Copa Libertadores: No apurar, en rodaje
Jan. 27 , 2012
Publicado en La Tercera 27 de enero, 2012.
La tele manda y pone horarios malos para los equipos con poco arrastre. A Unión Española, por ejemplo, en pleno verano la obligan a jugar a las 18.50 -cuesta encontrar un horario tan raro- y por eso a su gente le costó llegar a Santa Laura. 1-0 ganaron los rojos con la pelota empujada por Gonzalo Barriga, quien en su primer partido de carácter internacional le robó el tanto al argentino Sebastián Jaime. Y sólo eso, porque en el trámite tuvieron demasiados dolores de cabeza, sobre todo en el primer tiempo, donde Tigres debió irse en ventaja si Alan Pulido y Emanuel Cerda hubieran estado certeros.
Buena jornada del portero Eduardo Lobos, clave para mantener el cero en el inicio. En ese lapso el ritmo y dinámica del cuadro de Ricardo Ferretti mostraba las diferencias entre un equipo que está en la mitad de su temporada y otro que la inicia. Porque en rigor, las dificultades del conjunto de José Luis Sierra estuvieron en la intensidad del juego. Los rojos veían pasar a los jóvenes amarillos, en especial al volante derecho Fernando Navarrete, vivo para jugar tras la espalda de Fernando Cordero.
El panorama varió con el ingreso de Mauro Díaz y Emanuel Herrera. El primero mostró pinceladas de su buen manejo y criterio para manejar el balón, mientras que el ex penquista ratificó que es un atacante de área, claro para fabricarse los espacios y con enorme facilidad de remate. Ambos le cambiaron el rostro a los hispanos, al menos mientras les duró el combustible. Entendible. Díaz viene recién integrándose y Herrera arrastraba una lesión. Con 90 minutos ante Audax Italiano podrían llegar mejor armados para el decisivo duelo de este jueves en Monterrey, donde se define el paso a la fase de grupos. En este esquema, Jaime se fue a la derecha e hizo daño. Es potente, no da tregua y aguanta. Quizás sus condiciones no son reconocidas por la tribuna o un sector de la crítica, pero no es agradable tenerlo como rival.
La Unión del "Coto" Sierra exhibe una identidad, es un equipo que el observador lo distingue. En la cancha tiene el sello de su entrenador, poco amigo del verso y el discurso tribunero, pero que copa el campo a lo ancho, con tres líneas que se desplazan de acuerdo a la ubicación de la pelota en el ataque y buscan presionar si no la tienen. El punto es cómo organizar la recuperación. Y ahí es donde la cuesta se puso pesada.
Gonzalo Villagra corre, batalla, pero no da el equilibrio del uruguayo Diego Scotti, suplente el miércoles. Con un volante que va y viene como Braulio Leal y externos que deben recorrer largos trechos, el mediocampista de equilibrio es determinante para cortar, apurar o achicar. Esa faceta la debe corregir Unión, aunque está en el plano de la discusión y el técnico define.
Lo que sí varió es la manera de atacar de los rojos. Con la partida de Martín Ligüera, un lanzador con panorama, gol y claridad para entender los vaivenes del partido, el cuadro de Sierra debe acomodarse, generar nuevos circuitos, entendiendo que no hay margen de maniobra por las urgencias de la competencia.
No es bueno arreglar la carga en el camino, pero así es el negocio hoy.





Posted by fernando on January 27, 2012 at 04:52 PM CLST #