Olivera: flaco versión 2.0
Aug. 07 , 2009
"De bestias a bestiales", decía Fernando Riera al resumir la profesión de entrenador. Una máxima que calza perfecto en la vida de los delanteros, sobre todo si lucen el cartel de goleadores y a primera vista sus atributos técnicos no satisfacen paladares exigentes. Juan Manuel Olivera, el larguirucho uruguayo que comanda el ataque de Universidad de Chile, vivió en poco tiempo el péndulo voraz del fútbol.
Ceños fruncidos cuando fichó en enero, rememorando su paso por los azules en 2005, donde no pudo ser titular. Opinión injusta, porque cuando actuó lo hizo de manera correcta, aunque sin descollar. Silbidos y risas burlonas lo acompañaron en algunos partidos de la Copa Santander Libertadores, sobre todo ante Cruzeiro en el Estadio Nacional por alguna ocasión marrada.
Jugador al servicio del equipo, que prefiere pasar inadvertido o cumplir la tarea encomendada antes de recibir el aplauso fácil por alguna maniobra para la gilada, Olivera modificó los papeles con seriedad y una enorme eficacia.
A punta de goles, ya lleva 18 en los duelos oficiales (Apertura, Copa Libertadores, Sudamericana, Clausura y definición ante la Universidad de Concepción), se erigió en pieza vital. No sólo por los tantos a Unión Española, donde la palomita del título ingresó en la mitología de la "U", sino también porque el funcionamiento de su escuadra depende en buena medida de sus movimientos.
Una historia casi calcada a la ocurrida hace 22 años. Ricardo Mariano Dabrowski fichó en el Colo Colo de Arturo Salah. Hubo dudas e ironías. Pero el "Flaco" -vaya casualidad, el mismo apodo de Olivera- fue legitimando su titularidad con goles y capacidad táctica hasta transformarse en piedra angular del notable cuadro albo que consiguió el tricampeonato y la Copa Libertadores '91. A modo de anécdota, su marginación por lesión en los duelos de semifinal y la final ante Boca Juniors y Olimpia fue visto con pavor por los hinchas albos.
Rutas paralelas de dos atacantes que con sus recursos, quizás escasos, pero aprovechados al máximo, demostraron su valía, pero ante todo convicción.
Como pocas veces, en ellos se resume la vieja frase de Obdulio Varela: "Los de afuera son de palo", a propósito del pesimismo de algunos dirigentes orientales antes del partido final con Brasil en 1950.
Olivera y Dabrowski trituraron los murmullos y dieron un mensaje a todos aquellos futbolistas, que, dotados técnicamente, sólo se quedaron en insinuación.





Sin embargo debo asumir la terrible eficacia de este tipo.
Soy de los que lo aplaudieron en el estadio con el Cali.
Posted by Diego Puga on August 07, 2009 at 10:07 AM CLT #
Posted by MONO on August 07, 2009 at 11:01 AM CLT #