Grupos partidarios
Dec. 23 , 2008
Es sabido que la clase política y sus partidos no cuentan precisamente con demasiado prestigio. La imagen que proyectan, poco preocupada por los problemas que le hacen sentido a los ciudadanos y los privilegios de los que gozan, contribuyen, sin duda, al desprestigio individual de los actores. Pero en lo colectivo también se enfrentan obstáculos para avanzar en el largo camino que es volver a respetar a los partidos políticos.
Ellos enfrentan el obstáculo más difícil de soslayar: la cultura interna y la democracia interna. Las dinámicas al interior de los partidos han ido bloqueando su crecimiento y agotando su imagen.
La evolución y la innovación no han vuelto a ser parte de su esencia desde que fueron fundados; las corrientes internas obstaculizan cualquier intento de sublevación y de renovación, incluso dentro de sus propias dinámicas grupales. Sin embargo la esperanza aún existe y reside en que hay un cálculo que no se ha hecho y es que ésta añeja y perversa dinámica de los partidos y de sus segmentos va a provocar, necesariamente, una rebelión de los que continúan esperando que el tiraje de la chimenea se haga efectivo al interior de sus propios equipos.
Hoy lo que se ve con simpatía es caras distintas desafiando a los eternos jefes de partido o de grupos y es porque se reconoce que el estilo tradicional de hacer política se agotó y no está dando resultados frente a la gente; más aún, esos rostros no quieren seguir siendo parte del desprestigio que ello va provocando.
La nueva política está entrando en nuestra sociedad y más temprano que tarde logrará gobernar de manera diferente lo que hasta ahora parece ingobernable e impresentable. El desafío entre la Alianza y la Concertación es quién logra primero realizar ese salto. El conglomerado que lo logre, sin duda alguna, gozará de buena salud por mucho tiempo.





La rigidez del sistema electoral está chocando con la mayor y creciente pluralidad del electorado y la necesidad de esté de tener más alternativas desde donde elegir.
No sacamos mucho con cambiar a los actores si el escenario sigue siendo el mismo. La obra de teatro se vuelve aburrida.
Posted by Jorge on December 23, 2008 at 12:21 PM CLST #
Posted by Amado Ruben on December 23, 2008 at 02:07 PM CLST #
Posted by Fernando on December 25, 2008 at 04:11 PM CLST #