Los Tigres dieron su mejor zarpazo
Fue una final que respondió a las expectativas. De esas que quedan en la memoria.
Los de Pocuro habían vencido en el inicio de la liguilla a los “Tigres”, que con sed de revancha se deshicieron del Verbo Divino en el repechaje para volver a encontrarse con los “Diablos” en la instancia decisiva y cobrarse el desquite al vencer en un dramático encuentro por dos sets a uno.
Aunque partió mejor el Andrée, los de Providencia lograron remontar la desventaja inicial apoyados, fundamentalmente, en Dusan Bonacic, su mejor hombre, quien pese a un inicio lento, una vez que logró afinar su juego se convirtió en un arma de permanente peligro, mientras que en los de
El Andrée salió decidido a no dejarse abatir. Guiados por el talentoso Zavala, supo plantearle el juego a un San Ignacio que parecía muy dependiente de Bonacic y, en una estrecha definición, ganaron por 28-26, forzando el tercer set.
En la manga definitiva, los de
En tanto, por el lado de los “Diablos”, Dusan Bonacic reconoció que “aunque partimos bien, creo que las ansias por ganar nos pasaron la cuenta. El gran mérito de ellos es que, especialmente desde el segundo set, tenían claro su objetivo, nosotros no”.

