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¿Renovación ideológica en la derecha? El libro de Evelyn Matthei
10.23.2008 | 3 Comments
La senadora y precandidata presidencial Evelyn Matthei, conjuntamente con Fernando Prieto han publicado un libro (Chile en un mundo sin fronteras. El desafío de ser competitivo) que contribuye a la discusión programática que el país debe desarrollar de cara al bicentenario y a la próxima elección presidencial.
Los autores sostienen que vivimos en una nueva época cuya clave es que la agregación de valor depende fundamentalmente del conocimiento y que los sistemas de agregación de valor son multifuncionales, multiculturales y globales (p.22). Frente a esta evolución se requiere un diagnóstico lúcido, un análisis amplio de posibilidades, un diseño de combinatorias muchas veces inédito. Al mismo tiempo, los autores reconocen que ya no existen modelos integrales y probados, sino mosaicos de elementos (pp. 25 – 26) Chile tiene la posibilidad de participar en el privilegiado grupo de naciones desarrolladas. Para ello, es necesario interpretar adecuadamente las dinámicas de cambio y “elaborar un plan para el desarrollo de Chile” que nos conduzca a la “sociedad del conocimiento” y a un nuevo modelo de desarrollo (p. 95). Elementos estratégicos de esta nueva economía son construir una base sólida de gente bien educada, lo cual requiere un sistema educacional de calidad; una capacidad profesional y de un sistema de investigación y desarrollo de clase mundial; la capacidad de manejar, al menos en parte, los ciclos de agregación de valor globales que supone el desarrollo de un sistema de innovación y emprendimiento y un rol activo del Estado en el entendimiento sistémico del fenómeno para desarrollar las herramientas y programas que fortalezcan los factores claven indicados. Los autores constatan inhibiciones culturales que obstaculizan el paso al desarrollo, nuestro provincialismo congénito que alcanza una máxima expresión en una televisión en que la preocupación por el mundo brilla por su ausencia, la falta de renovación del personal político, la concentración del poder económico en el rubro de recursos naturales, tendencias a contentarse con la administración de lo logrado, la pasividad de las nuevas generaciones, la concentración del debate político en problemas operativos o de importancia menor y un debilitamiento generalizado de la ética.
El planteamiento resulta esperanzador. En otras columnas he llamado la atención respecto de que la derecha sigue anclada en las versiones más tradicionales del pensamiento cuyos principales exponentes fueros Reagan, Thatcher y el entorno de Pinochet. Matthei y Prieto hablan con un nuevo lenguaje, no se confía en que el mercado reaccionará frente a los cambios en el escenario mundial, se requiere, por el contrario “un diagnóstico lúcido” y una cooperación entre gobierno, sector privado y trabajadores. No bastan las señales de precio del mercado para que los inversionistas tomen sus decisiones, es necesario “elaborar un plan para el desarrollo de Chile”. Ya no se pide que el Estado se abstenga de interferir en los vaivenes del mercado sino que se requiere un “ministerio capaz de ejercer un rol estratega, planificador y gestor de las transformaciones sistémicas que el país requiere en áreas claves como educación, tecnologías, investigación y desarrollo”. (pp. 91 – 92). Incluso, frente a la disyuntiva de si el Estado debe apostar por ciertas áreas o dejar que el mercado decida en qué áreas formar científicos o en que disciplinas concentrar la investigación, los autores sostienen que tiene sentido que el Estado escoja ciertas áreas de desarrollo (p. 271).
De esta forma, el libro constituye una primera ruptura de la derecha con el pensamiento que orientó la gestión del régimen militar y que ha servido de base a la crítica con que la derecha ha criticado a la Concertación. Contrasta por ejemplo esta perspectiva con la pobreza analítica de otras publicaciones de personeros vinculados a la derecha.
No obstante, los avances en la renovación ideológica de la derecha constituyen un primer paso precario y tardío. Precario porque existe una dificultad profunda para sacar las conclusiones de esta reorientación radical. Tardío pues, se requiere tiempo para traducir la premonición de que un cambio es necesario en la construcción de una propuesta coherente. Es el caso por ejemplo del tratamiento de la modernización del Estado. En el capítulo correspondiente, no hay una reflexión respecto de la necesidad de revisar las funciones que ha venido asumiendo el Estado. Para los autores el problema se reduce a que el Estado haga más eficientemente lo que ha venido haciendo. Pese a las consignas de cambio los autores proponen simplemente “más de los mismo”. Ello es sin embargo valioso pues están reconociendo implícitamente que la reorientación que la Concertación introdujo en las tareas del Estado, ha sido importante. Pero no es suficiente. La experiencia acumulada en el país deja en evidencia que el paso desde un país de US$ 13.000 dólares per cápita a uno de 20.000 requiere de un nuevo Estado, con otras funciones. Más aún, los autores llaman la atención sobre los ejemplos de países exitosos, China, India, Corea, Nueva Zelandia pero no se percatan del importante rol que han asumido los Estados de esos países en el impulso de la concertación social, en el establecimiento de sistema de innovación, en el desarrollo de una educación de calidad, en la promoción de universidades comprometidas con la investigación y no sólo como fabricas de profesionales de dudosa calidad. Por eso que no basta perfeccionar el sistema de alta dirección pública o implementar la Ley de procedimientos administrativos. Se requiere continuar con las iniciativas destinadas a fortalecer el rol rector del Estado en el sector energético, entregándole capacidad prospectiva, recursos para promover la investigación y el desarrollo de nuevas fuentes energéticas pese a que hoy no aparezcan como rentables. Se requieren políticas más decididas para desarrollar un sistema nacional de innovación en que las universidades jueguen un papel crucial.
Algo similar sucede con la educación. Los autores subrayan la gran diferencia entre los resultados de la educación en Chile y Cuba, a favor de este último país. No obstante, insisten en un modelo basado en el subsidio a la demanda y en la competencia entre establecimientos educacionales eludiendo los problemas fundamentales. Nada podrá ocurrir si no se crean las condiciones para que las escuelas no reproduzcan las graves diferencias económicas que caracterizan a la sociedad chilena y si no se remueven los obstáculos institucionales. Sin una educación gratuita y un financiamiento diferenciado que ayude a solventar las desventajas de los niños pobres por su entorno familiar y social, sin un incremento sustancial del gasto público en educación que acerque el gasto por niño a lo que se paga en las familias ricas y sin llevar los ingresos de los profesores a niveles que permitan atraer a los jóvenes talentosos, los simples mejoramientos de gestión no harán la diferencia.
No es posible mutar de un momento a otro desde un paradigma que sostiene que el mercado se autoregula y que la intervención pública es mala per-se a otro en que aceptando la importancia del mercado se enfatiza el rol de la concertación social en la fijación de las grandes metas del país, el rol del Estado en el establecimiento de las reglas dentro de las cuales debe operar el mercado, en el desarrollo del sistema nacional de innovación, en el impulso de universidades que merezcan el nombre de tales, en la regulación pública. No es raro, que al hablar de la necesidad de un proyecto país, no se consideren temas cruciales para la construcción de una estrategia nacional. En efecto, pese a que se insiste en la necesidad de una mirada sistémica los autores entregan brochazos y no pueden involucrar en su razonamiento, la inserción del país en América Latina y su desarrollo como puente entre la región y el Asia Pacífico; la importancia de la descentralización de verdad para que los impulsos al desarrollo no provengan sólo de Santiago sino de todo el país. Los problemas medioambientales no encuentran espacio en las 270 páginas del libro. Tampoco se toma en cuenta, la necesidad de establecer un mayor equilibrio entre trabajadores y empresarios como base de una concertación en la empresa para competir con mejores condiciones de éxito en el mundo global.





Posted by Carla Contreras on October 23, 2008 at 04:40 PM CLST #
Posted by Felipe Castillo on October 24, 2008 at 12:29 PM CLST #
Pero, si es tan inteligente como creo, sabrá manejar los tiempos y esperará a que ingrese primero la potencia avasalladora de cambios que tendremos con la presidencia de Piñera, para posteriormente ella lime en su gobierno todos los detalles que quedarán. Después del fracaso del actual gobierno, en donde muchos ignorantes pueden relacionar a la mujer como género responsable, es necesario posponer la candidatura y en 5 años más demostrar que la inteligencia y liderazgo pueden llevar pantalones o faldas.
Posted by SERGIO ALEGRIA MATUS on October 25, 2008 at 01:29 PM CLST #