La liberación por la Royal Society de artículos científicos de valor histórico
Oct. 28 , 2011
Una buena noticia para los amantes de la historia de la ciencia ha sido la reciente liberación en Internet por la Royal Society de su archivo histórico compuesto de más de 60.000 artículos científicos (Royal Society journal archive made permanently free to Access).
El 6 de marzo de 1665 aparecía, por la Royal Society of London, el primer número del Philosophical Transactions, la primera revista científica del mundo. Aunque su estilo y formato eran diferentes a los actuales, la revista estableció el principio de la revisión por pares (referido en un artículo reciente). Su propósito era comunicar los avances científicos, los que eran tantos que en 1886 obligaron a dividir la revista en Philosophical Transactions A, para ciencias físicas, y Philosophical Transactions B, para ciencias de la vida. Ahora usted podrá revisar todos estos artículos, apreciando las propuestas originales de científicos connotados como Isaac Newton, de quien aparece su primer artículo científico publicado. Ente otros muchos tesoros hay una publicación de Benjamin Franklin sobre el experimento de la electricidad con una cometa y un trabajo geológico del joven Charles Darwin.
Todos los países poseen archivos históricos patrimoniales, los que no sólo deben preservar, sino que deberían compartir con la ciudadanía. En Chile, salvo excepciones, hay disponible escaso material digitalizado de este tipo. Comento un caso: El sitio de Memoria chilena, de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), señala en parte de su perfil descriptivo: “…es una biblioteca virtual, que pone al alcance de navegantes de todo el mundo los valiosos materiales que preserva la Biblioteca Nacional de Chile y otras instituciones de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos…” Sin embargo, me ha decepcionado que todas las fotos que he visto aparecen intervenidas en su parte inferior con la leyenda "memoriachilena.cl", además de que las fotos son apenas de tamaño medio y con baja resolución. Como si fuera poco, en el sitio Web se indica que está prohibida la reproducción de los documentos e imágenes del sitio, ya sea para uso académico o exhibición en línea, radio, televisión, cine, video u otro medio de difusión pública. Algo bastante desalentador para quien pretenda dedicarse a la divulgación.
Sabiendo que en Chile muchas instituciones pondrían gustosas sus marcas de urea sobre cada copia divulgativa de un documento histórico, para hacernos la vida más difícil, porque nadie puede ser tan feliz, porque el jurel tipo salmón fue hecho para nosotros... ¿comprenden mi emoción por el aporte reciente de la Royal Society? No es el único ejemplo que podría citarles que me ha llevado al éxtasis: Hay archivos en Internet con manuscritos de Newton (The Newton Project y The Newton Project Canada), en los que es posible analizar sus propias correcciones y tachados de textos, permitiéndonos curiosear en la mente del hombre falible, no del genio inventado por la historia al que le cae una manzana en su cabeza; hay una colección de Anales de la Universidad de Chile, en donde, desde 1843 han quedado plasmadas importantes acontecimientos de las artes, la ciencia y las humanidades de nuestro país, pero también lo cotidiano, aquello que normalmente no ha sido destacado: informes astronómicos, meteorológicos y de salud pública, discusiones de ingeniería y problemas típicos de una capital sobrepoblada, permitiéndonos imaginar la cotidianeidad y demostrándonos que había problemas asombrosamente similares a los de hoy.
También en Internet se publican datos científicos, con el propósito de que sean aprovechados por investigadores, pero además para reclutar colaboradores ciudadanos que analicen la abrumadora información. Hay muchos recursos compartidos de información astronómica y entre los últimos anuncios cabe estacar uno en que España, para todo el mundo, concederá acceso libre a 17 telescopios robóticos a través de la red (Ver noticia). Por último, y habiendo muchos más ejemplos, consideremos la abrumadora cantidad de información disponible, y también gratuita, sobre secuencias genómicas y estructuras de proteínas.
Es decir, en el mundo de lo intelectual y de la ciencia el Sol alumbra para todos y hay un sinnúmero de recursos que pueden y deberían ser compartidos. ¿Por qué detener el ímpetu intelectual dificultando la información y los recursos para gestionarla? Más aún, creo profundamente en los aporte de una ciencia ciudadana a las distintas disciplinas, con base en la compartición de recursos por Internet. Un gran aporte en ese sentido han sido las herramientas de Google (Ver: 13 aplaudidas ideas de Google en su 13º aniversario; Descifran un texto secreto de 250 años con Google Translate; Manuscritos del Mar Muerto están en internet gracias a Google).
Con toda la información en línea, hoy ya hay aficionados a la investigación descubriendo sitios arqueológicos, traduciendo manuscritos, descubriendo exoplanetas, cometas y asteroides, y analizando en sus computadores señales provenientes del espacio. Tal vez en este momento alguien analiza en los escritos de Newton sus giros lingüísticos, sus dogmas religiosos, su espiritualidad o, de Darwin, alguien interpreta en algún texto un pasaje hasta ahora ignorado. Mientras que otros prefieren divulgar el conocimiento a partir de la síntesis de artículos científicos o de la traducción de noticias de ciencia y tecnología… Uno de los propósitos es siempre el mismo: Compartir su producto final al navegante de Internet que lo necesite.
La amenaza obvia es que el gran océano de Internet se llene de aguas servidas y, por lo mismo, es necesario educar a las personas para que cuenten con técnicas de búsqueda y criterios de selección de información veraz y relevante. Además de ser aprendidos, los criterios de selección deben ser parte de un hábito riguroso, lo que aumenta aún más la importancia de la formación escolar, con niños acostumbrados a emplear Internet de forma superficial y frívola.
A pesar de este inconveniente, es invaluable el aporte al progreso que significa democratizar el acceso al conocimiento. Todo lo contrario al actuar de Steve Jobs, artífice de las trabas de patentes y los códigos cerrados (Ver El lado oscuro de la manzana). Es cierto, muchos han volcado hacia él todo el torrente religioso que estaba contenido por la carencia de otros dogmas. Les basta que él haya conferido dignidad tecnológica a todo ser humano capaz de pagarla a precio de mercado. En cambio, opino que el modelo a seguir para los propósitos de consolidar una academia ciudadana, fruto de la democratización del conocimiento, ha de ser Dennis Ritchie, uno de los padres de la computación, creador del lenguaje de programación C y del sistema operativo Unix, impulsor del código abierto y de la cultura de compartir su trabajo.
Ciertamente, en ciencia el Sol alumbra para todos y cada vez será más concebible que haya personas que hagan de la experiencia académica un pasatiempo, un juego que, con el rigor necesario y la paciencia de cada día, los aproximará, completando su escrito, sus observaciones o sus cálculos, al tan distante mundo académico institucionalizado de ahora. Por otro lado, algún día, parte importante del aprendizaje estará dado por la confrontación de opiniones entre el autor de un texto escolar, el profesor y el alumno, sobre un mismo manuscrito histórico o conjunto de datos, que cada uno ya vio y analizó.
Nota sobre los comentarios: El sistema define automáticamente a algunos comentarios como "spam". Les solicito paciencia, pues, posteriormente, desde el administrador del blog, es posible habilitar su publicación. Aunque aquí no escribo comentarios, agradezco todas sus contribuciones.






Posted by Felipe on October 28, 2011 at 09:32 AM CLST #
Posted by Fernando Muñoz on October 28, 2011 at 09:40 AM CLST #
Posted by Jose Araos on October 28, 2011 at 10:28 AM CLST #
realmente un tesoro el que nos entregaste¡
saludos¡
Posted by Frau on October 28, 2011 at 12:04 PM CLST #
Posted by Udino Saur on October 28, 2011 at 03:56 PM CLST #
Posted by Eduardo R. on October 28, 2011 at 05:36 PM CLST #