Cooperación y responsabilidad en medicina
Aug. 03 , 2009
Recientemente se ha hablado mucho sobre culpas o errores en el ejercicio de la medicina. Eso ha inspirado la escritura de este artículo. A partir del repaso de lo obvio, reflexionemos en torno a la medicina y el médico, integrándonos al debate sobre la concepción de la práctica clínica.
Todos colaborando y nadie imprescindible
Soportando la mano que empuña el bisturí, hay millones de personas y miles de años de desarrollo tecnológico. Pensemos en que el flujo de electrones necesario para que funcione un instrumento médico ocurre gracias a que lejos, a cientos de kilómetros, algunos aprovechan la energía de otros procesos, transformándola. La ciencia de los materiales, la electrónica, la informática, todo está al servicio del paciente, en el momento decisivo de la incisión. Entretanto, para contribuir a esta lección de humildad, no sabemos qué tanto mejor lo hubiera hecho aquél otro sujeto que no logró un cupo en la escuela de medicina. Porque, en cualquier profesión, ni son todos los que están ni están todos los que son, según el cóctel de posibilidades intelectuales, económicas y fortuitas del cual dependió nuestro destino. Siempre permanecerá la duda de cómo lo habría hecho aquel frustrado anónimo a quien se desplazó. Será por eso que ese privilegio, ante una emergencia, hay que estar dispuesto a ejercerlo más allá del horario de oficina y de las vacaciones. Qué acierto el de aquellas filosofías y creencias que enseñan a agradecer la oportunidad de ayudar.
Es la sociedad quien salva vidas
De algún modo, todas las profesiones pueden mejorar la condición humana. En el área de la salud, todas ellas salvan vidas, sosteniendo metafóricamente la mano del médico, poniendo en ella el instrumento adecuado. Si estos ejercicios profesionales son ya parte de una red que abarca las intervenciones científicas, técnicas y sociales, estas relaciones de cooperación son aun más difusas en el ámbito de la prevención. Con dificultad podemos estimar la cantidad de vidas salvadas por un correcto plan de alimentación implementado por trabajadores sociales, nutricionistas y enfermeras. También es difícil estimar la cantidad de vidas salvadas por el ingeniero que ha calculado el ángulo correcto de inclinación del pavimento en la curva de una carretera. Por lo mismo, estimo insuficiente aludir sólo al altruismo para justificar la elección de una carrera de la salud. A tal afán se debe agregar al menos un segundo elemento capaz de definir una identidad vocacional. Por ejemplo, algo así como que además “me gusta el contacto directo con las personas que ayudo”, “deseo aplicar la tecnología en…” o “me gusta dirigir equipos de trabajo”.
La práctica cooperativa de la medicina versus el modelo autoritario
En la red de interdependencia del equipo de salud no sólo coexisten especialistas y profesionales de distinta naturaleza. También hay distintos exponentes originados por una segunda dimensión de distinción profesional que asciende desde el grado de licenciado hasta el grado de doctor (Ph.D.). Difícilmente el modelo de la práctica médica tradicional autoritaria manejaría con eficacia el caso en que, en un centro de salud rural, se configure un equipo de trabajo entre una enfermera, doctorada en salud pública, y un médico recién titulado, con el grado de licenciado. ¿Cómo se obra en esos casos?
Según un artículo del Comité de Educación Superior de la Academia Chilena de Medicina (mayo de 2009, Revista Médica de Chile), actualmente, el país dispone de 25.542 médicos, siendo 9.627 de ellos especialistas calificados, poco más que un tercio. La especialización al interior de las demás carreras de la salud completa este cuadro de interdependencia en el equipo de salud.
Muchas veces, debiendo haber requisitos de estudios de especialización o la asesoría obligada de auditores o ingenieros expertos en administración y finanzas, el médico asume desafíos para los que no ha sido preparado. La esfera de cooperación con el médico debe incluir también a estos profesionales no clínicos en la toma de decisiones de competencias que les sean propias. No cabe sino la concepción de un modelo de práctica médica cooperativa, con un reconocimiento mutuo del valor profesional, tal como da a entender el código de ética del Colegio Médico. Al respecto, tal vez les interese esta cita, sobre los aspectos éticos de la cooperación profesional:
“… las relaciones entre los médicos y otros profesionales de la salud están en un estado nebuloso y no hay acuerdo sobre cuales deben ser las funciones respectivas” (código de ética del Colegio Médico de Chile 2008, capítulo IV del apéndice II, correspondiente al manual de ética mundial de la asociación médica mundial).
Esto no es para alarmarse, pues sólo refleja una natural incertidumbre en el asentamiento del modelo de práctica médica. Está pendiente un perfil definitivo de un modelo de práctica cooperativa, lo que dependerá del país, su cultura y de la calidad de sus profesionales.
La crítica es el guardián de cualquier disciplina
Distinguiendo entre la culpa y el error médico, en la culpa el comportamiento no ha sido como lo habría sido el de un médico informado y competente en las mismas circunstancias. En cambio, el error no genera responsabilidad, pues cualquier médico bajo esas circunstancias también se habría equivocado. Se dice que “la culpa debe seguir siendo el fundamento de la responsabilidad médica” (Carlos Pizarro; abril de 2008, Revista Médica de Chile).
En la búsqueda de las culpas, podría pensarse que los peritajes no son adecuados, debido a la solidaridad que podría haber entre los médicos:
“…las denuncias de colegas a la autoridad disciplinaria debe ser normalmente un último recurso después de haber tratado otras alternativas sin éxito” (código de ética del Colegio Médico de Chile 2008, capítulo IV del apéndice II, correspondiente al manual de ética mundial de la asociación médica mundial).
Sin embargo, de los trabajos efectuados por el departamento de negligencias médicas del Servicio Médico Legal, se han generado informes que “en no pocos casos resulta desfavorable para el profesional” (Carlos Pizarro, abril de 2008, Revista Médica de Chile).
Ya sea que se trate de culpas o errores en la práctica médica, es importante contar con una sana autocrítica al interior de los equipos de salud. La responsabilidad de mantener una actitud crítica frente a sus pares, de modo transparente y público, más allá de cualquier código de ética, permite que el ciudadano común, profano en la disciplina, se sienta representado. Hay ocasiones en que sobre esto hay una marcada diferencia entre el mundo de la ciencia y el mundo de la clínica.
Recuerdo una charla de biofísica a la que asistí, en la que se proponía una técnica de procesamiento de imágenes para detectar tumores cerebrales. Se mostraban fórmulas, algoritmos, imágenes en donde aparecía el tumor cerebral… La técnica propuesta podía detectar tumores de un cierto tamaño. Sólo pregunté a partir de qué tamaño, dependiendo de la localización, el tumor era letal. Me preocupaba que la técnica sólo tuviese sentido en un muerto. El expositor dijo que no sabía y el silencio posterior fue incómodo. También fue incómodo haber formulado la pregunta, pero entonces yo tenía claro que en esa charla de biofísica nosotros también salvábamos vidas. Tenía claro que es el ciudadano común quien financia esas aventuras del conocimiento. Por último, era necesario defender un cuerpo de conocimiento. Había que preguntar ahí, ante todo un público especializado. Son las reglas del juego. No fue la gran pregunta y por supuesto que yo no sabía la respuesta. Sólo digo que en el mundo de la ciencia la crítica no se entiende como un ataque personal ni se la vincula con la deslealtad. Deseo que las futuras generaciones de profesionales de la salud, siendo respetuosas, no tengan pudor por denunciar la culpa y señalar descarnadamente el error de sus colegas. Eso facilitaría las cosas.
Agradecimiento:
Agradezco la aclaración de Andrés Ugarte (comentario a este artículo del 3 de agosto de 2009, a las 01:29 PM), sobre la transcripción de una cita. El error ha sido corregido y el comentario borrado para evitar confusiones.
Nota:
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Posted by Tatiana on August 03, 2009 at 09:51 AM CLT #
Una futura lectora permanente.
Posted by Tatiana on August 03, 2009 at 09:54 AM CLT #
Posted by Sebastian Cabrera on August 03, 2009 at 03:20 PM CLT #
Posted by Nicolás Villanueva on August 03, 2009 at 03:25 PM CLT #
Posted by Francisco Torremolinos on August 03, 2009 at 04:02 PM CLT #
Me gusta la reflexión y creo que faltó sólo rematarla. Nuestro "determinismo socioeconomico" ha generado una suerte de castas de las cuales se han nutrido tradicionalmnete ciertas profesiones, por ej. medicina. Esto ha generado un autoritarismo soberbio que afecta no sólo la esfera profesional; de ahí se desprende la creación de un coto ético y económico inmune a la crítica, que habilita para cualquier labor (política, ciencia,etc), impide la entrada de colegas calificados, etc.
Posted by Reinaldo Vega Canessa on August 03, 2009 at 05:29 PM CLT #
Posted by Francisca Figueroa Lira on August 03, 2009 at 10:00 PM CLT #
Posted by nicolas on August 04, 2009 at 12:14 AM CLT #
Posted by nicolas on August 04, 2009 at 12:17 AM CLT #
La gran competencia existente y el interés personal de surgir y destacar en el ámbito profesional podrían desencadenar una falta de cooperatividad entre los colegas, siendo esta una gran falencia para el equipo de salud y con malas consecuencias para el paciente.
Posted by Nelson Órdenes Carvajal on August 04, 2009 at 12:49 AM CLT #
Incentivar y lograr una mayor integridad personal durante la formación como profesionales de la salud, promover el pensamiento analítico, racional e integrador para con otras disciplinas y no solo el memorizar datos, permitiran lograr una real mejora en la calidad del sistema de salud.
Nos vemos el Viernes en el bloque E profe.
Posted by Nelson Órdenes Carvajal on August 04, 2009 at 01:09 AM CLT #
coincido en que deberían, por ejemplo, reconocer que asumen responsabilidades en las que en ocasiones no están capacitados, situación que está íntimamente relacionado con la capacidad de reconocer el valor profesional del otro.
la autocrítica, sin personalizaciones, es parte del profesionalismo y es la opción para mejorar.
Posted by Frau on August 07, 2009 at 01:12 PM CLT #
Posted by Gabriela on August 16, 2009 at 02:58 AM CLT #