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Mejor, pero también más Estado.

10.07.2009 | 22 Comments

Luego de la crisis financiera, es poco presentable reiterar las demandas de “menos Estado y más mercado”. Es por eso, que los sectores más conservadores se han visto obligado a reiterar frases como las de “nadie podría sostener que el Estado no tiene un papel muy importante…”
No obstante, algunos personeros han vuelto a utilizar argumentos precarios para atacar el rol del Estado. Uno de ellos, es un destacado columnista de La Tercera que durante mucho tiempo rechazó cualquier intervención del Estado en el sector salmonero y continuamente ensalzaba las capacidades del sector privado de desarrollar una industria ajena a toda regulación estatal. Todo terminó cuando la industria salmonera colapsó de forma casi tan dramática como el Transantiago. En ese momento, culpó a la inacción del Estado como causante de la casi desaparición de la industria del salmón en Chile. Este personero busca desacreditar la intervención pública señalando por ejemplo:
“Quién tiene los peores colegios del país y quién los administra? Las municipalidades, que, indirectamente, son del Estado. ¿Quiénes tienen los mejores colegios? El sector privado, ya sea subvencionado o no. ¿Quién es el peor proveedor de salud en Chile? El Estado. ¿Quién tiene las mejores clínicas y hospitales? El sector privado”
Esta frase impresiona por la candidez o por la falta de escrúpulos. ¿Es posible establecer esta comparación sin tomar en cuenta los recursos que se gastan por persona en el sector público y en el sector privado? Es posible, por otra parte, comparar la educación que entrega el sector municipalizado que no discrimina al recibir alumnos, que por razones obvias no capta a los mejores profesores y donde muchos alumnos “sobreviven” a familias destruidas y barrios homogenizados en la pobreza? Si lográramos entregar recursos bajo un criterio de discriminación positiva (es decir invertir más en quienes más lo necesitan) los resultados de una comparación como la propuesta sería distinta. Algo de eso se ve en la actualidad. Los consultorios y hospitales públicos (más allá de la hotelería) y las escuelas municipalizadas de las comunas ricas tienen poco que envidiarle a los establecimientos privados. (Una nota al margen: ¿qué son las municipalidades sino una parte del Estado?)
Pero, volviendo a los temas de fondo, nuestro debate ha experimentado un avance, al sacar de la discusión la visión extremista de quienes, hasta hace poco, buscaba solucionar nuestros problemas con el lema “menos Estado, más mercado”. Es un avance también poner atención al mejoramiento de la gestión (más que a la eliminación de los servicios públicos como se hizo bajo el régimen militar); eso sí en el marco de reformas integrales de las distintas reparticiones. Ese es el secreto de los éxitos alcanzado por el Servicio de Impuestos Internos. Ese es también una demostración de que la Concertación ha hecho mucho en ese campo. No obstante, junto con un mejor Estado se requiere más Estado al menos en los siguientes campos:
1. En el campo de la investigación y desarrollo tecnológico para dar un salto en competitividad y superar la caída del ritmo de crecimiento. Todos los países exitosos en este campo tienen un Estado que interviene fuertemente en la promoción de la investigación y en su financiamiento.
2. Luego del fracaso del sistema de capitalización individual para un sector equivalente al 50% de la población ocupada, es innegable la necesidad de que el Estado asuma un rol crucial en la previsión. Buena parte de la popularidad de la Presidenta deriva de haber comprendido esta situación.
3. La educación pública de calidad, representa la posibilidad de una educación que integre los diferentes grupos sociales, genere las sinergias positivas propias de esa convergencia que produce resultados más eficientes y de esa forma construya las bases de la cohesión social.
4. Como demostró la vulnerabilidad energética que hemos sufrido los últimos 5 años, no es posible un desarrollo eficiente, sin que el Estado asuma un rol rector, que incluya la responsabilidad de mirar más allá del horizonte del mercado. El sector energético está sujeto a vaivenes dramáticos, lo que hace necesario que el Estado invierta de manera de estar preparado para los diversos escenarios.
5. El sistema de concesiones ha prestado grandes servicios al país. Su fuerte, no obstante, son iniciativas que demandan altas inversiones y generan bajos costos de transacción. Es por ello, en parte, que se han presentado tantas dificultades en el caso de cárceles y otras edificaciones públicas. En estos ámbitos, y probablemente, el de la salud, las modalidades tradicionales de contratación, esto es en que el Estado solo contrata la construcción, resultan más eficientes.
6. “Last but not least”, la grave crisis financiera, y nuestra grave crisis interna en el salmón, han dejado en evidencia que la falta de regulación puede tener resultados catastróficos. Es clave mejorar la regulación, pero necesitamos más regulación en sectores en que la operación de mercado no es eficiente y/o genera riesgos sistémicos. Es el caso de industrias sujetas a la “tragedia de los comunes”, uno de cuyos ejemplo es la industria del salmón, de recursos tan esenciales como es el agua y naturalmente el sector financiero, clave para la suerte global de la economía.

Negociación programática y pacto de gobierno: condición del triunfo de la centroizquierda

10.02.2009 | 8 Comments

Las declaraciones de Marco Enríquez – Ominami a un diario trasandino a finales del mes de septiembre pasado, de que "Ni lo sueñen. Si el que pasa a la segunda vuelta es Frei, no lo vamos a apoyar” es probablemente el principal hecho político de las últimas semanas. Más allá de las declaraciones “aclaratorias” y de las diferencias que se han constatado al interior de su comando, lo cierto es que con dicha afirmación se ha oficializado el quiebre de la Concertación, cuestión que en todo caso venía quedando en evidencia hace ya tiempo.


Osvaldo Torres, dirigente de su campaña, en un artículo reciente ha planteado que el acuerdo para la segunda vuelta implica una negociación programática y un pacto de gobierno. (http://www.elmostrador.cl/index.php?/noticias/articulo/conduciendo-a-miss-daisy/). En mi opinión el articulista pone con crudeza el tema que es necesario resolver si se quiere mantener una dirección progresista en el próximo gobierno.


Al contrario de lo que se observaba al principio el electorado de centro e izquierda está más dividido de lo que se pensó en un inicio. Aún cuando Frei sigue manteniendo la delantera, lo claro es que la desventaja respecto de Sebastián Piñera se va a ubicar en torno a los 10 puntos. Revertir esa desventaja en la segunda vuelta, no podrá hacerse como en el pasado, en que simplemente se apostaba a la “cordura” de los candidatos del Juntos Podemos. Para lograr superar a Piñera, será necesario establecer un acuerdo político que incluya un compromiso programático y un pacto gubernamental, un poco al estilo de los gobiernos de coalición. Aún cuando resulta cómodo creer que es posible buscar los apoyos del otro candidato sobre la base del argumento “del mal que le podría hacer al país el triunfo de Piñera”, es del más básico realismo entender que el quiebre de lo que fue la Concertación es irreversible y sólo se puede recrear a partir de un pacto político de largo alcance.


El no abordar este tema crucial es resultado sólo del convencimiento de que la derrota en diciembre es inevitable. De lo contrario, ambos candidatos empezarían a desarrollar iniciativas para lograr el acuerdo señalado, buscando compatibilizar la competencia con la construcción de un pacto gubernamental.


Aún cuando el nuevo escenario político aparece más claro en las huestes de MEO no ayudan los juegos de palabra del candidato. De lo que se trata es abordar la reconstrucción de la coalición de centroizquierda y eso implica reconocer que el pasado común ya no es fundamento suficiente para construir una propuesta de futuro compartida. Para la Concertación el problema es que la disposición a negociar el acuerdo, implica reconocer a MEO como una fuerza beligerante relevante. Para el grupo que apoya a Enríquez Ominami, el problema es cómo lidiar con su base electoral que incluye gente que se siente más cómoda con la Alianza por Chile.


El acuerdo no es fácil. Son muchos los temas sobre los cuales los desacuerdos son sustantivos. Lo paradojal es que, las diferencias atraviesan por igual a la Concertación y a quienes apoyan a MEO. Se suman además a los desacuerdos antipatías personales que generan clivajes distintos y que complejizan aún más negociaciones de suyo difíciles.


Ahora bien, el acuerdo político pasa por reordenamientos al interior de ambas candidaturas. Del mismo modo, la disposición al acuerdo pasa también por una renovación del personal que ha estado al mando de la Concertación. Ello le haría bien a un futuro gobierno que quisiera mejorar su capacidad de gestión. Es probable, además, que ello potencie las posibilidades de derrotar a Piñera en la segunda vuelta.

La reforma del Estado: un tema para el próximo debate presidencial

10.01.2009 | 2 Comments

El análisis de la reforma del Estado en Chile en las dos últimas décadas, permite concluir que el debate en torno a ella, ha tenido un énfasis excesivo en el mejoramiento de la gestión. Así se  soslaya que la efectividad y alcance del mejoramiento de la gestión, dependen en buena medida del avance de las reformas institucionales o sustantivas.

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