Un punto con sabor a epopeya
Oct. 31 , 2011
Publicado en La Tercera, 30 de octubre del 2011
Los clásicos no se explican, pero quedan en la memoria, como el de este domingo en el Monumental. Un 2-2 agónico de Universidad de Chile que marca un antes y un después en la historia de los duelos con Colo Colo. Los albos tuvieron todo para terminar con el invicto azul, pero naufragaron, sobre todo cuando estuvieron con dos futbolistas más. ¿Cómo puede explicarse lo sucedido?
La U nunca fue menos. Un dato muy importante, porque ni siquiera con nueve jugadores se vio sobrepasada. El equipo de Jorge Sampaoli dio un paso importante, porque estaba en inferioridad numérica. Es cierto que Colo Colo generó situaciones de riesgo, pero la visita jamás quedó desnuda. La confianza es un aspecto fundamental en el fútbol y en Universidad de Chile se percibe que todos creen en el proyecto, en la idea que viene de la banca. Con todo en contra, jamás perdieron el orden y la estructura. Fueron al frente en el arranque, aprovechando el error de Nelson Cabrera, que sale muy lejos de su posición y permite que Eduardo Vargas llegue libre entre la ubicación del central izquierdo y el marcador de punta de ese costado, Patricio Jerez. No puede obviarse el pelotazo de Guillermo Marino.
El factor arbitral. Claudio Puga recibió la responsabilidad de dirigir el clásico y aplicó el reglamento. Quizás su error fue quedar cazado con las tarjetas amarillas, que condicionaron el desarrollo de los 90 minutos. Amonestar rápido es un riesgo. Cuando se observa el fútbol italiano o inglés, los árbitros dejan jugar, pero rara vez pierden el control. Ahora, en las acciones clave, no se equivocó en las expulsiones de Universidad de Chile. Charles Aránguiz pisó el palito con Marco Medel y Osvaldo González pegó una patada imprudente contra la raya a Roberto Gutiérrez, sabiendo que tenía amarilla.
En los penales también estuvo acertado. Cristián Vilches toca abajo a Eduardo Vargas y Rocky González levanta demasiado la mano cuando va a cruzar el centro de Lucas Wilchez. Donde se equivocó rotundamente fue en el choque de Albert Acevedo y Raúl Olivares. Era roja directa para el correcto jugador universitario.
De todas maneras, quedó la sensación ambiental de que el partido se le escapaba.
Un problema reiterado. A Colo Colo le cuesta tener la pelota, sobre todo cuando necesita administrarla. Este año son demasiadas las ocasiones en que estando en ventaja no sabe controlar los tiempos. Le llora un Marcelo Espina, un José Luis Sierra, un Jorge Valdivia o incluso un Macnelly Torres. Hay momento en que el balón debe circular y eso no pasa hace rato en el Cacique. La igualdad en Pedrero deja al menos un saldo positivo para el equipo de Ivo Basay. No se desarmó con el gol inicial de la "U", exhibió el equilibrio que en otras circunstancias lo terminó llevando al precipicio. Bien el trabajo del paraguayo Osmar Molinas, transformándose en la rueda de auxilio que se necesita en la mitad de la cancha. Esteban Paredes reitera su jerarquía, sobre todo en los clásicos: siempre aparece.
Los volantes azules. Gran partido de Marcelo Díaz. Su esfuerzo resultó conmovedor, en especial cuando el rival tenía dos hombres de ventaja. Su buena técnica y criterio para jugar a un toque le permiten dar salida clara a sus compañeros. Y en el final, metió ese pelotazo de zurda que peina Molinas y descoloca a Olivares.
La condición física de Universidad de Chile se ha repetido, pero a los ojos de los observadores, termina siendo determinante. La U corrió y supo correr. Eso es muy valorable. En el complemento se reacomodó con Acevedo, Marcos González, Rojas y Mena, quedando luego una línea de tres volantes con Matías Rodríguez, Díaz y Francisco Castro, acaso el más bajo de su escuadra.
Los fantasmas. En el momento de la expulsión de Juan Castillo, cantada porque Puga en algún momento compensaría las tarjetas rojas del primer tiempo, el Monumental respiró profundo. Hubo una sensación extraña, quizás recordando las frustraciones que vienen desde el año pasado, cuando Pablo Calandria anotó ese cabezazo que dio la victoria a Santiago Morning, iniciando una debacle de la que aún los albos no pueden salir.
La U estaba exhausta, carecía de ideas, no disponía de un creador, Eduardo Vargas ya no hacía daño, Diego Rivarola contagiaba espíritu, pero no alcanzaba. El problema es que igual a los albos la pelota les duraba poco y dilapidaban los contragolpes que surgían con Wilchez en la izquierda. Retrocedió el "Cacique" sin saber por qué, pero lo hizo. Por eso, la desgracia del epílogo duele tanto en una multitud que se fue vapuleada casi como si hubiera sido goleada.





Confieso ser hincha azul, pero en ningun momento fue el colo un equipo de peligro.
El arbitro creo que se le puede cuestionar el accionar pero no incidio en favor o en contra de ninguno de los dos. Si quieren fue igualmente bueno/malo para ambos equipos.
Siendo hincha azul creo el problema de colocolo es cambiar entrenadores cada 6 meses. Cuando se estaba afirmando el equipo de Tocalli se va, ect. etc. Sigan cambiando entrenadores, mejor para la U
Posted by sheree henderson on October 31, 2011 at 04:57 PM CLST #
Posted by xx on October 31, 2011 at 09:40 PM CLST #
Posted by Mario Angel Moreno on October 31, 2011 at 09:49 PM CLST #
Posted by palmatoria on November 01, 2011 at 11:54 AM CLST #
Posted by 190.22.173.191 on November 01, 2011 at 08:12 PM CLST #
Posted by Juan Castro Castaño on November 02, 2011 at 09:09 AM CLST #