su país le han impedido jugar un rol mayor.
En definitiva, habrá que esperar que sucede, ojala que no mucho, ya que estos presos no deben seguir esperando…
Los hombres pasan, las instituciones quedan
Jun. 15 , 2010
Los hombres pasan, las instituciones quedan. Siempre he pensado que este famoso dicho está
incompleto, y que debería ser: los hombres pasan, las “buenas”
instituciones quedan. Las
instituciones importan, e importan mucho. Los países que cuentan con buenas
instituciones que regulan la política y el mercado (en pos de la libertad) gozan de un más alto ingreso
per cápita, un mejor desarrollo humano y una mayor capacidad de innovación, en
definitiva de una mejor calidad de vida.
Por lo tanto, no debiera extrañar, que en el
Índice de Calidad Institucional 2010[1]
las naciones que ocupan los primeros puestos son aquellas que poseen altos
estándares de desarrollo tanto económico como político (como Suiza y Dinamarca,
la primera y la segunda del ranking respectivamente), mientras que las que
están en los últimos lugares son países que no se destacan por su buen
desempeño en la erradicación de la pobreza, por su buena calidad de vida o por
su respeto al estado de derecho (quienes ocupan los últimos lugares son Myanmar
y Corea del Norte).
¿Qué pasa con América Latina? Salvo puntuales
excepciones (en las que destaca Chile que se encuentra en el puesto número 22),
el resto de los principales países latinoamericanos está lejos de estar en
posiciones de avanzada. Por ejemplo, Perú ocupa el lugar 78, México el 82,
Colombia el 91 y Brasil el 95.
No obstante, lo más preocupante es como las
naciones latinoamericanas peor evaluadas siguen cayendo año tras año. Desde
2007 a 2010, Argentina bajó 27 escalones y está en el 120, Nicaragua descendió
26 posiciones y ahora está 121, Bolivia bajó 30 puestos y ocupa el lugar 148, Ecuador descendió 18 lugares
y se posiciona en el 151, y no se puede
dejar de mencionar el caso venezolano que retrocedió 21 ubicaciones y está casi último en la tabla, en el lugar
182. Otro de los que está muy mal evaluado, pero que no ha tenido una baja tan
estrepitosa, es Cuba (177) quien junto a la ya nombrada República Bolivariana
de Venezuela son los peores en calidad institucional de América Latina y
también del mundo (se analizan un total de 192 países).
No deja de ser interesante para el análisis,
que las naciones latinoamericanas con peor calidad institucional son aquellas que están bajo gobiernos
cercanos a las ideas del “socialismo del siglo XXI” y que caen, en mayor o menor medida, bajo el
rótulo de populistas.
En este sentido, los populismos
ven en la institucionalidad una amenaza para sus demagógicos planes. Y
es que características como el caudillismo, las decisiones antojadizas y el menosprecio por la legalidad no permiten
generar instituciones responsables y eficaces que promuevan el desarrollo de la
sociedad.
Es imposible no mencionar el caso chileno. Si
bien, un análisis serio de por qué nuestro país ocupa lugares de avanzada sería
imposible de hacer en estas pocas líneas, lo que a primeras se puede señalar,
es que los distintos sectores políticos (tanto de derecha, como de centro e izquierda) y la sociedad civil han
llegado a un cierto consenso –no hoy,
sino desde hace ya un par décadas- que
la única forma de avanzar hacia el desarrollo es a través de la
despersonalización e institucionalización del poder, esto a pesar de que a
veces se olvida el camino.
Los hombres pasan, las instituciones quedan. Ojala que el paso de los populistas por América Latina
deje que quede alguna institución…
[1]
Este
índice lo elabora CIIMA, Centro de Investigaciones de Instituciones
y Mercados de Argentina y ESEADE,
Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas.
Colombia y las encuestas chantas
Jun. 02 , 2010
Los resultados de estas elecciones dejan a la luz varias aristas dignas de ser analizadas, como por ejemplo la pérdida de liderazgo de los partidos tradicionales, el Liberal y el Conservador, que mal que mal fueron los dueños de la política colombiana durante varias décadas.[Read More]
"Viva Allende, carajo"
May. 30 , 2010
“Viva
Allende, carajo” fue el tweet con el
que el presidente Chávez le respondió personalmente a un twittero chileno que le había escrito que en Sin
entrar a criticar la respuesta del mandatario, si es apropiada o no para quien
ostenta el máximo cargo de una nación, ni tampoco las apreciaciones del twittero (que después de este incidente
debió de haber ganado muchos followers),
lo realmente importante de este hecho es que va en pos de la doctrina liberal
de la información. De
verdad, aunque parezca extraño. Y es que si entendemos por libertad de
información aquellos principios contrarios de toda tentativa de cortar la
información por medio de la autoridad, asumiendo que es preciso dejar que cada
uno se exprese libremente con el propósito de que la buena o correcta
información no sea silenciada, lo que ha pasado con este incidente entre twitteros es un reflejo de aquello. En
Venezuela, los opositores a Chávez han encontrado en twitter un espacio para criticar al mandatario y a su proyecto
socialista. Esta plataforma social ha sido todo un fenómeno en este país,
habiendo más de 200.000 cuentas venezolanas activas y experimentando un
crecimiento durante el año 2009 de alrededor de un 1.000%. Chávez
que en enero pasado había señalado que el uso de las redes sociales para atacar
a su gobierno eran una forma de “instrumento para la amenaza terrorista”, en un
par de meses cambió de opinión y ahora no sólo tiene una cuenta twitter, sino que acaba de lanzar su
propio blog. En
este sentido, el mandatario venezolano está comprendiendo –espero que sea así- que la mejor forma de enfrentar a sus enemigos
no es poniendo trabas para que se expresen (como lo que ocurrió con el cierre
de RCTV), sino que combatirlos en el plano mediático de la libre difusión y
enfrentamientos de las ideas. Esto permite, finalmente, que sea la ciudadanía
quien juzgue, y es como se camina a una verdadera democracia. Me
quedo con la invitación que le hizo Chávez a Fidel para que también se hiciese
una cuenta en Twitter, “para que nos metamos en estas redes a lanzar mensajes y
a recibirlos”. Es de esperar que el Comandante le haga caso…
Argentina
May. 23 , 2010
Si bien hay aspectos en los que Chile no debería mirar a nuestro vecino, sino que seguir su propio camino, especialmente en el plano de la institucionalidad política y económica (tal vez aquí sería bueno que ellos nos mirasen más a nosotros), de vez en cuando, no nos olvidemos de asomarnos por arriba de la cordillera porque aún tenemos muchas otras cosas que ver y aprender…[Read More]

