En un universo paralelo: Tsunami arrasa con cambio de mando
Mar. 15 , 2010
El avión está a punto de partir. De pronto, en la cabina del avión se recibe una señal de alarma. Se ha detectado una grieta en el ala. A partir de entonces, la autoridad competente debe tomar la decisión de cancelar el vuelo o iniciarlo de todas formas. El problema no es trivial. Si se decide partir, es probable que ocurra un accidente. Sin embargo, cancelar el vuelo en vano también tendrá consecuencias adversas para los pasajeros, quienes protestarán contra la línea aérea. Para una grieta enorme parece evidente la respuesta indicando cancelar el vuelo, pero imaginemos que la grieta es cada vez más pequeña, al punto de que sea visible sólo con una lupa especializada y de poca profundidad. Ambos tamaños extremos de la grieta sugieren que hay un punto intermedio, un umbral crítico para el tamaño y características de la grieta, a partir del cuál se debe tomar una decisión. Consideraciones como ésta también se tienen en cuenta frente a la constatación de posibles indicios de ataque terrorista en el vuelo de una aerolínea. En ese caso, también se tendrá que decidir sobre la cancelación o continuidad del vuelo.
La disciplina que estudia estas problemáticas es conocida como teoría decisional. Hay ejemplos de aplicación en muchas áreas, como en la clínica. En muchos casos, sobre un cierto nivel crítico de un indicador (o un conjunto de ellos), obtenido mediante un examen, conocido como umbral diagnóstico, se puede confirmar o descartar una patología. Inevitablemente, esto conduce a la aceptación de un conjunto de casos falsos positivos (enfermos que aparentan ser sanos, tal como “alas disfuncionales que aparentan ser funcionales”) y falsos negativos (sanos que aparentan ser enfermos, tal como “alas funcionales que aparentan ser disfuncionales”). Considerando esto junto a las consecuencias de aplicar o no aplicar un tratamiento, queda establecida la complejidad del caso para la toma de decisiones.
Pensaba en todo esto después de ver la ceremonia del cambio de mando presidencial en Valparaíso, la que transcurría mientras la población local seguía el protocolo de evacuación hacia los cerros, gatillado por una señal de alerta de tsunami. ¿Qué habrían hecho ustedes si estuviese en sus manos la decisión de cancelar la ceremonia de cambio de mando? La respuesta no depende de cómo se desarrollaron los hechos con posterioridad, pues, en el momento, los criterios para tomar la decisión carecerían de esa información. Si los asistentes a la ceremonia siguen un protocolo de evacuación debido a la alerta de tsunami, sin que el tsunami ocurra, sólo se genera un pánico generalizado, visto en directo por millones de televidentes, además de la dificultad técnica de evacuar a tantas autoridades. Lo contrario, el no acatar un protocolo de evacuación, habiendo efectivamente un tsunami, tiene consecuencias terribles.
Como antes, el problema es similar a cuán significativa era la fisura en el ala. Es decir, cuán significativas eran los antecedentes o insumos teóricos y empíricos para respaldar tal señal de alerta. Sin embargo, hay una diferencia. En este caso real de la situación de alerta de tsunami, algunos ya no le creen ni al instrumento de medición ni a quien lo opera. Malo, muy malo eso. ¿Cómo se llegó a tanto? Son las consecuencias de una filosofía que posterga los análisis al momento de hallar soluciones y corregir errores, porque sólo ve ataques personales en los análisis concomitantes a una crisis. Se desconoce así la urgencia de la dialéctica, destinada a mejorar las organizaciones. Con esto, frente a futuras alertas, habrá cada vez más población siguiendo el ejemplo de autoridades estoicas que deciden afrontar lo que venga, privilegiando el protocolo de una ceremonia por sobre un protocolo de emergencia. No porque hayan aplicado teorías decisionales, y sin necesidad de tanto estoicismo, sino tal vez porque quienes debían tomar la decisión de abortar la ceremonia, optaron por no creerle a los departamentos técnicos encargados de la alerta.
En cualquier caso, si hubiese sido el argumento de una típica película gringa, yo habría salido hastiado de tanta floja coincidencia: "Cómo es posible una alerta de tsunami en pleno cambio de mando presidencial. Coincidiendo en tiempo y espacio. Justo en el instante de la intersección de poderes, cuando se generaba una singularidad de vacío y caos administrativo. De no creerlo. Hasta cuándo estos gringos con sus películas tontas…!!!" Y sin embargo…, así nomás fue en la realidad.
Vivimos tiempos surrealistas. A conservar la calma y a establecer protocolos. Hasta la improvisación admite protocolos y preparación. Eso es modernidad. Como diría un guaso: Al temple hay que ponerle cacumen.
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Posted by Sandro on March 15, 2010 at 02:36 PM CLT #
Posted by romero on March 15, 2010 at 03:58 PM CLT #
Posted by Paula Olguín on March 15, 2010 at 04:50 PM CLT #
y muy bueno como todos tus posts, sigue asi!
Posted by Daniel on March 15, 2010 at 05:09 PM CLT #
Posted by Monica E on March 15, 2010 at 05:17 PM CLT #
Posted by Miguel on March 15, 2010 at 07:05 PM CLT #
Posted by Jabes Medeiros on March 15, 2010 at 08:10 PM CLT #
Posted by Agustin on March 15, 2010 at 08:37 PM CLT #
1.- probablemente la ceremonia estaba a mas de 20 mts del nivel del Mar
2.- había altas probabilidades de que no hubiese Tsunami, pero había que dar igual la alerta para no volver a cometer el mismo error.
Siendo así, pareciera que la grieta era bastante chica, por lo que no pasaba el umbral para suspender la ceremonia.
Posted by Sebastian on March 15, 2010 at 11:39 PM CLT #
Posted by Karlo Bravo on March 16, 2010 at 03:05 AM CLT #
Posted by Mauricio on March 16, 2010 at 07:47 AM CLT #