Lejos de la cancha
Nov. 09 , 2009
Si a usted le gusta el deporte, seguramente debe estar un poco mosqueado debido a lo que sucedió durante una semana extraña.
El deporte, al menos desde que era chico y me esforzaba por ser un jugador decente en la pinchaga del barrio, siempre se ciñó a lo que sucedía en la cancha, fuera cemento, pasto o simplemente tierra. El deporte era jugar, divertirse por las gracias o desgracias de la coordinación motriz, y por el grado de entendimiento que se lograra con el resto del equipo, estuviera compuesto por vecinos, compañeros de curso o, incluso, alguien de la parentela.
Pero el deporte adquiere, con los años, otros significados u otras determinantes. Y se cae en la paradoja de que mientras más profesionalizado, más lejos se está de la cancha. Depende del dinero de los dueños (término sin uso antes del surgimiento de las SAD), de las veleidades de los entrenadores y los deportistas y, en estas semanas recientes, de los errores administrativos o negligencias de cualquiera de estos involucrados.
Mire usted: Melipilla cae a Tercera División por sus reiteradas faltas en el pago de los sueldos. Los representantes de la sociedad anónima respectiva han reclamado en todos los tonos y sostienen que los sancionadores no tienen respaldo reglamentario para enviarlos directamente a la serie "B", pero el asunto parece ya zanjado. Eso, a la espera de que cometan el peor de los pecados en el mundo del fútbol, según el credo de la FIFA: recurrir a los tribunales ordinarios. La pena, de cualquier manera, parece merecida, pues supuestamente las sociedades anónimas llegaron para terminar con tales carencias. Y coherente es que, en esta suerte de mercantilismo darwinista, se cumpla con el precepto y sólo sobrevivan o brillen sólo los más aptos.
Una caída más absurda fue la protagonizada por Rangers y su técnico, Oscar del Solar, quien alineó a seis extranjeros durante casi un cuarto de hora en el partido de ayer ante Cobreloa. Los talquinos estaban casi fuera de todo peligro y podían soñar, además con el paso a los playoffs, pero perdieron eso y algo más, pues al tener alinear a tal número de extranjeros de manera simultánea perderán tres puntos y perderán automáticamente la categoría. Horrible, no. Como para pensar que el esfuerzo realizado por todos, incluido Del Solar, se van al tacho de la basura por unos minutos de distracción.
Peor, en todo caso, fue el mal rato del gimnasta Tomás González, que casi queda fuera del Mundial de Francfort por las peleas de directivos.

