A propósito del aborto (III parte)
Jan. 25 , 2011
Las discusiones en torno al aborto suelen no ser productivas, porque generalmente se tienen ideas diferentes en virtud de opciones diferentes preestablecidas, lo que implica que las ideas dependen de las opciones, y no al revés.
Nos parece que una forma de avanzar en el debate es establecer los hechos sobre los cuales existe consenso (que el aborto no es deseable por nadie y que las madres afectadas no deben ser penalizadas), y aquéllos sobre los cuales unos y otros disentimos. Los hechos sobre los cuales existen diferencias de opinión son los que tienen que ver con las cifras de aborto (desconocidas); con sus consecuencias, especialmente las psicológicas; y con el modo de solucionar el problema.
Mucho del debate actual debería centrarse, además, en aprobar leyes que fortalezcan la familia, los derechos humanos y los valores éticos de todos los seres humanos; en promover políticas sociales preventivas y una legislación eficaz; en promover la formación y educación sexual, la atención médica y social a las embarazadas, especialmente solteras y adolescentes; la protección en el trabajo, licencias, opciones de carreras flexibles y horarios compartidos entre mujeres y hombres; en mejorar la calidad de los cuidados infantiles, la planificación familiar y los mecanismos de adopción.
Nuestra institución ofrece a las madres embarazadas que tienen un niño in útero portador de una anomalía incompatible con la vida el llevar el embarazo lo más adelante que se pueda, favoreciendo su resolución espontánea. Nuestra experiencia ha sido muy buena y una mayoría de las madres que acuden a nuestra institución hacen esto. Sin embargo, esto requiere un gran esfuerzo de todo el equipo tratante, apoyo permanente, visitas domiciliarias, llamadas telefónicas, controles con psicóloga, en definitiva un acompañamiento permanente. Por otra parte, estamos conscientes de que no podemos obligar a todos a aceptar o compartir nuestro modo de enfrentar el problema, y que, por lo tanto, no estamos ayudando a todos como mejor quisieran.
El problema al final es que, si bien hoy la gran mayoría de las personas acepta que la nueva individualidad genética se establece desde la concepción o fecundación, no todos ven a ese individuo en potencia como una persona o como un ser humano adulto. Eso es lo que lleva a algunas personas a considerar que matar a un feto in útero no es equivalente a matar a un niño nacido o a otro individuo adulto.
Se ha dicho que la legalización del aborto provocado sería el único medio racional para suprimir las secuelas físicas del aborto provocado ilegal (y de atenuar quizás las psicológicas). Este argumento puede ser considerado razonable. Sin embargo, debe reflexionarse si esa solución es la que queremos como país, si acaso ella nos hace mejores personas o si lleva al empobrecimiento progresivo de la salud mental y espiritual de las personas y de los pueblos. En este sentido, es que creemos que vale la pena dedicar esfuerzos a lograr que el dolor de las secuelas físicas y psicológicas del aborto se reduzca a través de la lucha porque el aborto no se produzca. No tenemos soluciones para todos, pero debemos hacer lo que de acuerdo a nuestros principios nos parece hoy mejor.
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Lo único que me duele como psicólogo es el uso del femenino, para le descripción de mi profesión...
Posted by Alvaro on January 24, 2011 at 05:48 PM CLST #
Posted by Christian on January 25, 2011 at 09:27 AM CLST #
Posted by Gabriel on January 25, 2011 at 09:54 AM CLST #