El lucro en la educación superior
Jul. 27 , 2011
La maldad que rodea a la bondad a veces parece que gana, pero siempre pierde y a lo más destruye. Es que la maldad, por no engendrar felicidad, nace perdedora.
Tratándose de un tema tan manido y del que pareciera que se puede aportar muy poca nueva información para sacar a los dogmáticos de sus esquinas, simplemente diré, sin mayores demostraciones y argumentaciones, alguna opinión mía en torno a la relación entre la educación, su financiamiento y el lucro, un tema que creo que estaba pendiente en este blog.
Una vez leí un artículo del Scientific American que señalaba que mediante simulación computacional se podía demostrar que el altruismo puro no siempre es la mejor solución en una sociedad, que hay veces en que el comportamiento egoísta puede ser una componente que en cierta medida determine la prosperidad de una comunidad. El resultado dependía de si los individuos estaban anclados o si se podían desplazar, ya que de alguna forma eso determina la reciprocidad al comportamiento altruista o al egoísmo, representado el egoísmo en estos modelos en la capacidad de defraudar faltando al comportamiento altruista.
En nuestra sociedad, el egoísmo institucionalizado, sumado a la ambición, es esencialmente el lucro. Si nos imaginamos el ejercicio de cada actividad o profesión, podemos concebir:
- Un régimen de intercambio en el que se solicita en retribución el mínimo necesario que permita ejercer adecuadamente la profesión y cada vez de mejor forma,
- o el máximo que permita ampliar el poder económico y la esfera de influencias. En este último caso, el lucro.
Parece claro que esta dicotomía, “no lucro” (digamos que altruismo en este caso) o lucro, admite un trato diferenciado, por actividad. Me cuesta imaginar a un deportista de elite o a una estrella de rock desempeñándose con afanes completamente altruistas, considerando lo que ganan con entradas a precio de mercado, aunque sí puedo imaginarme, porque lo hemos visto, a una cadena de farmacias lucrando con el dolor del más pobre, aparte de la colusión denunciada que es un tema ya de ilegalidad al que ni siquiera necesito referirme. Por otro lado, me cuesta imaginar a un bombero negociando el precio por apagar un incendio delante de las llamas y me cuesta concebir que un científico verdadero crea íntimamente que lo que hace es ciencia cuando obedece a fines corporativos que sólo lo enriquecen. La primera conclusión que saco es que todo aquél que pretende pintar esta realidad en torno al lucro de blanco o de negro está mintiendo o simplemente se equivoca. Veamos en el caso de la educación.
La educación, ¿debe ser gratis? Estrictamente, nunca lo es. Siempre la paga alguien, sea el propio estudiante o el Estado. Además, debemos considerar que hay distintos niveles de educación. En el nivel más alto hallamos aquella que facultará para el ejercicio profesional y, en muchos casos, para la obtención del “lucro” ¿No lo hacen abogados, arquitectos, e ingenieros? El asunto es si el estado debe ayudar a financiar cualquier profesión y cuántas, considerando que algunas de ellas conducirán al lucro en su ejercicio, que hay carreras absolutamente prescindibles o “inventadas” y que otras podrán experimentar una sobreoferta profesional. Opino que las carreras que admiten el lucro en su ejercicio deberían ser financiadas por el mismo estudiante, tal como un pescador no esperaría que le regalasen el motor y el bote, porque espera lucrarse con ellos en sus faenas. Es decir, el conocimiento profesional representa un capital de trabajo.
Sin embargo, en una sociedad que se precie de tal, es decir, aquella sociedad a la que me interesa pertenecer porque sus ciudadanos conviven en un régimen con mínimos e irrenunciables estándares altruista, el acceso a la educación superior del estudiante debe asegurarse otorgando toda la ayuda económica necesaria que le permita a él mismo, en lo posible, autofinanciarla, con el orgullo de quien construye su propio bote, aunque sin ser objeto de abusos financieros, porque hablamos de educación, algo más complejo y sensible que un bote. Sin embargo, esto no es suficiente. Siempre hay que tener en cuenta que gran parte de los estudiantes no son de la ciudad en donde estudian y pasan muchas necesidades, ellos o sus padres por mantenerlos, por lo que las becas de mantención son fundamentales para tender a un régimen de igualdad de oportunidades.
La universidad ha de ser un sitio de aprendizaje y reflexión, en donde no sólo se entreguen conocimiento sino que se fortalezcan los valores: El conocimiento no basta para hacer buenas a las personas, así como tampoco el ser buenas personas no basta para tener la razón y hacer el bien. En términos de capacidades y de valores, la universidad ha de ser intelectualmente elitista e implacable en sus exigencias, por el rol de liderazgo que ha de cumplir cada uno de sus egresados y por proteger a su blanco de ejercicio profesional, aquellos miembros de la población que deberán ser servidos. Para cumplir con estos propósitos y para una sociedad más justa, la universidad ha de aportar a la igualdad de oportunidades en sus estudiantes, igualdad que depende críticamente de la educación escolar, especialmente las prebásica y básica, así como de la educación adquirida en la familia. Sin lo anterior, será imposible suplir deficiencias en los niveles superiores. Para favorecer el rol educacional de la familia, con seguridad el más crítico de los roles en la educación, parece claro que la reforma social ha de ser integral, considerándose desde cómo se diseña un barrio y cada metro cuadrado de una vivienda hasta qué tipo de publicidad estamos dispuesto a admitir en medio de los programas de televisión para niños.
En cuanto a la relación entre las universidades, éstas deben relacionarse entre ellas cooperando o compitiendo en un plano académico y no puede tener fines de lucro por cuanto se distorsionaría tal relación de cooperación y presión de selección académica. Es decir, la vida académica debe concretarse con valores que están alejados de los fines de ambición y poder económico incluidos siempre en el lucro. Sin embargo, no me engaño, pues muchos de los que entran a una universidad quieren salir en el menor tiempo posible a conjugar idealmente el lucro con hacer el bien (pero sin elevados costos personales altruistas). Es decir, quieren ser útiles, pero asegurándose un estatus: Si de superhéroes se trata, a la mayoría le gustaría ser Superman el periodista, pero no Superman el cartonero.
El problema es cómo reconocer a una universidad que no cumpla con ideales y atributos elevados socialmente, una universidad que no tenga la misión ni la visión de ser un aporte a aquellas disciplinas que en ella misma se incuban ni a la sociedad. Hay algunos indicadores de decadencia académica: Seguramente entre otros aspectos, merece el cuestionamiento público cualquier universidad que actualmente:
- No tenga definida una carrera académica (un plan escrito de evaluación, exigencias y desarrollo de sus académicos, alejado de las impredecibles voluntades y ambiciones de las autoridades de turno)
- No contemple un sistema de admisión basado en la conjugación del mérito y las oportunidades de quienes ingresan a ella.
- No tenga centros de alumnos.
- No tenga estructuras que permitan a la comunidad académica velar por el cumplimiento de la misión y la visión de la universidad.
- No tenga fácil disponibilidad de información sobre su integridad institucional (Patrimonio, estatutos, reglamentos, planta académica, etcétera)
- Coarte la libertad de cátedra de sus profesores y de disponibilidad de textos en bibliotecas (por ejemplo, prohibiendo textos porque no van de acuerdo a su realidad confesional).
- Se encuentre en calidad confesional extrema o desmedida, imponiendo su doctrina a sus miembros, al punto de inmiscuirse en su estilo de vida personal y familiar.
- Tenga fines de lucro.
Si se quiere coherencia y transparencia deben tomarse una serie de medidas complejas: Deben auditarse las universidades para exigir el cumplimiento de la carencia de fines de lucros. Esto incluso con estudios retroactivos. También se debe implantar un límite a las ofertas de cupos en las carreras profesionales de las universidades (La desocupación, además de un problema para el profesional, impediría el retorno de los fondos recibidos para la educación).
Actualmente hay opiniones a todo nivel, muy dispares, en torno al lucro en la educación. No es un debate puramente académico, pues en él intervienen personas que tienen tremendos intereses de otra índole. Todavía estoy atónito de escuchar a una rectora, en una entrevista, diciendo que es natural que haya universidades “malitas” para universitarios “malitos”. Siguiendo el tono imperturbable de su lógica, sostenido por el cinismo, le faltó decir que es natural que egresen de esas universidades “malitas” profesionales “malitos”, que sin duda siempre fueron concebidos para prestar sus servicios a gente “malita”, porque para la gente "buenita" habrá profesionales "buenitos". Ante tanto desparpajo, por televisión, para todo el país, no pude menos que notar su convicción profunda de que la desigualdad admite causes paralelos en la educación, un mundo académico de elite y un submundo académico precario, algo así como jurel tipo salmón, propio y adecuado para un gueto que no sabe darse cuenta de que el verdadero lugar de partida, si no se es apto para el recorrido del verdadero cause académico, no es otro sino el que le permita prepararse río arriba y no en un canal de desagüe paralelo, que es más bien una burla a su esfuerzo personal y familiar.
Por otro lado, frente a situaciones como ésta, hay que soportar a superhéroes rancios, esos a quienes nuevamente nadie llamó, los que partieron representando al pueblo, después a la gente y ahora a la ciudadanía, acordes siempre con los tiempos al menos modificando el vocablo o abriendo de urgencia cuentas en twitter o en facebook, algunos debiendo operar sólo a distancia, en la seguridad de las redes sociales, porque los estudiantes no los admitirían en sus marchas. Los mismos superhéroes que junto a los villanos, también rancios, han contribuido a hacer de este un país más desigual, clasista hasta en la segregación del delito, con delitos flaites, delitos de cuello y corbata y delitos de sotanas del barrio alto (porque también hay curas flaites que delinquen y a esos les va peor y se les exige colgar la sotana).
Anexo: El costo económico en el estudiante universitario por perder un año académico.
Después de esta especie de desahogo, que, tal vez ingenuamente, pretende ser un aporte al debate, quiero referirme a algo un poco más objetivo. Me preguntaba cuánto cuesta, económicamente, a un universitario perder su año académico (a propósito de las dificultades actuales que hay para cumplirlo en muchas partes). Haré el cálculo con números aproximados, si se quiere ficticios, pero que usted los puede actualizar:
Supongamos que la carrera cuesta $200.000 mensuales (no se indignen, son números que invento, que encuentro medianamente razonables considerando que carreras y universidades hay muchas). Considerando 12 cuotas anuales… Total: $ 2.400.000.
Eso no es todo, pues al estudiante hay que mantenerlo vivo para que estudie (ni siquiera he dicho "feliz", sino que simplemente "vivo" ). Un cálculo convencional y austero, podría considerar $180.000 (casi un sueldo mínimo) para alojamiento, salud, vestuario, imponderables… y me quedo corto no…?... y como las personas sucumben al vicio de existir también en vacaciones… “por 12”. Total: $ 2.160.000.
Total parcial acumulado: $ 4.560.000. ¿Cómo? ¿Dije parcial…? Pero… ¿es que faltó algo? Obvio: Como el estudiante perdió un año, retardó en un año su ingreso al mundo laboral, así es que podemos suponer que el año que debió ingresar a trabajar perdió un ingreso mensual de $ 1.000.000, por 13 meses… (pues algunas empresas en bonos o regalías otorgan alrededor de un sueldo adicional al año). Total: $ 13.000.000.
Total de totales, según mi planilla Excel: $ 17.560.000 (El costo de mantención aún se considera si lo atribuimos exclusivamente a motivos de estudio, de lo contrario habría que restarlo porque siempre es necesario mantenerse). Redondeando, para que se luzcan en la tertulia con sus amigos, y de acuerdo a los supuestos anteriores: Unos dieciocho millones de pesos cuesta el evento de perder un año académico, ya sea por problemas familiares, contingencia política, una hepatitis, la décima que faltó para el cuatro, el ejercicio del derecho a buscarse a sí mismo, la irresponsabilidad personal, la irresponsabilidad de la institución o por alguna otra razón.
Nota sobre los comentarios: El sistema define automáticamente a algunos comentarios como "spam". Les solicito paciencia, pues, posteriormente, desde el administrador del blog, es posible habilitar su publicación. Aunque aquí no escribo comentarios, agradezco todas sus contribuciones.






Posted by edmundo on July 27, 2011 at 09:16 AM CLT #
Posted by gerald on July 27, 2011 at 09:35 AM CLT #
Terminará endeudado en 25 millones... y me hablan de carreras que valen $ 700.000 al mes...
¿COMO NADIE SACA LAS CUENTAS? ¿QUE CRESTA HACEN LOS POLITICOS Y LOS ECONOMISTAS EN ESTE PAIS
Posted by Héctor Sepúlveda C. on July 27, 2011 at 09:42 AM CLT #
Posted by Matias Cereceda on July 27, 2011 at 09:45 AM CLT #
Creo que criticar por criticar es el deporte mas ocioso...en este sentido, creo que Dino expone argumentos y cada uno tendrá el derecho a considerarlos válidos o no...
Y su argumento don Gerald? Solo me quedo con la falacia detrás de su comentario ..."Si no sabe, no opine"
Posted by C-Mental on July 27, 2011 at 10:01 AM CLT #
Más interesante el ejercicio final. Para este me gustaría aportar un precisión, creo que sería necesario matizar que los 13 millones corresponden a un reverso del lucro, en específico el lucro cesante, como los abogados bien saben. Ahora bien, no me parece correcto sumarlo de manera aritmética a los costos reales de matrícula, arancel y mantención de estudiantes, pues si bien muy atendibles, son otra cosa.
Posted by Nelson on July 27, 2011 at 10:01 AM CLT #
Más interesante el ejercicio final. Para este me gustaría aportar un precisión, creo que sería necesario matizar que los 13 millones corresponden a un reverso del lucro, en específico el lucro cesante, como los abogados bien saben. Ahora bien, no me parece correcto sumarlo de manera aritmética a los costos reales de matrícula, arancel y mantención de estudiantes, pues si bien muy atendibles, son otra cosa.
Posted by Nelson on July 27, 2011 at 10:03 AM CLT #
Posted by Páralos on July 27, 2011 at 10:18 AM CLT #
Posted by Ricardo on July 27, 2011 at 10:41 AM CLT #
Posted by gabito on July 27, 2011 at 01:15 PM CLT #
Posted by gabito on July 27, 2011 at 01:21 PM CLT #
Posted by edmundo on July 27, 2011 at 02:19 PM CLT #
Posted by Erasmo bernales ochoa on July 31, 2011 at 05:45 PM CLT #
Posted by Cristhian on September 20, 2011 at 09:34 AM CLT #
Posted by Cristhian on September 20, 2011 at 09:36 AM CLT #