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El rol del Gobierno en la derrota de la Concertación en primera vuelta.

12.14.2009 | 9 Comments

Desde que quedó en evidencia la derrota de la Concertación el día de ayer, se han vuelto los ojos hacia el Gobierno para ver si uno o varios ministros desembarcan en el Comando de Frei para darle nuevos aires. Esta estrategia resulta sin duda pobre, pero sobre todo es equivocada.
En un país como Chile donde la reflexión política es reemplazada, con frecuencia, por la lectura de encuestas, no es raro, que la creciente popularidad de la Presidenta se interprete como que su gobierno ha sido un buen gobierno al cual tiene sentido adherir sin condiciones. Con esa premisa, la principal estrategia del candidato oficialista fue pegarse a la imagen presidencial.
Existen sin duda factores que hablan a favor de la gestión de Michelle Bachelet, en particular la reforma previsional, el programa “Chile Crece Contigo”, la implementación del Plan Auge y las importantes medidas tomadas en defensa de la población más vulnerable, una vez que los efectos de la crisis financiera internacional empezaron a tener efectos en nuestro país. María de los Ángeles Fernández añade dos hipótesis adicionales. La primera el énfasis aplicado por la Presidenta a la política de la identidad, especialmente reivindicando el liderazgo femenino, frente a la política como orden y poder lo que explicaría el apoyo de las mujeres. La segunda la creación de un sistema de protección social basado en derechos, acompañada por un lenguaje que enfatiza la empatía, la compasión, el cuidado, la solidaridad y la responsabilidad por los más débiles, ha venido a dotar a dichas políticas de la estructura comunicativa apropiada, máxime en el marco de la crisis. Además, ha propiciado el posible traslado de los valores propios de la vida privada al ámbito de lo público.
Si bien, estos elementos explican la alta popularidad de la presidenta, (a lo cual hay que agregar que desde el punto de vista comunicacional, ha sido crucial la capacidad de su equipo asesor de construir la imagen presidencial a partir de su función como jefa de Estado, por encima de los problemas contingentes, incluidos los relacionados con la proyección de la Concertación) el problema es que traspasar esa popularidad al Frei, requería condiciones adicionales: el que su gobierno hubiese sido de mucha calidad y se hubiese resuelto adecuadamente el liderazgo de la coalición de Gobierno.
Sin embargo, ello no fue así, por tres razones principales: La primera, pues primó una política tecnocrática, que alejó irremediablemente sectores importantes de la base social de la coalición. La segunda, tiene que ver con la gestión gubernamental global: si bien algunas políticas definen el sello de un gobierno, la evaluación que de él hace la ciudadanía, al elegir el nuevo gobierno, tiene que ver con una apreciación más general. Incluye los eventuales errores y grandes fracasos y  enjuicia la gestión cotidiana de la Administración. En ambos aspectos la evaluación es negativa. La tercera razón deriva de la gestión política de las relaciones del Gobierno con la Coalición y con la bancada parlamentaria. Analicemos estos tres temas por separado:



1) Impulso de una política caracterizada por combatir el movimiento social organizado.



En una columna escrita el 3 de noviembre pasado en este mismo Blog (http://blog.latercera.com/blog/erivera/entry/no_me_ayude_compadre) señalé:
“Mientras el Gobierno da señales simbólicas de apoyo a Frei, su política contribuye día a día a aumentar el descontento de sus bases, a fortalecer la candidatura de Enríquez – Ominami y en definitiva a viabilizar el triunfo del candidato de la derecha.
No se entiende de otro modo, el que el Gobierno esté desde hace algún tiempo embarcado en una batalla campal con los profesores, con los funcionarios públicos y por esa vía con el mundo de trabajadores organizados. Más aún, tampoco se constata que exista un “buen feeling” con los ecologistas y menos aún con el movimiento indígena. Las otras modalidades de organización de la sociedad civil, no tienen mejor suerte.”
El equipo económico tuvo malas relaciones fueron malas con buena parte del movimiento social organizado. En materia de reforma del Estado, con los funcionarios públicos los choques fueron permanentes. Las relaciones no fueron mejores con los profesores. Los subcontratistas encontraron en las autoridades de CODELCO grandes adversarios. Incluso, algunas empresas privadas reaccionaron más positivamente a la reforma. Esta política debilitó en medida aún no determinada los vínculos entre el movimiento social organizado y los partidos de la Concertación. Con la CUT las relaciones no fueron de las mejores. La Comisión Presidencial de Equidad y Trabajo, más allá de los aspectos positivos que pudo haber tenido, se hizo en contra de la opinión de esa organización. Más aún, el debate necesario en torno a la necesidad de mejorar las condiciones de la sindicalización y la negociación colectiva y la urgencia de mejorar las condiciones laborales se desvió hacia una discusión sobre como el Estado podría entregar a los trabajadores lo que las empresas les negaban. La vicepresidenta de la ANEF señaló al respecto, que el voto por Frei era en el fondo un voto por el mal menor al decir que de ganar el candidato oficialista “seguro que los sindicalistas seguiremos siendo oposición, pero prefiero ser oposición a la Concerta que a Piñera”.


2) Una gestión gubernamental con serias insuficiencias.


Los “errores” y fracasos son conocidos, el primero de todos el Transantiago que más allá de debates absurdos respecto de si los problemas habían radicado en el diseño o en la implementación, no sólo afectó gravemente la vida de los santiaguinos, sino que además puso en cuestión la capacidad de gestión que habían mostrado los sucesivos gobiernos de la Concertación. Otro fue la crisis de ferrocarriles que dejó en evidencia problemas de corrupción, de falta de coordinación entre gobiernos sucesivos y de la inexistencia de una política global de transportes. El eslabón perdido de la reforma previsional, esto es un cambio profundo en el sistema de capitalización individual y el posterior colapso de los Fondos de Pensiones, golpeó, silenciosamente, los esfuerzos de las clases medias por forjarse un buen pasar, luego de su vida activa. Lo más grave, es que estos temores fueron manifestados claramente a la Comisión Asesora Presidencial para la Reforma previsional. El Gobierno hizo caso omiso, del miedo que sentía la población por la seguridad de los fondos y de la demanda de una intervención pública que garantizara los ahorros de toda una vida.
Pero también la gestión cotidiana del Gobierno tuvo insuficiencias. El relativo mejoramiento experimentado luego del ingreso al Gabinete de los Ministros Pérez Yoma y Viera Gallo no puede impedir el análisis de la trayectoria anterior. La designación del primer Gabinete, fue una prefiguración de lo que vendría. Entre los designados aparecieron personeros de una incompetencia proverbial, otros muy preparados para ciertos cargos fueron nombrados en funciones para los cuales carecían de toda preparación. La falta de habilidad política, escondida tras la apariencia de competencia técnica, fue otro ingrediente frecuente. Las torpezas del Comité político se extendieron más allá de lo imaginable. La seguidilla de ministros del Interior y los sucesivos cambios de gabinete, que a poco de ser nombrados incurrían en los mismos errores, es otro condimento. La poca prolijidad en la selección del personal de segunda línea apareció con frecuencia a lo largo del período gubernamental. Los continuos casos de corrupción “ rasca ” -  que no por ello es menos condenable -  bien aprovechados por la derecha, completaron la imagen. En el ámbito sectorial, la incapacidad de avanzar en el mejoramiento de la educación, fue probablemente el fracaso principal. A la falta de avances en lo sustantivo, se sumó un desorden administrativo difícil de creer. La defensa de lo indefendible, en el caso de la acusación constitucional a la ministra de ese entonces, fue patética. La guinda de la torta, el nombramiento de una ministra que le declaró la guerra a los estudiantes y profesores, esto es los principales protagonistas del sector. En Obras Públicas, ni se hizo la reforma del sistema de concesiones ni se  licitó ninguna obra relevante. Una revisión de las otras reparticiones, con algunas excepciones importantes, muestra una situación similar.


3) La gestión política del Gobierno debilitó a la Concertación.


Si la gestión gubernamental fue insuficiente, la gestión política no fue mejor. La presidenta no prestó atención suficiente a sus tareas como jefa de la coalición. No se dio importancia desde el Gobierno, a los graves problemas que afectaban a los 3 principales partidos de la coalición. Parecía que no era de su incumbencia que se perdiera la mayoría en ambas cámaras. La diáspora multidireccional es una evidencia de que la salida de varios dirigentes, no fue una respuesta a algún problema específico sino resultado de la falta de ejercicio del liderazgo máximo de la coalición, desde la salida de Ricardo Lagos de la Presidencia de la República. En el contexto del vacío de conducción, las dirigencias partidarias pretendieron resolver los problemas políticos con medios judiciales. Como era de esperarse, la salida de importantes dirigentes demócrata cristianos, socialistas y del PPD no culminó en una unidad política y de acción de los diversos partidos de la coalición.
Las relaciones del Gobierno con las bancadas de la Concertación, constituyeron un afilado instrumento contra la vitalidad de la coalición. El debate presupuestario, las leyes de salario mínimo, los reajustes a los empleados públicos, los diversos paquetes económicos se caracterizaron porque enfrentaron al gobierno con las bancadas concertacionistas. Aunque hubo varios puntos álgidos a lo largo de la Administración, fue el rechazo al presupuesto de educación para 2010 por parte de numerosos legisladores de la coalición de Gobierno, como repudio al trato dado a la movilización y huelga del profesorado, la máxima expresión de esta relación conflictiva. Aún cuando esta situación tiene raíces estructurales, como son la iniciativa exclusiva del Ejecutivo en proyectos que tienen impacto financiero y su capacidad de manejar la agenda legislativa así como la fuerte hegemonía del Ministerio de Hacienda en la gestión del Ejecutivo, la situación se agravó como efecto de la preeminencia otorgada al Ministro de Hacienda. Ello derivó en que el principal interlocutor del Congreso fue el “gerente de finanzas” del Gobierno cuyo carácter arrogante y políticamente inexperto generó continuamente problemas del tipo “elefante en cristalería”.
La mala gestión política del Gobierno no se limitó a lo indicado. Desde un punto de vista más global, la división de la coalición se vio catalizada por la política de buscar aprobar iniciativas legales, con base en el apoyo indistinto de los parlamentarios de la Concertación o la Derecha. La política de convencimiento de los parlamentarios de la coalición de gobierno, fue sustituida en muchos casos por la búsqueda de apoyo en la derecha. La política de los consensos ya no fue más para lograr acuerdos en ámbitos que requerían quórum especiales, sino para aprobar iniciativas que no contaban con el apoyo de la Concertación. Esta política fortaleció la aparición de los llamados diputados díscolos, preludio de la división de la Concertación.


4) El factor fundamental de la derrota, por lo demás previsible desde hace muchos meses, es el quiebre de la Concertación.


Si se analiza el resultado electoral de la primera vuelta, es evidente que existe una mayoría electoral de centroizquierda. No obstante, se trata de una votación que lo más probable es que no se unifique tras el candidato oficialista que ha pasado a la segunda vuelta. El principal antecedente que avala esta afirmación fue el resultado en alcaldes en la elección municipal del año pasado. La división de la Concertación en dos subpactos y la cantidad de candidatos descolgados fueron una expresión categórica de las dificultades de la coalición. La expulsión o la renuncia voluntaria de cuatro senadores y 8 diputados fue una segunda señal relevante. Ambos elementos debieron haber encendido las luces de alarma de que era urgente un amplio debate político, que enfrentara las dificultades de la coalición. Primó, sin embargo, una actitud complaciente. Frente a la grave derrota electoral en alcaldes se señaló que la verdadera fuerza electoral de la coalición era medida por la votación de concejales. Respecto de las deserciones, se afirmó que ellas derivaban de protagonismos personales, de la pérdida del sentido colectivo de la concertación, de la afición por aparecer en las pantallas de televisión, del derechismo o del izquierdismo de quienes se iban. Lo que no hubo fue una revisión a fondo de la política gubernamental, del modo de funcionamiento de los partidos, del más que evidente agotamiento de las propuestas programáticas, de la estatización y oligarquización de los partidos. La reiterada apatía de la población respecto de la política, en particular de los jóvenes que se manifestaba en el rechazo a inscribirse en los registros electorales, no indujo ningún tipo de rectificación. Se optó por aprovechar las presuntas ventajas de un padrón electoral envejecido. Parecía mejor no correr riesgos. Se confiaba en que ese electorado seguiría votando Concertación, sin condiciones, por miedo y rechazo a la derecha.
Lo crucial no era renovar la política y renovar los partidos y la coalición. No era tampoco importante el diálogo con el mundo social organizado, lo importante era desestructurar cualquier impulso de renovación. En ese sentido, no parece existir otra razón para que no se hayan realizado verdaderas primarias. No se quiso correr ningún riesgo. Era claro que si se condicionaba la participación en la elección primaria al respaldo mayoritario de un partido de la coalición era muy difícil que el descontento y la insatisfacción masiva se pudieran articular en una alternativa. No obstante, no era posible “tapar el sol con un dedo” y el cierre de alternativas dentro de la coalición tuvo como consecuencia la aparición de varias opciones fuera de ella. En un momento, había cuatro candidaturas concertacionistas al lado del candidato oficial. Finalmente prosperaron sólo dos, pero fueron suficientes para evidenciar que la centroizquierda estaba profundamente dividida. Desde mayo las encuestas más diversas evidenciaron que no se trataba de movimientos cupulares; por el contrario reflejaban un profundo quiebre en la base social de la Concertación. Había que ser muy ingenuo o tener orejeras muy grandes para no presumir que los costos electorales serían cuantiosos.

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Comments:

Al parecer la concertación tendrá que cumplir un rol de oposición durante los 4 próximos años de la mejor manera, buscar de alguna forma un método que ayude a la unidad del pacto y hacer que la gente tenga fe en que es la mejor opción para el país(creo que sin duda ayudará la entrada de parlamentarios en el último recambio, que espero que reencanten a la gente con una mejor gestión política que la que ya veníamos viendo por parte del actual equipo de parlamentarios oficialistas)...

Posted by Cristóbal on December 14, 2009 at 01:29 PM CLST #

Totalmente de acuerdo. Es por ello que mi voto de potesta se fue con Ominami, pero no definitivamente... espero ..

Posted by Yiny on December 14, 2009 at 05:06 PM CLST #

Completamente acertado el analisis, ojala tomaran nota en el gobierno y los partidos de el. Pero nunca han escuchado, especialmente la Sra Bachelet que ha sido una pesima conductora politica y una mediocre administradora en el mejor de los casos.

Posted by Pablo on December 15, 2009 at 01:00 PM CLST #

Una corrección: el pla AUGE se comenzó a implementar en el gobierno antecesor a Bachelet.

Posted by Marcelo on December 15, 2009 at 02:04 PM CLST #

Gracias por los comentarios. Es efectivo que el Plan Auge comenzó a implementarse bajo el Gobierno de Lagos, pero al Gobierno de Bachelet le ha tocado una parte muy importante de la implementación.

Posted by El autor on December 15, 2009 at 04:15 PM CLST #

Estoy practicamente en total de acuerdo. Sòlo un alcance màs simple: La presidenta tiene un alto porcentaje de adherencia ya que es primera mujer en el cargo, es muy simpatica y cercana al pueblo, pero esto no quiere decir que fue un buen gobierno. No se ve esa imagen de autoridad en el cargo que uno dijera de estadista. A futuro va a pasar como la primera mujer en la presidencia y nada màs.

Posted by Jorge Arturo on December 15, 2009 at 05:03 PM CLST #

el rol,las funciones y las tareas del gobierno en la derrota es de un 100% ya ha pesar de usar los medios de comunicacion del gobierno,programa de t.v y radios,medios logisticos ministros.subsecretarios,alcaldes gobernadores intendentes y el intervencionismo del estado,autos,camionetas fiscales,recursos fiscales,porque la campaña de frei se pago con que y eso y mucho mas estos corruptos y sinverguenzas y gatos de campos no le pudieron ganar a piñera digno de analisis,

Posted by eduardo palominos p on December 16, 2009 at 09:05 PM CLST #

Se Busca Presidente,

M.E.O. Oh’Mami, Leopardo Chaskas, Tatán Piñén y Lalo Nariz se esforzarán al máximo en esta carrera presidencial. Para ello contarán con poderes especiales y escudos de defensa. Pero eso no les garantiza nada: lo que digan o piensen podrá ser también usado en su contra!

Posted by arevalac on December 18, 2009 at 07:59 AM CLST #

VEAN EL JUEGO SE BUSCA PRESIDENTE, está muy entretenido!!!!
Saludos,

M.E.O. Oh’Mami, Leopardo Chaskas, Tatán Piñén y Lalo Nariz se esforzarán al máximo en esta carrera presidencial. Para ello contarán con poderes especiales y escudos de defensa. Pero eso no les garantiza nada: lo que digan o piensen podrá ser también usado en su contra!

Posted by arevalac on December 18, 2009 at 08:00 AM CLST #

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