Primer día de clases en la Municipalidad
Dec. 05 , 2008
Este sábado, 345 alcaldes electos o reelectos asumen sus funciones. Entran o se mantienen en un campo de juego en el cual, desde 1992, han nacido y madurado significativos avances hacia una mayor profundización de la democracia y la tan necesitada descentralización.
Sin embargo, las municipalidades chilenas aún operan bajo grandes obstáculos administrativos y leyes que limitan su independencia y desarrollo. El gobierno central sigue interviniendo de manera excesiva en las labores de administración local y a pesar de las nuevas responsabilidades delegadas y las crecientes demandas de la población, desde 1996 que las municipalidades chilenas solo reciben alrededor del 13% de los recursos gubernamentales. El estado mucho demanda y poco aporta, coartando así la posibilidad de que las municipalidades pasen de ser simples administraciones territoriales a verdaderos gobiernos locales.
Por estas y otras razones, no causa sorpresa que el déficit económico de las municipalidades sobrepase los 150 mil millones de pesos. Un importante número de municipios simplemente no cuentan con los recursos y capacidades para responder las demandas de los ciudadanos y menos para innovar en lo que a la provisión de servicios y gobernabilidad se refiere. En consecuencia, los nuevos alcaldes y concejales se encontrarán con obstáculos que muchas veces no les permitirán llevar adelante las promesas que nos hicieron durante las elecciones.
Los municipios no solo deben ser vistos como unidades políticas de gobierno, sino que también como ‘empresas’ que requieren competir y proveer servicios con eficiencia. Bajo estas dinámicas, cuando estas no son aptas para competir o no poseen la capacidad para responder por si solas, deben asumir una actitud de sobrevivencia que las lleve a innovar y asociarse. Lo que un municipio no puede lograr por sí solo, lo más probable es que si lo pueda lograr trabajando en conjunto.
El actuar en conjunto genera economías de escala que permiten disminuir los costos y aumentar el crecimiento; permite actuar e identificar con mayor eficiencia problemas comunes; y estimula a que los municipios generen ‘identidad’ sintiéndose más libres de ‘especializarse’ de acuerdo a las prioridades y demandas de los ciudadanos.
Si bien iniciativas como la Asociación Chilena de Municipalidades, diversas asociaciones regionales y territoriales han emergido en nuestro país en los últimos años, hoy no es posible que estas obtengan personalidad jurídica, lo que coarta la posibilidad de adquirir bienes e incluso contratar personal bajo su dependencia jurídica y administrativa.
El pasado Martes la Cámara de Diputados aprobó en general un proyecto que permite que las asociaciones de municipalidades gocen de personalidad jurídica. Abriendo la puerta para que estas asociaciones evolucionen de ser unidades político-simbólicas y articuladoras, a maquinarias que faciliten una mejor provisión y oferta de servicios, mayor gobernabilidad y por sobre todo la capacidad para implementar políticas de desarrollo. Estas asociaciones si bien podrán tener un carácter territorial también podrán nacer de manera temática. Áreas como el turismo, medio ambiente y educación, podrán ser abordadas bajo estrategias conjuntas que den nacimiento a dinámicos mapas de cooperación.
Es momento que los Alcaldes y Concejales demuestren que son capaces de innovar y desarrollarse a pesar de las limitaciones. Herramientas como el asociacionismo permitirán que los nuevos ocupantes de los sillones edilicios den inicio a una nueva etapa en la historia municipal del país. Es de esperar que sean capaces de re encantar a la ciudadanía, expandir los espacios de participación, y por sobre todo, modernizar nuestra municipalidad.



